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LA LECTURA Y LA VIDA

LA LECTURA Y LA VIDA

Buscando algunas ideas sobre cómo inspirar en los niños/as el placer por la lectura, encontré este ensayo fantástico del escritor catalán Emili Teixidor, La lectura y la vida, que aporta ideas muy interesantes... Emili Teixidor, además de un reconocido autor de literatura infantil y juvenil, fue maestro, y quizás por ello fue capaz de escribir esta loa los libros. La introducción de la obra me encantó, pues es una bonita reflexión sobre la importancia de las palabras en la vida de todas las personas. Por eso quiero compartirla con vosotros/as, pues no se me ocurre mejor manera que dar por cerrado el curso y la asignatura de "Historia de la lectura" que haciendo un homenaje a los libros y a quienes los leen, los leemos. Espero que os guste... 

 "¿Se imaginan una vida sin libros?

Si en este mismo instante desaparecieran todos los libros de la Tierra,

sería como si el mundo hubiera perdido la memoria.

¿Se imaginan ustedes mismos sin memoria,

sin recuerdos, sin pasado, sin conocimientos…

con el cerebro en blanco, completamente vacío?

No sabrían ni quiénes son, ni de dónde proceden, ni nada en absoluto.

Los libros son la memoria del mundo, y gracias a los libros

podemos saber un montón de cosas:

cómo vivían nuestros antepasados,

como inventaron las herramientas que nos han conducido hasta aquí,

con los ordenadores, los coches, los medicamentos, la televisión,

los rascacielos, los teléfonos móviles, los trasplantes de corazón…

Pero los libros son mucho más que nuestra memoria.

Gracias a los libros podemos hablar con los muertos,

porque los escritores y sabios que escribieron libros hace años,

hace siglos, cuando aún no se había inventado el papel

y los escribas escribían en tablillas de arcilla húmeda,

y después en pieles preparadas de cordero y hojas de plantas,

los papiros, grabaron su voz en estos materiales,

y más tarde los copistas la copiaron en libros de papel,

y ahora, hoy, podemos ir a las bibliotecas

y leer lo que nos dejaron escrito, lo que nos dijeron.

Su voz se ha transformado en palabras escritas

que el tiempo no borra y aún podemos hablar con ellos.

Pero los libros son mucho más que las voces del pasado,

nos dicen más cosas que la auténtica historia.

Los libros nos conducen a mundos imaginarios, inventados, fantásticos,

que sólo existen gracias a las palabras,

las palabras que encienden nuestra imaginación.

El caballero Don Quijote, la pareja de enamorados Romeo y Julieta,

Astérix y Obélix, Superman, King Kong, Pinocho, La Balanguera,

Tintín y Milú, Oliver Twist, Blancanieves, Manelic, Harry Potter,

las Tres Mellizas, Barbazul, Peter Pan, Manolito Gafotas,

el caballero Tirant lo Blanc, Alí Babá y sus 40 ladrones, Mafalda, los Hobbits,

E.T., Bart Simpson, Ulises, Indiana Jones, Heidi, los Pitufos, Tarzán,

la ballena blanca MobyDick …

y otros miles de personajes que no han existido jamás,

pero que nos parecen reales y vivos gracias a la imaginación, gracias a los libros.

La gente que no lee, que no tiene libros,

no puede tener a estos personajes vivos en el cerebro,

ni puede disfrutar con sus aventuras,

ni reír con sus ocurrencias,

ni emocionarse con sus desgracias,

ni vivir sus vidas.

La gente que lee libros vive más:

vive su propia vida y la de los libros que lee

y por ello tiene más experiencias, más emociones, más vidas.

Pero los libros todavía nos ofrecen más servicios.

Cuando queremos aprender algo, abrimos el libro

y tenemos al maestro que nos enseña a cualquier hora y en cualquier lugar.

¿Cómo podríamos recordar las lecciones de los grandes

maestros antiguos si no fuera porque todavía podemos encontrar

su ciencia en los libros?

La lectura nos proporciona el alimento que da vida a nuestro cerebro:

las palabras, los signos, las ideas… El pensamiento.

Somos humanos porque tenemos palabras y podemos hablar

con los demás y con nosotros mismos gracias a ellas.

Cuántas más palabras tenemos, más humanos somos.

¿Se imaginan que no pudiéramos decir a nadie aquello que nos ocurre?

Las penas son las alegrías que nos quedan dentro

y no podemos expresar por falta de palabras

o por la dificultad de hallar las palabras exactas, genuinas,

nos hacen daño por dentro, como un tumor que va creciendo y que mata.

Las palabras, la literatura, nos limpian, nos purifican, nos salvan.

Leer y hablar nos da felicidad,

nos hace salir de nosotros mismos y nos libera.

Las palabras, la lectura, además, ponen orden en nuestra mente.

Tener un buen vocabulario es como tener un armario ordenado:

enseguida encontramos lo que buscamos.

Las personas que leen y tienen muchas palabras en la mente

son más ordenadas, más sanas, más felices.

Y aquellos que no leen, suelen tener la mente más dispersa,

los pensamientos más confusos y equivocados,

y les cuesta mucho expresarse.

Cuanto existe en el mundo y nos hace la vida más agradable,

desde las recetas de cocina hasta los deportes, fútbol y baloncesto,

los medicamentos o los coches y la televisión y los móviles,

lo ha tenido que pensar alguien, los inventores, con las palabras,

convencer a los demás para que les ayuden a hacerlo,

con palabras, explicándoles con claridad su proyecto,

y después contarlo al mundo, con palabras.

Podríamos alargar hasta el infinito la lista de los beneficios de las palabras

y de las historias que aprendemos gracias a la literatura,

hasta el infinito, pero ya se puede imaginar lo que sucedería

si de golpe los libros desaparecieran del mundo:

la vida caminaría hacia atrás, no habría más inventos

y la humanidad tardaría miles de años en volver a ser como es ahora.

Por ello hay gente que se ocupa de las palabras,

de guardarlas, de corregir los errores, de pulirlas…,

como los escritores, los editores, los profesores, los bibliotecarios,

los actores y las actrices, los periodistas y muchos otros,

y la tarea de todos es amarlas, a las palabras,

y amar a los libros que las combinan para contar historias

o para jugar y hacerlas cantar, como una música, en poesías.

Cada vez que leemos un libro, las palabras reviven,

y la mente se nos llena de vida y por ello podemos decir

que los libros son como conservas de vida

que guardamos en las bibliotecas y en casa para alimentar

el cerebro: los pensamientos, la fantasía, las emociones…

¡Leer es vivir mucho más y mucho mejor!

¡Leer no ocupa mi tiempo,

leer llena y añade valor a mi vida!".

 

Paula González Menéndez.

AMAZON LANZA SU NUEVO KINDLE OASIS

AMAZON LANZA SU NUEVO KINDLE OASIS

Sentada en el sofá, haciendo zapping, he escuchado que Amazon ha sacado un nuevo libro electrónico y enseguida me he venido al ordenador para escribir en este blog sobre ello. Justo en la clase que hemos tenido hoy de "Historia de la lectura", en la que hemos visto el último tema referido a los siglos XX y XXI, hemos estado hablando de los libros electrónicos... Así que he pensado que podría esatr bien compartir con vosotros/as lo que he encontrado sobre el nuevo y revolucionario Kindel Oasis.

Hace ocho años Amazon lanzó al mercado el primer Kindle. Desde entonces no ha dejado de presentar nuevos e-readers más pequeños, ligeros y rápidos. Este miércoles, este gigante del comercio electrónico ha dado a conocer su nuevo Kindle Oasis, la octava generación de aparatos de este tipo, que se vende al precio de 288,99€. El Kindle Oasis se caracteriza por un diseño más fino y ligero (pesa 31 gramos y mide 3,4 milímetros). Otra particularidad del nuevo dispositivo es un acelerómetro que lleva incorporado y que detecta automáticamente si estás leyendo con la mano izquierda o con la derecha, de manera que rota la orientación de la página y la funcionalidad de los botones en función de la posición que se tenga al leer. Pero la gran novedad es, sin duda, el nuevo sistema de batería dual: la batería del Kindle y la de la funda. Así, cuando el dispositivo está conectado a la funda dispone de meses de autonomía. Además, ambos se cargan a la vez cuando están unidos y conectados a la corriente.

Ante esta continua producción de soportes de lectura eletrónica, creo que viene muy a cuento retomar el debate iniciado en clase sobre si ha matado la tecnología al libro o, al contrario, le ha dado una nueva vida... En un primer momento parecía que el auge de los libros digitales a precios muy baratos y de lectores electrónicos como el Kindle de Amazon y el Nook de Barnes & Noble suponían una gran amenaza para los editores y vendedores de libros. Pero, frente a lo esperado, el libro impreso sobrevive junto a su primo digital y la tecnología está ayudando a los editores y vendedores a llegar a nuevas audiencias y encontrar nuevas maneras de contar historias. Pienso que gracias a las nuevas tecnologías el libro de papel se ha convertido en un nuevo método para nueva gente y el valor que tiene, desde luego, no lo ha perdido. De todos modos, os invito a cada cual a que saquéis vuestras propias conclusiones...

