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Leer y reflexionar

REFLEXIONES SOBRE LA LECTURA EN LA ERA DIGITAL

REFLEXIONES SOBRE LA LECTURA EN LA ERA DIGITAL

Nunca me había parado a pensar en la historia de la lectura. Lo que hoy conozco como un proceso íntimo y solitario no ha sido así a lo largo de nuestra cultura, tanto por la forma de leer, por sus contenidos y por el acceso a los libros. Gracias a la entrevista realizada por el diario digital de la Universidad de Alcalá al profesor D. Antonio Castillo Gómez sobre la lectura (http://portalcomunicacion.uah.es/diario-digital/entrevista/leemos-mas-leemos-mejor?n=6), he podido reflexionar sobre cuál es el momento en el que se encuentra el lector contemporáneo.

Me considero una lectora frecuente, mis lecturas van desde las más banales, como la etiqueta de un producto, a las de entretenimiento, actualidad y/o académicas. Entre mi círculo más cercano hay lectores frecuentes, habituales (sólo leen en determinados momentos, como vacaciones), y no lectores (personas que saben leer pero no practican el acto de leer).

 La revolución de internet ha proporcionado un acceso rápido y a mayor escala de la cultura. Además, en la actualidad, con los teléfonos inteligentes tenemos todo lo que deseamos a golpe de pulgar. La información nunca ha estado tan disponible como hoy la conócenos. ¿Este medio favorece que haya nuevos lectores? Sí y no, si bien es cierto como indica el profesor Castillo, que se ha producido un aumento de la lectura y casi todas pasan por las modalidades digitales: desde redes sociales, blogs y libros electrónicos a periódicos. Pero, ¿realmente se lee? En mi caso, a veces voy leyendo la prensa camino de la universidad en mi teléfono o si veo una noticia que me interesa en alguna red social busco más información, pero lo considero una lectura banal, ya que suelo estar pendiente de las cosas que pasan a mi alrededor. Una vez leí en un libro que los periódicos son la mayor mentira del mundo occidental porque la información se edita para un futuro cuando ya es pasado. Era aquella época en la que para tener un periódico en las manos había que esperar una noche. No hace ni treinta años de eso, tener un periódico en las manos y mancharse las manos de tinta o que tu madre usara los periódicos viejos los domingos para cubrir la paella. Con esto no quiero decir que estoy en contra de la era digital, ni mucho menos, ya que gracias a ella estoy conectada con otros tipos de lenguaje.

El artículo hace una buena reflexión, la lectura digital es menos reflexiva, y no sólo porque la información se actualiza de manera vertiginosa, sino porque un proceso que requiere concentración se encuentra constantemente interrumpido o se diversifica la atención más fácilmente hacia otros sitios (por ejemplo, en los soportes digitales casi siempre hay publicidad en los laterales) y por tanto es menos introspectiva. Estoy de acuerdo, y siempre desde mi experiencia, en que algunos de mis libros están escritos, subrayados o con notas que hacen referencia a dónde los leí o qué sentí. Algunos de ellos incluso tienen algún dibujo. Tener un libro en la mano es experimentar con uno mismo. Puede que estés con esa ansia de ver qué va a pasar, o que te sientas identificado con la historia o algún personaje, debatir con el propio autor si estás o no de acuerdo, o darte cuenta de que llevas un rato leyendo y estás en un diálogo contigo mismo y no tiene nada que ver con lo que tus ojos estaban viendo. Es una sensación tangible. Puedes volver a sentir la textura del papel y situarte donde lo habías dejado.

Considero que una sociedad que no valora leer está en peligro. Leer es importante, es el vehículo que tenemos para desarrollar un pensamiento critico. Requiere de un momento con uno mismo y en soledad (tan poco habituados en la actualidad). Se necesitan buenas guías que te sugieran qué libros pueden ser interesantes según el momento en el que estés (escuela, familia y amigos). La imposición de leer no funciona, porque por lo general nos mueven más las cosas que nos dan placer o están prohibidas. Tanto en mayores como en pequeños, la lectura se fomenta viendo a alguien con un libro y hablándole sobre lo que viene escrito en él, reuniéndose en torno a este objeto, a veces deseado o a veces prohibido, que provoca por un lado, intimidad, y por el otro, el contacto con nuestros semejantes.

Andrea Castro Iglesias

REFLEXIÓN PERSONAL EN TORNO A LA PELÍCULA FAHRENHEIT 451, DE FRANÇOIS TRUFFAUT (1966).

REFLEXIÓN PERSONAL EN TORNO A LA PELÍCULA FAHRENHEIT 451, DE FRANÇOIS TRUFFAUT (1966).

Para un espectador de 2018, sin referencias previas sobre esta película, lo primero que llama la atención es su estética futurista que se percibe en elementos como los trajes de los bomberos, el tren elevado, la pantalla interactiva, que conviven con otros objetos que a día de hoy ya consideramos trasnochados como el tipo de teléfonos, los archivadores metálicos o la indumentaria y peinados de las mujeres. Me surge entonces la duda sobre qué elementos eran actuales para el espectador de 1966 y cuales asociaba al mundo del futuro.

Tras este primer impacto visual, los temas tratados resultan, absolutamente vigentes o más bien atemporales. El estado autoritario que controla a los ciudadanos y hace de ellos entidades impersonales con la justificación de conseguir un «mundo feliz» está ampliamente presente en la literatura y en la historia. Fahrenheit 451, trata la quema de libros como una actuación asociada al control de los poderes autoritarios, pero también muestra otras formas de control. La pantalla mural representa el control estatal de los medios de comunicación limitando los contenidos a aquellos que ensalzan la imagen del estado-familia, que aporta al ciudadano todo lo que precisa y le protege contra el sufrimiento, pero a la vez anula su individualidad y borra sus referencias al pasado personal o colectivo. El entretenimiento ofrecido tiene una sospechosa tendencia a igualar a la audiencia en el desconocimiento y la incultura. El programa televisivo que se puede ver en la película recuerda sorprendentemente a los actuales «realities» que fingen introducirse en el ámbito privado de los espectadores y darles una participación en las situaciones presentadas, pero que están absolutamente manipulados para conseguir mayor audiencia o para crear la imagen de la sociedad que desea el medio.

La pérdida de individualidad como pérdida de libertad se muestra de diversas formas en la película. La sociedad dirigida rechaza todo lo diferente. Las viviendas son modulares, bien en bloques que recuerdan a la unidad habitacional, realizada por Le Courbusier en Marsella entre 1947 y 1952 por encargo del estado francés, o viviendas unifamiliares alineadas construidas también por repetición de un módulo. La vivienda de Clarisse es, sin embargo, un reflejo de su personalidad. Es diferente a todas las de su entorno, parece una casa de cuento y no tiene antena de televisión, lo que extraña y casi asusta a sus vecinos. Aunque no se indica claramente cuál es el motivo de la expulsión de Clarisse de su trabajo en el colegio, es evidente que tiene que ver con una manera distinta de comportarse con los niños y con unas opiniones que difieren de las generalmente aceptadas y asustan a sus compañeros.

Respecto al control específico de la lectura, la película es una clara alusión a las quemas de libros que han tenido lugar en distintos momentos de la historia y en distintos ámbitos culturales, siempre con el objetivo de restringir la libertad de pensamiento. La más cercana temporalmente y con la que se ha identificado la película es la quema de libros realizada en 1933 en Alemania por miembros del partido nazi. La persecución sistemática de los libros se muestra en la película como una herramienta eficaz para eliminar el pensamiento individual y conseguir una población cuyas referencias procedan únicamente de las consignas del estado dominante. Los elementos de resistencia a este dominio tienen también una apariencia histórica. Los rebeldes deben pasar desapercibidos en su entorno y formar parte de una red de apoyos personales que les permita escapar u ocultarse si son denunciados. El refugio de los perseguidos en el bosque, en la naturaleza, podría ser un símbolo del peligro que suponen frente a esta naturaleza las estructuras rígidas de los estados, y su tendencia a derivar en autoritarismos.

Por último, el mantenimiento de los libros en la memoria parece un guiño a periodos en los que grandes civilizaciones como la egipcia o la griega usaron ese «soporte» para sus obras. Los rebeldes confían en el carácter cíclico de la historia que traerá nuevos tiempos en que los libros que ellos han conservado en la memoria puedan estar al alcance de toda la sociedad.

Susana Martín Zaforas.

 

LOS LIBROS MÁS DEVUELTOS DE ESTAS NAVIDADES

LOS LIBROS MÁS DEVUELTOS DE ESTAS NAVIDADES

Mi madre siempre me dijo que, en cuestión de regalos, los libros son como los perfumes. Son algo muy personal. No puedes regalar uno cualquiera a una persona. Tienes que conocer sus gustos. Y aún así siempre es muy difícil acertar. Por eso, en mi casa, siempre que regalamos una colonia o un libro, es porque estamos entre un 90% y un 100% seguros de que esa persona lo quiere o le va a gustar mucho. Pero en mi casa hay otra norma muy importante también respecto a los regalos. No se cambian excepto por causas mayores. Y aun menos si es un libro. Un libro en mi casa siempre es bien recibido, sobre todo si es porque alguien se ha tomado la molestia de comprarlo y regalárselo a alguien. Y está muy feo rechazarlo solo por su portada. Mi madre siempre nos ha obligado a leer un libro regalado porque «no sabes si te gusta hasta que lo lees». Así que en mi familia la política respecto a los libros y los regalos está bastante clara.

