¿POR QUÉ NO ENCUENTRAS EL LIBRO PERFECTO?

A pesar de que en los tiempos actuales Internet se ha convertido en el medio más popular para adquirir los productos de interés, las tiendas físicas aún tienen una gran presencia en nuestra vida. De igual forma, si hablamos de libros, no podemos olvidarnos de las librerías, los templos de los lectores donde pueden perderse durante horas y horas buscando las que serán sus próximas lecturas. Sin embargo, en estas últimas su búsqueda se ve amenazada por un grave problema: la incorrecta clasificación de los libros en las librerías.
Todas las obras que están en una librería tienen una clasificación que determina cómo están ordenadas y dispuestas en las estanterías. El objetivo de esta ordenación es facilitar al cliente su búsqueda y compra basada en sus gustos e intereses. Sin embargo, cabe preguntarnos, ¿es esta clasificación correcta? Está claro que, en algunas ocasiones, no lo es. Como lectora con experiencia, puedo asegurar que en las librerías hoy en día se ven auténticas barbaridades en la colocación de los libros. Desde ver obras de fantasía como el famoso Juego de Tronos, de George R. R. Martin, en la sección juvenil; hasta hallar novela erótica para adultos en la sección de +15 años.
Los libros deben estar en sus secciones correspondientes, pues si se encuentran en las equivocadas, no llegarán al mismo público y esto afectará negativamente a sus ventas: nadie se esperaría encontrar Juego de Tronos en la categoría juvenil.
Es cierto que el encasillamiento de los libros en un género es una cuestión difícil de abordar. Sin duda, un solo libro puede contener varios géneros, por lo que existiría conflicto a la hora de colocarlo en una única sección. El problema está cuando un ejemplar se ubica en una sección que no tiene nada que ver con el libro. Esto crea confusión en los lectores, que tienen intereses concretos y pueden comprar libros que no desean a raíz de estos fallos.
En conclusión, hoy en día uno no puede fiarse ciegamente de la clasificación que encuentra en las librerías, puesto que, ya sea por estrategias de venta (fallidas, en ocasiones) o por desconocimiento del responsable de esta colocación, estas pueden resultar erróneas. En mi opinión, y basándome en mi experiencia, a la hora de seleccionar un libro para leer, antes de ir a comprarlo en una librería, debemos consultar todos los medios posibles para asegurarnos de que ese libro es lo que queremos. De esta forma, no quedará en nuestras estanterías cogiendo polvo cuando nos demos cuenta de que no era lo que buscábamos, porque eso sí que es una pena.
Lucía Madero Marañón
0 comentarios