Sara Fernández de la Peña.

LA 34ª EDICIÓN DEL SALÓN INTERNACIONAL DEL CÓMIC DE BARCELONA

El pasado jueves 5 de mayo de 2016 comenzó la 34ª edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona en la Fira Barcelona Montjuïc. Este certamen ha durado todo el fin de semana, hasta el día 8. Los escenarios para su celebración han sido el Palacio 1, la planta baja del Palacio 2 y la Plaza Univers del recinto, un gran espacio en el que el cómic fue objeto de exposiciones, talleres, firmas de autores/as, conferencias, videojuegos…

Las taquillas han estado abiertas los cuatro días y las entradas, como ha ocurrido otros años, se han agotado. Los precios de las entradas han rondado los 8 euros, (normal), los 6 euros (con descuento) y los 2 euros (grupos escolares), siendo gratuitas para los menores de 3 años. El horario de visita ha sido el jueves y el domingo de 10 de la mañana a 8 de la tarde, y el viernes y el sábado de 10 de la mañana a 9 de la noche. Una amplitud horaria que muestra, desde luego, la afluencia de público que el evento ha tenido. 

El 34ª Salón Internacional del Cómic de Barcelona cuenta con 9.000 metros cuadrados más de espacio respecto a la edición anterior, llegando hasta los 45.000. Este año el certamen ha contado con un total de 11 exposiciones preparadas especialmente para la cita, como las de los ganadores de los Premios del Salón del Cómic de la pasada edición, Santiago Garcia Javier Olivares -autores de Las Meninas-; el homenaje al recientemente fallecido Luis Bermejo; o Por muchos años Ibáñez, la muestra dedicada a Francisco Ibáñez, autor del cartel de esta edición y que ha celebrado este año su 80 aniversario.

Entre los autores extranjeros invitados han pasado por Montjuïc Frank Miller, todo un referente del cómic y del cine contemporáneo; Ben Bocquelet, creador de El Asombroso Mundo de GumballCyril Pedrosa, autor europeo clave; Zerocalcare, la gran revelación del cómic italiano; el prestigioso guionista estadounidense Brian Azzarello; la singular ilustradora francesa Maryon Fayolle; la polifacética creadora argentina Sole Otero; la interesante autora libanesa Zeina Abirached; o el innovador dibujante e ilustrador Koren Shadmi. Además, se ha podido contar con la presencia de dos autores clásicos de renombre: los italianos Paolo Eleuterio Serpieri y Lele Vianello.

Supongo que muchos/as de vosotros/as no habréis tenido la suerte de acudir a este gran evento por celebrarse en Barcelona y andar bastante ocupados con el final del curso, y por ello he querido redactar esta noticia en nuestro blog, para daros a conocer a través de la misma esta nueva edición de la gran fiesta del cómic.

Laura Cáceres Cala.

NUEVA EDICIÓN DE LA FERIA DEL LIBRO ANTIGUO Y DE OCASIÓN EN EL PASEO DE RECOLETOS

NUEVA EDICIÓN DE LA FERIA DEL LIBRO ANTIGUO Y DE OCASIÓN EN EL PASEO DE RECOLETOS

El pasado fin de semana estaba caminando por la calle del Prado en Madrid cuando me encontré con un pequeño cartel publicitario que estaba colgado en el escaparate de una librería. Anunciaba la nueva edición de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. Os copio aquí la información que portaba el cartel, con el fin de que, quienes queráis y os animéis, podáis disfrutar de la misma:

"El viernes 29 de abril de 2016 arrancó una nueva edición -la número 40- de la Feria de Primavera del Libro Antiguo y Ocasión de Madrid, organizada por la Asociación de Libreros de lance, en la que participan 39 librerías especializadas procedentes de toda España que dispondrán sus casetas en el céntrico Paseo de Recoletos hasta el próximo 16 de mayo.

Los visitantes, llegados desde todos los rincones del país, tendrán la oportunidad de encontrar una amplísima oferta en libros de fondo, segunda mano y descatalogados a precios muy económicos. La Feria, que se viene celebrando desde el año 1977, también se encarga de reunir una importante selección de libros antiguos, primeras ediciones literarias de las generaciones del 27 y del 98 (algunas dedicadas por sus autores para deleite de los coleccionistas), ediciones románticas ilustradas con grabados, láminas y litografías, encuadernaciones artísticas, documentos manuscritos de todas las épocas, carteles, postales, planos y mapas, dibujos, publicidad, figurines de moda, fotografías, etc., además de alta bibliofilia; todo ello con el fin de satisfacer la búsqueda de los bibliófilos, investigadores, coleccionistas de papel antiguo, aficionados y curiosos lectores y lectoras de todas las edades, clases y condición.

La Feria supone una gran ocasión para disfrutar durante 18 días de la mejor y más grande Librería de Fondo en el centro de Madrid, con más de medio millón de ejemplares al alcance de todos, proporcionando a los madrileños y a todas aquellas personas que  acudan a la capital en estas fechas, el placer de  ver  -y, sobre todo, de tocar-  los ejemplares puestos a la venta, además de promover el amor al libro e incentivar la lectura.

Como en años anteriores, se reeditará una obra sobre un tema madrileño. En esta  ocasión  se  tratará  del  libro  Madrid-Moscou. De la Dictadura a la Guerra Civil en España, de Armando Boaventura, publicado por primera vez en Santiago de Chile en 1937.

El pintor elegido para diseñar el cartel de este año ha sido el artista plástico jienense Javier de Juan (Linares, 1958)".


Sara Fernández de la Peña.

ANIMAR A LEER

ANIMAR A LEER

Con motivo del Día del Libro me parece más que oportuno reflexionar sobre el fomento de la lectura en la actualidad. En numerosas ocasiones oímos a padres, madres y profesores/as decir que los niños/as no tienen interés por leer y, a su vez, escuchamos a niños/as, adolescentes y jóvenes cómo confirman dicha falta de interés porque nadie les ofrece lo que necesitan. Pero, ¿por qué es así? ¿Y si en vez de quejarnos todos tanto comenzáramos a hacer algo? Reflexionar, por ejemplo. Saber cómo ha sido nuestro primer contacto con la lectura, cómo hemos aprendido a leer, cómo se ha despertado en nosotros el gusto por los libros, cómo ese gusto puede perderse si no se fomenta a través de iniciativas adecuadas...

El primer contacto que tenemos con la lectura es anterior a lo que podríamos pensar, pues se produce por parte de otros que nos leen, generalmente en el entorno familiar, a muy temprana edad, o en algunos casos más tardíamente con la incorporación a la escuela, en los primeros años de la Educación Infantil. Este es el momento de generar en el niño/a el gusto por los libros y por la lectura. Cuando yo era pequeña, mis padres me leían siempre cuentos. En la escuela Hontanar, todos los niños/as esperábamos con gran ilusión al “hada de los cuentos” que cada miércoles por la tarde venía a clase y nos escondía uno... Al encontrarlo, nos lo contaba...  Dedicar en la escuela un día a leer ayudaría a generar expectación, entusiasmo, deseo, ganas de libros en los niños/as... Cualquiero cuento bien contado es capaz de llamar la atención de los más pequeños. Sólo hace falta encontrar el momento...

En los últimos años de Educación Infantil y en 1º de Primaria se despierta ya la lectura personal: la descodificación de signos, del significado de las palabras y sus relaciones, todo ello con la práctica continuada de la lectura, que permite adquirir una velocidad de lectura media. Si no se dominan estas destrezas, la tarea resultará una actividad dura y aburrida. Soy consciente de que muchas veces el profesor/a se ve solo a la hora de enseñar a leer y que no se puede centrar en cada alumno/a de forma individualizada, pero ahí es donde entra en juego la familia o, en su defecto, con voluntarios (como se hace, por ejemplo, en algunas asociaciones como Pueblos Unidos).  Si un rato al día el niño/a puede leer con alguien, eso supondrá ya un gran avance en su formación y experiencia lectora. No hace falta que lea todo el libro, pues puede resultarle cansado. La persona que le acompañe puede leer algunos fragmentos para ayudarle e incluso desarrollar juegos en torno a la lectura, como el de “Tu boca se equivoca”, que consiste en cometer pequeños errores al leer para que el niño/a oyente se dé cuenta y los corrija, logrando de este modo que mantenga una atención constante.

