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CARTA A LAURA GALLERO

CARTA A LAURA GALLERO

Estimada Laura:

Tus libros han estado presentes en varias etapas de mi vida y muy diferentes entre ellas. Desde que nos mandaron leer en Primaria “Crónicas de la Torre” hasta hace unos pocos años con “Todas las hadas del reino”. Pero sin ninguna duda tengo clara mi elección sobre con qué libro me quedaría.

La lectura en mi vida ha tenido muchas idas y venidas, he tenido épocas en las que devoraba libros y otras de sequía en las que no quería saber nada. Fue un libro tuyo el que me devolvió la ilusión y las ganas de volver a leer.

En 2012 mi abuelo me regaló un libro por mi cumpleaños. Debo decir que él fue quien me enseñó a escribir mi nombre cuando era bien pequeña, siempre se preocupaba por cómo me iba en clase y me animaba a sacar las mejores notas que podía. También se preocupaba por los demás nietos, pero estaba claro que por mucho que intentara disimularlo yo era su favorita, aunque quizá este feo decirlo. Sin embargo, yo por esa época había dejado un poco los libros de lado y dediqué mi tiempo a centrarme en los típicos problemas de adolescentes que empiezan a conocer el mundo, así que le agradecí el regalo y lo dejé cogiendo polvo en la estantería de mi habitación. En julio de ese mismo año mi abuelo falleció. Me llevo mi proceso superarlo, la verdad, sobre todo porque empecé meses más tarde a comprender que en realidad no le iba a ver más. Fue un año después, reordenando la habitación cuando me encontré el libro en la estantería y lo abrí por la primera página: “Feliz cumpleaños. Te quiero. Fdo: Pepe”. Lloré y abracé el libro como si mi abuelo me lo volviera a regalar y me tumbé en la cama para empezar a leer. Así fue como “Donde los árboles cantan” se convirtió en mi libro favorito. Así fue como empecé a adentrarme en la historia de Viana y a vivirla como si fuera la mía propia mientras recordaba a quien me la regaló. Y así fue como, leyendo, volví a recobrar ilusión y ganas de conocer más historias. Por ello te lo agradezco, porque, aun sin pretenderlo, supiste estar en el momento oportuno en la estantería de mi habitación.

Soy estudiante de Magisterio y Humanidades (después de haberme cambiado de la carrera de Periodismo y Comunicación Audiovisual), tengo 21 años y pocas cosas claras en la vida, pero algo que desde hace mucho tiempo he querido es escribir un libro de fantasía. Siempre he tenido la cabeza en otros mundos, en mundos como los que relatas en tus libros y me gustaría plasmar el mío propio algún día. Es por eso que me haría mucha ilusión y me gustaría que me contaras, si no es un secreto, de dónde sacas la inspiración para crear todos esos mundos tuyos y personajes de tus libros. Gracias de antemano.

Con todo mi afecto y cariño.

Paula.

CARTA A MARIO BENEDETTI

CARTA A MARIO BENEDETTI

Querido Mario, salvador.

Tu no me conoces, nunca oíste hablar de mi,

nunca escuchaste mi voz,

nunca te estremeció mi lamento.

Cada mañana madrugué,

al amanecer,  

cada mañana,

después de una ducha de agua templada,

vestirme apresurado,

 sin ingerir alimento, sin ungüentos ni perfumes.

Cada mañana me acompañabas en mi viaje,

un viaje de ida y vuelta por el subsuelo.

Cada estación, cada capítulo,

cada carta en el metropolitano,

durante seis meses leí, releí.

Me acompañabas de esperanza,

anestesiando mi debilidad, impotente

Encarcelado en esos vagones,

entre desconocidos te soportaba en mis manos,

entre mis dedos, su piel agrietada, rayada como tu lomo.

La libertad robada, la libertad,

mi libertad entre tus líneas se desahogaba, vomitaba feliz.

Tu prisión era la mía, era la misma, diacronismo,

ese arco imaginario que nos unía.

Mi vagón era mi libertad encarcelada,

entre almas extrañas somnolientas,

tus palabras insuflaban pasión, emoción irreflexiva.

Lágrimas fugaces como las estrellas desplazándose a gran velocidad hasta ocultarse a mi mirada, leía,

releía tus desahogos.

Tus invenciones, tus esperanzas, sufrimientos, tu transcurrir, diacronismo,

arco de luz que nos unía.

Tu prisión en mi vagón,

apresado en mi libertad,

siempre de pie,

listo,

presto para correr,

para volar ese arco luminoso que me llevaba a ti.

Meses de sacrificios,

ritual,

de entregar mi conciencia consciente,

de pie,

erecta, a tus palabras.

Palabras olvidadas,

como criminal que olvida sus crímenes para sostenerse.

En esos vagones,

te olvidaba,

abandonaba durante unas horas,

en la superficie,

bajo el sol,

tu destino subterráneo, el mío.

 

Juan Francisco Muñoz Buenestado.

COPLAS CONTRA EL TIEMPO

COPLAS CONTRA EL TIEMPO

Anabel era una niña de 7 años muy alegre y risueña. Ese día se despertó emocionada porque por fin iban de viaje al pueblo de sus padres, Villamanrique. Después de las casi tres horas de viaje en coche, que a ella se le hacían como veinte horas, llegaron al pueblo. Aparcaron al lado de la casa de su abuelo, Modesto. Anabel llamó a la puerta con la aldaba. Siempre era ella quien llamaba. Abrió su abuelo.

—    ¡Moza! ¡Qué mayor estás!

Modesto siempre recibía así a su nieta. Se saludaron todos y metieron las maletas en casa. De comer, migas. ¿Qué mejor forma de llegar al pueblo? Luego Anabel se fue a jugar con Jorge, su hermano pequeño, mientras sus padres y su abuelo se echaban la siesta.

Pasado un rato, Anabel salió de su habitación a ver qué hacían los mayores. Su abuelo estaba en la mecedora leyendo.

—    ¿Qué lees, abuelo?

—    Este es mi poemario de Jorge Manrique, Anabel. ¿Sabes quién es?

—    No. ¿Quién es?

—    Jorge Manrique fue un poeta del siglo XV. Gracias a su padre, Rodrigo Manrique, nuestro pueblo hoy es independiente. Antes pertenecía al pueblo de al lado, ¿sabes? Se llamaba Belmontejo, pero en su honor le cambiaron el nombre a Villamanrique. Ambos vivieron aquí, y Jorge escribió unas preciosas coplas cuando su papá murió.

—    Hala, no sabía que este pueblo tuviera tanta historia, ¿y es eso lo que estás leyendo?

—    Sí, eso es. Me emocionan mucho las coplas que escribió, me recuerdan a los que ya no están. ¿Quieres que te lea un poquito?

—    Sí, porfi.

—    “Recuerde el alma dormida,

avive el seso y despierte

contemplando

cómo se pasa la vida,

cómo se viene la muerte

tan callando;

cuán presto se va el placer,

cómo después de acordado

da dolor,

cómo, a nuestro parecer,

cualquiera tiempo pasado fue mejor” —recitó Modesto. Anabel se quedó perpleja.

—    No has entendido nada, ¿eh?

—    La verdad es que no, pero suena bonito. Lees muy bien, abuelo.

—    ¿Sabes qué? Su casa aún está en pie en el pueblo, ¿quieres ir a verla? Es muy vieja, pero es la típica casa manchega, te va a encantar—. Modesto sabía que su nieta era muy curiosa y que le encantaban estas cosas, por lo que no se iba a poder resistir a esa oferta.

—    Pero, ¿cómo vamos a entrar?

—    Tu abuela vivió con su familia en una parte de esa casa cuando era niña. Como era muy grande, la dividieron en muchas partes para que la gente pudiera vivir allí. Su parte ahora es nuestra.

