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AEDO

DEMETRIO

DEMETRIO

— Odio Alemán.

— Ya empezamos –—susurré, no llevaba ni una hora estudiando para la recuperación y ya se estaba quejando.

— De verdad que lo odio.

— Pues haberlo aprobado en su día Julia, a mí qué me cuentas –—de verdad que a veces no la soportaba.

— ¿Qué lees? —preguntó.

Quería ignorarla, no solo porque ella necesitaba concentrarse, sino también porque no tengo ganas de hablar con nadie, solo quiero estar tranquila. Ni siquiera sé por qué he venido a la facultad, mis exámenes terminaron hace dos días y lo tengo todo aprobado, con lo bien que estaría en mi casa con mis perros.

— El sueño de una noche de verano —decidí responder al fin mientras daba un sorbo a mi Coca Cola Zero. Bien de cafeína a las diez de la mañana cuando la cafetera del bar del edificio no funciona.

— Ni idea, ¿de quién es?

— Julia… —respondí con resignación— ¿dónde ha quedado tu cultura general? Es una comedia de Shakespeare.

— Chica, yo qué sé –—volvió a fijar la mirada en sus apuntes y yo seguí leyendo.

…Y por ella se dice que el amor es niño, siendo tan a menudo engañado en la elección. Y como en sus juegos perjuran los muchachos traviesos, así el rapaz amor es perjurado en todas partes; pues antes de ver Demetrio los ojos de Hermia me juró de rodillas que era sólo mío; más apenas sintió el calor de su presencia, deshiciéronse sus juramentos como el grano al sol…

— Hallo Paula —no me lo puedo creer, pensé— wie geht es dir? Gott sei dank und dir.

— Julia —le dije con la poca paciencia que me quedaba— para tu mente, por favor.

— Mira, Marta, estás insoportable hoy, no sé qué te pasa —la ignoré y seguí leyendo.

… Yo le avisaré la fuga de la bella Hermia, y mañana por la noche le acompañaré al bosque para perseguirla; que si por este aviso me queda agradecido, recibiré en ello un alto aprecio, aunque si aspiro a mitigar mi pena, sólo es poder mirarlo a la ida y a la vuelta…

— Mira que es tonta —se me escapó un comentario a media voz.

— ¿Decías?

— Nada, el personaje, que me pone un poco histérica.

— ¿Por qué?

— Pues porque… —el sonido de las puertas del bar interrumpió lo que iba a ser una larga explicación acerca de la sororidad y la dependencia emocional que a veces sufrimos las mujeres por parte de machitos que juegan con nosotras. El que faltaba, pensé, rodeado de sus amigos del Doble Grado acababa de aparecer como si mis pensamientos le invocaran. Julia, que ya se olía el panorama, bajó la cabeza hacia sus apuntes. Yo, por mi parte, y con el libro abierto de par en par apoyado en la mesa, me dediqué a observarle. Ni siquiera se dignó a mirarme, pero sabía de sobra que yo estaba allí.

— Mamen, ponme uno de bacon y queso —dijo con su estruendosa voz. Era como si siempre quisiera llamar la atención.

— Enseguida Iván —respondió la cocinera. Yo no podía dejar de mirarle con el mayor desprecio que mi mirada podía transmitir. Ya no iba a agachar más las orejas por él. 

De repente, algo hizo que hubiera un cruce de miradas entre nosotros, y no solo eso, sino que, a la vez, la cara de Iván al ver mi mirada fría y furtiva cambió en milésimas de segundo.

Ya no jugarás más conmigo, Demetrio.

 

Juno.

NADA ES LO QUE PARECE

NADA ES LO QUE PARECE

El pasado verano Ana y yo estábamos hablando sobre los libros que nos habían gustado. Ella me habló sobre La metamorfosis de Fran Kafka, que narra la historia de Gregorio Samsa un comerciante que mantiene a su familia con su sueldo, pero de repente un día se convierte en un insecto. Esta historia me recordó a un fragmento que estaba escribiendo, por lo que decidí compartirlo con ella:

Charlie era el padre de una familia de Nueva York muy conservador y, por lo tanto, cuando él estaba en casa había que hacer las cosas tal y como sus padres le habían enseñado. Las semanas en casa eran rutinarias, todos los domingos había que ataviarse con las mejores galas para escuchar el sermón aleccionador del padre David, y una vez purificados podíamos volver a casa para degustar la comida. Un día tuvimos una comida especial, pues era el primer fin de semana que teníamos a Trump como presidente y eso en casa era motivo de celebración. Tras una comida y sobremesa llenas de halagos hacia el electo presidente y los numerosos beneficios que supondría la construcción de la fortaleza que textualmente “Nos separará de esos negros que no son dignos de nuestro dinero ni de nuestro país” llegaba un lunes más.