A la vez que el niño/a aprende la lectura de manera mecánica, es necesario cultivar la lectura comprensiva. Para ello es importante, según han confirmado estudios recientes, pasar del concepto de lectura como un proceso de naturaleza predominantemente pasiva al de la lectura como un proceso de búsqueda de significado en el que los lectores sean eficaces, activos. Es por ello necesario trabajar la prelectura, que consiste en efectuar una preparación preliminar activando conocimientos previos, determinando las expectativas del niño/a sobre el contenido del texto, generando interrogantes y conjeturando respuestas a los mismos. Todo esto ayudará a mejorar la comprensión de los pequeños lectores/as.

Ahora bien, es necesario comprobar lo que el niño/a ha entendido y animarle a ser crítico con su aprendizaje. Las actividades que habitualmente se desarrollan en el aula para adquirir esta destreza solo conducen a respuestas que se pueden obtener extrayendo información del texto sin que realmente haya habido una comprensión real. Propongo, por tanto, que se hagan otro tipo de actividades enmarcadas en un aprendizaje de carácter cooperativo. Por ejemplo, divididos en grupos, los niños/as pueden leer distintos fragmentos y contárselos a los demás, o bien pueden escribir ellos el fragmento -desarrollando así su escritura creativa- y a continuación intercambiarlo con sus compañeros/as para que éstos participen en el proceso modificando algunas frases. Finalmente tendrán que explicar, en voz alta, en qué sentido ha cambiado la historia tras introducir en el texto original las modificaciones realizadas en común.

Cuando el niño/a ya sepa leer sin dificultades, a lo largo de Primaria, es importante seguir fomentando en él/ella el placer de la lectura. Ésta no ha de verse como algo impositivo, sino como algo lúdico. Es bueno contar con diversos recursos en el aula para lograr este fin. Por ejemplo, en mi colegio, el Arquitecto Gaudí, había un proyecto llamado “El club de lectura”, al que considero, en buena medida, responsable de que a mí me fascine leer. En una habitación decorada y acondicionada con suelo almohadillado y cojines, y con las paredes repletas de estanterías con todo tipo de libros, los alumnos/as podíamos acceder a todo tipo de libros en nuestro tiempo libre y en algunas horas pautadas por el centro para el desarrollo de la lectura fuera del aula. Algunos viernes podíamos quedarnos a pasar la noche en la habitación leyendo y comentando libros con otros compañeros/as.  Recuerdo que esta pequeña biblioteca no tenía solo libros, sino también cómics, que atraían a los más recelosos (los que no querían libros sin dibujos). Al compartir nuestras lecturas unos con otros con tanto entusiasmo al final acabábamos leyendo lo que había leído el de al lado...  

Por último, me voy a centrar en los adolescentes, etapa en la que disminuye el ritmo y el hábito lector. Creo que las razones pueden ser varias, en concreto dos: que al aumentar los contenidos curriculares se reduce su tiempo de lectura en los centros educativos; y que los adolescentes rechazan todo lo que sea una imposición y, a menudo, lo que se les obliga a leer les resulta totalmente ajeno a su mundo. Parece mentira que no hayamos interiorizado todavía la idea de que en la adolescencia se presta mucha más atención al grupo de iguales... Esto es algo que debemos saber aprovechar. Una forma de hacerlo es aplicar la iniciativa del Bookcrossing en el propio Instituto. La idea sería que los alumnos/as tuvieran un lugar donde compartir los libros que más les han gustado dejando, por ejemplo, un post-it pegado encima con una breve explicación de por qué lo recomiendan; de este modo, durante todo el curso sus compañeros/as podrían disfrutar de él. Además, cada lector/a podría ir añadiendo más información con sus propios comentarios. Otra iniciativa podría ser el contacto con autores/as participando en debates, recitales, redes sociales, etc. 

Para finalizar, quiero realizar una última invitación. Estoy segura de que todos hemos vivido situaciones relacionadas con la lectura que nos han hecho desarrollar un mayor gusto por ella o, a veces, todo lo contrario, que nos han hecho odiarla. Como futuros maestros/as, padres y madres considero que compartir esas experiencias lectoras podría resultar muy útil para saber qué hacer y qué no. Aunque, por supuesto, cada persona es diferente y entrará en el mundo de la lectura a su manera, hay que conseguir siempre que entre, porque si no se va a perder una de las cosas más fascinantes del mundo... LEER.

 

Helena Gonzalo Badia.

EL FESTIVAL DE LA PALABRA

EL FESTIVAL DE LA PALABRA

El Festival de la Palabra es una convocatoria para la creación literaria y la lectura que tiene como actividad principal la entrega del Premio Cervantes en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá. Es un tiempo para la reflexión y el debate en torno a la lengua española y la difusión de la obra del autor/a premiado con este importante y prestigioso galardón.

Este festival comenzó el pasado 31 de marzo y finalizará el próximo 2 de mayo. Podéis ver el programa completo de actividades simplemente pinchando en este link: https://drive.google.com/file/d/0B21V_b5Nb_6Dc2V6MmE1S3MzOUE/view. Echadle un ojo, porque aún estáis a tiempo de ir, y es algo que os recomiendo mucho hacer, ya que es una experiencia bonita. Hay presentaciones de libros, encuentros con autores/as, mesas redondas, obras de teatro, cuentacuentos, talleres, microrrelatos en Twitter, recitales de poesía... ¡y hasta una Feria del Libro!  

El otro día asistí a la presentación del libro de un muy buen amigo mío, Guillermo Martínez, y de otros tres chicos. El libro, titulado Cinco segundos, es una antología de poemas. Cada autor recitó sus poemas, y aunque todos lo hicieron muy bien, la verdad es que mi amigo destacó por encima de los demás. Él ya tiene un poemario publicado, La razón de mi locura, y ha colaborado en revistas (como OMNIA) y periódicos (como 20 Minutos) publicando en sus páginas algunos versos. Os copio el link a su blog, por si alguno/a estáis interesados en leer algo suyo: http://guille8martinez.blogspot.com.es.

Espero que os gusten mucho tanto la breve entrada que he realizado como los poemas de Guillermo. ¡Y no olvidéis asistir a algún acto de este maravilloso Festival de la palabra!.

 

Sara Fernández de la Peña.

EL MICRORRELATO

EL MICRORRELATO

En los últimos años se ha intensificado el desarrollo de un nuevo tipo de relato, el cual, en muy pocas líneas, es capaz de transmitirnos grandes historias: el microrrelatoIrene Andrés Suarez, en su Antología del Microrrelato español, define este original género como "un texto literario en prosa, articulado en torno a dos principios básicos: hiperbrevedad y narratividad". Pero para que un texto sea considerado un microrrelato, no sólo debe estar escrito en prosa y ser breve, sino que, en esas pocas palabras que lo conforman, ha de contarnos una historia. 

En los microrrelaros encontramos una gran variedad temática, estilística y formal: desde relatos fantásticos hasta otros realistas, sin olvidarnos de los humorísticos o irónicos, pues ambos estilos impregnan muchas de estas composiciones. Además, estos textos requieren de una participación activa por parte del lector: hay datos e informaciones que no se proporcionan y que quien lee debe tratar de completar por su cuenta, recurriendo a su ingenio, experiencia e imaginación.

Hay quienes opinan que el microrrelato se ha convertido en el género más emblemático del siglo XXI, pero en realidad sus raíces podemos encontrarlas en la literatura didáctica medieval, basada en la tradición oral y construida a partir de fábulas y apólogos. Es en el Modernismo y con los movimientos vanguardistas cuando su desarrollo es mayor, encontrándose entre sus precursores escritores de la talla de Rubén Darío, Julio Torri o Julio Cortázar, entre otros.

Como ha afirmado Jaime Rubio Hancock en “El reto de lectura más fácil del Día del Libro: 27 microrrelatos”, hoy en día nos resulta difícil por nuestro ritmo de vida sentarnos tranquilamente con un libro en la mano y dedicarle un tiempo del día a día a lectura. El microrrelato, sin embargo, ofrece algo que no tenemos en una novela, por ejemplo: nos permite una lectura rápida, que podemos desarrollarse en cualquier momento y lugar (podemos encontrar microrrelatos impresos en papel, pitados en una pared, circulando por las redes sociales...). Es la suya una lectura apropiada, pues, para nuestra estresante vida moderna.

A continuación os dejo algunos microrrelatos, para que podáis disfrutar de su lectura:

"Le regaló una flor con el último pétalo, y le dijo: tú decides". Carlos Gómez B.

"Ser invisible también tiene sus ventajas, dijo aquel hombre mientras se enjugaba una lágrima". Carmen Nava.

"La empatía entre los cuerpos lleva a una inercia de imitación: cuando salíamos apresurados del hotel, a media tarde, traías uno de mis aretes puesto". Carmen Leñero.