—    ¡Hala! ¿La casa de Jorge Manrique es nuestra? ¡Qué guay!

—    Sí, vamos antes de que se haga de noche.

Modesto y su nieta fueron al centro del pueblo. Resulta que la casa de Jorge Manrique era la casa grande que había al lado de los bares. Modesto abrió la puerta de fuera y la volvió a dejar cerrada.

—    Mira Anabel, este es el patio. Está muy desgastado por culpa de la humedad, pero es un patio típico manchego, con sus columnas y soportales.

—    ¡Qué bonito! Me gusta mucho. ¿Y cuál es nuestra parte?

—    Mira, ven por aquí.

Se dirigieron a la derecha de la puerta de entrada y abrieron otra puerta. La casa de su abuela tenía dos plantas. Era bastante grande para ser solo una de las muchas partes de esa casa.

—    Si esto solo es enorme, ¡ese tal Jorge vivía a cuerpo de Dios!

—    Sí, Anabel, es lo que tiene pertenecer a la nobleza. —dice Modesto, riéndose.

—    ¡Eh! ¿La bebé de esa foto de la pared soy yo? — pregunta Anabel al ver una foto de sus abuelos con una niña de pocos meses en brazos.

—    Sí, es una foto de tu bautizo. Tu abuela y yo pasábamos aquí mucho tiempo y decidimos poner aquí esa foto que nos mandaron tus padres.

—    Lo que menos me esperaba encontrar en casa de una persona famosa era una foto mía— dijo Anabel entre risas. —Oye, cuántos libros tienes aquí, ¿no? ¿Puedo mirar?

—    Claro.

Anabel se puso a rebuscar en la estantería, leyendo los títulos de los libros. Nada llamaba demasiado su atención, pero de repente creyó leer “Jorge Manrique” en un libro. Volvió la mirada y allí estaban: las coplas a la muerte de su padre de las que le había hablado su abuelo.

—    Abuelo, aquí tienes otra copia del libro de Jorge Manrique.

—    Ah, sí, no me acordaba. ¿Sabes que esa copia perteneció al padre de la abuela Isabel? Este libro tiene más años que yo y mira que soy mayor.

—    ¿En serio? ¿Cuántos años tiene?

—    Compruébalo tú misma.

Anabel abrió el libro, pasó una página en blanco y en la siguiente página descubrió que el libro fue impreso en 1918.

—    Abuelo, ¡si tiene casi 100 años!

—    Sí, es una reliquia… ¿Sabes qué? Te lo regalo. A partir de ahora te pertenece. Pero cuídalo bien y dentro de unos años léelo y seguro que ya lo entenderás.

Ese libro se convirtió en el mayor tesoro de la niña. Al volver a Madrid lo colocó en su estantería. Lo leía a pesar de no entender nada. Con ese libro fue perfeccionando su forma de leer, de recitar. Y cuando fue más mayor y estudió a Jorge Manrique en el instituto, lo volvió a leer y no solo lo entendió, sino que le emocionó tanto que se convirtió en su poema favorito. Su abuelo ya había fallecido unos años atrás, por lo que los versos de ese poema le recordaban a él enormemente. Gracias a su abuelo y a ese libro Anabel se convirtió en una amante de la lectura, y cuando recuerda a su abuelo lo lee para sentirle cerca.

Ana Isabel Nieto Alfaro.

NO IMPORTA QUÉ VINCULE, SINO QUE VINCULE

NO IMPORTA QUÉ VINCULE, SINO QUE VINCULE

La lectura es algo personal. Cuando leemos, viajamos a mundos paralelos, sentimos emociones indescriptibles, nos adentramos en pieles ajenas y el papel trasciende los cinco sentidos.  Ese paseo a velocidad de crucero es, además, un momento de desconexión e introspección. Por eso es algo tan íntimo, porque nos permite conocer otras realidades, pero, sobre todo, nuestra verdadera realidad. Esa conexión con uno mismo, al igual que no lo consiguen todas las canciones, no lo consiguen todos los libros. En mi caso, la relación lector-libro es algo curiosa, ya que podría diferenciar dos etapas en ella.

Que la educación escolar implemente la lectura obligatoria tiene sus ventajas, obvio, como crear el hábito de lectura, mejorar el vocabulario o ganar en expresión. Sin embargo, también tiene sus inconvenientes como ver la lectura como tarea y no como ocio o placer. Precisamente, son estos inconvenientes los que arrastro en esta primera etapa en mi relación con la lectura. La educación primaria y secundaria me hicieron ver la lectura como un mero trámite teórico para la examinación posterior. Esta aversión hacia la lectura cambió, afortunadamente, en bachillerato. Mi profesor de euskera (lengua vasca), una vez más nos mandó lecturas obligatorias. Esta vez, sin embargo, en euskera (anteriormente, solo tenía como obligatorias lecturas en castellano). Ya tenía la lectura cruzada, y las expectativas con las que cogí el primer libro no fueron nada positivas, pero a medida que iba leyendo, notaba cómo se me cambiaba la cara, cómo mi cabeza entraba en la de los personajes, cómo en vez de leer las historias parecía que las viviera. Tanto fue así, que me llegué a emocionar, algo que nunca me había pasado antes ni pensaba que nunca me fuera a pasar. Desde entonces, cada vez que el profesor proponía una lectura opcional, yo la cogía sin ninguna duda ya que leer en euskera me hacía sentir, vivir, lo sentía mío, algo único a lo que pocos podíamos llegar, me sentí privilegiado. Fue increíble. Esta es la segunda etapa de mi relación con la lectura, donde por fin y sin siquiera buscarlo ni esperarlo pude vincularme al mundo de la lectura. Tras esta experiencia tan positiva con la lectura en euskera, probé con el castellano, pensando que una vez forjado el vínculo y voluntariamente, podría adentrarme también en los libros a través de otra lengua. Al probarlo, no pude sentir la lectura mía. Ni se acercaba a lo que me hacía vivir y sentir el euskera. En ese momento entendí lo que era el lazo lectura-lector.

No soy capaz de vivir todos los libros que leo ni me gustaría poder hacerlo. No sería ni me sentiría tan especial. Esa es la verdadera razón de la lectura, el lazo que se crea entre mente y papel vinculados por letras que te susurran al oído poniéndote los pelos de punta. A algunos les pasa con ciertos autores, a otros con tramas o tipologías. A mí, con el idioma. No importa en qué nos basemos para crear el vínculo, lo importante es crearlo. Animo desde mi experiencia a todo aquel que sienta que la lectura no es lo suyo, a buscar, a indagar y a no darse por vencido. Cuando menos te lo esperas, ahí aparece la puerta a TUS nuevos mundos. Descúbrela.

 Xabier Gutierrez Zamakona.

 

LA LECTURA EN EL TIEMPO

LA LECTURA EN EL TIEMPO

La lectura cambia con el tiempo al ser las hojas un pasatiempo desde la niñez hasta la vejez sin tener un volver.

La lectura puede ser solitaria o acompañada pero siempre alimentada desde la ignorancia de la infancia hasta la madurez de la adultez.

La lectura nos otorga la sabiduría sin importar el papel o la tecnología y como un sabio decía no importa si se lee de noche o de día.

 

La lectura va desde la niñez con el cuento que es un gran descubrimiento hasta la vejez con las batallas que contamos sin ponernos medallas.

En la infancia como en la adolescencia leemos con los demás para terminar en un pispás sabiendo que algún día te autoeditarás.

En la madurez como en la adultez leemos a nuestros descendientes como lo hicieron nuestros parientes compartiendo nuestras lecturas para descubrir nuevas aventuras.

 

La lectura en el tiempo es el pensamiento desde la niñez hasta la vejez, sabiendo que este gran invento perdura en el descubrimiento de un mundo que es vivido sin que esté perdido.