Para ir a la oficina, Charlie pasaba cada día por el Bronx, hecho que resulta curioso, ya que dicho camino le suponía un desvío de más de diez minutos, pero la satisfacción que a este le producía ver y regocijarse de las condiciones en las que vivían muchas de aquellas personas era mucho mayor que quedarse un rato más remoloneando en la cama. Esta postura de superioridad frente a los que él llamaba “los sucios negros” siempre la había mantenido en su círculo más íntimo, pero la victoria de Trump le dio el impulso para sacar a la luz la cara más oscura de su personalidad creyéndose, pues, con derecho de agredir a quien consideraba inferiores. Dichas agresiones empezaron a aumentar de forma exponencial, primero fueron los malos gestos y las miradas de desprecio, tras ver que con esto solo conseguía que sus víctimas apartasen de él la mirada, agachando la cabeza, empezaron las agresiones verbales con frases entre las que destacaban “Negros de mierda” o “Volved a vuestro País”. De igual forma, al no crear el revuelo que deseaba, pasó a las agresiones físicas eso sí, siempre hacia aquellos que eran más indefensos como los ancianos o hacia aquellas mujeres que se encontraban en una clara desventaja en cuanto a fuerza física.

Tras estas acciones que Charlie llamaba de “limpieza” volvía a casa orgulloso, hasta tal punto que con unas cuantas copas de vino era capaz de contarlas muy satisfecho y con todo lujo detalle a sus amigos, los cuales, en lugar de reprenderle y compadecerse de sus víctimas, únicamente se sorprendieron por unas diminutas manchas en forma de lunares que tenía Charlie por el principio del pecho a las cuales no les había dado importancia alguna.

El odio que tenía era tan grande que le producía una sed de violencia insaciable, lo que le llevó a la situación más crítica hasta el momento. Cuando ya había terminado por aquel día su “limpia” y se disponía a volver a casa pasó por su lado un niño, que por su aspecto no podía tener más de diez años, tenía el pelo más negro, recogido en unas curiosas y cuidadas trenzas de raíz y la piel más oscura que había visto hasta entonces, era muy delgado y bajito, es más, parecía que la mochila que llevaba colgada en la espalda iba a absorberle en cualquier momento, y no sabéis la suerte que hubiera sido eso… La inocencia que desprendía aquel niño paseando por la calle reactivó el odio de Charlie, que por ese día debería haber estado satisfecho. Cuando el niño salió de la calle principal, Charlie intentó aparcar el coche en el primer sitio libre, pero ante la falta del mismo y su ansia de violencia lo dejó en segunda fila con las luces de emergencia encendidas, se dirigió hacia el maletero, cogió el bate de beisbol que utilizaba su hijo mayor en los entrenamientos y, con paso firme pero sigiloso, se dirigió hacia el muchacho y de un golpe seco a la altura de los gemelos consiguió tirarlo al suelo. Allí siguió asestándole golpes hasta que el chico dejo de gritar al perder el conocimiento.

Tras este acto tan atroz Charlie volvió a casa y siguió haciendo su vida como si nada, pero a la hora de quitarse la ropa del trabajo para acomodarse se percató de que las marcas negras que tenía por el pecho empezaron a hacerse más grandes y a extenderse por el cuerpo, pero siguió sin darle importancia. A la mañana siguiente, su despertador fueron los gritos de su mujer pues Charlie había adquirido por completo el tono de piel de quien tanto odiaba.

Laura Sánchez Gomes.

LECTURA EN CUARENTENA

LECTURA EN CUARENTENA

En esta entrada del blog quisiera reflexionar sobre la importancia de la lectura y, de manera especial, ahora en tiempos de pandemia. Como bien sabemos, la lectura es una de las actividades obligatorias que se realizan en el ámbito académico, sin embargo, es una actividad que muchos la dan por olvidada fuera de él. La lectura, en mi humilde opinión, sirve para reflexionar, imaginar, soñar y aprender, de modo que, practicándola, no solo vamos a entretenernos, sino que al mismo tiempo vamos a aprender cómo desarrollarnos como personas tanto individual como socialmente.

Imaginemos a todos los lugares y épocas a los que podríamos transportarnos con tan solo leer. Imaginemos también leer un texto que te incite a saber más sobre él o por qué, quién y en qué momento fue escrito, además de los diferentes significados morales y éticos que se esconden entre sus páginas. La lectura no trata de torturar a nadie, al contrario, está hecha para hacernos vivir y disfrutar.  

La lectura ha ido evolucionando poco a poco en el tiempo y debemos saber que somos auténticos privilegiados al poder realizarla de diferentes maneras, como por ejemplo de manera colectiva, en voz alta, en silencio, etc. No olvidemos que muchos de nuestros abuelos no saben leer y quizás en estos días, en los que estamos encerrados en casa, podemos deleitar a nuestra familia con un ratito de lectura para amenizar el paso de las horas y ofrecer debates donde, además de aprender de la lectura, aprendamos de los que nos rodean. 