"Bajo toda esta suciedad, el suelo está muy limpio". Lydia Davis.

"La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones". Juan José Arreola.  

"Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son". Julio Cortázar.  

"Antes de ponerse el pendiente frotó el metal que rodeaba el zafiro con un bastoncito impregnado en líquido para limpiar plata. Cientos de estratos de tiempo levantaron el vuelo dejando la superficie luminosa y desnuda. Se acercó, curiosa, y la joya le devolvió el rostro adolescente de su abuela probándose el pendiente ante un espejo". Paz Monserrat Revillo.

"Nos lanzamos tantas veces la piedra del te quiero y tú siempre escondiste la mano". Mónica Carrillo.

"Era tan completa que ella misma era la bella y también la bestia". Juan J. Perero.

 

 Ana Poveda Mora.

LAS MUJERES QUE LEEN SON PELIGROSAS

LAS MUJERES QUE LEEN SON PELIGROSAS

El otro día vi en Facebook esta fotografía de Malala Yousafzai, la estudiante y activista pakistaní que con tan sólo 17 años se alzó en 2014 con el Premio Nobel de la Paz. Al leer la leyenda que acompaña a la imagen, "Los extremistas han mostrado que lo que más miedo les da es una chica con un libro", rápidamente me vino a la cabeza la obra Las mujeres que leen son peligrosas, donde Stefan Bollman presenta la trayectoria de la mujer en la Historia de la lectura a través del arte y reflexiona acerca de la concepción negativa que siglo tras siglo se ha tenido de la relación entre las mujeres y los libros, concebida como preocupante, amenazadora, peligrosa en definitiva.

 

Si repasamos lo aprendido en la asignatura Historia de la lectura vemos que, en un principio, en el origen de las llamadas primeras civilizaciones del libro en el Mundo Occidental, las mujeres no éramos consideradas lectoras peligrosas. Safo en la Grecia Clásica o las lectoras de Ovidio en la Roma Imperial bien lo demuestran: las mujeres tenían permitido el acceso a la lectura y, en ocasiones, también a la escritura, por más que su presencia en el ámbito de la cultura escrita fuera excepcional dado el extendido analfabetismo de la época.

 

A pesar de que la Edad Media y el triunfo del cristianismo apartaron a la mujer de los libros, el triunfo de la lectura silenciosa permitió que algunas mujeres, en general aquellas que procedían de ambientes cultos y de clases pudientes, escaparan del control y practicaran la lectura, por más que ésta fuera una actividad desaconsejada para su sexo, incluso cuando lo que se leía entraba dentro del canon permitido. El celo por parte de la Iglesia hacia todos los lectores silenciosos, sospechosos de herejía, fue aún mayor cuando los lectores fueron lectoras, pues en la época el género femenino era entendido como inferior, débil, sin juicio ni entendimiento, corrupto, propenso al pecado... Las mujeres que tenían, leían o escuchaban leer libros fueron por ello perseguidas y castigadas por padres, confesores, maridos, inquisidores, etc.

 

Un hito de gran importancia en la Historia de las mujeres lectoras fue la aparición de las novelas románticas. No porque se dejase entonces de entender la relación con los libros como enfermiza y nefasta para la salud física y mental de las mujeres, sino porque el género masculino se hizo con sus lectoras, se apropió de sus libros. La mujer que leía, había de hacerlo bajo la supervisión de un varón, y las novelas eran elegidas por éste: novelas en las que la protagonista era capaz de todo por amor, tanto que podía acabar perdiendo su reputación y hasta la vida. Esas mujeres pasionales, locas, pecadoras, desdichadas que leían libros en las novelas del Romanticismo eran justo el ejemplo que las mujeres burguesas del momento no debían seguir, dado que el ideal que éstas representaban era justo todo lo contrario de lo que de la mujer se esperaba en la sociedad del momento: mujeres dóciles, sumisas, dedicadas al hogar y a la familia, piadosas y, por todo ello, poco o más bien nada peligrosas, creadas así como contraposición a las mujeres noveladas, que no son en el fondo tan distintas a la imagen con la que se nos presentan hoy algunas heroínas, como Isabella Marie Swan, la protagonista de la saga Crepúsculo de Stephenie Meyer, dispuesta a arriesgar su vida con tal de que aparezca su amado...

 

Ya en el Realismo vemos la influencia de estas noveas románticas en obras clave del período, como la Madame Bovary de Flaubert, donde Emma, embebida en la lectura de tanta literatura sentimental e inútil, se ve sumida en la desesperación por esperar al ideal de hombre inexistente en el mundo real que estas novelas presentaban y que tan alejado estaba de su marido Charles. Por el contrario, el Realismo nos trae también a la memoria novelas donde tiene lugar un cambio en el rol de la mujer en el que la lectura tiene, sin duda, mucho que ver. Galdós, por ejemplo, en Tristana nos presenta a una mujer autónoma, que no quiere ser esposa ni amante, y que, aunque finalmente fracasa en su intento, la actitud que presenta ante la vida supone un avance significativo al romper con lo convencionalmente establecido; un avance que seguramente muchas de las lectoras galdosianas, sedientas de libertad e independencia, compartieron con Tristana.

 

A partir de aquí cobra todo su sentido esta afirmación de la escritora Irene X refiriéndose a las mujeres de hoy: "No es que este mundo les sepa a poco, es que han leído demasiado lejos". Mientras que ELLOS perdieron, parece ser, el gusto y el hábito de leer una vez inventados la radio, el cine, la televisión e Internet, ELLAS, o sea, nosotras, lo aumentamos. Porque para las mujeres leer ha sido siempre algo más que leer: en los libros hemos encontrado aquello que no se nos permitía ser, hemos hecho aquello que no se nos dejaba hacer, hemos superado los límites que otros nos han impuesto, nos hemos liberado, realizado. Cuando no podíamos distraernos ni divertirnos ni opinar ni gobernar, los libros nos han dado la posibilidad de crear, imaginar, viajar, ver el mundo de otro modo, cobrar conciencia de nosotras mismas, escapar al sometimiento, buscar nuestra autonomía, reivindicar nuestros derechos, encontrar nuestra identidad. Una mujer que lee es una mujer que sueña, una mujer que piensa; y si esto nos hace peligrosas, yo me declaro en busca y captura.

 

Helena Gonzalo Badia.

ESTIMADO D. TORCUATO

ESTIMADO D. TORCUATO

Estimado Torcuato Luca de Tena:

En la contracubierta de uno de sus libros, concretamente "Los renglones torcidos de Dios", se le define a usted como "periodista y escritor de gran prestigio, que se ha convertido en uno de los autores más importantes de nuestro país, con cientos de miles de ejemplares vendidos de todas sus obras".

Me gustaría que supiese que este libro, "Los renglones torcidos de Dios", fue una de las primeras obras que realmente disfruté leyendo, analizando cada parte y cada personaje. Solo tenía 16 años cuando mi abuelo, que es un lector activo, me recomendó que la leyese sin decirme apenas de qué trataba. Solo me dijo que me iba a gustar, y no se equivocó, puesto que es una obra muy bien estructurada no solo por su carácter adictivo, sino también porque sé que usted entró en numerosos manicomios en los que me supongo conoció los distintos grados de "locura" y, lo mejor de todo, supo quedarse con cada uno de esos matices para escribir una obra ficticia, pero a la vez extremadamente real.

Este libro me abrió la puerta del gusto por la Psicología y la Psiquiatría. Gracias a él pude aprender cómo se comportan los distintos enfermos, porque los lectores, gracias a usted, podemos hacernos una idea de lo que ocurre en la cabeza de una persona enferma, ya que no solo define al enfermo por fuera, físicamente, lo que se ve, sino que también es capaz de contar cómo se comporta e incluso cómo piensa. Una de las preguntas que me vienen a la cabeza es si usted tuvo miedo en algún momento en esos manicomios o si pensó abandonar su investigación. Creo que a mí me hubiera pasado.

En cuanto a la famosa frase de Henrich Heine, me parece que se trata de una cita totalmente perfecta para introducir el libro y un consejo estupendo para la vida de cualquiera. Sin duda, hay que estar un poco loco para poder vivir. La cordura y la locura deben ir de la mano, porque esta vida ya de por sí es una verdadera locura: "La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca".

Para terminar, solo decirle que ojalá algún día pueda llegar a leer una carta como esta que hoy le escribo, pero sobre mí, puesto que creo que el arte de la lectura y el placer de un buen libro no pueden morir jamás, porque leer es vivir y si es un autor es bueno, leer es la locura más maravillosa que una persona puede experimentar.

Un saludo y gracias por proporcionarme horas de lectura sin igual.

Marta Montero.

