Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2009.
CARTA A NIETZSCHE

Querido Nietzsche:
Es un poco difícil expresar todo lo que he sentido al terminar de leer tu Anti-Cristo, pero sí te puedo decir, sin miedo a equivocarme, que es una de las obras más impresionantes que he tenido la oportunidad de leer en toda mi vida. Antes de nada quiero decirte que me parece un acto de coraje y de gran determinación escribir una obra como es el Anti-Cristo y que creo que toda la filosofía de vida que está implícita en el libro es ciertamente inigualable en los tiempos modernos. ¿Es adecuado que el hombre siga viviendo una vida que no quiere? ¿Es moral que el hombre reniegue de sus deseos más íntimos? ¿Hasta cuándo seguiremos viviendo en la mentira y en la hipocresía? La religión sólo es una forma de esconder la individualidad del hombre. ¿Es que la vida del ser humano es únicamente un retorno a sí mismo? Desde que nacemos hasta que morimos nos engañan de una forma absurda. Tu forma de pensar en las cosas más íntimas del ser humano es, estoy seguro, la misma que la de muchos hombres, pero lo que te diferencia de ellos es que tú eres capaz de expresar con palabras lo que muchos apenas consiguen sentir. Y es por eso por lo que creo que estás entre aquellos a quienes llamamos genios.
André Rocha
CARTA A ALBERTO VÁZQUEZ FIGUEROA

¡Buenas, Don Alberto Vázquez Figueroa!:
Uno de los últimos libros que leí suyos fue Tuareg, y créame, me hizo ver cómo en algunos pasajes del libro aparecen los obstáculos que, en determinados momentos de la vida, se le presentan a las personas, y cómo éstas deben sobreponerse a ellos, ya que el ser humano, creo yo, está hecho para responder ante el sufrimiento y los grandes retos.
Para el Tuareg es primordial la familia, con quien vive en el desierto, así como lo es para las personas en general. A sus huéspedes los trataba también como si fueran de su familia, tal y como se demuestra cuando se entera de que los franceses han matado a uno de sus huéspedes y él promete vengar su muerte. Y le digo esto para enlazarlo con la otra parte de esta carta que le remito. Porque la familia te ayuda, te aconseja, en fin, lo es todo, pero ¿y los amigos? Los amigos son como los huéspedes para los Tuareg: muchas veces hay que tratarlos como si fueran de la familia, ya que están ahí tanto para lo bueno como para lo malo. Y como el jefe de los Tuareg, que pone en juego su vida para vengarse de los franceses, así habrá que hacer con los verdaderos amigos, estar ahí también, defenderles y protegerles siempre.
Al igual que describe usted cómo el Tuareg tiene que pasar las distintas penurias y adversidades en el desierto y cómo se las ingenia conociendo el terreno para sobreponerse a todo el ejército de los franceses engañándoles y consiguiendo llegar a la ciudad, en la vida hay también retos que hay que ir superando con esfuerzo y tranquilidad… Durante este último lustro es cuando más ha cambiado mi vida, puesto que he tenido que hacer frente al fallecimiento de mi padre hace cinco años por un cáncer fulminante. En estos años me he sobrepuesto a eso y a mucho más. Y en diciembre de 2007 operaron a mi madre de otro cáncer con éxito, pero a primeros de febrero de 2008 la tuvieron que volver a operar de urgencia por otras complicaciones y falleció. Mi madre era la que siempre me acompañaba de un sitio a otro. Aunque la vida es dura (como lo fue en otro sentido la del Tuareg) y todavía me está costando reponerme, me levanto y me digo: «Algunos sueños se han truncado, sí, pero entre otras cosas intentaré conseguir la mayor autonomía posible por mí y para que se sientan orgullosos todos los que me rodean y me apoyan». Y con esto no quisiera parecer una víctima.
Me gustaría darle algunos detalles más. Siempre he sido feliz y lo soy, pero con todo esto me empecé a dar cuenta realmente de mis limitaciones y de las consecuencias que conllevaba no tener a mis padres, como el hecho de que tenga que depender para pequeños detalles de una tercera persona. Y esto me lleva a otro tipo de pensamientos relacionados con la discapacidad, porque cuando estás en la etapa de niño no te das cuenta de estas cosas y en la adolescencia es cuando ya te vas percatando de que no puedes seguir el ritmo de otras personas. Cuando piensa uno en todas esas cosas es cuando se viene un poco abajo y se frustra consigo mismo, como a mí me ha pasado.
Se preguntará usted porque le cuento todo esto, pues bien, me ha parecido interesante relacionar algunos aspectos de su libro con las cosas imprevistas que puede depararle la vida a una persona. Por eso siempre intento tener una sonrisa, pues eso ayuda a sentirse mejor, a intentar hacer cada día más amistades y superarse cada día más y más, ya que la vida no deja de ser una carrera que nunca termina.
Para terminar, y aprovechando para despedirme, le quería dar las más sinceras gracias por darme la oportunidad de escribirle esta carta y mostrarle en ella mis sentimientos, así como por encontrar un hueco, espero, para leerla. Tendría que agradecer tanto que no sabría como pagarlo, pero lo resumo en dos líneas: MI HERMANA, que sin ella habría estado bloqueado durante mucho tiempo, y tanta y tanta gente que por fortuna la tengo ahí. Todos ellos son la razón por la que cada día me levanto con una sonrisa (aunque a veces sea difícil) y vivo y disfruto de cada momento.
Reciba un cordial saludo,
Daniel Archilla.
CARTA A VÍCTOR HUGO

Estimado Víctor Hugo:
Soy una estudiante de Filología Hispánica. Elegí esta carrera porque desde pequeña me han gustado mucho los libros y a lo largo de mi estancia tanto en el instituto como en la universidad he podido leer todo tipo de libros de diversos autores. Sin embargo, mi afición por la lectura se afianzó por completo en mí cuando en 1º de Bachillerato me leí para clase de Historia Los Miserables. Hasta entonces no había leído ningún libro sobre la Historia de Francia y las revoluciones burguesas del siglo XIX. Mi profesora me recomendó que, a partir de la lectura del libro, realizara un trabajo sobre los temas tratados y, gracias a ello, pude tener una visión mucho más cercana y objetiva sobre aquella época.
A partir de esa lectura decidí leer otros libros suyos y, por eso, me compré Han de Islandia, que era totalmente diferente a Los Miserables. Gracias a este libro tuve una visión mejor de la novela de aventuras del romanticismo y me sirvió para leer otras del género.
Al cabo de un tiempo descubrí otro libro suyo sobre la Revolución Francesa que recordaba bastante a Los Miserables. Así que, a pesar de que me costó mucho encontrarlo, decidí hacerme con el Noventa y tres y leérmelo. La verdad es que me gustó muchísimo, porque el reflejo que se hace en él de la etapa del Terror en Francia es bastante detallista y refleja muy bien los dos bandos enfrentados que se establecieron en Francia tras la ejecución de Luis XVI y el odio existente que había en esa sociedad. El final me pareció desgarrador, pues muestra cuál es el resultado que provoca este odio entre personas que están dominadas por un rencor absoluto y que han sufrido una tiranía durísima a lo largo de los siglos. Sin embargo, también me pareció que el toque humano que del libro se desprende nos permite comprender mejor que detrás de toda la política y las ideologías están las personas, que son las que finalmente deciden su futuro y realizan los actos, ya sean buenos o malos.
Por último, sólo decirle he recomendado a compañeras de la universidad que también leyeran todos estos libros y la verdad es que, de momento, a todas les han gustado.
Un saludo,
Raquel Navarro.