En conclusión, la lectura hace que nuestra mente sea libre y que, por un momento, nos evadamos de la realidad y disfrutemos de nuestro yo interior, y de los demás, al compartirla. Hay que dejar de concebirla como algo extraño e integrarla mucho más en nuestro día a día y que no solo sea exclusivo del ámbito escolar.

Referencia:

https://www.diariocordoba.com/noticias/educacion/lectura-valor-siempre_245958.html

 

Irene Vargas Gijón.

FOMENTAR LA LECTURA

FOMENTAR LA LECTURA

En la actualidad resulta habitual que la actividad lectora (de manera intencionada) sea una práctica inusual. Normalmente, para niños y niñas o para adolescentes y adultos la actividad lectora intencionada carece de práctica cotidiana. No obstante, somos lectores habituales ya que continuamente recibimos información escrita y nos comunicamos de esta manera convirtiéndonos en lectores habituales inconscientemente (no de manera intencional).

Un lector habitual es consciente de la aportación positiva que recibe a causa de esta práctica, el lector descubre, aprende, viaja, en resumen, se desarrolla. Un tiempo en el que el lector tiene la posibilidad de desplazarse sin moverse de su sitio y en el que comparte consigo mismo reflexiones e ideas. Los beneficios de leer son una realidad, sin duda la gran parte de los genios en toda la historia de la humanidad han practicado la lectura de manera habitual.

En los tiempos que corren, leer resulta una tarea aburrida para muchas personas. Una de las causas puede ser que no hayan encontrado la lectura correcta desde el punto de vista beneficioso de la actividad, otra puede ser la falta de estímulos que propicien esta actividad. Refiriéndonos a esta última, podemos comprender que es un tema general, la falta de estímulos se encuentran en la globalidad social, donde nunca contemplamos al gran lector como a un héroe o no asociamos a un genio su experiencia lectora como algo muy influyente en su éxito. Esto produce otro tipo de intereses alejados de la lectura. El deber de los conocedores del beneficio de la lectura es motivar y conservar esta actividad. Por ello, quisiera compartir algunos consejos que, como lectores, y algunos como maestros, podemos llevar a cabo para incentivar la práctica habitual de la lectura:

  • Se debe promover la lectura como buen hábito, sin ser obligatoria sino placentera.
  • Conversar naturalmente sobre libros y autores de manera más habitual.
  • Invitar a la lectura a nuestro círculo cercano favoreciéndonos del conocimiento que tenemos sobre ellos (gustos, aficiones, intereses actuales, etc.).
  • Mostrar la gran variedad de temáticas y ejemplares de los que disponemos.
  • Practicar la lectura en público con más asiduidad, más frecuentemente.
  • Sostener el intercambio de libros como un bien cultural.
  • Compartir nuestra experiencia lectora para favorecer el interés general.

 

David Ramos García

 

LA LECTURA EN ESPAÑA

LA LECTURA EN ESPAÑA

La literatura es considerada una de las principales actividades de entretenimiento en nuestra sociedad según los datos proporcionados por el Gobierno en el documento «El sector del libro en España» (Punto seis: la lectura en España). En este se muestra que los españoles leemos una media de 13 libros anuales, dos más que hace cinco años, y dedicamos una media de 7,6 horas semanales. Esta actividad es realizada principalmente en los hogares donde se considera que hay una media de 227 libros.

En menores de edad, los estudios realizados por la Federación de Gremios de Editores en España muestran que ocho de cada diez familias (83,6%) leen a sus hijos menores de seis años, lo que supone un incremento en comparación con el año anterior cuya cifra era de un 75,4%. Esto puede presentar efectos positivos como, por ejemplo, una mayor dinamización de la actividad lectora y mejoría en el vínculo paterno-filial.

Como beneficios generales de la lectura a una temprana edad nos encontraríamos con la ejercitación de sus cerebros mediante la intuición y unión de la información, con ello consiguen estructurar el principio y nudo de la historia intentando, así, descifrar con anterioridad el desenlace. Además, se favorece el aprendizaje de palabras complejas (el castellano tiene casi 100.000 vocablos) con mayor rapidez y facilidad a la vez que mejoran tanto en la ortografía como en la expresión escrita. A eso se le suma un aumento en los niveles de concentración, memoria e imaginación y mejora en sus distintas áreas de interés (naturaleza, deporte, ciencias…).

Respecto a la población situada entre los 10 y 14 años, el estudio refleja que el 100% admite leer de forma regular mientras que en los jóvenes de 15 a 18 años la cifra se reduce a un 93,4%. No obstante, en estos grupos se puede observar una división entre aquellos que leen por estudios, afición o ambas situaciones. Parece que a medida que los estudiantes avanzan en el sistema educativo tienden a leer más por obligación. Sin embargo, ya en ciudadanos mayores de edad se atenúa esta situación y se observa un aumento en la lectura por ocio.