Porque lo perdido desparece como el mal que habita en nuestro cuerpo desierto, hasta el momento en que despierto de un sueño sin diseño, que acaba con el tiempo de la lectura convertida en cultura.

 

Irene Villoria Menéndez

IRAK DIGITALIZA SU BIBLIOTECA NACIONAL POR MIEDO A EXTREMISTAS

IRAK DIGITALIZA SU BIBLIOTECA NACIONAL POR MIEDO A EXTREMISTAS

En Irak se desarrolla una de las situaciones bélicas más graves de este siglo. El Estado Islámico acecha con destruir cualquier documento del país. Esta perdida se convertiría en una desaparición de la memoria del país, pues no solo se estarían eliminando miles de papeles, también se estaría borrando la historia de esta nación. Por eso los expertos han decidido digitalizar y así poder conservar todos aquellos documentos que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Bagdad. Esta tarea no es fácil, ya que los textos y manuscritos han sufrido no solo el ataque humano de los extremistas, sino también los problemas del paso del tiempo. Las obras han sufrido daños por el polvo y la humedad lo que, sumado a la antigüedad de estos, hacen la conservación muy difícil.

La tarea de restaurar estos documentos se ha convertido en una acción minuciosa, en la que los expertos deben tratar con cuidado estos documentos para eliminar cualquier impureza que dañe el material con el que está hecho. La digitalización se acerca a la tendencia actual de las nuevas tecnologías, con la que se va abandonando poco a poco la lectura en papel para realizarla a través de una pantalla. Es común el debate sobre qué es mejor, papel o pantalla, pero bajo mi visión, ambas tienen sus ventajas. Las lecturas digitales permiten acercar los documentos a los receptores. Este es un medio rápido y sencillo que permite a través de un “click” acceder a los textos. Estas facilidades convierten la lectura en una actividad cada vez más accesible, ya que ya no hace falta estar cerca de una biblioteca o archivo para consultar las obras.

La evolución tecnológica ha resultado de gran utilidad para la conservación de la memoria de un país, convirtiendo la Biblioteca Nacional de Bagdad en una colección perdurable en el tiempo y accesible a todos. De esta manera, es posible guardar en un fondo seguro documentos y manuscritos del país a pesar de la situación en la que se encuentra. Esto permite que la memoria histórica de Irak no desaparezca y que el país conserve todos esos saberes que se encuentran en los documentos. En este caso, el recurso a la digitalización ha sido más una cuestión de necesidad que de elección, pero de una u otra manera supone una revolución dentro de la cultura iraquí.

Fuente:

https://www.eluniversal.com.mx/articulo/cultura/letras/2015/08/4/irak-digitaliza-su-biblioteca-nacional-por-temor-extremistas#imagen-1 (04/08/2015)

 

Marta Navas Ajenjo.

 

CÍRCULO DE LECTORES

CÍRCULO DE LECTORES

«Círculo de lectores» fue un club de libros fundado el 11 de septiembre de 1962, una iniciativa compartida con la editorial Vergara y el grupo editorial Bertelsmann. El principal problema que este nuevo club tuvo que afrontar al principio fue el precario sistema de correos que existía en España que, además de ser una red insuficiente, no distribuía paquetes que superasen los 300 gramos. Por estos motivos, Círculo tuvo que crear un sistema propio de distribución, formado por una red de agentes que se encargaban de repartir puerta por puerta la revista-catálogo, recoger los pedidos y entregarlos. Una vez establecido este sistema, la estrategia seguida durante la siguiente década fue diversificar el catálogo, no solo con la oferta de libros centrada en los best-seller, sino dando cabida a todo tipo de productos. Esta diversificación de actividades junto con el intento de expansión por América, tuvo como consecuencia el descenso en el crecimiento empresarial y la pérdida de socios.

Ante la acumulación de problemas y la llegada a la dirección de Gerardo Greiner, el Club decidió eliminar del catálogo todos los productos no relacionados con libros o discos, en un proceso que duró cinco años. Los años ochenta tuvieron como protagonista a Hans Meinke. Sus decisiones en este período dieron al Club su imagen y objetivos definidos, además de una vocación cultural basada en tres pilares fundamentales: la combinación en el catálogo de títulos comerciales con la publicación de obras y autores de prestigio; el cuidado en las ediciones, tanto a nivel de contenido como de forma y, por último, una labor de difusión cultural. Además, en esta época se crearon las subdivisiones de Círculo: «Cercle de Lectors» para el mercado catalán, en 1990, y «Círculo del Arte», para la difusión de obra gráfica contemporánea con el mismo formato del Club, en 1994. Durante ese mismo año se fundó la editorial «Galaxia Gutenberg», con el fin de dar salida al mercado general a las ediciones editadas en exclusiva por Círculo.

Así, el Club no solo recuperó su prestigio, sino que se formó como editor de libros y sello cultural, obteniendo un éxito que le llevaría a alcanzar el millón y medio de socios. Tras la jubilación de Hans Meinke, le sucedió Albert Pèlach en 1997, quien dirigió el Club hasta 2001. Los primeros años del nuevo siglo estuvieron marcados por los cambios en la directiva. En los últimos años, bajo la dirección de Joaquín Álvarez de Toledo, «Círculo de Lectores» ha apostado por la edición y la lectura digital, reflejada en dos vertientes: la creación de la plataforma digital Booquo, posteriormente sustituida por Nubico, y la editorial digital Arrobabooks. En la actualidad, Círculo de Lectores es propiedad del grupo Planeta quien, tras haber adquirido el 50% de las acciones del Club a Bertelsmann en 2010, acabó comprando la totalidad del mismo en 2014 manteniendo a Joaquín Álvarez de Toledo como Director General.

Fuente: Jimeno Revilla, Raquel: Círculo de Lectores (1962 - ) [Semblanza]

http://www.cervantesvirtual.com/obra/circulo-de-lectores-1962----semblanza/

 

Rocío García Díaz.

UN VIAJE DE 40 AÑOS

UN VIAJE DE 40 AÑOS

Cada vez que llama mi hermano es como si nos adentráramos en un capítulo de una serie de misterio y aventuras. Siempre nos cuenta historias inverosímiles que le han ocurrido, impregnadas siempre de un halo de fantasía. Pero hubo una de esas historias que no nos quedó más remedio que creer.

En mi familia somos muy aficionados a la lectura, pero también nos gusta ahorrar, algo que resulta bastante complicado si te gusta leer libros actuales. Por ese motivo, solemos hacernos con nuevas historias en mercadillos o tiendas de segunda mano. Una mañana de domingo, mi hermano decidió pasear por el famoso Rastro de Madrid. En el Rastro puedes comprar cualquier cosa, desde vestidos que jamás encontrarías en tiendas comunes o centros comerciales hasta cuadros pintados por artistas de los que jamás conocerás su nombre.

Entre todos estos artilugios y tenderetes se pueden encontrar libros, por supuesto. Estos se venden en pequeños puestos o, por el contrario, en grandes naves llenas de pilas de libros que escalan el espacio disponible desde el suelo hasta el techo. En ese bosque de libros, mi hermano compró “Facundo. Civilización y barbarie”, de Domingo F. Sarmiento, sin ninguna razón aparente, simplemente porque le llamó la atención. Comenzó a leerlo unos días más tarde y al llegar a la página 133 encontró un papel con una fecha y una firma: “30-3-79, A. Benito”. Entonces resolvió llamar a mi padre para preguntarle si ese libro era suyo, pues mi padre se llama Ángel Benito y tiene la costumbre de firmar sus libros junto a la fecha en la que los compró.