CARTA A JOSÉ SARAMAGO

CARTA A JOSÉ SARAMAGO

Estimado José Saramago:

He tenido diferentes etapas en mi vida lectora que me han ayudado, todas ellas, a formar mi pensamiento, el modo de concebir la realidad que me rodea y mi propia realidad.

En mi adolescencia descubrí todo un mundo de emociones e ideas que no habían formado parte de mi vida infantil. Conocí a Antonio Machado, a Federico García Lorca, a Miguel Hernández. Todavía mi cuerpo zozobra cuando leo el “Niño yuntero”, me estremezco por un dolor injusto. Empecé a viajar por la Castilla y el Mediterráneo de Machado, era otra España que yo no había tenido la suerte de conocer. Todos ellos me hablaban de lucha y de compromiso. Abrieron mi mente a la crítica, a la posibilidad de que las cosas podían ser diferentes a lo que me habían enseñado (y no por ello peligrosas). Recuerdo todavía la primera vez que leí “La Casa de Bernarda Alba”, pues vi reflejadas a buena parte de las mujeres de mi familia en sus protagonistas, como vi reflejada en la obra mi ciudad, mi pueblo. Unas mujeres que no me gustaban, pero a las que amaba y comprendía, y que me hubiera gustado remover como la literatura me estaba removiendo a mí.

Años después, cuando entré en la Universidad me tropecé sin quererlo con Sartre, Camus, Simone de Beauvoir. Qué fantástica mujer, sus libros me introdujeron en el existencialismo, en el derecho de las mujeres, en el ateísmo. Me alejaba cada vez más del ambiente oscuro y fanático de mi infancia y me introducía en una juventud de protesta, de inconformismo y de reivindicaciones.

Al mismo tiempo Latinoamérica estaba llamando a mi conciencia. García Márquez,  Alejo Carpentier o Julio Cortázar, entre otros, me hacían ir más allá de la realidad.

En los años noventa, ya siendo una mujer profesional y adulta e incluso madre, tropecé con usted y con su Ensayo sobre la ceguera. Un libro donde se entrecruzan la literatura y la sabiduría. La ficción nos muestra de forma descarnada la condición humana. Somos capaces de sobrevivir en los momentos más difíciles, cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Plauto escribió Homo homini lupus, línea de pensamiento que encontramos en el siglo XVIII en Thomas Hobbes, y que sigue tan vigente en la actualidad.

No hay un yin sin un yan, y también aparece en esta obra. La figura de la mujer que se hace pasar por ciega para ayudar a su marido y a personas queridas. La generosidad en estado puro, la solidaridad, el esfuerzo y el sacrificio por el otro.

Pero lo que más me hacía abandonar momentáneamente la lectura y quedarme con la mirada en el vacío, era lo vulnerable que podemos llegar a ser frente a la manipulación. Cómo podemos volvernos ciegos e insensibles ante la injusticia, el dolor ajeno, la impunidad, el maltrato. Cómo nuestra sociedad actual puede jugar con nosotros como marionetas para conseguir que consumamos, o que no votemos a un partido, o lo que es peor, que seamos capaces de justificar invasiones o guerras (o ni siquiera verlas).

En este verano de 2013 he vuelto a releerlo y me he dado cuenta de que es un libro atemporal, da igual el momento, la situación política o económica; la vulnerabilidad ante la manipulación está siempre vigente. Por eso me alegro tanto de haber tenido la oportunidad de conocerle y de leerle, porque me ha ayudado, a lo largo de mi vida, a intentar estar alerta y mantener un espíritu crítico. Y lo que es más importante todavía: transmitirles a mis hijos la necesidad que tenemos del conocimiento, de la lectura, del pensamiento, para ser lo más libres posibles y poder desprendernos de lo superficial y banal.

Gracias, Don José Saramago, a usted y a tantos otros autores por cruzarse en mi vida y por cambiarla.

Atentamente,

Soledad García Vaquero.

APRENDER A LEER CON JULIO VERNE

APRENDER A LEER CON JULIO VERNE

Queridos compañeros y profesora:

Me gustaría recomendaros la lectura de una obra de Almudena Grandes, que imagino que conoceréis... Se trata de El lector de Julio Verne, editada en Barcelona por la editorial Tusquests en el año 2012.

¿Por qué os la recomiendo? Porque encaja estupendamente dentro de nuestra asignatura "Historia de la lectura". Estudiamos la evolución del libro, de la lectura y de las bibliotecas dentro de nuestra sociedad europea a lo largo de los tiempos. Y lo más importante, a mi modo de ver, cómo la lectura puede cambiar el destino de una persona.

En este caso, Nino, el protagonista, es un niño de nueve años en la España de 1947 que vive en un pueblo de la sierra de Jaén. Su padre es guardia civil y viven en la casa cuartel del pueblo. Se inicia en el mundo de la lectura, gracias a una serie de personajes que aparecen en su vida, con los libros de aventuras de Julio Verne. Estas lecturas le descubrirán un mundo nuevo y le convertirán en otra persona distinta a la que estaba destinado a ser.

Espero que disfrutéis del libro como yo lo hice en su día.

Un saludo,

Soledad García Vaquero.

MIL GRACIAS A D. GERMÁN

MIL GRACIAS A D. GERMÁN

En agradecimiento a don Germán Sánchez Ruipérez

El viernes 14 de febrero de 2014 tuve la suerte de visitar junto a mis compañeros de clase la exposición “La Villa de los Papiros”, que ofrece la fundación Germán Sánchez Ruipérez en la madrileña Casa del Lector.

Han sido muchas las sensaciones, todas ellas positivas, que he experimentado y que me hacen escribir estas palabras, que no tienen otra finalidad, que la de agradecer a quienes han hecho posible convertir la mañana de un viernes cualquiera en una mañana especial. Mi primer agradecimiento es para Verónica y Antonio, que han disfrutado junto a nosotros las magistrales palabras del director de la fundación, Antonio Basanta, con quien nos hemos trasladado a la ciudad de Herculano, al día 23 de agosto del año 79. Para él es mi segundo agradecimiento. No solo por la explicación que nos dio, sino por su entusiasmo y su dedicación al proyecto generoso que nos legó don Germán Sánchez Ruipérez.

Él, don Germán, es el destinatario de estas letras de agradecimiento. Extraordinario y singular personaje en el mundo de la cultura de nuestro país y que –muy al estilo de aquellos filantrópicos del siglo XIX- supo impulsar un proyecto dedicado a promover actividades culturales, educativas y formativas dirigidas a la promoción del libro, al fomento de la lectura y a la creación de hábitos lectores. Ha sido especialmente por personajes de su carisma y de su dedicación por lo que la cultura de los pueblos ha sido protegida y difundida, incluso al mismo nivel o más que los propios artistas. No cabe duda que mecenas como Germán Sánchez Ruipérez han sido y serán personas imprescindibles para conservar las grandes joyas del patrimonio de la Humanidad, y la lectura como símbolo y los libros como tesoros son evidentemente un enorme caudal que debemos proteger, y por ello se lo debemos agradecer.

En el año 2006, cuando inauguraba el Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas para el Medio Rural, en su pueblo natal, Peñaranda de Bracamonte, decía don Germán:

“Habrá un día en que ya no estaré entre vosotros. […] Pero me gustaría que siempre me sintieseis a vuestro lado. Reconociéndome allá donde exista un proyecto innovador, transformador y valiente. Allá donde brote el esfuerzo como camino, la ilusión como horizonte y el optimismo como bandera. Allá donde haya un grupo de mujeres y de hombres que quieran luchar con decisión por su futuro. Comprometidos con la consecución de un mundo mejor para sí mismos y sus semejantes. Convencidos de que sólo con altura de miras, rectitud moral y trabajo, la Vida alcanza su pleno y definitivo sentido. Junto a ellos, junto a vosotros, estaré yo siempre a través de la Fundación”.

Ese día, durante toda la visita, te sentimos a nuestro lado, nos contagiamos de tu entusiasmo. Por eso, como diría tu admirado Cervantes por boca de  su inmortal Quijote, como más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo, ¡gracias, mil gracias, D. Germán!

Bartolomé González Jiménez.

CARTA ABIERTA A D. ANTONIO BASANTA

CARTA ABIERTA A D. ANTONIO BASANTA

Estimado Antonio:

El viernes 14 de febrero de 2014 tuve la enorme suerte y el gran placer de poder asistir, como alumna de la Universidad de Alcalá, a la visita a la exposición “La Villa de los Papiros” en la Casa del Lector de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, de la que Vd. fue nuestro guía.