A modo de conclusión, considero que las lecturas realizadas desde los 10 a los 18 años se han visto influidas de manera notable por el sistema educativo. Por ello, es importante la unión y colaboración entre el ámbito familiar y el educativo para intentar favorecer la dinamización lectora mediante la presentación de distintas opciones de lectura que se adecuen al temario escolar, pero también que conecten con los intereses y gustos de los alumnos y alumnas. Con ello, probablemente un mayor porcentaje del alumnado se sentiría más estimulado y se reforzaría su interés por la lectura.

Fuente: https://www.federacioneditores.org/img/documentos/210220-notasprensa.pdf

 

Noelia Martín López.

SER O NO SER

SER O NO SER

Todo comenzó el verano pasado. La mañana del 15 de julio terminé de hacer la maleta y me dispuse a salir por la puerta. De repente, escuché un fuerte golpe en el piso contiguo, en el cual vivía Marta, una mujer de unos cuarenta años con la que mantenía muy buena relación. No le di demasiada importancia al golpe que había escuchado y decidí partir en dirección a la estación de autobuses mientras revisaba mentalmente si se me olvidaba algo. Cuando apenas me quedaban dos minutos para llegar, eché en falta lo más importante. Se me había olvidado mi obra favorita, la que llevaba siempre a todos lados, Hamlet.

Regresé a toda prisa y, cuando fui a meter la llave en la cerradura, pude oír cómo mi vecina Marta gritaba. ¿Estaría en peligro? Fue entonces cuando decidí llamar al timbre, pero nadie contestó, así que insistí y llamé por segunda vez. Se escuchaban pasos acercándose a la puerta, pero la puerta seguía cerrada. Fue en ese momento cuando me empecé a poner nerviosa, temiendo por la integridad de Marta. Dejé de llamar al timbre y comencé a golpear la puerta de manera insistente. De repente, y sin que me lo esperase, la puerta se abrió de golpe. Detrás de ésta se encontraba un hombre, alto, moreno, de una edad cercana a la de Marta. Con un tono serio y una sonrisa algo forzada me preguntó si necesitaba algo y que, si seguía así, acabaría tirando la puerta abajo.

—¿Dónde está Marta? —Fue lo primero que pregunté.

—Marta está en el baño, no se encuentra muy bien —me dijo él.

Pero en su mirada noté algo raro. Mantenía una sonrisa nerviosa que me dejaba entrever que algo extraño estaba pasando dentro de esa casa.

—¿Puedo verla? Necesito hablar con ella, —continué diciendo.

Y justo en ese instante, un segundo antes de que aquel hombre me diese una respuesta, Marta empezó a gritar mi nombre y a pedir ayuda de manera incesante. El hombre cerró la puerta con violencia. Sin moverme del sitio, cogí mi móvil, llamé a la policía y les conté todo lo que había sucedido en cuestión de segundos. Enseguida vinieron dos patrullas de policía y comenzaron a golpear la puerta mientras amenazaban con tirarla abajo si no les obedecían. Así tuvo que ser. Los cuatro agentes entraron en la casa en fila de a uno, lentamente y dando pasos cortos. El último de ellos me ordenó que me quedase al margen, por lo que me quedé a unos metros de la puerta. Pasados unos tres minutos aproximadamente, dos de los policías salieron de la casa con aquel hombre esposado, intentando controlar su ira, mientras le informaban de sus derechos.

Entonces decidí adentrarme en la casa, pues la incertidumbre de no saber qué estaba pasando y cómo estaba Marta, me tenía en ascuas. Efectivamente, Marta estaba en el baño, sentada en el suelo, recién incorporada gracias a la ayuda de los policías. Pude observar restos de espuma en la comisura de su boca. Entre lágrimas y de manera desconsolada, Marta se levantó y me abrazó. Me dijo que le había salvado la vida. Aquel hombre misterioso era su hermano, quien había intentado matarla echándole unas gotas de veneno en el café. Me explicó que el motivo era que sus padres, recientemente fallecidos en un accidente de tráfico, habían dejado toda su herencia en manos de Marta, y, por lo tanto, dejado a su hermano fuera del testamento. Afortunadamente todo acabó bien. El día comenzó olvidando mi libro de Hamlet en casa y, al final, la realidad superó a la ficción y Hamlet se convirtió en una historia cotidiana, la cual viví más cerca de lo que me hubiera gustado. Un acontecimiento que me recordó a mi obra favorita.

 

Andrea Zorrilla.

