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ALGUNOS LIBROS SON COMO UNICORNIOS

ALGUNOS LIBROS SON COMO UNICORNIOS

Hay una trilogía de libros que empecé a leer en el año 2007. La saga se llama Crónicas del asesino de reyes del escritor norteamericano Patrick Rothfuss. Los dos primeros libros El nombre del viento y El temor de un hombre sabio son libros maravillosos, con unos personajes muy logrados y un trasfondo político y social increíblemente bien hecho. Los dos libros salieron en los años 2007 y 2011 respectivamente.

Sin embargo, cuando los fans de esta saga hablamos sobre la publicación del tercer libro, Las puertas de piedra, se genera en el ambiente una especie de tono derrotista, y es que el libro es como un unicornio, hay que esperar a una noche de luna llena de sangre azul, que ocurre cada trescientos años, para que aparezca. Lo que quiero decir con ello es que no se sabe cuándo será publicado, ya que su autor lleva alrededor de 7 años trabajando en el libro y no hay una fecha prevista para que vea la luz.

Esta situación me ha hecho reflexionar sobre las repercusiones que puede tener en un autor y en sus lectores el tiempo de espera entre las publicacines de cada entrega de la saga. Patrick Rothfuss, como ya he indicado, lleva 7 años escribiendo el libro, J. R. R. Tolkien tardó 17 años en publicar El señor de los anillos, Stephen King tardó 36 años en publicar la continuación de El Resplandor, etcétera. Me pregunto cómo puede influir en la lectura, en el autor y en los lectores de una saga estos tiempos de espera tran prolongados.

Generalmente, quien lee un libro lo hace para entretenerse, sin más implicaciones intelectuales o literarias, y no solemos ser conscientes de todo el tiempo invertido por un autor para publicar su obra. Si una persona lee a día de hoy las dos partes de El Quijote, por ejemplo, no tiene conciencia de cuánto tiempo tardó Cervantes en publicar ambas porque ya están editadas, no ha tenido que esperar los diez años que trascurrieron de la primera a la segunda parte, no hay más implicación que la propia lectura. Sin embargo, los ejemplos a los que aludía más arriba muestran casos en los que el lector vive con una situación en la que el tiempo puede sesgar la lectura de una obra. Es una situación que se da cuando la obra y el lector son contemporáneos, e implica que el lector tenga que asumir un mayor compromiso con el libro y su autor, estando dispuesto a esperar hasta la publicación del siguiente libro y perdonándole, si se da, la tardanza.

Por otro lado, pienso que no solo el lector sufre las repercusiones de la demora en las entregas de las continuaciones de las sagas, también el autor puede verse perjudicado, ya que tiene la presión de miles de almas esperando a que termine de escribir el libro y eso podría hacer que acabase odiando su propia obra o tener que bajar la calidad para ceñirse a los tiempos de entrega. Me pregunto entonces cuáles pueden ser los motivos por los que un autor tarde tanto en publicar la continuación de un libro. Quizás, que quiera hacer otra cosa para no encasillarse con su obra o que quiera tomarse el tiempo necesario para hacer una continuación que no defraude a sus lectores.

Por último, quiero invitar a reflexionar sobre esta cuestión y que puedan surgir más matices de los que yo he reflejado en este post por la limitación de la extensión. Así las cosas, solo nos quedaría esperar para ver a esos “unicornios” algún día.

Kevin Merinero Rodríguez

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