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LA LECTURA Y LAS BIBLIOTECAS EN LA SOCIEDAD SOCIALISTA

LA LECTURA Y LAS BIBLIOTECAS EN LA SOCIEDAD SOCIALISTA

Hoy os quiero hablar de Nadezhda Konstantinovna Krúpskaya (1869-1939), feminista, pedagoga y dirigente bolchevique. Fue la que impulsó el sistema educativo soviético y la pionera en la creación de un sistema bibliotecario soviético. Ella era feminista y bibliotecaria.

Las bibliotecas públicas que existían en Rusia durante el gobierno zarista eran más bien pocas. Krúpskaya, al igual que la mayoría de los comunistas, pensaba que era necesario apostar por la educación de las clases trabajadoras ya que, según esta ideología, esta era la única forma de hacer la revolución. Además, no debemos olvidar que sin bibliotecas el acceso a la cultura y, por tanto, la formación de la clase obrera, estaban muy limitadas.

Krúpskaya fue una auténtica impulsora de las bibliotecas y de la cultura y propició que durante el mandato de Lenin (que fue su compañero de vida) se fundaran miles de bibliotecas. Una de sus frases, que a mi personalmente más me gusta, es la siguiente: “Los libros para niños son una de las armas más poderosas en manos de los socialistas para la educación de las nuevas generaciones”. Con esta creencia apostó por el incremento de la alfabetización y también por la extensión social de la educación que tenía que salir de las aulas y conquistar otros espacios, para lo que un buen sistema de bibliotecas era algo imprescindible.

Las bibliotecas benefician a la sociedad, en este caso concreto a la sociedad socialista, ya que se ofrecen las mismas oportunidades a todos los ciudadanos/as. La cultura tiene que ser utilizada como una herramienta para derrocar al poder, como un instrumento político. Los pedagogos socialistas son muy conscientes de esto (Makarenko defenderá lo mismo). Desde el gobierno de Lenin se creía que el nivel cultural de una sociedad se podía medir según la organización de las bibliotecas. Según él: “Los bibliotecarios debían hacer de cada biblioteca un centro ideológico que ayudaría a construir el socialismo”, lo que también demuestra los intereses políticos que había detrás de esta apuesta. 

Krúpskaya, defendió también la producción de libros en tiradas masivas, aunque como en ese momento todavía esto no era posible, incidió en que los libros debían tener un uso colectivo que solo era viable a través de las bibliotecas. Para poner en marcha esta idea, colectivizó gran parte de los libros que pertenecían a colecciones privadas, lo que también le permitió controlar el contenido de los ejemplares, dado que no debemos pasar por alto la censura instituida. 

Al mismo tiempo, desarrolló un plan de estudios dirigido a los futuros bibliotecarios, que debían realizar actividades relacionadas con la orientación lectora, por ejemplo, un buen bibliotecario debía recomendar la lectura de ciertos libros, aquellos que eran considerados apropiados, o la elaboración de un informe que debía ser presentado de forma oral (para Marx, el poder de la oratoria era indiscutible).

Los resultados de todo este proceso de alfabetización de la sociedad y desarrollo de las bibliotecas fue indiscutible, además consiguió importantes avances en el campo de la biblioteconomía. Algo que también logró Krúpskaya, como feminista, fue que creciera la alfabetización femenina en los años veinte en Rusia. 

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Julia Tierno Ruiz Roso.

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