LIBROS VS ADAPTACIONES

LIBROS VS ADAPTACIONES

Todos hemos escuchado muchas veces aquello de que «el libro es mejor que la película» cuando hablamos de adaptaciones audiovisuales (tanto en formato filmográfico o serie), pero ¿sabemos realmente por qué ocurre esto? Para saberlo hay que entender cuáles son las diferencias entre ver un libro y leer una película y qué supone cada cosa.

En primer lugar, algo que caracteriza a la lectura es cómo a través de las descripciones que plasma el autor o autora mediante palabras, puede generar imágenes en tu mente que te permitan vivir la historia de una manera mucho más personal y subjetiva, lo cual en el cine no sucede ya que allí te presentan directamente esas imágenes y tú como espectador solo tienes que observarlas, lo cual es un arma de doble filo ya que  puede provocar decepción por no ajustarse a lo que imaginaban los lectores o el autor, o al contrario puede ser tal y cómo lo imaginaban o incluso mejor.

En segundo lugar, el lenguaje literario es mucho más reflexivo y permite conocer de primera mano de los personajes sus pensamientos, emociones, preocupaciones… y eso permite construir personajes mejores y más fáciles de entender. Mientras tanto, en el cine eso no ocurre y entonces los diálogos, las interpretaciones de los actores y otros recursos audiovisuales tienen que suplir todo eso añadiendo una dificultad al trabajo de hacer una buena adaptación.

Otras diferencias mucho más técnicas radican en que la creatividad del autor que escribe un libro no está limitada por los recursos materiales de los que sea poseedor, mientras que en el cine sí que hay que tener en cuenta los medios y el presupuesto que se tiene para crear la película. Además, también existe el problema de la duración y es que la mayoría de películas se ajustan a una extensión de aproximadamente dos horas, mientras que los libros pueden ser de una extensión desde 300, 500 o incluso más de mil páginas por lo que es difícil contar esa historia en tan solo unas dos horas (por eso se han visto casos en los que se divide la adaptación de un libro en dos películas como en Harry Potter y las reliquias de la muerte). Aquí radica uno de los problemas principales a la hora de hacer una adaptación: qué suprimir y cómo hacerlo para que encaje con la trama planteada.

En general creo que se juzga con mucha dureza a las adaptaciones bajo el criterio de si son fieles o no a lo que ocurre en el libro (que como hemos visto es bastante difícil de conseguir). Si son infieles ya se las tacha de ser peores y no se tienen en cuenta si los cambios introducidos son buenos, vistos de una forma aislada y sin comparar, puesto que una adaptación también es una obra original. Un gran ejemplo para mí es el del final de El Señor de los anillos: el retorno del rey, el cual no es totalmente fiel al final de las novelas, pero mantiene el mensaje y el espíritu que Tolkien quiere transmitir en ellas: las secuelas que deja la guerra. En la película se omite una batalla final que destruye el hogar de los hobbits y nos deja con cómo a su vuelta al hogar los protagonistas, a pesar de que este siga igual, ellos ya no se sienten iguales tras todo lo que han tenido que vivir y ahora son ellos los que se sienten destruidos (para mostrar esto utiliza los recursos de los que dispone como la banda sonora, la interpretación de los actores o el montaje). La obra podrá reproducir de una manera u otra lo que había en el libro, pero como creación logra ser en sí misma una buena obra cinematográfica y una buena historia y puede incluso mejorar la idea de la obra original.

Os dejo algunos enlaces a vídeos que me han inspirado para hacer este post y que tratan estas ideas de una manera más extendida:

https://www.youtube.com/watch?v=BiUzKmJI0yg

https://www.youtube.com/watch?v=uTPWPfHamzo

 

María Merinero Mesa

 

LA EXPERIENCIA BOOKTUBE

LA EXPERIENCIA BOOKTUBE

Cuarentena. Así estamos. En cuarentena y aburridos. Muchos estamos estudiando desde casa y hasta trabajando, pero seguimos aburridos. Muchos aprovechan para leer y otros ni si quieran saben qué libro escoger. Esto va para ese último grupo.

BookTube. Sí, es un juego de palabras entre Book (libro en inglés) y YouTube, la red social. Es una comunidad dentro de YouTube dedicada a vídeos que hablan sobre libros en la que podemos encontrar reseñas, tags, etc. Los booktubers reseñan libros y comparten sus críticas y comentarios con sus suscriptores, usando un lenguaje ameno e informal. Algunos hacen videos como los ‘booktags’, otros tienen una sección en la que hablan sobre los libros que han leído en un periodo concreto, incluso hay quien enseña su biblioteca personal, y la gran mayoría de ellos va variando el contenido.

En BookTube se hacen reseñas de una gran variedad de libros de muy diversa temática, como literatura juvenil, histórica, no ficción, literatura clásica, ficción contemporánea, novelas gráficas, cómics y manga, entre otros. Está empezando a ser también una herramienta escolar. Está muy presente en las aulas, ya que muchos de los vídeos se usan para reforzar o ampliar lo explicado en clase. Otros profesores usan esta red social para encargar trabajos sobre literatura a sus alumnos, en lugar de hacerles hacer una ficha de lectura les ofrecen, por ejemplo, hacer un video hablando sobre la lectura que han hecho, como si fuesen un booktuber.