Desde mi humilde opinión y consciente de que no soy nadie, culturalmente hablando, no he podido resistirme a dirigirle estas palabras. He tenido afortunadamente la posibilidad de ver y asistir a numerosas visitas, exposiciones, conferencias, etc., a lo largo de mi vida, pero sinceramente NUNCA ha habido nadie que me haya emocionado de la forma en que Vd. lo consiguió el otro día. Su dominio del tema, la capacidad de elocuencia que demostró, hizo que la exposición resultase didáctica, sencilla y amena a la vez. Sus propios gestos, cómplices en algunos momentos, me “engancharon” de tal manera que la visita me resultó muy corta.

Mención aparte merece el montaje de la misma, que me pareció magnífico en cuanto a los contenidos, tanto físicos (por las piezas que allí se exponen) como a nivel visual y espacial. No es fácil conseguir una atmósfera tan envolvente que permite sumergir al visitante en la historia que se nos presenta, y esta exposición lo consigue, nos traslada hasta allí.

Finalmente, y aunque pueda parecerle excesiva en los elogios, pienso que personas como Vd. son las que hacen grande nuestra vida porque la enriquecen en muchos aspectos quizá olvidados o no descubiertos todavía.

Termino... Muchas, muchas gracias por dedicarnos un poco de su escaso tiempo y a partir de este momento cuente con una nueva admiradora.

Asunción Cobo Gómez.

LECTORA COMPULSIVA

LECTORA COMPULSIVA

- Éste creo que no lo ha leído.

- Éste ya se lo llevé hace unos meses.

- Éste tiene la letra demasiado pequeña y luego se queja de que no lo puede leer bien.

- ¡Uy, éste seguro que le va a gustar porque es una novela histórica! Aunque luego se cree que es verdad lo que cuenta el autor y me tocará, como siempre, entrar en una discusión sobre los personajes.

¿Cómo, que de quién hablo? ¡Ah, no me había dado cuenta de que estaba acompañada y hablaba sola! Perdona, pero me has pillado en plena labor de elegir unos cuantos de mis libros para llevárselos a mi madre, porque me ha llamado por teléfono y me ha dicho que ha terminado la última remesa de hace un par de meses y que necesita más, ya que si no tiene nada para leer, no se queda dormida. Con esto no quiero decir que a ella un libro le sirva para dormirse, porque creo que (según me cuenta) todos los días apaga la luz sobre la una o las dos de la madrugada...

Para que te hagas una idea, te voy a hablar un poco sobre mi madre. Se llama Estrella, nombre que a mí me parece muy bonito, y que a ella no le gusta nada. Siempre alega que no le gusta porque en su tierra, Galicia, es un nombre que se pone a las vacas. No intentes que cambie de idea, porque no lo conseguirás. Nació en La Coruña y le tocó vivir tiempos malos a causa de la guerra, lo que supuso que su paso por la escuela fuera muy escueto, aunque le dio tiempo a aprender a leer, a escribir y saberse las cuatro reglas básicas de Matemáticas.

Desde que supo leer siempre tuvo en sus manos un libro o algo con lo que disfrutar leyendo. Los tiempos de su juventud no fueron nada propicios para el fomento de la lectura al escasear el papel. Además, tampoco se fomentaba la lectura en los hogares. ¡Había cosas más importantes en las que pensar y poder pasar el tiempo! La afición por la lectura le viene de mi abuelo, ya que tenía muchos libros que mi madre aprovechaba para leer. Curiosamente, mi abuela, que trabajaba en la Fábrica de Tabacos de La Coruña, era analfabeta. Nunca aprendió ni a leer ni a escribir, su firma era una cruz, pero fue una persona tan buena y siempre tan feliz que estoy segura que nunca echó de menos el no tener un libro entre sus manos.

Me cuenta mi madre que de joven se le pasaban las horas leyendo. Tal era la cosa que como hija mayor de una familia de ocho personas y estando encargada de los quehaceres de la casa mientras mi abuela iba a trabajar, en lugar de hacer los encargos diarios se entretenía con la lectura, gracias a lo cual, más de cuatro veces terminó castigada a causa de sus vicios.

Y ahí sigue, de devoradora de libros. Cae uno tras otro y por muy malo que sea el que le toque leer, ella siempre llega al final de la historia, nunca lo deja, tal y como yo le aconsejo, e inmediatamente percibo cierta mirada de regañina al oírme decir que lo deje, que no pierda el tiempo que tiene más. Pero no lo hará nunca, porque para ella es sagrado el terminarlo.

Voy a seguir con mi búsqueda, porque me acaba de volver a llamar para recordarme que no me olvide de sus libros.

Pero antes de terminar y, lo más importante de todo esto, es que mi madre acaba de cumplir 89 años y en su mesilla de noche hay siempre libros que conforman su lista de espera personal.

 Elisa Nuez Patiño.

CARTA A DON MIGUEL DE CERVANTES

CARTA A DON MIGUEL DE CERVANTES

Mi querido Don Miguel:

Cuántas veces te he querido escribir, mostrarte mi gratitud por tu inmortal Quijote, invitarte a disfrutar de las calles de nuestra tierra, las mismas que pisaron tus pies y en las que dejaste una huella imborrable. Súbete conmigo a Clavileño y sobrevolemos juntos estas letras que no son más que mi manera de darte las gracias.

Como de gente bien nacida es agradecer los beneficios que recibe, iniciemos el paseo  por tu ciudad natal, mi Alcalá de Henares. Qué recio y qué regio suena su nombre, suena a río, suena a sabios, y a Barroco, y a Renacimiento. Suena a medieval y a judío, a gloria pasada y a empujón de presente, a campo cercano y a industria, a monjas y soldados, a estudiantes y teólogos, a pecados de la carne en las migas de torrezno y en los suspiros de tuno, a almendra garrapiñada, a cardenales y obispos, a toga y sotana, a obrador y laboratorio, a universidad y a santos. Tantas y tantas palabras vienen a mi encuentro que, como tú dirías, la pluma es la lengua de la mente. Y ahora mi alma y mi corazón están pletóricos de alegría por poder ofrecerte este pequeño homenaje.

Empecemos por la vieja Universidad de Cisneros, por ese patio de las Tres Lenguas, donde he visto a la Reina (la de ahora, por supuesto), pisar la capa del tuno que adorna la cinta que una enamorada le bordó, muy cerquita de ese Paraninfo de la gloria donde, cada año, se entregan los premios que llevan tu nombre. Sus paredes, todavía, escuchan las más bellas palabras de Carlos Fuentes, de Alberti, de Vargas Llosa, de Delibes, de Cela, de Matute… Tú no los conoces, pero ellos son tus alumnos. Esos yesos dicen: "¡Cervantes, Cervantes, Cervantes…!". Me callo, alguien podría decirme: "¡no sigas osado, estás profanando el templo de los sabios!".

De patio en patio (Trilingüe, Filósofos, Santo Tomás de Villanueva, Aulas Viejas), hasta salir por esa maravilla del Plateresco, fachada de libro de arte, gesta de Condueños, puerta que custodia nuestro ser, como una reliquia, como un patrimonio, como un tesoro: nuestra Universidad, orgullo de patria y de pueblo, la que nos quitaron el siglo pasado, la que tuvo que volver, restaurada, porque era de justicia, porque los deseos se alimentan de esperanza.

El corazón de esta ciudad sigue latiendo en la otrora plaza del mercado, hoy también tu plaza, presidida por tu alta imagen, de fina estampa y lánguida pluma, cuya sombra da cobijo a miles y miles de niños que se enredan en las cadenas de la ilusión; y, desde arriba, contemplas cómo se encuentran los corazones de los jóvenes enamorados. A tu espalda, siguen erguidos los viejos colegios, desde donde vio Francisco de Quevedo los paisajes y las callejas de su Buscón, ahí donde Antonio de Nebrija concibió y parió la primera Gramática española. Entre ellos, resisten orgullosas las piedras de la Capilla del Oidor, que guardan tus llantos al recibir las aguas bautismales. A tu izquierda, el Corral de Comedias, el patio; todavía nos llega la algarabía, las risas de la cazuela y los duelos de los caballeros. En sus tablas, Lope de Vega alabó a don Quijote, ya quedaron atrás vuestras cuitas. El teatro, como bálsamo de Fierabrás, ha cicatrizado la herida que durante tanto tiempo ha supurado incomprensión.

Pero, vayamos al frente, pues nos aguarda la calle Mayor, como entonces, llena de judíos, musulmanes, cristianos y ahora de rumanos, de búlgaros, de polacos… Mil lenguas, mil culturas, mil religiones siguen moldeando con respeto sus columnas para mantener sólidos esos soportales bajo los que nos seguimos resguardando. Alegre, bulliciosa, incienso, música, ilusión, fiesta, eso y mucho más, sus adoquines saben gozar de la ventura cuando les viene y no se quejan si se pasa y los pasos nos llevan al centro de tu ser, al estar de tu niñez, a la que dicen tu primera casa, en la que naciste, y contigo todos nosotros, alcalaínos de ayer, de hoy y de siempre.