Pero el otro día, navegando por Twitter y procrastinando mis obligaciones, me topé con un hilo muy curioso escrito por la librera Silvia Broome @SilviaBroome. Se trataba del ranking de los libros más devueltos de estas Navidades en su librería.  Este hilo me llamó mucho la atención, en primer lugar, por esta especie de política de los libros a la que estoy acostumbrada y, en segundo lugar, porque no es muy habitual encontrar este tipo de listas. De hecho, esta lista podría sugerir «el ranking de los libros que menos éxito han tenido estas Navidades».

Pero aún más interesante me resultó la comparación que hizo esta librera al finalizar su lista. Resulta que su ranking de libros más devueltos coincidía exactamente con las listas de los 10 libros más recomendados o los Best Seller de los meses anteriores.

¿Resulta contradictoria esta situación? A primera vista, puede ser. Pero si pensamos un poco en cómo funciona el mundo editorial, realmente puede tratarse de una simple consecuencia más del sistema capitalista. Las editoriales -sobre todo las grandes editoriales- no son seres de luz que buscan espíritus valientes y creativos para tenderles la mano y ayudarles a difundir sus creaciones con el mundo. Las editoriales son empresas. Y el objetivo principal de una empresa es ganar dinero. Apostar por un autor o autora conlleva una gran inversión, y esta no se realizaría si la editorial no estuviera segura de que esa inversión les proporcionará ganancias. Además, en la planificación de esa inversión se incluye toda una campaña de promoción de la obra destinada a convertila en un superventas. En la dinámica de todo esto, se podría decir que «un Best Seller no nace, se hace» con todas las implicaciones que ello conlleva. Antes de que se venda un solo ejemplar de un Best Seller, este ya es anunciado como el número uno en ventas. La obra, pues, se edita con el objetivo de que sea uno de los libros más vendidos del año. Y al final, por toda la campaña de publicidad que se hace seguramente acabe siéndolo. Es como una mentira que de tantas veces decirla se acaba haciendo realidad.

Reflexionando en torno a esto y al ranking de los libros más devueltos de Silvia Broome me pregunto sobre la efectividad de esta especie de efecto placebo editorial. Dado que estos libros se crean para que sean un super ventas, acaban siendo un comodín para las personas que quieren regalar algo en Navidades y no saben bien qué. Saben que a la persona en cuestión le gusta leer pero no conocen sus gustos concretos, por lo que no se arriesgan y escogen uno de los libros que en las librerías colocan a primera vista, generalmente en escaparates o mesas expositoras (muy estratégicamente en términos comerciales). «Si es el más vendido, por algo será, es que debe ser muy bueno», piensan. Por lo tanto, nos podemos encontrar con la situación de que muchísimas personas hayan comprado el mismo superventas y esto podría ser uno de los motivos de tantas devoluciones, ya que fácilmente podría ser un regalo repetido. Otro motivo de devolución podría ser que, simplemente, no haya sido del agrado del lector, lo que no sería de extrañar si tenemos en cuenta la engañosa estrategia de publicidad que hay detrás de estos superventas.

Pero también me pregunto si podría ser que los lectores ya no cayeran en estas trampas editoriales y estuviesen cansados de la literatura prefabricada, o si lo que ocurre es que a nadie ya le interesan los libros y directamente se deshacen de ellos...¿o podría tratarse de la revolución digital? Si, por ejemplo, estos lectores que devuelven los libros pensaran algo así como «Bah, esto puedo descargármelo en el e-book, para qué quiero esto que ocupa espacio». Podría pensar muchas otras hipótesis, pero prefiero dejar la cuestión abierta e invitaros a reflexionar sobre la paradoja del hilo que ha inspirado este post:

https://twitter.com/silviabroome/status/958744739771240449

Irene del Barrio.

 

 

UNA BIBLIOTECA CON LIBROS DESECHADOS

UNA BIBLIOTECA CON LIBROS DESECHADOS

Hace poco me encontré con una noticia realmente impactante sobre unos trabajadores encargados de la recogida de basuras de la ciudad de Ankara. Al ver que la gente tiraba sus libros usados a la basura, estos operarios decidieron crear una biblioteca con dichos volúmenes. Ellos mismos se encargaron de organizar y colocar la misma en una vieja y abandonada fábrica de ladrillos.

Esta biblioteca funciona desde hace nueve meses (desde junio-julio de 2017) y cuenta actualmente con un total de 4750 obras, que están al alcance de todo el mundo ya que cualquiera puede coger un libro prestado de allí. La biblioteca también cuenta con máquinas de escribir y revistas a disposición de los usuarios. Los libros que ya no se pueden leer debido a su mal estado los transforman en apoya libros o lamparas, dándoles así una nueva vida.

Aparte del servicio de préstamo, la biblioteca cuenta con una barbería, una cafetería, distintos espacios de descanso y por supuesto, las oficinas de los administradores. Actualmente, los operarios que trabajan en esta novedosa biblioteca cuentan con 1500 volúmenes que esperan a ser colocados.

Paula Alonso Lorente

ALGUNOS LIBROS SON COMO UNICORNIOS

ALGUNOS LIBROS SON COMO UNICORNIOS

Hay una trilogía de libros que empecé a leer en el año 2007. La saga se llama Crónicas del asesino de reyes del escritor norteamericano Patrick Rothfuss. Los dos primeros libros El nombre del viento y El temor de un hombre sabio son libros maravillosos, con unos personajes muy logrados y un trasfondo político y social increíblemente bien hecho. Los dos libros salieron en los años 2007 y 2011 respectivamente.

Sin embargo, cuando los fans de esta saga hablamos sobre la publicación del tercer libro, Las puertas de piedra, se genera en el ambiente una especie de tono derrotista, y es que el libro es como un unicornio, hay que esperar a una noche de luna llena de sangre azul, que ocurre cada trescientos años, para que aparezca. Lo que quiero decir con ello es que no se sabe cuándo será publicado, ya que su autor lleva alrededor de 7 años trabajando en el libro y no hay una fecha prevista para que vea la luz.

Esta situación me ha hecho reflexionar sobre las repercusiones que puede tener en un autor y en sus lectores el tiempo de espera entre las publicacines de cada entrega de la saga. Patrick Rothfuss, como ya he indicado, lleva 7 años escribiendo el libro, J. R. R. Tolkien tardó 17 años en publicar El señor de los anillos, Stephen King tardó 36 años en publicar la continuación de El Resplandor, etcétera. Me pregunto cómo puede influir en la lectura, en el autor y en los lectores de una saga estos tiempos de espera tran prolongados.

Generalmente, quien lee un libro lo hace para entretenerse, sin más implicaciones intelectuales o literarias, y no solemos ser conscientes de todo el tiempo invertido por un autor para publicar su obra. Si una persona lee a día de hoy las dos partes de El Quijote, por ejemplo, no tiene conciencia de cuánto tiempo tardó Cervantes en publicar ambas porque ya están editadas, no ha tenido que esperar los diez años que trascurrieron de la primera a la segunda parte, no hay más implicación que la propia lectura. Sin embargo, los ejemplos a los que aludía más arriba muestran casos en los que el lector vive con una situación en la que el tiempo puede sesgar la lectura de una obra. Es una situación que se da cuando la obra y el lector son contemporáneos, e implica que el lector tenga que asumir un mayor compromiso con el libro y su autor, estando dispuesto a esperar hasta la publicación del siguiente libro y perdonándole, si se da, la tardanza.

Por otro lado, pienso que no solo el lector sufre las repercusiones de la demora en las entregas de las continuaciones de las sagas, también el autor puede verse perjudicado, ya que tiene la presión de miles de almas esperando a que termine de escribir el libro y eso podría hacer que acabase odiando su propia obra o tener que bajar la calidad para ceñirse a los tiempos de entrega. Me pregunto entonces cuáles pueden ser los motivos por los que un autor tarde tanto en publicar la continuación de un libro. Quizás, que quiera hacer otra cosa para no encasillarse con su obra o que quiera tomarse el tiempo necesario para hacer una continuación que no defraude a sus lectores.

Por último, quiero invitar a reflexionar sobre esta cuestión y que puedan surgir más matices de los que yo he reflejado en este post por la limitación de la extensión. Así las cosas, solo nos quedaría esperar para ver a esos “unicornios” algún día.

Kevin Merinero Rodríguez

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DEL E-BOOK

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DEL E-BOOK

Hace unas semanas, se abrió en mi casa un debate muy interesante sobre las ventajas y las desventajas del e-book. Todo empezó a la hora de la cena, cuando estábamos viendo las noticias y anunciaron que había aumentado la compra de e-books en estos últimos años. Entonces, pensé en reflexionar sobre ello, hablando de sus ventajas y desventajas, y estas fueron las conclusiones a las que llegué.

En primer lugar, el e-book o libro electrónico es la versión digitalizada de un libro que se publica en la World Wide Web (WWW) o en cualquier otro tipo de formato electrónico. A finales de la primera década del siglo XXI, fue cuando comenzaron a aparecer dispositivos cuya función era servir exclusivamente para la lectura de libros electrónicos. Estos dispositivos se caracterizan por un diseño que permite emular la versatilidad del libro de papel tradicional. Se buscó que tuvieran movilidad y autonomía (dispositivos móviles con bajo consumo de energía para permitir lecturas prolongadas sin necesidad de recargas), pantallas con dimensiones suficientes para mostrar documentos tradicionales (un A4 o un A5) y un alto nivel de contraste, incluso a plena luz del día.