Por otro lado, muchas veces los booktubers tienen relación con las editoriales, ya que estas les mandan libros para que ellos recomienden en sus canales, y así, muchos de ellos, terminan trabajando en editoriales. No es casualidad que gran parte de la comunidad BookTube tenga algún libro en el mercado, ya que, por un lado, mantienen estrechas relaciones con el mundo editorial y, por otro, tienen una gran cantidad de seguidores que se convierten en un potencial público lector. Tal vez por ello, tengan el camino de la publicación algo menos complicado. Además, en sus canales dan a conocer sus libros y les hacen publicidad, no solo ellos, sino también sus compañeros de profesión, de manera que sus seguidores más fieles posiblemente tengan cada libro que publican en sus estanterías.

Hay varias maneras de llegar a ellos, bien tener conocimiento de sus libros y a partir de ellos conocer el canal, como por ejemplo es mi caso con Javier Ruescas, o, al contrario, a través de su canal conocer sus libros, como es el caso de mi experiencia con Andrea Izquierdo (Andreo Rowling en youtube). Cada vez más autores se unen a esta comunidad, John Green, Elisabeth Benavent o los ya nombrados Javier Ruescas y Andrea Rowling son un ejemplo de entre los muchos que se pueden encontrar, por lo que desde aquí animo a todo el mundo a explorar ese mundo de letras y pantallas.

 

María del Barrio Domínguez

UNA HISTORIA A LA HORA DE LA MERIENDA

UNA HISTORIA A LA HORA DE LA MERIENDA

El ladrido de un perro, los cantos de unos pajarillos, el estruendo de una persiana levantándose, el rugido del viento de abril. Todos esos sonidos son audibles desde mi cuarto, menos el más común en la ciudad: el motor de un coche. Miro por la ventana: nada, todo sigue igual. Es inevitable no sentir un escalofrío por todo el cuerpo cada vez que contemplo esta escena. Da igual la hora del día a la que mire, el resultado será el mismo. Suspiro y miro el reloj, las 18:02, puedo permitirme desconectar un poco. Me levanto del escritorio y voy a la estantería a escoger un libro, ¿qué puedo leer hoy? Aún no he acabado El niño del pijama de rayas», pienso. Pero no me convence, necesito animarme. Me desespero. Muevo con tanta efusividad los libros que acabo tirando algunos. Mi instinto me pide que me aparte para que no me aplasten un pie.

Cuando veo que todos los libros que tenían que caer se encuentran en el suelo, me dispongo a recogerlos. Bajo la misma estrella, Perdona si te llamo amor, Buenos días, Princesa... ¡qué cursi soy con tanta novela romántica! Me agacho y me presto atención a un cuarto libro un poco viejo: La montaña parlante, un libro de Tea Stilton, ¿de qué año será esto? Cojo el libro y lo ojeo por encima mientras me dirijo al escritorio. Se me escapa una sonrisa conforme avanzo en la lectura. Le tengo mucho cariño a este libro rosa. Recuerdo la ilusión con la que recibí ese libro como si hubiera ocurrido ayer, aunque fue ya hace diez años…

***

Llamé al timbre emocionada varias veces, tanto que mi madre me tuvo que pedir que parara porque al final lo iba a quemar.

Abrieron la puerta y ahí estaba.

–¡Ayyyy madre! ¿Quién está aquí?

–¡Abuela! –me abalancé sobre ella y le di un fuerte abrazo –¿Y el abuelo?

–Ha bajado a tomar algo con los amigos, ahora subirá para comer. –me dio un sonoro beso mientras asentía. Me adentré en el pasillo para llegar al salón y sentarme en el sofá a ver los dibujos animados. Toda la casa olía que alimentaba. No había nada como la comida de la abuela.

Al cabo de unos veinte minutos se escuchó el sonido de la puerta abrirse. Me levanté de un brinco del sofá y me asomé para ver quién era.

–¡Abuelitoo! –fui corriendo a darle un abrazo.

–¡Hola, cariño! –me dio un beso en la frente –Mira, tengo algo para ti. Le miré muy atenta, ¿un regalo? ¡Pero no es mi cumpleaños!

Observé que mi abuelo metía la mano en una bolsa y sacaba algo. Me dio un objeto pesado, cuadrado y de color rosa.

La cara se me iluminó y me quedé boquiabierta.

–¿Era ese el que querías? –me dijo mientras sonreía. No supe ni qué decir.

Le miré y lancé mi mejor sonrisa.

–¡Sí! ¡Muchas gracias, jo! ¡Pero no hacía falta! Tenía dinero para comprarlo yo...