Al describirle la portada del libro y señalarle la fecha, mi padre recordó que cuando estaba en la universidad perdió ese mismo libro que mi hermano había comprado entre cientos de libros y cientos de puestos en el Rastro, 40 años después. Aquel día me quedé pensando en las múltiples historias que escondería aquel libro de segunda, o quizás tercera o cuarta mano, e imaginé cada uno de los viajes que debió recorrer desde que salió de la tienda por primera vez hasta llegar de nuevo a nuestras manos.

Lucía Benito Mercado.

 

 

 

LA MUJER LECTORA

LA MUJER LECTORA

Pensar la Historia de la lectura desde una perspectiva de género es algo relativamente reciente. Las mujeres antaño es cierto que leían poco y en menor medida que los hombres, pero todo ello se debe a distintos factores de índole social y cultural.

Gracias a diferentes fuentes iconográficas, podemos saber que las prácticas de la mujer lectora eran mucho más ricas de lo que otras fuentes, como libros o testimonios nos hacen pensar. En un libro tan famoso como es Don Quijote de la Mancha, aparecen mujeres que además de leer sabían escribir, y que se interesaban especialmente por la novela de ficción. Incluso podemos hablar de que las mujeres leían bajo cierto criterio femenino; en la obra de Juan de la Cueva titulada El Infamador (1582) aparecen dos mujeres que queman libros de carácter misógino. Las mujeres eran conscientes de la situación de inferioridad en la que estaban y de la dominación patriarcal, es por ello que utilizaban la lectura como un acto de rebeldía para combatir ese sistema de control y represión.

Si atendemos solo a la información de ciertas fuentes, tradicionalmente escritas por hombres, la mujer aparece como poco alfabetizada, inculta, limitada, pero eso no es así. Si por el contrario nos disponemos a observar las distintas fuentes iconográficas, el tópico de la mujer como inculta y poco alfabetizada parece perder credibilidad: hay imágenes en las que aparecen representadas mujeres leyendo desde el siglo XIII, y que irá in crescendo a partir del siglo XV.

Esta estrecha relación de la mujer con el libro fue bien asentada, hasta que la mujer empezó a leer el género de ficción a partir del siglo XVI, donde la mujer lectora empezó a considerarse como un peligro. Este miedo hacia la mujer lectora queda plasmado en las obras pictóricas: si nos atenemos al ejemplo de la Anunciación, se puede observar como desde el siglo XIV, la mujer lectora en esos cuadros aparece como el elemento que domina la obra, sin embargo, a partir del siglo XV, esta imagen de la mujer poderosa desaparece.

Pero el querer ocultar a la mujer culta, formada y lectora no es solo cuestión del Siglo de Oro, sino que también ocurría durante la Antigüedad, como ocurrió por ejemplo con Aspasia de Mileto. Aspasia era milesia, hija de Axíoco. Fue profesora de retórica y tuvo una relevante posición en el círculo de Pericles, su marido, con quien tuvo a su hijo Pericles II, aunque fue sometida a un proceso de impiedad. Cuando falleció su esposo y quedó viuda se casó con Lisicles, del que tuvo un segundo hijo llamado Poristes, aunque es un hecho que no se ha determinado con exactitud. Lo más llamativo de todo es que, si tenemos datos hoy en día de lo que fue una gran mujer, es gracias a los escritos de hombres, ya que de su obra quedó nada. Cuando falleció su segundo esposo hay un vacío en su biografía, por lo que no hay información de Aspasia de su vida anterior al matrimonio de Pericles ni posterior al fallecimiento de Lisicles, es decir, la biografía de Aspasia es conocida en función de su relación con hombres.

Este tipo de situaciones se han dado en numerosas ocasiones a lo largo de la Historia de la lectura, en la que la mujer ha sido completamente silenciada; es por ello que no debemos de fiarnos completamente de las fuentes, sino que hay que llevar a cabo un estudio más en profundidad para conocer realmente la situación de la mujer y de la lectura a lo largo de la historia. Como se suele decir, la historia la escribe el que vence, y como no, la historia la escribió el patriarcado.

Referencias:

BERNÁRDEZ, Asunción: «Pintando la lectura: mujeres, libros y representación en el Siglo de Oro», Edad de Oro, 26, 2007, pp. 67-89.

Sobre el cuadro: La Ciudad de las Damas de Christine de Pizan (1410).

Astrid Castro Vergara

THOT, EL MAESTRO DEL HOMBRE

THOT, EL MAESTRO DEL HOMBRE

Se encontraba Thot navegando por el Nilo, una lluviosa tarde en período de precipitaciones. Se contemplaba desde su barca un grupo de jóvenes muchachos que se encontraban refugiados dentro de una improvisada cabaña a la orilla del río. Éstos, estaban mirando hacia el lado oeste de la ribera del Nilo con evidentes signos de aburrimiento.

Apiadándose de estos jóvenes, Thot comenzó a pensar que debía de ayudarlos, debía crear algo para que los seres humanos pudieran pasar estos días de lluvia de manera más amena y distraída. Contactó con su compañera Uadyet, diosa de la tierra fértil y del papiro, y le pidió que hiciese crecer al lado de esos jóvenes una inmensa planta de papiro y que a cambio de esto, Thot (hasta el momento dios de la música y el tiempo) le compusiera la más bella canción jamás escuchada. La canción fue:

“Que llueva, que llueva,

la diosa de la cueva,

los pajaritos cantan,

las nubes se levantan.

¡Que sí! ¡Que no!

¡Que caiga un chaparrón!”

En honor al poder de fertilidad de Uadyet.

Se acercó entonces el dios Thot a los ociosos jóvenes y les dijo:

−       Cortad esta planta que acaba de brotar, secadla, y entrelazad las hebras. Por último, dejad secar el producto final.

A lo que éstos preguntaron:

−       ¿Y qué hacemos con el resultado de esa elaboración, dios Thot?

Thot se acercó al niño que le acababa de realizar la pregunta, y con un simple gesto, tocándole la frente con el dedo, le transfirió la capacidad de escribir sus pensamientos, con el objetivo de que pudiera plasmar historias en la hoja de papiro y después contárselas a sus amigos, para que, en días como aquel, gris y lluvioso, pudiera entretenerlos contándoles sus maravillosas historias.

Este gesto no era gratuito, el dios Thot les había legado la escritura a cambio de que a partir de ese momento, se le comenzara a venerar como el dios de la escritura junto a sus anteriores atribuciones divinas, y debían de transmitir ese regalo al resto de seres humanos a lo largo del tiempo.

Tras esto, se subió a su barca y navegando desapareció por el horizonte.

Irene Mansilla.

EL MANIFIESTO OBRERO

EL MANIFIESTO OBRERO

Carlos se despertó por la mañana y como todos los días se vistió y caminó dos manzanas hasta la fábrica de Adolfo. Carlos tenía como oficio el de soldador en una empresa dedicada a la producción de máquinas de vapor. Cuando llegó a la fábrica, preguntó por su camarada Federico, ya que, tras su llegada al trabajo, no se lo había encontrado por el camino.

José, un joven aprendiz, que hacía pocas semanas que había comenzado a trabajar en la fábrica, le comentó que había sido despedido a causa de haber sido visto en compañía de radicales socialistas y sindicalistas. Esta noticia provocó que Carlos comenzara a sudar, por haber sido él mismo quien le había introducido en estos círculos. Pero a su vez, le inundó una sensación de rabia hacia Adolfo. ¿Cuál es el problema de pedir una jornada más reducida para poderla conciliar con la crianza de sus hijos?

A la salida del trabajo fue a casa de su amigo para ver cómo estaba. La sorpresa fue que, al verlo, no estaba decaído por haber perdido el trabajo, sino todo lo contrario, se le veía con muestras de esperanza entremezcladas con muestras de coraje. Le habían ofrecido un puesto de trabajo mejor como periodista en el periódico obrero de la ciudad, y había una plaza más, en la cual había recomendado a su amigo Carlos. Así, ambos podrían continuar dentro del partido, sin miedo a represalias por parte de ningún patrón.