Por un lado, el e-book nos proporciona una gran capacidad de memoria para poder almacenar varios libros en un solo dispositivo, y esto resulta bastante cómodo, ya que nos permite, por ejemplo, viajar llevando encima un montón de títulos sin que el peso de los mismos nos resulte incómodo ni éstos ocupen buena parte de nuestro equipaje. Además, las personas con problemas de visibilidad pueden aumentar el tamaño de las letras, algo que, con los libros de papel, a no ser que usen una lupa, no pueden hacer. Otra de las ventajas del e-book es que tiene un blog de notas donde podemos hacer anotaciones al tiempo que leemos y un buscador en el que puedes encontrar fácilmente aquello que buscas o volver a la página en la que estabas si te has perdido sin ninguna dificultad y sin apenas invertir tiempo en ello. Claro que esto también lo podemos hacer con un libro de papel, pero implica andar de un lado a otro siguiendo un índice que no todos los libros tienen y escribir en el libro o apuntar en un cuaderno aparte, cosa que no a todo el mundo le gusta hacer.

También, el que los e-books tengan acceso a Internet y tengan audio, hace que la lectura sea más atractiva y amena, y que se pueda combinar con la música. En los e-books, por otra parte, no se agotan las ediciones, los libros libro electrónicos siempre están disponibles, y ello hace que los editores publiquen más y que los lectores tengan a su disposición una amplia oferta de títulos. Los e-books, finalmente, suponen un cambio entre el lector, el autor y el libro. La lectura de un e-boom es más "social", favorece una mayor interacción entre el autor y el lector, así como las relaciones con otros lectores, ya que puedes compartir tus citas favoritas o las partes que más te hayan gustado del libro que has leído en Facebook, Twitter y demás redes sociales con solo un clic.

Si pensamos en las desventajas del e-book, la más obvia es que el libro electrónico pierde la esencia del libro de papel: no tiene olor ni tiene tacto (o al menos el mismo tacto que la sensación de tocar las páginas para pasarlas o sujetarlas con las puntas de los dedos). También se pierde la relación íntima entre el libro y el lector, e incluso entre el libro y el autor (los e-book no se pueden llevar a una presentación o a una feria para que te los firmen, por ejemplo, o no se pueden dedicar cuando te los regalan, aunque más bien se regalan poco).

Además, manejar un e-book requiere de un conocimiento mínimo en tecnología. La persona que lo use necesitará ser capaz de conectarse a Internet, buscar un libro, descargarlo y pasarlo al e-book, y las personas que no han hecho este tipo de actividades nunca, necesitarán un poco de ayuda para conseguirlo, si es que lo consiguen: muchas personas mayores, de hecho, no se adaptan a los nuevos soportes ni pueden ni saben usarlos solos, se hacen dependientes de otros sin remedio. Por otro lado, los e-books se piratean con más facilidad que los libros de papel (los autores y editores pierden el control sobre las obras más rápidamente), que pueden fotocopiarse sin licencia, pero la tarea, además de aburrida y tediosa, lleva mucho tiempo, y es preferible inventar otros métodos de adquisición que el de la copia ilegal (por ejemplo, intercambiar libros, ir a la biblioteca pública, etc.). Finalmente, hemos de tener en cuenta que no todos los libros se han digitalizado, que hay ediciones antiguas o libros que ya se han descatalogado que nunca podremos leerlo en un e-book.

En conclusión, tanto los e-books como los libros de papel se leen, pero la forma en la que leemos es distinta en uno y otro caso. Ambos son libros, nos permiten viajar a otros mundos, descubrir nuevas emociones, encontrarnos con sus autores y personajes y convivir con ellos. La lectura es algo que creamos los lectores, y al final da igual en qué formato leamos, porque lo importantes es eso, LEER.

Alba Morillas de Heras

LECTURAS EMPÁTICAS

LECTURAS EMPÁTICAS

Los lectores, además de leer, escriben. Quizás no todos, pero seguramente la gran mayoría de ellos lo haya intentado en alguna ocasión o lo hará en un futuro no muy lejano, creedme. Somos humanos. Tememos al cambio. Pero a veces nos arriesgamos. Intentamos ser transparentes o quizás mostrar algo que no somos realmente. Autoengañarnos. ¿Autoengañarnos? Mmmmmmmmmmm, quizás no sea precisamente esta la palabra que estoy buscando... A veces, queremos ser esos héroes de los cuentos que salvan vidas de otros; esas princesas que quieren ser princesas por ellas mismas sin tener que casarse con un príncipe azul; esa Kika Superbruja o ese Harry Potter que se mueven por arte de magia -nunca mejor dicho-; esa Lucy que un día atraviesa un simple armario de madera y aparece en Narnia; ese Peter Pan que vive en el mundo de "Nunca Jamás" y que nunca jamás crecerá ni volverá a la realidad; esa Caperucita Roja de los hermanos Grimm que un día se rebela y decide defenderse sola (¿acaso hay una historia con más versiones que ésta?); o esa persona en la que Pablo Neruda (por ejemplo) inspira sus poemas…

Hay tantas posibilidades en el mundo de la lectura que muy difícil elegir quién quieres ser, de qué te quieres disfrazar hoy, qué lectura será la más gratificante en un momento determinado de tu vida… Es verdaderamente increíble la manera en la que los lectores nos dejamos llevar por la imaginación o cómo los autores consiguen cautivar nuestros pensamientos (depende de cómo lo quieras expresar o pensar). De lo que sí estoy segura es de que la lectura empática es algo real, demasiado real. Con poco que sientas, ya imaginas. Pero, cuidado, tampoco es cuestión de imaginar en exceso... Es entonces, cuando te emocionas leyendo, cuando viajas a sitios en los que nunca has estado antes gracias a las palabras, cuando te das cuenta de que la primavera es más colorida que como se la pinta en los cuadros y que los inviernos son más cálidos si estás al lado de la persona adecuada. Allí, bien situado, en perspectiva diagonal, unos ojos se cruzan accidentalmente con otros, los tuyos con los míos, los míos con los tuyos... Allí, tú o yo cambiamos de vida, cambiamos la vida del otro. La mía y la tuya. La tuya y la mía. O tal vez sólo la mía... Qué irónico sería decir que tú existes y que yo me hallo escribiendo para un ser real. No sé cómo lo hago, pero siempre acabo escribiéndote a ti. Ser inexistente que seguro que existes.

¿Os dais cuenta? Como os decía antes, los lectores leen, y cuando leen empáticamente se meten en el cuerpo y en el alma de los personajes que el autor crea, describe y da vida. Se meten tanto en ese papel del otro que no es el suyo, en una existencia que no es la suya, que en ocasiones piensan que todo está pasando, y lo escriben, como me acaba de pasar a mí, bien para sí mismos, bien para esos seres de papel. Escribir a alguien que tú crees que existe, pero que en realidad no, es algo mágico, porque te brinda la oportunidad de ser quien quieres ser, de escribirte (hacerte) ante otro, aunque ese otro sólo exista en tu interior. Sin duda, la empatía y la imaginación te hacen crecer. Crezcamos (soñemos) con cada lectura que hagamos.

Andrea García Ortiz

LA EXPERIENCIA DE LEER

LA EXPERIENCIA DE LEER

En honor a C. S. Lewis.

El otro día –un día común, como tantos otros- en una conversación –también común, como tantas otras- se me preguntó acerca de esta asignatura de la que casi nadie ha oído hablar. "¿Historia de la lectura? ¿Y eso de qué va?". Entonces, tras varios intentos de explicar llegó un momento de esos en que te encuentras entre la espada y la pared y no sabes contestar con una negativa. "¡Ay, pues tengo un libro de C. S. Lewis sobre la lectura! Si quieres te lo presto, se titula La experiencia de leer". Y ni a esta persona ni a este autor ¡ni a este título! podía decirles que no (a pesar de la inmensa lista de espera que tengo –libros inacabados, olvidados, dejados de lado…-).

C. S. Lewis es uno de los grandes. Creo que, objetivamente, nadie puede negarlo. Y para mí fue un honor aceptar leer uno de sus ensayos. Y, aunque lo cierto es que, desde siempre, la lectura de este tipo de literatura me ha parecido tediosa, esta vez fue diferente. Sentía que "tenía" que leerlo. Que me iba a abrir los ojos a otro modo de entender la lectura. No obstante, al abrirlo me di cuenta de que iba a ser "juzgada". No en el mal sentido de la palabra. No por el autor, al menos. Sino por mí. Con este libro, que aún no he terminado, estoy descubriéndome a mí misma como lectora. ¿Soy de lo que Lewis llama "minoría"? ¿Soy una "mala lectora"? (seguramente Lewis diría que sí) ¿Soy una lectora "egoísta"? ¿Qué es un "mito"?

Acabando como estamos ya este curso, quiero agradecer al profesor C. S. Lewis que me haya dado justo ahora la oportunidad de ponerme frente a un espejo para que vea mi trayectoria como lectora. En primer lugar, el profesor Lewis realiza una división de lectores. Hace bien, me parece a mí, en clasificar. Aunque muchos puede que nos veamos señalados y nos demos cuenta de que no somos tan buenos lectores como creíamos que éramos. Es interesante, sobre todo, cómo habla de la dicotomía entre el "buen gusto" y el "mal gusto". También habla de personas con "sensibilidad literaria", que buscan esos momentos de intimidad con el libro, y personas que, por el contrario, carecen de ella. Ser o no un buen lector o, al menos, el buen gusto, no es algo que reside solo en lo estético, sino en algo más profundo.