–Anda no digas tontería, con la ilusión que me hace. –sonrió de nuevo. Estaba tan contenta que me iba a estallar el corazón.

–¡Esta noche os lo leo! –y acto seguido fui corriendo a la habitación a dejarlo sobre la mesilla para no ensuciarlo ni estropearlo –¡Qué feliz soy!

***

El tono del móvil me saca de mis pensamientos. Me están llamando. Me giro y lo cojo corriendo.

–Hola, abuela, ¿cómo estás?

–Hola, cielo, muy bien, ya he merendado y todo, ¿tú qué haces?

–Nada –le digo mientras sigo pasando páginas del libro –, estaba leyendo el libro ese rosa con la montaña naranja que me regaló el abuelo hace años.

–¡Ah, sí! Ya me acuerdo, –se ríe sin ganas –no sé quién tenía más ganas de comprar el libro si tú o él. – Suspiro y sonrío.

–Sí... me hizo mucha ilusión cuando me lo compró y me gustó mucho más cuando me lo acabé. Es un libro bonito.

–Sí, sí, me acuerdo que nos leíste un poco a tu abuelo y a mi esa noche. A él le encantaba siempre que le leías. –noto que suspira.

–Abuela, ¿te leo un poco hoy también? –sonrío, aunque no puede verme.

–Bueno... un poquito. Seguro que el abuelo también te escucha.

–Sí... –me aclaro la garganta y comienzo la lectura en voz alta. –Los ojos le brillaban de alegría. –cada vez me vienen más recuerdos a la cabeza– Mientras descargaban el equipaje, Pamela, que aún estaba dormida, –noto que me emociono y cojo aire con fuerza –Entreabrió los ojos y olfateó el aire. –sigo como puedo y suelto lentamente el aire.

Abuelo, allá donde estés, siempre te leeré un poco, como esa noche, igual que todas las demás en las que traía un nuevo libro a tu casa. Siempre con la misma ilusión y tú siempre tan atento para escucharme.

Te quiero.

 

Natalia Pérez Ramírez.

LOS LECTORES EN EL MUNDO

LOS LECTORES EN EL MUNDO

Si nos paramos a pensar en qué es leer, creo que para cada uno de nosotros tiene un significado muy distinto. También depende de la edad en la que te hagas esa pregunta ya que, no entendemos la lectura de la misma manera cuando tenemos 10 años que, por ejemplo, cuando tenemos 18 o edades parecidas.

Por ello, y movida por mi propia curiosidad, me puse a investigar sobre cómo es la lectura en los diferentes países del mundo y buscar en cuál de ellos se lee más. Imaginaba que los primeros puestos del ranking estarían ocupados por países como Japón, Alemania, Estados Unidos o la región escandinava, pero cuando analicé el gráfico me di cuenta de que no era así.

Si nos fijamos en los países asiáticos como la India, Tailandia y China vemos que estos están a la cabeza del ranking con una gran diferencia, alcanzando las 9-11 horas a la semana de lectura por persona. Después, entre las 7 horas y media y las 6 horas y media tenemos una gran variedad de países, sobre todo europeos y de la zona norte.

Pero lo que más me llama la atención es el promedio de América Latina y España. El país más lector de este conjunto es Venezuela con 6.4 horas. Sólo un minuto por debajo de la media global que es 6.5 horas por persona a la semana. Después encontramos Argentina y un poco por debajo, España. Y en el último lugar de este grupo, México.

Pero lo que me dejó todavía más sorprendida es descubrir que en Japón apenas se leen 4 horas a la semana, y en Corea menos, tan solo 3 horas, como podemos observar. Tratándose de dos países tan importantes y desarrollados, es un dato realmente bajo, algo que me resulta muy sorprendente.

Otra de las curiosidades que podemos encontrar en la gráfica es que, si lo marcamos de manera global, los temas de los libros que más nos llaman la atención son los temas de fantasía. Como se suele decir, leer es una actividad beneficiosa se mire por donde se mire, ya sea porque estimula la imaginación, porque fomenta el aprendizaje o por simple ocio.

Fuente:https://lapiedradesisifo.com/2013/07/03/los-pa%C3%ADses-que-m%C3%A1s-leen-del-mundo/

 

María del Rocío Martínez Martínez

LEER ES PARA LA MENTE LO QUE EL EJERCICIO FÍSICO PARA EL CUERPO

LEER ES PARA LA MENTE LO QUE EL EJERCICIO FÍSICO PARA EL CUERPO

Los olvidadizos tienen en la escritura y la lectura su mejor herramienta.

Es dinamita pura para la imaginación.

Enseña que el mundo entero puede ser como un libro.

Rejuvenece a la vez que nos hace sabios.

 

Eleva el alma.

Se alivia la soberbia leyendo un buen libro.

