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ESCRIBIR UNA HISTORIA NO ES TAN FÁCIL COMO DICEN

ESCRIBIR UNA HISTORIA NO ES TAN FÁCIL COMO DICEN

«Como vuelva a escuchar que escribir es fácil, juro que alguien se come el lápiz». Con esta frase que se pasó por mi cabeza en uno de mis bloqueos de escritor nace el tema de esta pequeña reflexión personal. De seguro ha pasado por la cabeza de más de uno la idea de escribir una historia para ver si tienen éxito, algo normal viendo el éxito que han tenido personas como J.K Rowling, cuya obra más famosa nació durante su espera en un tren averiado. Pero escribir no es tan fácil como se cree y tengo ejemplos que lo demuestran.

A la hora de escribir, nos enfrentamos a varios dilemas, el primero del que hablare será el crear la historia. Prácticamente hoy en día ya no queda nada que no se haya escrito, eso hace muy difícil ser innovador con nuestro relato, y por si ya era difícil, cabe la posibilidad de que te comparen o que alguien diga que te has copiado, una de las peores cosas que le puede pasar a un autor.

Además del problema de la innovación, también está el problema de la conocida «Generación sensible», aquí tengo que pedir perdón si alguno considera mis palabras ofensivas e irrespetuosas, pero muchos sabemos que esto es un problema. Cada día tenemos que ser más cuidadosos y pensar dos veces qué poner para que nadie vea nuestra obra y piense que excluye, fomenta, coloca en mala situación, hace referencia a tal cosa o a otra, una tarea difícil, ya que nadie está contento con nada. Ojalá pudiera decir que esto es exagerado, pero si se busca se podrán observar varios ejemplos muy recientes que lo confirman. Antaño esto no tenía mucha importancia, pero en la actualidad cosas tales como un nombre equivocado dado al personaje equivocado pueden desatar un infierno para el escritor. Un ejemplo de esto último sucedió recientemente con el escritor de comic japoneses, Kōhei Horikoshi, quien puso el nombre de «Doctor Maruta Shiga» a uno de sus villanos, sin saber que el nombre guardaba relación con algunos eventos de la Segunda Guerra Mundial y la experimentación de armas en personas, lo que causó que la gente relacionara aquellos trágicos sucesos con el personaje en cuestión, dando así paso a una polémica de tal magnitud que la obra de Horikoshi  fue prohibida en China y obligó al autor a cambiar el nombre. Para crear una historia y sus personajes, en ocasiones es necesario realizar investigaciones tan elaboradas que podrían rivalizar con las realizadas en las universidades.

¿Y qué es una historia sin personajes?, aquí llegamos a otro de los grandes problemas, crear un personaje que atraiga pero que represente lo que buscamos contar. Los personajes son la base principal de la historia, ya que son ellos los que la mueven, por lo que su creación requiere mucho tiempo para saber definirlos. Si no se hace, podría surgir el problema de los clichés y estereotipos, como la damisela en apuros, el villano sin motivo, héroe de turno, etc. Uno de los problemas más importantes que he encontrado al momento de escribir ha sido el momento de dar nombres, no solo para evitar cosas como el ejemplo anterior, sino porque el nombre puede llevar mucho peso tras de sí y queremos que sea digno, ¿quién no piensa en el Don Quijote de Cervantes al escuchar el nombre de Sancho Panza o en Arturo al escuchar el nombre de la espada Excalibur?

Con esto doy fin a mi pequeña reflexión, pero no sin antes decir que me imagino que habrá gente que diga que yo solo he escrito una cara de folio, de seguro no sabrán que para escribir estas palabras he tenido que dedicarle tres días para encontrar un tema, investigarlo, descartar ejemplos, ser cuidadoso con mis palabras para no sonar vulgar y asegurarme de que todo eso quepa en una sola cara. Para que luego digan que escribir es fácil.

David Ricardo Bohórquez.

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