En muy poco tiempo los dos amigos se convirtieron en los periodistas más prestigiosos de todo el periódico gracias a sus artículos sobre la situación de los obreros en la actualidad. Con motivo de la publicación centésima del periódico, encargaron a Carlos y a Federico la escritura de una pequeña obra que describiera la situación histórica de las clases desfavorecidas y dar unas pequeñas putas sobre cómo poder salir de la situación de explotación en la que vivían. Esta obra tuvo un gran éxito y sirvió como inspiración a cientos de personas entre las que se encuentran Vladimiro, Ernesto, su antiguo compañero José y muchos más.

Luis Barrio.

LECTURA ANALÓGICA VS. LECTURA DIGITAL

LECTURA ANALÓGICA VS. LECTURA DIGITAL

El presente artículo es un resumen del artículo de Jose Antonio Cordón García y A. Olivia Jarvio Fernández: “¿Se está transformando la lectura y la escritura en la era digital?”, Revista Interamericana de Bibliotecología, 38(2), 2015, pp. 137-145. Disponible en: https://www.redalyc.org/html/1790/179038631005/

Con los progresos tecnológicos que se han dado en los últimos años y que siguen avanzando a una velocidad cada vez mayor, la lectura y la escritura han experimentado ciertos cambios que hacen que se diferencien de la lectura y la escritura tal y como la entendíamos tradicionalmente. Alberto Manguel en Una historia de la lectura (2005) describe la lectura tradicional como “lenta, profunda, individual, exige reflexión”, a diferencia de la lectura digital, que es superficial, pero sin embargo muy eficaz para la búsqueda. Los textos digitales presentan una gran facilidad tanto para ser adquiridos como para ser eliminados, un problema que nos hace cuestionarnos la perdurabilidad del texto digital en un futuro.  Por el contrario, el libro impreso es una obra integral que reúne la estética y la apariencia con el objeto en sí, y la posibilidad de ser manipulado.

Tras esta comparación, el libro impreso parece tener un mayor y mejor porvenir que el texto digital si pensamos en mantener la información relevante del mismo en el tiempo, sin embargo, en cuanto a accesibilidad y facilidad de obtención y circulación, el texto digital se posiciona por encima del impreso. Por otro lado, el texto digital no motiva una lectura meditada como sí lo hace la lectura tradicional, sino que es una lectura rápida, con distintos estímulos como sonidos, enlaces e imágenes que van construyendo una telaraña en la que el usuario lector queda atrapado. El texto tradicional no requiere de ninguna “capacidad extra” para su lectura, simplemente basta con saber leer, sin embargo, la lectura digital exige un conocimiento de las nuevas tecnologías y un desarrollo de diversas formas de lectura, así como la búsqueda de información. Esta forma de lectura viene motivada por el “hipertexto”, que permite la conjunción de varios documentos dentro de un mismo texto.

El nuevo lector de la era tecnológica desarrolla de forma natural una participación en el texto más dinámica, donde el lector es capaz de elegir el orden de lectura creando una secuencia textual en función de sus propios intereses. Cassany, en Tras las líneas sobre la lectura contemporánea (2006) afirma que el discurso electrónico ofrece al usuario la opción de construir su significado, lo que le da aún más fuerza a la idea de los múltiples sentidos del nuevo texto, un mismo texto podrá interpretarse tantas veces como el lector desee.

Al igual que se va conformando una nueva forma de lectura, la escritura irá siguiendo los mismos pasos, esta nueva escritura permite al lector una comunicación mucho más cercana, que se aproxima casi a lo oral, aunque la “conversación” se lleva a cabo frente a la pantalla y no cara a cara. Los chats o los foros son el mejor ejemplo; cuando hablamos con una persona sin una pantalla de por medio no planificamos lo que queremos decir, igual pasa cuando nos escribimos con alguien en un chat o red social: cometemos errores, realizamos intervenciones inmediatas, errores, pausas e incluso autocorrecciones.

De la misma forma que se va construyendo una nueva forma de lectura y escritura, todo ello irá acompañado de un nuevo público lector, más afin a las nuevas tecnologías. Este nuevo público lector lo conformarán en su mayoría los jóvenes, quienes ya han nacido con esta nueva forma de lectura y escritura emergente, y que, por lo tanto, tendrán mayor facilidad para desarrollarlo. Prensky acuña un nuevo término para referirse a este grupo de jóvenes: nativos digitales.

 “Los nativos digitales son multitarea, con estructuras neuronales específicas que los convierte en pensadores sofisticados […]” (Martínez, E.: “La comunicación digital: nuevas formas de lectura-escritura”, 2010).

Puede haber cierta preocupación de aquellos que optan y han optado por una lectura tradicional, al pensar la imposibilidad de adaptarse tan rápido a esta nueva forma de lectura y escritura, sin embargo, el cerebro humano tiene una gran capacidad para cambiar y adaptarse, incluso para “reprogramarse”. Su plasticidad permite incluso adaptaciones a nivel biológico. La lectura no es algo que sepamos de forma instintiva, sino que aprendemos a leer, y la forma en cómo se va desarrollando a través de medios o tecnologías ayuda a conformar los circuitos neuronales.

Astrid Castro Vergara

 

LEER SERÁ EN EL FUTURO UN ACTO DE REBELDÍA

LEER SERÁ EN EL FUTURO UN ACTO DE REBELDÍA

La frase que conforma el título de este artículo es una cita de Alberto Manguel, escritor, traductor y editor argentino-canadiense. Una de sus obras más aclamadas es Una historia de la lectura (Buenos Aires, 1948), en la que recrea el mundo del libro, la lectura y de los grandes autores que han protagonizado la Historia de la Lectura. En una entrevista para el diario nacional español El País, Manguel afirma que el ser humano podría ser definido como un animal lector: “Creemos que el mundo natural hay que descifrarlo. Vivimos en esa paradoja: saber por un lado que este mundo no tiene ningún sentido y preguntarnos el porqué de las cosas".

Sin duda, para él la respuesta a cualquier duda está en los libros, y lamenta profundamente que el libro haya perdido el prestigio que tenía hace décadas: "Las calidades que tiene la tecnología, por razones económicas, son las que nuestra sociedad pone por delante. Hace cincuenta años la biblioteca estaba en el centro de la sociedad, nadie discutía que leer era importante, pero el capitalismo salvaje actual no puede permitirse un consumidor lento. La literatura, en cambio, requiere lentitud, requiere que te detengas, que reflexiones, que nunca alcances una conclusión. Nunca puedes saber si Don Quijote está loco o no. Como sociedad tenemos que decir que el acto intelectual es importante. No puedes pedir a un adolescente que lea cuando le estás diciendo que toda actividad que no te dé una ganancia inmediata y visible es inútil. Creo que no existen seres humanos no lectores. En la sociedad actual es como si fuésemos misioneros de una religión en la que la iglesia central ya no cree".

Los libros no han sido precisamente una de las herramientas que el poder haya requerido, más bien lo contrario, y de haber estado en el poder se han utilizado como medio de control de la población (Bibliotecas de la Roma Imperial). El hecho de que haya existido la censura –que, en parte, sigue presente hoy en día- es lo que le otorga al libro ese carácter de libertad de expresión, de conocimiento, algo que no ha sido precisamente de buen gusto para aquellos que gustan de una sociedad sumisa. Como alega Manguel, para un político siempre será más fácil gobernar ante un “pueblo idiota”, que no razone, que no piense en lo que le están diciendo. Y aunque la palabra “censura” respecto al libro nos suene a tiempos remotos, Manguel aclara que aún en la actualidad, la censura sigue presente: "El editor cuya vocación era la literatura ya no puede trabajar de la misma manera porque tiene que conseguir un provecho financiero, y eso elimina el 90% de la literatura. Si Borges se presentase hoy con un nuevo libro no podría publicarlo. Ahora un editor se fija en las ventas anteriores de ese autor y si el anterior no se ha vendido, no se publica. Esta situación se complica porque ahora también son los compradores para las grandes superficies los que deciden. En el mundo anglosajón, a la mesa del editor se sienta el crítico, el gerente y ese comprador que opina sobre el libro, y si aceptan sus condiciones compra 50.000 ejemplares, que, además, puede devolver. Estamos en esa situación y las consecuencias serán catastróficas".

