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ELITISMO LECTOR

ELITISMO LECTOR

¿Es bueno ese libro? Te recomiendo este autor, es increíble. Tenéis que empezar a leer obras de calidad… Estamos muy acostumbrados a este tipo de consejos y advertencias sobre las lecturas y pocas veces o ninguna nos preguntamos quién determina la norma con la que se miden las “buenas y malas lecturas”.

Cuando nuestros docentes de literatura, a lo largo de nuestra formación, nos nombran listas de libros de autores y autoras que son considerados los mejores, los más representativos, los más importantes, los que más han marcado en una época, etc., parece que, si no los leemos, no somos buenos lectores o no leemos lecturas de calidad.  

¿Hasta qué punto esto es bueno? Si me dedico a la medicina, quizás me apasione más leer libros sobre la anatomía humana, sobre antiguas curas o métodos medicinales. Quizás prefiera eso a leer Don Juan Tenorio. Dudo que, por esto, sea un perfil de lector menos sofisticado o legítimo que una historiadora, un filólogo o a alguien que le toque más de cerca esos temas porque sus intereses individuales, de por sí, ya le acercan.

De todas formas, la lectura, a mi parecer, no debe tener rankings. No todo el mundo tiene las mismas capacidades, niveles socio-culturales ni facilidades para obtener un buen nivel cultural que le permita acceder a todos y cada uno de los libros que estén considerados como “imprescindibles en nuestra biblioteca”. Y yo soy el primero que digo que ciertos libros deben ser leídos por todo el mundo, por los valores y reflexiones que esconden. Lo que yo me pregunto es si esto me hace excluir a aquellos que, por las causas que acabo de señalar, no pueden acceder a estos libros.

Obviamente, hoy en día, casi todo el mundo puede acceder a los libros de una forma u otra. Existen bibliotecas públicas, bancos de libros, libros de segunda mano, puntos de intercambio, etc. Pero la cuestión no es si todo el mundo puede acceder a los libros, sino si todos tenemos la misma capacidad para leerlos. El analfabetismo, aunque residual, no está extinguido y hay todavía mucha gente, sobre todo los de las generaciones más mayores, que solo tienen un alfabetismo funcional.

Estoy seguro, si se me permite ser optimista, de que a muchos de los que están en la lista de abandono escolar en los rankings de la OCDE les apasiona la lectura, pero no tuvieron las posibilidades para poder disfrutarla, entenderla y adentrarse más en ella. Es una realidad que las desigualdades sociales continúan presentes en la educación, sobre todo, a medida que se avanza en los niveles educativos, y esto afecta, por ende, a la lectura.

¿Sigue siendo la lectura una cuestión de clase social? ¿Se debe ser resiliente para ser lector? ¿Cuánto hay que saber para poder leer? ¿Existen libros mejores qué otros?

No sabría responder a nada.

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