En definitiva, y saltándome (con pena) dos capítulos del ensayo, quiero hacer algunas referencias a lo que piensa C. S. Lewis acerca de cómo lee el mal lector. Él dice que "atravesar las palabras para llegar a algo no verbal y no literario no es una mala manera de leer". Pero, ante aquellos escépticos que aleguen: "¡En un poema las palabras que hay son lo que son!", Lewis también tiene algo que decir: "(…) no cabe duda de que las palabras que lo integran deben significar. Una palabra que sólo fuese y que no significase no sería una palabra".

Lewis siempre tiene algo que decir para todo y para todos. Y es bastante acertado tanto en firmeza de opinión como en estabilidad de argumentos. No voy a alargar mucho más esta entrada en el blog describiendo cada característica que Lewis señala del "mal lector". Quizás sí he de destacar que entre ellos, entre los malos lectores, cuenta a los ávidos lectores de noticias. Un mal lector, además, haría este tipo de preguntas –que, seguramente, a más de uno "nos suenan"-: "¿Pero la letra es grande o pequeña? ¿Hay mucho diálogo o hay demasiada narración y descripción?". Seguro que somos muchos los que hemos caído en estos errores antes de ponernos a leer un libro. O la típica queja omnipresente en tantos casos: "Es que hay demasiadas descripciones. Es muy lento…". O como muchos niños/as ya "mayores" cuando les regalan un libro dicen: "¿Pero no hay dibujos?".

Me he limitado a poner unos pequeños ejemplos de lo que C. S. Lewis explica en su ensayo. Es duro, pero Lewis hace también de las "tiras" (cómics) otra crítica: "[el mal lector] (…) no valora el buen estilo. Por eso, también prefiere el mal estilo. Los dibujos de las tiras no necesitan ser buenos (…), cualquier persona u objeto ha de poder reconocerse en ellos de inmediato y sin esfuerzo". El mal lector cree que "la mejor expresión de un fenómeno o de una emoción es el cliché más gastado: porque permite un reconocimiento de inmediato". Es decir, podríamos afirmar que el "mal lector" tiende a la "ley del mínimo esfuerzo".

Antes de finalizar, pues me he alargado demasiado en contra de mi propósito, quiero señalar un concepto nuevo que he aprendido leyendo este ensayo: el de "fanáticos del estilo". Son aquellos obsesionados por la palabra, por el estilo… por la ¿mala? construcción de una oración. La dura crítica que Lewis hace a estos lectores puede encontrarse en la página 40 del libro. Básicamente, estos "fanáticos del estilo" serían unos "insatisfechos" que ni siquiera aplican lo que ellos exigen a sus propios textos.

Quiero acabar agradeciendo al que haya leído estas líneas y pidiendo perdón por no señalar más reflexiones de Lewis que creo bastante enriquecedoras para nuestra asignatura de Historia de la lectura. Invito a todos/as a que leáis este ensayo. Son muy pocas páginas (sé que esto lo criticaría Lewis) y se lee en poco tiempo (y esto seguramente también). Pero creo que es un "manual" sencillo y básico que puede ampliar nuestras miradas sobre la lectura en varios aspectos. No solo habla de malos y buenos lectores. También trata acerca del mito, de la fantasía, del realismo…

Termino también agradeciendo a C. S. Lewis lo que me está suponiendo la lectura de su libro y rindiéndole honor extractando una pequeña parte del "Epílogo" del mismo:

La experiencia literaria cura la herida de la individualidad, sin socavar sus privilegios (...). Cuando leo gran literatura me convierto en mil personas diferentes sin dejar de ser yo mismo (...). Aquí, como en el acto religioso, en el amor, en la acción moral y en el conocimiento, me trasciendo (...) y en ninguna otra actividad logro ser más yo.

Patricia de la Fuente Castelbón

DONKEYXOTE

DONKEYXOTE

Aprovechando que acaba de hacerse entrega del Premio Cervantes a Eduardo Mendoza por, entre muchas otras cosas, ensalzar El Quijote, voy a recomendaros una película muy divertida, basada en la más famosa de las obras cervantinas.

Esta Semana Santa, un soleado domingo de ramos, tuve la suerte de tener que encargarme de mis sobrinos, y no sabía qué hacer con ellos, si llevarlos al cine, a dar una vuelta, salir un rato con ellos a jugar al parque… Fue entonces cuando, surfeando por Internet, descubrí una película de animación para niños: DonkeyXote, una versión animada del célebre Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes.

Todos sabemos la trama de El Quijote, un hidalgo apasionado de los libros de caballería, siempre acompañado por su fiel escudero Sancho Panza, en busca de aventuras. Unos dicen que está loco, que ha perdido el norte, pero yo considero que está vivo, porque hace lo que quiere, y persigue sus sueños sin importarle lo que los demás puedan decir u opinar sobre él.

En el film DonkeyXote, dirigido por José Pozo y producido por Fabio Massiumo, se cuenta la historia de D. Quijote creada por Cervantes en el siglo XVII. Vemos cómo Quijote está cansado de la monotonía y decide emprender una aventura, que es la de afrontar el reto de caballero de la Media Luna en Barcelona. Si pierde, se desentiende de Dulcinea -a la que todavía no conoce-, pero si gana, se quedará con todo lo que posee su adversario, además de que le será desvelada la identidad de su amada. Sancho, cansado de tanto ir y venir y desilusionado por no haber encontrado tesoros e islas, como su amigo le prometió al iniciar sus miles de viajes juntos, es quien le acompaña, junto con Rucio, Rocinante y James Gallo, un nuevo protector de Quijote. En su nueva aventura, todos ellos vivirán diferentes peripecias, como la de enfrentarse a los miles de falsos Quijotes que hay, luchar contra comadrejas expiatorias, duques malvados o el misterioso Siniestro.

¡Es fascinante! ¡No dejéis de verla!

Rida Ezzahif Chahinaoui

¿LECTOR-AUTOR?

¿LECTOR-AUTOR?

¿Cuál es el criterio que tenemos para elegir el libro que nos vamos a leer? El criterio que cada cual tiene a la hora de seleccionar sus lecturas es muy personal. Hay quienes eligen los libros según el género que más les gusta, otros son más eclécticos y no buscan nada en especial, sino que se dejan convencer por la sinopsis… Sin embargo, hay personas que nos dejamos llevar por los títulos. Por los títulos que nos llaman la atención, que nos dejan completamente sorprendidos e intrigados, que nos hacen imaginar y tener ganas de saber de qué irá la historia que esas páginas encierran. Es el caso del libro del que voy a hablaros.  

Hace unos años, el escritor Howard Buten publicó su novela Cuando yo tenía cinco años, me maté. Un título, sin duda, impactante, como lo es también el libro. Burt, un niños de ocho años, nos cuenta su verdad sobre cómo acabó dentro de un internado por una amiga suya que hizo algo, y a raíz de ahí va generando todo un debate. El autor hace reflexionar a los lectores, a los que asusta (al menos eso es lo que me pasó a mí) el hecho de creer que lo que se cuenta ahí, por tremendo que sea, es real, porque a veces parece tan real... 

Y ahora os planteo una pregunta: ¿qué hacéis con las ideas que se os quedan en la mente tras leer un libro, con los pensamientos que os surgen durante la lectura?

Desde hace un tiempo, por ejemplo, es común que los espectadores participen en la trama de algunas series televisivas. Así se decidió el capítulo final de la temporada, entre otras, de Los protegidos, emitida por Antena 3.

Eso mismo es lo que pasó precisamente con la obra de Buten. Su novela fue tan inspiradora para muchos lectores que éstos comenzaron a escribir y a mandar cartas a la editorial sobre sus trágicas experiencias del pasado y de la infancia. Había historias tan cautivadoras y llenas de emoción que el autor decidió que esas historias no podían quedarse en simples cartas y/o correos que sólo él leía. Buten decidió crear un pequeño librito con todas estas historias, llenas de vida, temor, sufrimiento y superación, llenas de verdad. No he tenido la ocasión de leer el libro, por no estar en stock, pero estoy segura de que cada uno de los autores de los pequeños relatos ha sufrido un antes y un después en su vida al ver su historia personal publicada en un libro. No porque se haya publicado lo que vivieron para servir de ejemplo para otros o por ver su nombre impreso en un libro, sino por el hecho mismo de decidirse a escribir y contar sus experiencias.  

http://www.esquire.es/actualizacion/704/incomprendidos-el-primer-libro-escrito-por-lectores  

Para terminar os lanzo algunos interrogantes sobre los que me gustaría saber vuestra opinión... ¿Qué pensáis de que los lectores intervengan en las obras como si fueran autores? ¿Os gustaría decidir el futuro de algún personaje de un libro que os guste mucho o que no os guste nada? ¿Creéis que podría ser éste (el de escribir a un autor/a sobre algo que hayas vivido o sentido o imaginado) un nuevo (y quizás eficaz) método para animar a la gente a escribir?  

Aída Arango Alonso

 

EL GRAN VALOR DE LOS LIBROS EN LA ERA DIGITAL

EL GRAN VALOR DE LOS LIBROS EN LA ERA DIGITAL

Hoy quiero compartir con vosotros/as esta reflexión que hace Marta Falagán, para la auditoría y asesoría cultural del Grupo Catarsia, sobre el valor de los libros en la era digital, por si lo que ella ha escrito os invita, como me ha pasado a mí, a la reflexión:

"Son tantas y tantas las horas del día que pasamos mirando la pantalla del ordenador, del móvil... No hay desconexión. Oyes las notificaciones mientras te duchas, mientras cocinas, mientras te lavas los dientes. Las oyes, o sientes la vibración en tu bolsillo y con ella la necesidad imperiosa de volver a mirar la pantalla.