Es entonces cuando Alberto Manguel habla de la lectura como un “acto de rebeldía”: "Siempre lo ha sido. Primero porque se valora la acción y no la inacción y porque conduce a la reflexión, y eso siempre es peligroso. Y porque a través de la lectura empezamos a conocer quiénes somos. En el futuro, leer será no sólo un acto de rebeldía, sino también un acto de supervivencia. Si como lectores nos resignamos a que nos impidan leer la buena literatura nos vamos a condenar a ser menos humanos. Es un riesgo que, por supuesto, no podemos correr. Ya estamos al borde de la catástrofe porque hemos destruido el mundo natural y ahora estamos haciendo todo lo posible para destruir el mundo intelectual. Hay que actuar ahora. Pero ahora quiere decir hoy".

Enlace a la entrevista: 

https://elpais.com/diario/2007/01/13/cultura/1168642803_850215.html

 

Astrid Castro.

MI CAJÓN DE LOS LIBROS INTOCABLES

MI CAJÓN DE LOS LIBROS INTOCABLES

Dicen que hay libros cuya historia te absorbe y otros que simplemente te limitas a leer.

Cuando era pequeña nunca me gustaba leer. Mi tiempo libre no lo dedicaba a ello, a no ser que me obligaran en el colegio. Tal vez por ello le cogí manía a la lectura, pues lo que leía no me gustaba, era géneros que personalmente consideraba “aburridos”, hasta que un día encontré el género indicado para mí, el género que de verdad me enganchó y me marcó la vida.  Descubrí que podía pasar horas y horas leyendo el mismo libro y que leer no era tan aburrido como creía. Ahí entendí el verdadero valor de los libros, cuando una cosa te gusta mucho no quieres que nada lo dañe ni que nadie lo toque, es lo que me pasa ahora con mis libros. Mi cajón contiene un total de 17 libros, pero no están en un cajón cualquiera si no, en el “cajón de los libros intocables”. El nombre viene dado porque me cuesta prestarlos o simplemente no quiero que nadie los toque, son mi pequeño tesoro. Dicen que hay libros que te marcan la vida… es verdad, cada uno tenemos nuestros libros intocables, los que de verdad nos han llegado al corazón o simplemente nos han hecho ver la vida con otros ojos.

Patricia Tejedor Santos

ALLÍ DONDE HABITA EL OLVIDO

ALLÍ DONDE HABITA EL OLVIDO

Con este título y de la mano de Luis Cernuda y Joaquín Sabina trasladémonos a un rincón olvidado, a un lugar escondido o mejor dicho enterrado, donde absolutamente nadie quiere estar: allí donde habita el olvido. Viajemos a la prisión de Soto Del Real, de Aranjuez, de Estremera, de Alcalá Meco. Imaginemos por un momento estar allí, encarceladas, dentro de cuatro paredes grises que nos arrebatan con agresividad la libertad, el aire y hasta la vida. Pensemos cómo sería ocupar el lugar que nadie quiere ocupar y caer en el paraje más sombrío del mundo. Creamos estar allí, en la cárcel, y que esta vez no sea un juego como el de «la oca» o el «Monopoly», que ahora verdaderamente estemos allí escuchando cómo las mismas presas llaman a su hogar el «cementerio de los vivos» ...

No hace falta imaginar mucho más allá para que se nos erice el corazón, ni tampoco para encontrar en esa franca metáfora una gran verdad, porque la muerte no llega con la vejez sino con el olvido. Y es que ellas están olvidadas, ellas ya no están, ellas ya no son. Allí no hay ni tan siquiera sitio para la atazagorafobia, porque incluso el derecho a tener miedo les han quitado. Para muchos no son más que una piedra sepultada merecidamente entre las malas hierbas de la vida. Y es así, en medio de este paisaje sobrecogedor donde brota la iniciativa solidaria: «A las olvidadas» de la mano de Teta&Teta. Un espacio de coworking apoya este original proyecto feminista, cultural y poético que pretende rescatar los recuerdos y aliviar las condenas de cada una de las reclusas.

Para no desentonar con nuestra «fascinante» sociedad machista, el sistema penitenciario está diseñado para los hombres y los módulos de mujeres mezclan, por falta de espacio, a las mismas sin distinción de condena, situación o edad. Y aunque ya bastante tiene una con lo que no tiene, como diría María José Martin, no son únicamente esclavas por su falta de libertad, sino que también se someten al incesante remordimiento de abandonar todas las cargas familiares que sobre su espalda se ciernen por ser mujer.

La morfina que permite mitigar el abandono que invade el corazón de las presas son los libros. A cada centro las voluntarias acuden con cientos de obras literarias, colmadas de dedicatorias que buscan ser el abrazo de quien a extramuros se acuerda de su existencia, las valora como persona y cree en su inclusión. Las palabras dedicadas no solo humanizan a la lectora de dentro, sino que también posibilitan que las de fuera reflexionen y empaticen con la iniciativa, desbloqueando encuentros con uno mismo que suelen permanecer encerrados por ser incómodos o despertar sentimientos no convenientes para nuestro rol dentro de esta sociedad individualista. Los libros les devuelven las alas que el sistema les cortó y les permite viajar más allá del horizonte que desde las rejas pueden otear. La magia de la lectura les permite escapar y soñar con un mundo distinto, un mundo más justo y, en definitiva, mejor.

Existen las mujeres valientes, existe el talento y existe la sororidad, solo hace falta apoyarla para que las semillas germinen y esta iniciativa siga creciendo. Cada libro regalado supone subir un escalón más en este apasionante proyecto y cada dedicatoria un intenso latido en el corazón del futuro. Gracias a quien lucha por que esta idea salga adelante y ánimo a quien sienta la inquietud de colaborar con la causa, porque el camino es más fácil si lo recorremos juntas.

Para saber más sobre el proyecto Teta&Teta: http://www.tetaandteta.com/

Aurora Martínez

 

LECTURA DIGITAL Y EN PAPEL

LECTURA DIGITAL Y EN PAPEL

En las últimas décadas hemos podido comprobar la evolución de uno de los grandes fenómenos en la historia de la humanidad, el desarrollo digital, que ha derivado en la digitalización de muchos otros aspectos, como la lectura.

Como comenta José Antonio Cordón en su articulo «La lectura digital: una progresión constante» (2015), nos encontramos ante un fenómeno que permite llevar la lectura a cualquier ámbito de nuestra vida. Gracias al desarrollo de aplicaciones, dispositivos electrónicos, etc., que fomentan una lectura más accesible, rápida y cómoda para los lectores. Si deseamos buscar información sobre un tema, con apenas unos clics, podemos encontrar el libro en Internet y leerlo sin tener la necesidad de acudir a una Biblioteca. Además, los sistemas digitales de préstamo son un punto a favor de la comodidad del lector, pues puede gozar de la tranquilidad de descargarse el libro en casa y no tener que acudir a la Biblioteca. Por otro lado, podemos ver cómo la lectura ha modificado su soporte en gran medida, pues se comienza a dejar de lado los libros y el papel, dando paso a dispositivos electrónicos como tablets, ordenadores y móviles.