¡Pero, hagamos un descanso! Siéntate en este banco y comparte unos instantes con estos señores que el tiempo, y la mano del artista, han hecho bronce. Tú, al lado de Don Quijote; yo, al lado de Sancho. Si te parece, en el medio podemos hacer un hueco a Don Manuel Azaña, que desde el balcón de su casa sonríe pícaramente. Eso que escuchas al fondo es la voz de tu hermana Luisa, que en el convento del Carmen sigue rezando por ti y por nosotros. ¡Qué atrevimiento el mío, qué foto para el recuerdo! Cervantes y Azaña juntos en su banco, en su calle, en su Alcalá eterna.

Hemos llegado al final de la calle y también del camino. Una plaza donde un monumento sustituye a la picota que antaño le diera nombre: la de los Santos Niños, Justo y Pastor, que como tú, hicieron grande esta tierra. Ellos con su sangre regaron el Campo Laudable y lo hicieron fértil, para que después tú lo hicieras próspero. ¡Qué trilogía maravillosa! Allí, nos aguarda serena y sobria, la Magistral, elevando su torre como faro guía de un pueblo que en ella busca la salvación eterna. Sus frías piedras guardan con cariño a Cisneros, cardenal que Torrelaguna viera nacer. Nuestro tiempo, como el suyo, ya se acaban.

¡Oh, Alcalá! La vieja, la joven, la castigada, la de la Universidad, la de las tres culturas, la de todas las culturas, la del Medievo, la del Renacimiento, la del judío, la de Catalina de Aragón, la del almirante Colón, la de la vieja Puerta de los Burros y la de la mesa de Nebrija, la del ambiente del Buscón y la de la Santidad de San Diego. ¡Esa eres tú, Alcalá! Patrimonio Mundial, la ciudad de Cervantes, su ciudad, mi ciudad. ¡Tú, Alcalá!

Me despido, no espero de vuelta carta, tu respuesta ya la tengo y como más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo  ¡gracias, mil gracias!

Un lector,

Bartolomé González Jiménez.

ESTIMADO D. ANTONIO...

ESTIMADO D. ANTONIO...

Estimado D. Antonio:

Me ofrecieron, hace unos días, que le escribiera una carta para hacérsela llegar, pero entre unas cosas y otras, el tiempo ha pasado y, de pronto, me veo con la necesidad de que le tengo que escribir para contarle que nuestro amigo Fernando Ibáñez hace una semana que decidió emprender el último y el más largo viaje que puede hacer un ser humano.

¡Qué sencilla es la muerte, qué sencilla,

Pero qué injustamente arrebatada;

No sabe andar despacio y acuchilla

Cuando menos se espera su turbia cuchillada!

Quiero recordarle que, hace un año, Fernando le escribió una bonita carta en la que le hacía llegar su admiración por su gran obra. Había tenido la suerte de disfrutar viajando con su familia, hace mucho tiempo,  a través de escenarios sorianos en donde usted, don Antonio, supo recrear su pluma. ¡Cómo se notaba a nuestro amigo que estaba disfrutando al describir sus vivencias! Porque Fernando escribía muy bien y, además, últimamente con una pluma preciosa, regalo de su familia por Navidad. Según él, era con pluma como realmente se tenía que escribir. Nada de bolígrafos y menos aún de ordenadores.

Ahora, sus amigos nos encontramos con que Fernando se ha ido sin despedirse de nosotros; demasiado deprisa, sin ser el momento. Y como sé que usted le va a ver muy pronto, necesito que le diga que cada tarde seguimos encontrándonos con su presencia en clase, en los pasillos y las escaleras de la Facultad, en la cafetería, y que no nos importaría que se comiera de nuevo las galletas que nos ponen con el café con leche… ¡Ojalá que pudiera hacerlo!

Antes de despedirme le ruego que cuando le vea, le entregue este mensaje (y disculpe que no sea obra suya, don Antonio):

A las aladas almas de las rosas,

del almendro de nata te requiero,

que tenemos que hablar de muchas cosas.

Compañero del alma, compañero.

 Atentamente,

Elisa Nuez Patiño.

CARTA A ALBERTO VÁZQUEZ-FIGUEROA

CARTA A ALBERTO VÁZQUEZ-FIGUEROA

Estimado Sr. Vázquez-Figueroa:

Soy una estudiante de segundo curso del Grado en Humanidades de la Universidad de Alcalá. Cuando hace unos días me dijeron que tenía que escribir una carta a un autor del cual hubiera leído algún libro, inmediatamente me vino a la memoria aquel título suyo que data de principios de los noventa y, que a pesar del tiempo transcurrido, no sé por qué, o sí, dejó una huella especial en mí. Recuerdo que la historia me conmovió profundamente, y que la fluidez de la narrativa me produjo cierta “envidia”. Es una cualidad que siempre he admirado.

Como quiera que esta carta se lleva a cabo dentro del contexto de la asignatura "Historia de la Lectura", me ha parecido oportuno rescatar un pasaje de la obra que se me antoja harto interesante, pues el haber aprendido a leer bien podría haber cambiado el destino del protagonista.

Tristemente, convendrá conmigo, o no, pues a pesar de estar escribiéndole no sé si está Usted todavía entre nosotros (esta indagación he preferido dejarla para después de terminar esta epístola), que por más que hayamos cambiado de siglo la dramática historia que contiene su Best Seller de finales del siglo XX sigue siendo hoy una realidad.

La obra a la que me refiero comienza así:

Si usted quiere que le cuente mi historia, señor, yo se la cuento. No entiendo de qué puede servirle a nadie una historia semejante, pero si ha venido desde tan lejos por conocerla, sus razones tendrá y no soy quién para negárselas.

Chico, como su progenitora lo llamaba, pues no le había puesto ni nombre, cuenta que su madre, puta, borracha, ladrona y probablemente drogadicta, cuya ocupación no era otra que la más antigua del mundo que las mujeres profesan, que no lo tenía para quererle, sino para hacerle partícipe de sus desgracias. Y en una de las ocasiones en las que su madre iba a “ocuparse” le pidió, como tantas otras, que saliera del minúsculo cuarto hediondo en el que habitaban. Chico lo hizo. Pero, en esa ocasión, para no volver.

Se trasladó al centro de la ciudad con un amigo, Ramiro, cuya amistad había nacido a fuerza de encontrarse vagabundeando por las calles del barrio mientras sus madres estaban “ocupadas”.  A partir de ese momento comienzan juntos un periplo hasta que Ramiro decide aprender a leer. No así Chico, que dice al respecto de la decisión de su amigo:

Ramiro quería aprender a leer. Para él las letras eran como una cosa mágica; una especie de hechizo o brujería que podría llevarle a mundos muy distintos, y siempre insistía en el detalle de que si ninguno de cuantos vivíamos en las alcantarillas sabíamos leer, mientras que la mayoría de los que estaban fuera sí sabían, estaba claro que conocer las letras tenía que servir de mucho. Yo le respondía que si me tocaban veinte mil pesos a la lotería poco necesitaba saber leer para vivir fuera de allí [...]. 

El saber leer, ese acto tan habitual para muchos, y del que otros están privados solo por el hecho de haber nacido en un lugar donde da la impresión de que los dioses se confabulan y permiten tropelías, no fue algo que interesara a Chico, un niño que vino al mundo en un ámbito en el que ni su madre, por no tener, tenía ni cariño para darle. El haber tomado la decisión de aprender a leer bien podría haber cambiado el rumbo de su vida. Pues él mismo, en un acto quizá de arrepentimiento, acabaría diciendo... 

A veces me pregunto qué hubiera sido de mi vida si hubiera seguido el ejemplo de Ramiro.

Y yo me pregunto, mejor dicho, le pregunto: ¿con qué talante una persona, en este caso Usted, se sienta frente a otra, el protagonista, y recibe ese chorro de drama y miseria, no solo, que ya es bastante, de la vida del protagonista, sino también del “terrible drama de miseria y desarraigo” de los niños abandonados que se ven abocados a buscarse el sustento en la calle cada día desde muy temprana edad?

Sr. Vázquez-Figueroa, por inconcebible que nos parezca ese fenómeno social, del que dio buena cuenta su magnífico libro, y que entonces ya “reclamaba profundos cambios sociales”, hoy, en los albores del XXI, sigue siendo, lamentablemente, una realidad. Y no solo en las grandes ciudades de América Latina. Aún hay muchos Chicos en el mundo que no saben leer.

¡Por cierto! Hablaba de “Sicario”.

Afectuosamente,

Mª Carmen Rodríguez Andrés.