En este escenario, casi parece un milagro que alguien sea capaz de dejar a un lado sus cacharritos de luces parpadeantes durante un rato y los sustituya por la simplicidad analógica de un libro en papel. ¿Cómo conseguir desconectar lo suficiente de ese flujo constante de comunicación al que estamos tan atados como para poder sumergirnos en una novela, con toda la calma y la concentración que ello requiere?

En esta pregunta se encuentra quizá la gran aportación de los libros, de la literatura, a nuestro frenético ritmo de vida. Sin negar las bondades que ha traído consigo la era digital, es evidente que en ocasiones nos conduce hacia un consumo masivo de información que no sabemos interpretar ni podemos asimilar; hacia una falta de contexto, de profundidad. Tenemos una cantidad masiva de datos, tweets e imágenes de los que, con frecuencia, resulta imposible sacar nada en claro.

Con los libros sucede justo lo contrario. Cuando abrimos una novela, sabemos que durante los siguientes quince, treinta o cien minutos no va a existir nada más que esa historia que estamos leyendo. Quizá nos vayamos a otro lugar, a otra época. Puede que nos ayude a entender otros contextos y culturas. O lo universal de nuestros anhelos e inquietudes. Tal vez exploraremos nuevas ideas o nuevas formas de contar algo a alguien. En cualquier caso, una cosa es segura: abriremos un paréntesis de calma en el que primará la reflexión, la profundidad en el desarrollo de las ideas y el disfrute del momento presente sobre la inmediatez y el consumo masivo de datos que nos ofrece Internet.

Desde esta perspectiva, quizá los libros sean hoy más necesarios que nunca. Decía la Teniente O’Farrell, personaje de La reina del sur, que con ellos aprendes, te educas, viajas, sueñas, imaginas, vives otras vidas y multiplicas la tuya por mil. Hoy, además, nos ofrecen esa pausa para la reflexión en medio de la vorágine inabarcable que constituye la Red".

Para más información te invito a consultar la página web del Grupo Catarsia: https://grupocatarsia.wordpress.com/2017/02/05/el-gran-valor-de-los-libros-en-la-era-digital/

Sergio Haro Daganzo

EL ASTRO DE ORIENTE

EL ASTRO DE ORIENTE

En un pueblo egipcio, donde la pobreza y felicidad iban de la mano, se estaba forjando un mito... Allí nació y creció una de las mujeres más importantes del mundo, no solo por lo que hará con su voz, sino por su implicación en la defensa de los derechos de la mujer, su lucha contra el colonialismo, el sentimiento de unificación… Ella es Fátima Ibrahim (فاطمة إبراهيم البلتاجي), conocida mundialmente como Oum Kalthoum (أم كلثوم),  “El astro de Oriente” o “La señora de la canción árabe”.

Oum Kalthoum vino al mundo en 1898 y se marchó de él un 3 de febrero de 1975, una fecha marcada en el corazón de todos. Se tiende a creer que el mundo árabe es hermético, cerrado, un mundo de misterios donde las mujeres se ocultan bajo un velo negro que, mágicamente, les hace estar calladas y sometidas al hombre, un hombre gordo, moreno y con barba, que siempre va cargado de explosivos… No, señores y señoras, no... Despojémonos de esta errónea concepción de los árabes...

Quiero contaros esta historia, la de una de muchas mujeres árabes que lucharon por el pueblo, una mujer cuyo padre era imán de una mezquita. Con siete años de edad, el padre de Oum Kalthoum la vestía de chico para que la pudiesen dejar entrar en los teatros de la época y mostrara su voz. Así estuvo durante años, hasta que, al cumplir la mayoría de edad, varios compositores famosos quisieron llevarla a El Cairo, capital de Egipto, para que pudiera actuar en los grandes salones de la aristocracia árabe, donde se daban cita personalidades como el Sha de Persia, Farah Pahlaví, Fawzia de Egipto… Cargos destacados desde Irán hasta Marruecos, pasando por grandes protagonistas del colonialismo. Oum Kalthoum denegó la oferta, quiso seguir formándose en sus estudios de literatura francesa, que podía costear gracias a sus actuaciones, para tener algo más a parte de la música, y esperó hasta los veintitrés años para aceptar la invitación de Zakariya Ahmad, un famoso intérprete de laúd. Entonces, sin ella saberlo, empezó una carrera a la eternidad, al recuerdo, al corazón de Egipto, alcanzando la fama total en los años 30 del siglo pasado.

Ella, “El astro de Oriente”, no era una mujer bella, no destacaba por su belleza, sino por su inteligencia, por su voz… No necesitaba nada más. En 1932 ya contaba con numerosas giras que le permitían visitar Jerusalén en Palestina, Bagdad en Iraq o Damasco en Siria, entre otros. Pese a la dificultad del dialecto egipcio, totalmente diferente a los demás dialectos árabes, todo el mundo la escuchaba y la entendía, se sentía su “tarab”, o lo que es lo mismo, su sentimiento, su dolor, su desgarro causado por un amor que la dejó sin un porqué, sola, abandonada. Un alma desgarrada que fue la principal responsable de su éxito, ya que gracias a ella pudo llegar al pueblo.

Su fama cada vez era mayor, sus canciones calaban en el pueblo de tal manera que todos los jueves la gente dejaba de trabajar y lo único que se oía era su voz en la radio en los zocos, en las casas, en los cafés. Le ofrecieron giras, viajes, dinero, matrimonio e incluso aviones y coches, pero jamás quiso nada que ella misma no hubiera sido capaz de ganar con su propio esfuerzo; además, quisieron introducirla en el mundo cinematográfico, como actriz, algo que ella probó, pero que automáticamente rechazó puesto que prefería un contacto más personal con su público, un público que la adoraba e idolatraba hasta el extremo de llegar a compararla con una diosa, algo no admitido por la religión islámica, que considera que solo hay un Dios.

Se situó entre los cuatro grandes del mundo árabe, siendo la única mujer. Consiguió llegar a la cima de la canción de aquel entonces vendiendo miles y miles de discos, siendo la única persona capaz de vender tales cifras en su tiempo. Era una mujer ruda, dura, nunca se cansaba, y eso daba mucho que pensar para los árabes de la época, por lo que decidió contraer matrimonio con su médico personal, con el que nunca tuvo descendencia.

En los años 40, comenzó a destacar una cantante siria, que era todo lo contrario a Oum Kalthoum: Asmahan, una princesa drusa de la aristocracia que huyó de Siria por la división territorial que esta sufría por parte de estados como Francia, Inglaterra o Alemania, que ansiaban poseer tierras árabes en Oriente Medio. Asmahan era bella, de ojos claros, musulmana drusa, siria, cercana a los lujos y a los círculos palaciegos; mientras que Oum Kalthoum era una mujer egipcia, que no destacaba por su belleza, de origen humilde, musulmana y virtuosa que ponía voz a un amor profundo y desgarrado. Entre ambas se desató una enemistad evidente.

Pero esta enemistad acabó en 1944 con el asesinato de Asmahan. Unos dicen que fue la propia Oum Kalthoum quien, con veneno escondido en un anillo, decidió envenenarla en una fiesta, aunque son meras habladurías, puesto que se ha confirmado, hace relativamente poco, que fueron los espías alemanes y británicos quienes decidieron acabar con ella, puesto que se negó a seguir colaborando con los europeos.

Oum Kalthoum siguió después de aquello cantando y llenando los teatros más importantes del mundo, siempre acompañada de su orquesta. Su espectáculo más grandioso fue en el Olympia de París en 1953, lugar al que el propio Charles de Gaulle la invitó en numerosas ocasiones y donde consiguió llenar el recinto y provocar una avalancha en el exterior, ya que muchos inmigrantes árabes se quedaron sin entrada.

En la Segunda Guerra Mundial surgió en Egipto el partido político de los Oficiales Libres, comandado por Gamal Abdel Nasser, que luchaba por la nacionalización del Canal de Suez, por la unión de todos los países árabes, por la recuperación de Palestina tras el robo por parte de Inglaterra, quien a su vez se la entregó a Israel.

Las canciones de Oum Kalthoum reivindicaban el poder de la mujer en la política, la libertad de expresión, de vestimenta, de decisión… La libertad de no depender de nadie... Gracias a ella hubo más libertad e igualdad entre hombres y mujeres, y a día de hoy, su voz sigue siendo de las más escuchadas en el mundo árabe, y sus discos, los más vendidos. Os copio aquí algunas letras de sus canciones, para que quienes no la conozcáis podáis conocerla, y algunos enlaces a las mismas en YOUTUBE, donde podréis encontrar, además, numerosos documentales sobre ella:

1) And I’ve changed little by little. I’ve changed and I couldn’t stop it. And I started forgetting my yearning to you, and hated my weakness and patience towards you. And I chose to stay away, and I learned how to become stubborn, and even abandon you. See? See what cruelty does to you? Esa´al rouhak.

https://www.youtube.com/watch?v=1VVhxBzWjbg

2) Oh you who is more precious than my days. Oh you who is sweeter than my dreams. Take me to your longing take me. Pull me away from the universe. Enta Omri.

https://www.youtube.com/watch?v=YeoF74Vu180

3) You who disparaged love, and badmouthed it over and over and said I don’t know what… The defect is in you or in your lovers… But love, oh my soul… In all the world there is nothing sweeter than love… We become tired, we are defeated, we complain, but we continue to love. Sirt el Hob.

https://www.youtube.com/watch?v=yAxdLMunCgA

Rida Ezzahif Chahinaoui

LA OLVIDOTECA

LA OLVIDOTECA

Hace un par de días que he regresado de Murcia, donde he encontrado algo que creo que es interesante compartir en este blog. El hotel donde me he hospedado, de la cadena Sercotel, tenía un pequeño espacio reservado para sus clientes que consistía en una pequeña biblioteca con libros. Al verla no pude resistir el impulso de ir a ojear qué libros había en ella, pero más que los libros lo que primero me llamó la atención fue un cartel en el que había escrito un nombre, "La Olvidoteca", tras el cual se podía leer la siguiente información: "Una biblioteca llena de aventuras e historias vividas y abandonadas para que otros puedan recuperarlas y disfrutarlas."