Sin embargo, los formatos digitales no han eclipsado totalmente al formato tradicional (de momento), pues sigue habiendo un público de carácter más tradicional que prefiere los libros físicos a las pantallas. María Chueca nos cuenta en su articulo «Los lectores españoles no abandonan el papel» (2019) que, en nuestro país, todavía el 59% de los lectores opta por una lectura en libro y no en digital.

A lo largo de la historia, los géneros y soportes se han ido adaptando a los gustos, necesidades y demandas de la población, y la lectura digital forma parte de esa adaptación a los nuevos tiempos, en la que trata de llegar al mayor número de lectores posibles al margen de si se trata de un dispositivo físico o digital. Ambas opciones aportan experiencias de lectura distintas y cada lector elige una u otra en función de sus gustos y necesidades, por lo que no podríamos hablar de cuál sería mejor opción, sino de cuál es la elección más apta para cada lector.

Marta Navas Ajenjo.

BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA

BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA

De entre todas las etapas que estamos estudiando este año en la asignatura de «Historia de la lectura», una de las que más ha llamado mi atención ha sido la de Grecia. El punto que me ha despertado más curiosidad e interés ha sido la Biblioteca de Alejandría.

En el periodo Ptolemaico, antes de construir esta famosa y grandiosa biblioteca, Ptolomeo I convirtió Alejandría en la capital de la cultura del helenismo y a continuación fundó la biblioteca; sin embargo, no acabó él dicho proyecto, si no que lo finalizó y amplió Ptolomeo II. Ptolomeo I, fue uno de los mayores hombres de confianza de Alejandro Magno durante su vida, tenía cargos como el de general dentro del Imperio. Nacido en Macedonia, al morir el emperador se nombró rey, estableciendo por primera vez la dinastía Ptolemaica durante el periodo helenístico. Alejandría fue nombrada capital de este nuevo reino.

En primer lugar, antes de la biblioteca, Ptolomeo mandó construir en la ciudad un gran palacio colosal que albergaría a toda la dinastía Ptolemaica. Sin embargo, al lado de este gran edificio se encontraría otro edificio conocido por el nombre de Museo. Este nombre se debía a que querían relacionarlo con el arte y la inspiración de las musas a los artistas, que además eran las diosas del arte y la sabiduría. A lo largo del tiempo, una parte de este Museo se convirtió en biblioteca, pero no una cualquiera si no la más importante y reconocida en su momento. La dinastía Ptolemaica, conservaba todo aquello que tuviera que ver con ella con gran cuidado, respeto y cariño. Para ellos era un atributo a su poder y reconocimiento. Pero no solo se limitaban al almacenamiento y conservación de libros en ella, también realizaban labores filológicas de corrección y fijación textual.

La Biblioteca de Alejandría fue reconocida y valorada como la mejor del momento por numerosas características por las que destacaba. Fue la primera biblioteca conocida como racional, esto quiere decir que tenía un orden y una organización para la lectura en su recinto. Por otro lado, no solo albergaba historias, libros e información de su zona; si no que estaba destinada a la conservación de numerosos ejemplares de todo el mundo y lo más importante, de todos los tiempos (de aquellos que hasta la fecha eran reconocidos y conocidos). Como he mencionado anteriormente, para la dinastía Ptolemaica era un gran símbolo de poder y de reconocimiento. La gran mayoría de las bibliotecas helenísticas, mas que querer tener un reconocimiento por ser un gran espacio de lectura querían que los demás se quedaran atónitos ante la grandeza y el poder de dicho Imperio.

Debido al gran interés que me ha producido este culto a los libros y a la lectura, como es la biblioteca de Alejandría, he reunido una serie de datos y curiosidades que me han parecido muy interesantes y que han agravado mi interés hacía la misma. Según muchos estudios y artículos, muchos expertos cuentan que actualmente no existe ninguna biblioteca equiparable a la de Alejandría. Su grandeza, y su gran aspiración a guardar ejemplares de todo el mundo y de todos los tiempos la diferencian. En este lugar, también se concentraban numerosos sabios para reflexionar e impregnarse de sabiduría, y no solo lo hacían por una obligación de estudios o algo similar; realmente iban porque se encontraban bien allí y realizaban un gran número de actividades de culto, arte y sabiduría en ella. Sería fascinante que a día de hoy en nuestro mundo actual encontráramos sitios así. En último lugar, cabe destacar algo muy curioso e importante sobre la misma, a día de hoy el motivo de su destrucción es completamente incierto. En ocasiones se relaciona con un incendio producido en la época de César, en otras ocasiones se cree que fue obra de la hostilidad que sentían los cristianos hacia ella y otras veces se piensa que fue culpa de los conquistadores musulmanes. Sin embargo, lo que sí aseguran es que parte de este gran edificio de culto al saber fue destruido en la época de César durante un incendio.

Me ha parecido fascinante conocer la historia de esta biblioteca y que podamos darnos cuenta de que hace siglos, el culto al saber y al arte ocupaban un lugar fundamental en la sociedad y en la vida cotidiana de los ciudadanos, por lo que me es muy difícil de comprender cómo a día de hoy todos estos valores los hemos perdido o al menos los que aún los conservan son una gran minoría.

Isabel Cubillos

DESDE PEQUEÑOS CON LA LECTURA

DESDE PEQUEÑOS CON LA LECTURA

Recuerdo bien el día en el que me enteré en la Universidad de que, debido a nuestro doble grado, debíamos hacer dos trabajos de fin de grado. En ese momento pensé que cada uno de ellos tendrían que significar algo para mí y que debía de ser algo que me hubiera acompañado en experiencias diarias o a lo largo de mi vida.

Aún me quedan casi dos años para decidirme, pero también recuerdo perfectamente el día que se me vino a la cabeza uno de los posibles temas. Cuando yo era pequeña adoraba leer, siempre estaba encerrada en mi habitación en mis ratos libres leyendo libros como Harry Potter o Las crónicas de Narnia. Por medio de estos libros conseguía trasladarme a otros mundos de imaginación y fantasía que no existían a mi alrededor, y también experimenté un montón de sentimientos y emociones que en algunas ocasiones compartía con un gran número de amigos.

Entre todas las noticias que he leído sobre lecturas infantiles o la educación de la lectura, siempre me ha llamado la atención que los niños apenas tengan este pasatiempo como hobbie. En enero de este año leí una noticia en El País que me hizo pensar aun más sobre este tema: «Mejor el móvil que un libro: Así muere la lectura a los 15» (PEIO H. RIAÑO, 2019). En ella, entre otros factores a los que culpaban de este fracaso de la lectura infantil y juvenil, señalaban directamente a la política. Sin embargo, desde mi punto de vista es un problema social que se encuentra tanto en las aulas de los colegios o institutos hasta en casa con nuestros hermanos pequeños, hijos, primos o amigos. 

Me parece fundamental que en muchos aspectos los niños relacionen la lectura con la diversión y el entretenimiento y no con el aburrimiento y los deberes del colegio. Creo que debemos partir de esta base, es decir, proponer temas o proyectos en las aulas o en casa, para que los niños puedan poner en una balanza la lectura frente a las nuevas tecnologías; de esta forma, los libros podrán tener alguna oportunidad. Mientras estemos mandando lecturas obligatorias en la escuela o los padres en casa fuercen la lectura como castigo o tarea a realizar, no podremos ayudar a este pasatiempo y medio de sabiduría que durante tantos siglos nos ha acompañado.

Me da una pena inmensa observar cómo los niños en las escuelas o en la calle se ríen de los que cogen un libro en vez de una pelota, sin entender que ninguna actividad está por encima de la otra, ni el deporte sobre la lectura, ni la lectura sobre un juego digital. Simplemente debemos abrir nuestra mente y transmitirle esto a los más pequeños. De esta manera, los niños podrán conocer las maravillas que les puede ofrecer la lectura en sus vidas, que podrán aprender y divertirse al mismo tiempo y también fomentaremos este medio de aprendizaje.