P. D. Ya sé que sigue Usted aquí y muy cerca de la ciudad cervantina. ¡Qué sea por mucho tiempo!

CARTA A D. BENITO PÉREZ GALDÓS

CARTA A D. BENITO PÉREZ GALDÓS

Querido D. Benito:

Disculpe si me dirijo a Vd. en un tono tan intimista, pero mi admiración por sus obras me hace quererlas y, como consecuencia, quererle a Vd. por escribirlas. Este pensamiento no es solamente mío, y como prueba de la gran admiración que sentimos todos los españoles en general, le adjunto una fotografía suya que el Banco de España decidió poner en los billetes de 1.000 pesetas que circulaban por España hace algunos años.

He tenido la ocasión y el placer de leer, así como de ver representadas en el teatro o trasladadas a la televisión, algunas de sus obras más representativas e interensates, como "Doña Perfecta" o "Electra" (se preguntará qué es eso de la televisión, así que sin entrar en detalles le diré que es un artilugio semejante a una caja que contiene gran cantidad de cables que permiten ver y oír cualquier cosa desde la propia casa, por muy lejos que se encuentre uno, pero este aspecto será objeto de explicación más profunda si continuamos con nuestra relación epistolar).

Y volviendo a lo que le quiero decir en esta carta, he observado en su literatura que de forma reiterada utiliza dos tipos de argumentaciones sobre las que se desenvuelven casi todos los personajes de sus novelas. Por un lado, y debido al gran conocimiento que posee de la sociedad de su tiempo, le permite centrarse de una forma casi constante en la figura del "cacique", un ser corrupto, dominante, manipulador, despiadado, me atrevería a decir también que inculto en algunas ocasiones, que lo domina todo y a todos.

Por otro lado, su opinión sobre el clero, es decir, la Iglesia y los miembros que la componen, a los cuales retrata como seres más interesados en acercarse a los grandes y poderosos que en socorrer y ayudar a los más necesitados, cuya miseria material e intelectual no parece molestarles demasiado, sujetos a unas prácticas más impuestas que sentidas, como mandaban las buenas costumbres en aquellos momentos.

Pues bien, para su conocimiento y tranquilidad (dicho esto en sentido metafórico, porque a Vd. conocimiento y tranquilidad le sobran), le diré que de estos dos aspectos mencionados, el primero sigue en auge cada día más y no porque no hayamos avanzado en el campo cultural y del saber, sino porque nuestra condición humana es inalterable a lo largo del tiempo y no se deja influir por cuestiones de tipo moral o social por muy ilustrado que se pueda ser. Respecto al segundo, sí creo que hemos cambiado considerablemente, y aunque le parezca casi imposible, aquí y ahora en esta España nuestra se puede creer o no creer en Dios e incluso decirlo abiertamente, ser practicante o no, es más, yo diría que se ha convertido en un acto social en muchos casos. Eso sí, creo que la gran mayoría de personas que hoy se acercan a la Iglesia y a sus ritos lo hacen convencidos y sin presión ninguna. En esto hemos conseguido que cada uno piense y actúe según sus convencimientos religiosos, nos hemos liberado de costumbres más o menos arbitrarias del pasado y hemos superado la famosa frase del "que dirán".

En fin, con mi carta solo pretendía manifestarle la gran admiración que siento por Vd. y aprovechar para informarle de algunas novedades que se han producido en nuestra sociedad durante su larga ausencia. ¡Cómo hemos evolucionado en poco más de un siglo! Y ya que resulta del todo imposible poder felicitarle personalmente, allá donde esté deseo hacerle estas palabras.

Una ferviente lectora suya,

Asunción Cobo Gómez.

¡QUE VUELVAN LOS AEDOS!

Los aedos, como vimos el otro día en clase, eran artistas que recitaban y cantaban poemas y relatos en la antigua Grecia al compás de la música.

 

Yo pienso que la poesía cantada une mucho más y creo que algo parecido ocurrió en nuestra historia contemporánea con la llamada canción protesta (canciones que versionaban poemas de conocidos autores que se mostraron contrarios a la dictadura franquista).

La canción protesta no sólo consiguió unir a la gente en una sola voz, sino que también logró recuperar y difundir a los grandes poetas de nuestro tiempo, como Miguel Hernández o Antonio Machado, e inscribirlos en nuestra memoria colectiva. Cantautores como Joan Manoel Serrat o Paco Ibáñez fueron algunos de los que pusieron música a las palabras de estos y otros autores. Paco Ibáñez, por ejemplo, canta, con solo la ayuda de un instrumento musical, su guitarra (como los aedos con la lira), poemas de Rafael Alberti, recobrando su memoria y dando a conocer su obra al gran público.

 

Contando mi experiencia, yo nunca había leído a Miguel Hernández o a Alberti ni a muchos otros autores hasta que escuché las canciones de estos cantautores, y es que en la Grecia antigua no cometieron error alguno al unir poesía con música, ya que se recuerda mejor. Al oír la canción se incentiva la sensibilidad y se promueve la lectura y, lo más importante, se motiva la reflexión. Quizás no sea el método más “ético” de conocer los poemas de los más grandes de la Literatura, pero sí uno de los que más atraen.

Quizás así, si se cantara más, la crisis de la Historia de la Lectura terminaría, no ya solo cantando poemas de viejos y nuevos poetas, sino otras obras que nos hagan imaginar las historias que narran. No debemos olvidar que la lectura en alta voz hacía que todos escuchasen lo mismo, una ventaja que no comparte, por el contrario, la lectura en silencio.

Si en la actualidad se escucha mucho más música que se lee, en mi opinión, unir las dos cosas sería una muy buena alternativa. Aquí dejo unos links para que podáis escucharlos. Ya veréis al hacerlo cómo desgraciadamente todo ha cambiado muy poco...

 http://www.poesi.as/index1.htm

http://www.poesi.as/mh39nc.htm

http://www.poesi.as/bopalabr.htm

RECUERDOS RELATADOS

Después de recorrer todo Ponterville durante una larga tarde, estaba muy cansada. Subí a mi habitación y me puse el pijama. No entendía cómo las figuritas de madera de mi padre decoraban toda la casa, ni tampoco entendía esa sensación de que hubiera alguien más en ella. Decidí tumbarme en la cama e intentar dormir. Pero fue inútil, muchas preguntas galopaban por mi cabeza a paso firme pidiendo respuestas sin saber que éstas, a su vez, formulaban más y más preguntas.

De pronto, algo rebotó en el cristal de la ventana despertándome de todas mis dudas. Me levanté y anduve hacia el ventanal. No había nada. Abrí la ventana intentando descubrir qué había sido. Nada. Sentí el frío rozándome en la rostro, esa salada brisa marina acariciaba mi cara y me hacía sentir relajada. Observé el océano, enorme y profundo, bello pero a la vez oscuro, tan oscuro que era incapaz de sumergirme en él. En la orilla vi cómo una pareja jugueteaba con las pequeñas olas que llegaban hasta ella, reían y eran felices, parecían despreocupados, simplemente tenían que hacerse feliz el uno al otro. Nada más. Más allá, en la lejanía del mar, vislumbré un barco pequeño que se iluminaba una y otra vez por la potente luz de un faro.

Decidí cerrar la ventana para que no entrase el frío y cogí la linterna de mi maleta. Abrí la puerta y comencé a bajar las escaleras. Todo estaba a oscuras y se podían oír los ronquidos de algunos inquilinos. Un ruido similar al de la ventana se oyó en la planta baja. El miedo empezó a apoderarse de mí. Bajé el último escalón cuando la puerta de la cocina se cerró de golpe. Pensé en volver a mi habitación, pero pude ver la ventana del salón abierta y el baile de las cortinas moviéndose al mismo compás que el aire que entraba. Eso había sido la causa de que la puerta se cerrase. El ruido volvió a sonar detrás de mí, haciéndome sentir un calor en la nuca, como un suspiro. Me giré y vi la abierta la puerta de la habitación donde mi padre construía sus figuritas de madera. Estaba iluminada. El ruido volvió a sonar, procedía de allí. Paso a paso tembloroso intenté llegar hasta la sala. mis piernas se movían sin que mi cerebro enviase esa señal, sentía la necesidad de ir, como si una fuerza me llevara hasta allí. Llegué hasta la puerta, el ruido se intensificaba y mi respiración cada vez era más potente y rápida. Comencé a explorar la habitación, pero la luz se apagó. Moví la linterna de lado a lado viendo montones de cajas, pero la linterna también se apagó. Me quedé quieta, cerré los ojos muy fuerte sintiendo el temblor de todo mi cuerpo. El sonido cambió produciendo un lloriqueo. Chillé. Abrí los ojos y empecé a correr, pero me tropecé con una de las cajas y caí al suelo junto a ellas. Miré al frente y lo vi. Me miraba. De repente aquel ser se quedó inmóvil a la vez que la bombilla del techo alumbró la sala de nuevo.

Gemma Soldevilla Jiménez.