Buscando información sobre este tipo de bibliotecas, y preguntando en el mismo hotel, he descubierto que existe una iniciativa de fomento de la lectura que consiste en recuperar todos los libros que la gente olvida en un hotel, voluntaria o involuntariamente. Con ellos se forman estas bibliotecas que otros huéspedes pueden gratuitamente visitar, como si de un servicio más del hotel se tratara. En ellas hay libros en idiomas diferentes y de todo tipo de géneros. Al parecer, esta iniciativa surgió en el seno de un hotel de esa cadena, Sercotel, a la que pertenecía el hotel donde yo estaba: el Gran Hotel Conde Duque de Madrid.

Esta iniciativa me parece realmente interesante, y estoy a favor de que se realice, ya que con ella se fomenta la lectura al destinarse en los hoteles un espacio a los libros, un lugar pensado para ponerlos gratuitamente a disposición de los lectores que allí se den cita. 

Aunque es cierto que muchos de esos libros, como ya he señalado, son libros olvidados por los clientes involuntariamente, tampoco faltan libros que se abandonan a propósito, como revelan las firmas y dedicatorias que tienen, muestra inequívoca de que quienes los compraron y leyeron han querido compartirlos con otras personas de manera desinteresada. 

Esta práctica de "abandonar" los libros en hoteles para que otros los encuentren tiene mucho que ver con el conocido como BookCrossing, que consta de tres reglas básicas, las llamadas "3 eRRes":

1. Read: Lee un buen libro.

2. Register: Registra/anota el libro en la Página Web del BookCrossing para que su inicial propietario sepa (le llega una notificación) que ha llegado a las manos de otro lector. La Página Web permite dejar comentarios, además, sobre la lectura.

3. Release: Libéralo. Dáselo a algún amigo o déjatelo olvidado en algún sitio (una cafetería, un tren, un hotel...). 

Estaréis de acuerdo conmigo en que "La Olvidoteca", dentro del sistema del BookCrossing, es un modo original y divertido de intercambiar libros, compartiendo así nuestro gusto por la lectura con otras personas a las que no conocemos de nada, pero que leen lo mismo que leemos nosotros.

Cristina Fernández Escudero.

EL PODER DE LOS SIGNOS

EL PODER DE LOS SIGNOS

A lo largo de la Historia, la incorporación de los espacios y de los signos de puntuación en los textos ha facilitado con creces la tarea de la lectura. Esos pequeños símbolos, que a menudo pasan desapercibidos ante nuestros ojos, son los que nos permiten las más de las veces dar sentido a lo que leemos. Pero, ¿y si alguna vez fuera al revés? ¿Y si los signos de puntuación fueran los protagonistas y las palabras su compañía? ¿Y si hubiera, incluso, un texto en el que desaparecieran las palabras y únicamente hubiera signos de puntuación?

Gracias al diseñador Nicholas Rougeux podemos ver cómo serían algunas de las obras más influyentes de la Historia si solo contempláramos sobre el papel sus signos de puntuación. El resultado de ello es una espiral, como la que acompaña a esta noticia fruto de aplicar el experimento a la conocidísima obra de Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas, que es imposible que deje indiferente a nadie...

A partir de las ideas de Rougeux, el neurocientífico Adam J. Calhoun ha comparado el uso de la puntuación en distintas obras, analizando las diferencias existentes entre dichos libros a partir del uso que en ellos se hace de la puntuación. De este modo, mientras que Rougeux se basa en la estética, Calhoun da un paso más allá y llega a deducir, a partir de la codificación de los signos en "mapas de calor" de carácter tricromático, el tipo de frases que se dan en cada texto y su supuesta interpretación. Obviamente, el mapa y los colores varían en función de la obra literaria analizada (en este caso la imagen que se ofrece es la de Romeo y Julieta, de William Shakespeare).

Para saber más y ver más imágenes de este curioso experimento en el que los signos de puntuación son los protagonistas podéis consultar el blog La Piedra de Sísifo:

http://lapiedradesisifo.com/2016/02/28/obras-literarias-a-traves-de-sus-signos-de-puntuacion/


Rocío Álvarez Martín.

LA LECTURA Y LA VIDA

LA LECTURA Y LA VIDA

Buscando algunas ideas sobre cómo inspirar en los niños/as el placer por la lectura, encontré este ensayo fantástico del escritor catalán Emili Teixidor, La lectura y la vida, que aporta ideas muy interesantes... Emili Teixidor, además de un reconocido autor de literatura infantil y juvenil, fue maestro, y quizás por ello fue capaz de escribir esta loa los libros. La introducción de la obra me encantó, pues es una bonita reflexión sobre la importancia de las palabras en la vida de todas las personas. Por eso quiero compartirla con vosotros/as, pues no se me ocurre mejor manera que dar por cerrado el curso y la asignatura de "Historia de la lectura" que haciendo un homenaje a los libros y a quienes los leen, los leemos. Espero que os guste... 

 "¿Se imaginan una vida sin libros?

Si en este mismo instante desaparecieran todos los libros de la Tierra,

sería como si el mundo hubiera perdido la memoria.

¿Se imaginan ustedes mismos sin memoria,

sin recuerdos, sin pasado, sin conocimientos…

con el cerebro en blanco, completamente vacío?

No sabrían ni quiénes son, ni de dónde proceden, ni nada en absoluto.

Los libros son la memoria del mundo, y gracias a los libros

podemos saber un montón de cosas:

cómo vivían nuestros antepasados,

como inventaron las herramientas que nos han conducido hasta aquí,

con los ordenadores, los coches, los medicamentos, la televisión,

los rascacielos, los teléfonos móviles, los trasplantes de corazón…

Pero los libros son mucho más que nuestra memoria.

Gracias a los libros podemos hablar con los muertos,

porque los escritores y sabios que escribieron libros hace años,

hace siglos, cuando aún no se había inventado el papel

y los escribas escribían en tablillas de arcilla húmeda,

y después en pieles preparadas de cordero y hojas de plantas,

los papiros, grabaron su voz en estos materiales,

y más tarde los copistas la copiaron en libros de papel,

y ahora, hoy, podemos ir a las bibliotecas

y leer lo que nos dejaron escrito, lo que nos dijeron.

Su voz se ha transformado en palabras escritas

que el tiempo no borra y aún podemos hablar con ellos.

Pero los libros son mucho más que las voces del pasado,

nos dicen más cosas que la auténtica historia.

Los libros nos conducen a mundos imaginarios, inventados, fantásticos,

que sólo existen gracias a las palabras,

las palabras que encienden nuestra imaginación.

El caballero Don Quijote, la pareja de enamorados Romeo y Julieta,

Astérix y Obélix, Superman, King Kong, Pinocho, La Balanguera,

Tintín y Milú, Oliver Twist, Blancanieves, Manelic, Harry Potter,

las Tres Mellizas, Barbazul, Peter Pan, Manolito Gafotas,

el caballero Tirant lo Blanc, Alí Babá y sus 40 ladrones, Mafalda, los Hobbits,

E.T., Bart Simpson, Ulises, Indiana Jones, Heidi, los Pitufos, Tarzán,

la ballena blanca MobyDick …

y otros miles de personajes que no han existido jamás,

pero que nos parecen reales y vivos gracias a la imaginación, gracias a los libros.

La gente que no lee, que no tiene libros,

no puede tener a estos personajes vivos en el cerebro,

ni puede disfrutar con sus aventuras,

ni reír con sus ocurrencias,

ni emocionarse con sus desgracias,

ni vivir sus vidas.

La gente que lee libros vive más:

vive su propia vida y la de los libros que lee

y por ello tiene más experiencias, más emociones, más vidas.

Pero los libros todavía nos ofrecen más servicios.

Cuando queremos aprender algo, abrimos el libro

y tenemos al maestro que nos enseña a cualquier hora y en cualquier lugar.

¿Cómo podríamos recordar las lecciones de los grandes

maestros antiguos si no fuera porque todavía podemos encontrar

su ciencia en los libros?

La lectura nos proporciona el alimento que da vida a nuestro cerebro:

las palabras, los signos, las ideas… El pensamiento.

Somos humanos porque tenemos palabras y podemos hablar

con los demás y con nosotros mismos gracias a ellas.

Cuántas más palabras tenemos, más humanos somos.

¿Se imaginan que no pudiéramos decir a nadie aquello que nos ocurre?

Las penas son las alegrías que nos quedan dentro

y no podemos expresar por falta de palabras

o por la dificultad de hallar las palabras exactas, genuinas,

nos hacen daño por dentro, como un tumor que va creciendo y que mata.