Me encantaría el día de mañana, cuando sea profesora, poder llevar a cabo proyectos educativos relacionados con la lectura y llevar a cabo mis ideas. Por este mismo motivo, noticias como estas me hacen posicionar este tema en uno de los primeros en mi lista de temas cuando vaya a realizar el trabajo de fin de grado. Espero poder llevarlo a cabo y transmitir en un futuro todas estas ideas y cambios a las personas desde que la infancia.

Enlace a la noticia:

https://elpais.com/cultura/2019/01/26/actualidad/1548514109_568316.html

Isabel Cubillos.

ENTREVISTA A JESÚS MARUGÁN, DUEÑO DE AKIRA COMICS

ENTREVISTA A JESÚS MARUGÁN, DUEÑO DE AKIRA COMICS

En la entrevista realizada para el periódico El País, este propietario de una tienda de comics nos cuenta la evolución de su negocio a lo largo del tiempo. Desde que abrió la tienda con su hermano y sus padres en 1993 a la actualidad, siendo una de las librerías especializadas más importantes de nuestro país sino la más importante. Principalmente, en la entrevista se tratan dos temas muy relevantes dentro de la industria actual del libro: la venta online, por un lado, y cómo ha evolucionado la visión con respecto del mundo de los comics desde el franquismo a la actualidad, por otro.

En primer lugar, trata la venta online, siendo ellos de los pioneros en España. Y son preguntados acerca de cómo es posible competir contra grandes empresas como Amazon y Aliexpress. La reflexión que hace Jesús es muy interesante en cuanto a que no pretende rivalizar con ellas en ningún caso, sabe que no puede competir en cantidad de productos ni inmediatez con Amazon y tampoco puede ni acercarse a los precios que tiene Aliexpress. Por lo tanto, ha optado por tratar de buscarse un hueco, bajando los precios al mínimo y tratando de que sus productos lleguen a su destinatario con la mayor brevedad posible. Pero lo que los diferencia de otros es el diseño web y su atención al cliente, se trata de un diseño atractivo y sencillo que atraiga a los clientes y que les sea lo más fácil posible realizar sus compras y, por supuesto, la gran atención al cliente, pues todos sus empleados son expertos en lo que venden y se les puede contactar si se tiene cualquier duda, desde qué comprar si se es un desconocedor total del comic a cuál es su opinión de la última serie que acaba de salir en Japón.

Bajo mi punto de vista, es la mejor forma que hay para que en una empresa pequeña se pueda instalar dentro de un mercado con unos competidores tan desmesuradamente gigantescos, apostar por ofrecer el mejor servicio para el cliente, y centrarse en un mercado muy específico sobre el cual se pueda especializar mucho a los empleados para que conozcan muchísimo del tema y ayudar en todo lo posible a los clientes.

El segundo tema más relevante del que habla es sobre la visión de la sociedad con respecto al mundo del comic o más bien el cambio de visión por parte de los lectores respecto del mundo del comic. En esta parte habla de que por culpa de la utilización que le dio el franquismo al comic, este género es visto en nuestro país como algo exclusivo de niños y que quien lo lea es un inmaduro. También dice que, por suerte, las nuevas generaciones no lo ven así y que los principales compradores para su tienda son gente joven para consumir ellos mismos el producto, no como era antiguamente que solía ir gente mayor y preguntaba por recomendaciones para sus hijos. Durante mucho tiempo la gente mayor sólo leía novela gráfica que trataba temas más “adultos”, pero sobretodo dice que por las películas de Marvel mucha gente empieza a ver el género de superhéroes como un género más y no sólo como algo exclusivamente para niños pequeños o adultos inmaduros.

Luis Barrio.

 

ES NECESARIO CONOCERLA

ES NECESARIO CONOCERLA

No recuerdo exactamente cuándo descubrí a la que a día de hoy puedo calificar como la cantante y poetisa que más me ha marcado en mi vida personal y en mi día a día, lo que sí que recuerdo es lo que sentí cuando la escuché por vez primera, fue algo así como encontrar lo que llevaba tiempo buscando sin siquiera saberlo. Hablo de Ana Isabel García Llorente, más conocida como Gata Cattana o Ana Sforza.  Creo que España ha carecido de cantantes que, como ella, a la vez sean escritoras, y que consiga hacer de sus dos pasiones un todo, porque sus canciones no han de concebirse como un mero tema de rap. Sus canciones son más bien una poesía recitada empoderada y reforzada por bases de rap. Ella sabía lo que hacía y, sobre todo, sabía lo que decía y a lo que se enfrentaba, y es por ello que se encargó de transmitirnos su mensaje hasta el trágico día de su fallecimiento a los 26 años. En su poemario La escala de Mohs Gata ordena la dureza de diez minerales en función de la capacidad que cada uno de ellos posee para rayar o ser rayado. Esta escala está en orden ascendente, en el número uno sitúa al yeso y en último lugar al diamante, el mineral más duro y apreciado de todos. Gata Cattana tenía grandes dotes como escritora. A continuación, adjunto un fragmento de un poema que no está incluido en el poemario mencionado pero que define muy bien los sentimientos que afloran en ella a la hora de escribir poesía:

Fragmento del poema «Tu oficio: Poeta»:

(...) Que el conocimiento

no sea una amenaza.

Tu oficio, poeta,

es dignificar la especie.

Escoger las palabras

que pondrías en tu lápida.

Decir, por ejemplo:

«No todos eran prescindibles».

Merecerte la vida

hasta tal punto

que tu muerte

parezca una injusticia.

Y dejarte ir,

como si nada, como todos

(poetas o no)

hacia la larga

y aburrida

eternidad.

Creo que es uno de sus poemas que más me han marcado, y que dice mucho con muy pocas palabras. A mi parecer, es magistral su uso de las metáforas, así como su concepción de la realidad y de la no realidad.

Otro de sus poemas, este sí incluido en La escala de Mohs, es un fragmento en el que nos deja entrever su conocimiento sobre la literatura, especialmente española, y su forma de enlazar todos sus saberes con sus sentimientos, y con ello crear poesía:

Fragmento extraído del poemario La escala de Mohs:

Yo siempre lo supe:

cuando me dieron a elegir

entre la gloria o la paz,

yo ya lo sabía,

hubiera elegido lo segundo.

no soy de cantares de gesta

Los cantares de gesta pertenecientes a la Edad Media eran una manifestación literaria de carácter épico donde se glorificaban las hazañas de un héroe de la época, estos héroes servían como modelo de la sociedad de entonces, ya que en él se recreaban todos los valores del pueblo. Para Gata, prevalece la paz en uno mismo sobre el tener que demostrar algo y a costa de ello tener que desatar la ira, porque un héroe es un héroe por llevar a cabo acciones no muy pacíficas. La paz por encima de la fama, eso es lo que hacía que su música y sus poemas fuesen especiales. Ella no escribía por complacer, escribía para complacer-se.

Creo que es necesario conocer a Gata Cattana porque es un claro ejemplo de lucha, de rebeldía y de grandiosidad en cuanto a conocimientos y cultura hoy en día. De nuevo adjunto unos versos, pero esta vez extraídos de una de sus canciones.

Versos de Ferguson, Gata Cattana:

Tengo la cabeza como Ferguson, la boca como percusión,

las manos de herramientas y los pies como anclas,

los ojos como platos y vacía la panza,

torcida la columna y perdida la esperanza.

El pelo tan largo como Elizabeth de Austria,

yla memoria medio en ruinas como el Partenón de Grecia

Con los aires de reina de Samotracia,

la cartera sin papeles, la escopeta sin licencia.

 

Astrid Castro Vergara.