Las palabras, la literatura, nos limpian, nos purifican, nos salvan.

Leer y hablar nos da felicidad,

nos hace salir de nosotros mismos y nos libera.

Las palabras, la lectura, además, ponen orden en nuestra mente.

Tener un buen vocabulario es como tener un armario ordenado:

enseguida encontramos lo que buscamos.

Las personas que leen y tienen muchas palabras en la mente

son más ordenadas, más sanas, más felices.

Y aquellos que no leen, suelen tener la mente más dispersa,

los pensamientos más confusos y equivocados,

y les cuesta mucho expresarse.

Cuanto existe en el mundo y nos hace la vida más agradable,

desde las recetas de cocina hasta los deportes, fútbol y baloncesto,

los medicamentos o los coches y la televisión y los móviles,

lo ha tenido que pensar alguien, los inventores, con las palabras,

convencer a los demás para que les ayuden a hacerlo,

con palabras, explicándoles con claridad su proyecto,

y después contarlo al mundo, con palabras.

Podríamos alargar hasta el infinito la lista de los beneficios de las palabras

y de las historias que aprendemos gracias a la literatura,

hasta el infinito, pero ya se puede imaginar lo que sucedería

si de golpe los libros desaparecieran del mundo:

la vida caminaría hacia atrás, no habría más inventos

y la humanidad tardaría miles de años en volver a ser como es ahora.

Por ello hay gente que se ocupa de las palabras,

de guardarlas, de corregir los errores, de pulirlas…,

como los escritores, los editores, los profesores, los bibliotecarios,

los actores y las actrices, los periodistas y muchos otros,

y la tarea de todos es amarlas, a las palabras,

y amar a los libros que las combinan para contar historias

o para jugar y hacerlas cantar, como una música, en poesías.

Cada vez que leemos un libro, las palabras reviven,

y la mente se nos llena de vida y por ello podemos decir

que los libros son como conservas de vida

que guardamos en las bibliotecas y en casa para alimentar

el cerebro: los pensamientos, la fantasía, las emociones…

¡Leer es vivir mucho más y mucho mejor!

¡Leer no ocupa mi tiempo,

leer llena y añade valor a mi vida!".

 

Paula González Menéndez.

AMAZON LANZA SU NUEVO KINDLE OASIS

AMAZON LANZA SU NUEVO KINDLE OASIS

Sentada en el sofá, haciendo zapping, he escuchado que Amazon ha sacado un nuevo libro electrónico y enseguida me he venido al ordenador para escribir en este blog sobre ello. Justo en la clase que hemos tenido hoy de "Historia de la lectura", en la que hemos visto el último tema referido a los siglos XX y XXI, hemos estado hablando de los libros electrónicos... Así que he pensado que podría esatr bien compartir con vosotros/as lo que he encontrado sobre el nuevo y revolucionario Kindel Oasis.

Hace ocho años Amazon lanzó al mercado el primer Kindle. Desde entonces no ha dejado de presentar nuevos e-readers más pequeños, ligeros y rápidos. Este miércoles, este gigante del comercio electrónico ha dado a conocer su nuevo Kindle Oasis, la octava generación de aparatos de este tipo, que se vende al precio de 288,99€. El Kindle Oasis se caracteriza por un diseño más fino y ligero (pesa 31 gramos y mide 3,4 milímetros). Otra particularidad del nuevo dispositivo es un acelerómetro que lleva incorporado y que detecta automáticamente si estás leyendo con la mano izquierda o con la derecha, de manera que rota la orientación de la página y la funcionalidad de los botones en función de la posición que se tenga al leer. Pero la gran novedad es, sin duda, el nuevo sistema de batería dual: la batería del Kindle y la de la funda. Así, cuando el dispositivo está conectado a la funda dispone de meses de autonomía. Además, ambos se cargan a la vez cuando están unidos y conectados a la corriente.

Ante esta continua producción de soportes de lectura eletrónica, creo que viene muy a cuento retomar el debate iniciado en clase sobre si ha matado la tecnología al libro o, al contrario, le ha dado una nueva vida... En un primer momento parecía que el auge de los libros digitales a precios muy baratos y de lectores electrónicos como el Kindle de Amazon y el Nook de Barnes & Noble suponían una gran amenaza para los editores y vendedores de libros. Pero, frente a lo esperado, el libro impreso sobrevive junto a su primo digital y la tecnología está ayudando a los editores y vendedores a llegar a nuevas audiencias y encontrar nuevas maneras de contar historias. Pienso que gracias a las nuevas tecnologías el libro de papel se ha convertido en un nuevo método para nueva gente y el valor que tiene, desde luego, no lo ha perdido. De todos modos, os invito a cada cual a que saquéis vuestras propias conclusiones...

Sara Fernández de la Peña.

LA 34ª EDICIÓN DEL SALÓN INTERNACIONAL DEL CÓMIC DE BARCELONA

El pasado jueves 5 de mayo de 2016 comenzó la 34ª edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona en la Fira Barcelona Montjuïc. Este certamen ha durado todo el fin de semana, hasta el día 8. Los escenarios para su celebración han sido el Palacio 1, la planta baja del Palacio 2 y la Plaza Univers del recinto, un gran espacio en el que el cómic fue objeto de exposiciones, talleres, firmas de autores/as, conferencias, videojuegos…

Las taquillas han estado abiertas los cuatro días y las entradas, como ha ocurrido otros años, se han agotado. Los precios de las entradas han rondado los 8 euros, (normal), los 6 euros (con descuento) y los 2 euros (grupos escolares), siendo gratuitas para los menores de 3 años. El horario de visita ha sido el jueves y el domingo de 10 de la mañana a 8 de la tarde, y el viernes y el sábado de 10 de la mañana a 9 de la noche. Una amplitud horaria que muestra, desde luego, la afluencia de público que el evento ha tenido. 

El 34ª Salón Internacional del Cómic de Barcelona cuenta con 9.000 metros cuadrados más de espacio respecto a la edición anterior, llegando hasta los 45.000. Este año el certamen ha contado con un total de 11 exposiciones preparadas especialmente para la cita, como las de los ganadores de los Premios del Salón del Cómic de la pasada edición, Santiago Garcia Javier Olivares -autores de Las Meninas-; el homenaje al recientemente fallecido Luis Bermejo; o Por muchos años Ibáñez, la muestra dedicada a Francisco Ibáñez, autor del cartel de esta edición y que ha celebrado este año su 80 aniversario.

Entre los autores extranjeros invitados han pasado por Montjuïc Frank Miller, todo un referente del cómic y del cine contemporáneo; Ben Bocquelet, creador de El Asombroso Mundo de GumballCyril Pedrosa, autor europeo clave; Zerocalcare, la gran revelación del cómic italiano; el prestigioso guionista estadounidense Brian Azzarello; la singular ilustradora francesa Maryon Fayolle; la polifacética creadora argentina Sole Otero; la interesante autora libanesa Zeina Abirached; o el innovador dibujante e ilustrador Koren Shadmi. Además, se ha podido contar con la presencia de dos autores clásicos de renombre: los italianos Paolo Eleuterio Serpieri y Lele Vianello.

Supongo que muchos/as de vosotros/as no habréis tenido la suerte de acudir a este gran evento por celebrarse en Barcelona y andar bastante ocupados con el final del curso, y por ello he querido redactar esta noticia en nuestro blog, para daros a conocer a través de la misma esta nueva edición de la gran fiesta del cómic.

Laura Cáceres Cala.

NUEVA EDICIÓN DE LA FERIA DEL LIBRO ANTIGUO Y DE OCASIÓN EN EL PASEO DE RECOLETOS

NUEVA EDICIÓN DE LA FERIA DEL LIBRO ANTIGUO Y DE OCASIÓN EN EL PASEO DE RECOLETOS

El pasado fin de semana estaba caminando por la calle del Prado en Madrid cuando me encontré con un pequeño cartel publicitario que estaba colgado en el escaparate de una librería. Anunciaba la nueva edición de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. Os copio aquí la información que portaba el cartel, con el fin de que, quienes queráis y os animéis, podáis disfrutar de la misma:

"El viernes 29 de abril de 2016 arrancó una nueva edición -la número 40- de la Feria de Primavera del Libro Antiguo y Ocasión de Madrid, organizada por la Asociación de Libreros de lance, en la que participan 39 librerías especializadas procedentes de toda España que dispondrán sus casetas en el céntrico Paseo de Recoletos hasta el próximo 16 de mayo.

Los visitantes, llegados desde todos los rincones del país, tendrán la oportunidad de encontrar una amplísima oferta en libros de fondo, segunda mano y descatalogados a precios muy económicos. La Feria, que se viene celebrando desde el año 1977, también se encarga de reunir una importante selección de libros antiguos, primeras ediciones literarias de las generaciones del 27 y del 98 (algunas dedicadas por sus autores para deleite de los coleccionistas), ediciones románticas ilustradas con grabados, láminas y litografías, encuadernaciones artísticas, documentos manuscritos de todas las épocas, carteles, postales, planos y mapas, dibujos, publicidad, figurines de moda, fotografías, etc., además de alta bibliofilia; todo ello con el fin de satisfacer la búsqueda de los bibliófilos, investigadores, coleccionistas de papel antiguo, aficionados y curiosos lectores y lectoras de todas las edades, clases y condición.

La Feria supone una gran ocasión para disfrutar durante 18 días de la mejor y más grande Librería de Fondo en el centro de Madrid, con más de medio millón de ejemplares al alcance de todos, proporcionando a los madrileños y a todas aquellas personas que  acudan a la capital en estas fechas, el placer de  ver  -y, sobre todo, de tocar-  los ejemplares puestos a la venta, además de promover el amor al libro e incentivar la lectura.

Como en años anteriores, se reeditará una obra sobre un tema madrileño. En esta  ocasión  se  tratará  del  libro  Madrid-Moscou. De la Dictadura a la Guerra Civil en España, de Armando Boaventura, publicado por primera vez en Santiago de Chile en 1937.

El pintor elegido para diseñar el cartel de este año ha sido el artista plástico jienense Javier de Juan (Linares, 1958)".


Sara Fernández de la Peña.

EL MICRORRELATO

EL MICRORRELATO

En los últimos años se ha intensificado el desarrollo de un nuevo tipo de relato, el cual, en muy pocas líneas, es capaz de transmitirnos grandes historias: el microrrelatoIrene Andrés Suarez, en su Antología del Microrrelato español, define este original género como "un texto literario en prosa, articulado en torno a dos principios básicos: hiperbrevedad y narratividad". Pero para que un texto sea considerado un microrrelato, no sólo debe estar escrito en prosa y ser breve, sino que, en esas pocas palabras que lo conforman, ha de contarnos una historia. 

En los microrrelaros encontramos una gran variedad temática, estilística y formal: desde relatos fantásticos hasta otros realistas, sin olvidarnos de los humorísticos o irónicos, pues ambos estilos impregnan muchas de estas composiciones. Además, estos textos requieren de una participación activa por parte del lector: hay datos e informaciones que no se proporcionan y que quien lee debe tratar de completar por su cuenta, recurriendo a su ingenio, experiencia e imaginación.

Hay quienes opinan que el microrrelato se ha convertido en el género más emblemático del siglo XXI, pero en realidad sus raíces podemos encontrarlas en la literatura didáctica medieval, basada en la tradición oral y construida a partir de fábulas y apólogos. Es en el Modernismo y con los movimientos vanguardistas cuando su desarrollo es mayor, encontrándose entre sus precursores escritores de la talla de Rubén Darío, Julio Torri o Julio Cortázar, entre otros.

Como ha afirmado Jaime Rubio Hancock en “El reto de lectura más fácil del Día del Libro: 27 microrrelatos”, hoy en día nos resulta difícil por nuestro ritmo de vida sentarnos tranquilamente con un libro en la mano y dedicarle un tiempo del día a día a lectura. El microrrelato, sin embargo, ofrece algo que no tenemos en una novela, por ejemplo: nos permite una lectura rápida, que podemos desarrollarse en cualquier momento y lugar (podemos encontrar microrrelatos impresos en papel, pitados en una pared, circulando por las redes sociales...). Es la suya una lectura apropiada, pues, para nuestra estresante vida moderna.

A continuación os dejo algunos microrrelatos, para que podáis disfrutar de su lectura:

"Le regaló una flor con el último pétalo, y le dijo: tú decides". Carlos Gómez B.

"Ser invisible también tiene sus ventajas, dijo aquel hombre mientras se enjugaba una lágrima". Carmen Nava.

"La empatía entre los cuerpos lleva a una inercia de imitación: cuando salíamos apresurados del hotel, a media tarde, traías uno de mis aretes puesto". Carmen Leñero.

"Bajo toda esta suciedad, el suelo está muy limpio". Lydia Davis.

"La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones". Juan José Arreola.  

"Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son". Julio Cortázar.  

"Antes de ponerse el pendiente frotó el metal que rodeaba el zafiro con un bastoncito impregnado en líquido para limpiar plata. Cientos de estratos de tiempo levantaron el vuelo dejando la superficie luminosa y desnuda. Se acercó, curiosa, y la joya le devolvió el rostro adolescente de su abuela probándose el pendiente ante un espejo". Paz Monserrat Revillo.

"Nos lanzamos tantas veces la piedra del te quiero y tú siempre escondiste la mano". Mónica Carrillo.

"Era tan completa que ella misma era la bella y también la bestia". Juan J. Perero.

 

 Ana Poveda Mora.

LAS MUJERES QUE LEEN SON PELIGROSAS

LAS MUJERES QUE LEEN SON PELIGROSAS

El otro día vi en Facebook esta fotografía de Malala Yousafzai, la estudiante y activista pakistaní que con tan sólo 17 años se alzó en 2014 con el Premio Nobel de la Paz. Al leer la leyenda que acompaña a la imagen, "Los extremistas han mostrado que lo que más miedo les da es una chica con un libro", rápidamente me vino a la cabeza la obra Las mujeres que leen son peligrosas, donde Stefan Bollman presenta la trayectoria de la mujer en la Historia de la lectura a través del arte y reflexiona acerca de la concepción negativa que siglo tras siglo se ha tenido de la relación entre las mujeres y los libros, concebida como preocupante, amenazadora, peligrosa en definitiva.

 

Si repasamos lo aprendido en la asignatura Historia de la lectura vemos que, en un principio, en el origen de las llamadas primeras civilizaciones del libro en el Mundo Occidental, las mujeres no éramos consideradas lectoras peligrosas. Safo en la Grecia Clásica o las lectoras de Ovidio en la Roma Imperial bien lo demuestran: las mujeres tenían permitido el acceso a la lectura y, en ocasiones, también a la escritura, por más que su presencia en el ámbito de la cultura escrita fuera excepcional dado el extendido analfabetismo de la época.

 

A pesar de que la Edad Media y el triunfo del cristianismo apartaron a la mujer de los libros, el triunfo de la lectura silenciosa permitió que algunas mujeres, en general aquellas que procedían de ambientes cultos y de clases pudientes, escaparan del control y practicaran la lectura, por más que ésta fuera una actividad desaconsejada para su sexo, incluso cuando lo que se leía entraba dentro del canon permitido. El celo por parte de la Iglesia hacia todos los lectores silenciosos, sospechosos de herejía, fue aún mayor cuando los lectores fueron lectoras, pues en la época el género femenino era entendido como inferior, débil, sin juicio ni entendimiento, corrupto, propenso al pecado... Las mujeres que tenían, leían o escuchaban leer libros fueron por ello perseguidas y castigadas por padres, confesores, maridos, inquisidores, etc.

 

Un hito de gran importancia en la Historia de las mujeres lectoras fue la aparición de las novelas románticas. No porque se dejase entonces de entender la relación con los libros como enfermiza y nefasta para la salud física y mental de las mujeres, sino porque el género masculino se hizo con sus lectoras, se apropió de sus libros. La mujer que leía, había de hacerlo bajo la supervisión de un varón, y las novelas eran elegidas por éste: novelas en las que la protagonista era capaz de todo por amor, tanto que podía acabar perdiendo su reputación y hasta la vida. Esas mujeres pasionales, locas, pecadoras, desdichadas que leían libros en las novelas del Romanticismo eran justo el ejemplo que las mujeres burguesas del momento no debían seguir, dado que el ideal que éstas representaban era justo todo lo contrario de lo que de la mujer se esperaba en la sociedad del momento: mujeres dóciles, sumisas, dedicadas al hogar y a la familia, piadosas y, por todo ello, poco o más bien nada peligrosas, creadas así como contraposición a las mujeres noveladas, que no son en el fondo tan distintas a la imagen con la que se nos presentan hoy algunas heroínas, como Isabella Marie Swan, la protagonista de la saga Crepúsculo de Stephenie Meyer, dispuesta a arriesgar su vida con tal de que aparezca su amado...

 

Ya en el Realismo vemos la influencia de estas noveas románticas en obras clave del período, como la Madame Bovary de Flaubert, donde Emma, embebida en la lectura de tanta literatura sentimental e inútil, se ve sumida en la desesperación por esperar al ideal de hombre inexistente en el mundo real que estas novelas presentaban y que tan alejado estaba de su marido Charles. Por el contrario, el Realismo nos trae también a la memoria novelas donde tiene lugar un cambio en el rol de la mujer en el que la lectura tiene, sin duda, mucho que ver. Galdós, por ejemplo, en Tristana nos presenta a una mujer autónoma, que no quiere ser esposa ni amante, y que, aunque finalmente fracasa en su intento, la actitud que presenta ante la vida supone un avance significativo al romper con lo convencionalmente establecido; un avance que seguramente muchas de las lectoras galdosianas, sedientas de libertad e independencia, compartieron con Tristana.

 

A partir de aquí cobra todo su sentido esta afirmación de la escritora Irene X refiriéndose a las mujeres de hoy: "No es que este mundo les sepa a poco, es que han leído demasiado lejos". Mientras que ELLOS perdieron, parece ser, el gusto y el hábito de leer una vez inventados la radio, el cine, la televisión e Internet, ELLAS, o sea, nosotras, lo aumentamos. Porque para las mujeres leer ha sido siempre algo más que leer: en los libros hemos encontrado aquello que no se nos permitía ser, hemos hecho aquello que no se nos dejaba hacer, hemos superado los límites que otros nos han impuesto, nos hemos liberado, realizado. Cuando no podíamos distraernos ni divertirnos ni opinar ni gobernar, los libros nos han dado la posibilidad de crear, imaginar, viajar, ver el mundo de otro modo, cobrar conciencia de nosotras mismas, escapar al sometimiento, buscar nuestra autonomía, reivindicar nuestros derechos, encontrar nuestra identidad. Una mujer que lee es una mujer que sueña, una mujer que piensa; y si esto nos hace peligrosas, yo me declaro en busca y captura.

 

Helena Gonzalo Badia.