 

Proporciona palabras para expresar sentimientos, emociones, creencias.

Autocomprensión. 

Reduce la pobreza, la marginación, la exclusión y la injusticia.

A veces cuando leo, descubro el universo.

 

Las palabras de un padre o una madre, escritas hace tiempo, los vuelven vivos.

Acaba por volverse una actividad de tiempo completo. 

 

Mejora la visión de las cosas y permite ver lo que antes nunca se había visto.

Enriquece los sueños.

Nos permite estar siempre acompañados, aunque también respeta nuestra soledad. 

Transporta nuestra mente a través de todo el espacio y el tiempo.

Evita enfermedades, intoxicaciones y envenenamientos.

 

Leer en la biblioteca, es como un safari en la selva pero sin víctimas.

Obliga a escribir.

 

Que te roben una lágrima, un suspiro, una risa o el aliento, vale la pena si el ladrón es un buen libro.

Un gozo que, cultivado, puede durar toda nuestra vida.

Es descubrir, explorar, escuchar.

 

Es algo sumamente productivo.

Leer, a veces, espanta.

 

Exige lo mejor de nosotros mismos.

Jamás es tiempo perdido.

Enriquece insospechadamente.

Recibir mucho a cambio de casi nada.

Constructora de sociedades y de sueños.

Ilumina.

Cultiva la humildad.

Invertir en nosotros mismos.

Obliga a aprender a escuchar.

 

Frenéticamente y en vehículos en movimiento, puede ocasionar mareos.

Intercambia.

Sirve también como un espejo.

Irradia energía.

Conduce a paradojas y se hace imposible aburrirse.

Ordena el alma.

Evita costosas reparaciones y composturas.

Salva.

 

Podemos leer en todas partes.

Ayuda a leer los síntomas, los rasgos, el clima, los rostros, las estrellas.

Regala amigos.

Abre innumerables puertas e ilumina innumerables caminos.

 

Es siempre perfecto.

Leer es hablar con los muertos por los ojos.

 

Cambia vidas.

Un gobierno que no alienta lectores, no tiene esperanza.

Ejercer el derecho de leer es el principio de la sabiduría.

Revela su inagotable riqueza a la luz de un gran libro.

Placer de ver cómo nuestra mente crea universos.

Ocupa tu corazón.

 

Rocío García Díaz

 

Bibliografía:

- Sánchez Velasco, C.A., 100 beneficios de la lectura.

http://blog.utp.edu.co/alejandropinto/files/2011/04/100-Beneficios-de-La-Lectura.pdf

ALFONSINA STORNI

ALFONSINA STORNI

―Déjame sola: oyes romper los brotes, ―leía Sofía en alto, con voz triste y melancólica.

―te acuna un pie celeste desde arriba

y un pájaro te traza unos compases

para que olvides. Gracias... Ah, un encargo;

si él llama nuevamente por teléfono

le dices que no insista, que he salido... ―Y con lágrimas en los ojos, Sofía cerró el libro y se quedó sentada, quieta, pensando en lo que acababa de leer.

― ¿Qué te pasa? ―Le preguntó con tono de preocupación Martina.

― ¿A mí? Nada. Estaba leyendo.

―No me mientas, Sofía, no sabes. ― Martina miró fijamente el libro que Sofía tenía entre sus manos. ― ¿Es esto por lo que lloras? Cuéntame de qué va.

Y después de un largo suspiro Sofia comenzó a hablar.

―Es el último poema que escribió Alfonsina Storni, Me voy a dormir. Dos días después de publicarlo se suicidó arrojándose al mar.

― ¿Se suicidó? ¿Por qué? ―Martina preguntó, pero conocía perfectamente la historia.

Sofía no lo recordaba, pero esa misma historia que estaba a punto de contar la escucharon por primera vez en una clase de Literatura Universal juntas, donde se conocieron.

―No tuvo una vida fácil que digamos... Era pobre, su padre alcohólico, su marido se suicidó. A ella le detectaron esquizofrenia, un cáncer de mama y numerosas depresiones. Por eso acabó suicidándose y en este poema lo anuncia, pero nadie fue capaz de darse cuenta. ― Sofía no era capaz de terminar la frase. Una ola de emociones le abordó y rompió a llorar.

―Ya está, Sofía. ―Le dijo Martina mientras le abraza fuertemente. ―Vamos a hacer otra cosa para que te despejes, venga.

Martina sabía que Sofía se quedaba muy afectada cada vez que leía algo de Alfonsina, pero esa vez fue diferente. Esa vez a Sofia no se le había pasado tan rápido como otras veces, pero tuvo una idea que podía encantar a Sofía.

(Dos semanas más tarde)

― ¿Qué haces? ¿Dónde vas con una mochila? ¿Y las sillas? ¿Te vas?

― Nos vamos. ― Dijo Martina con un pañuelo en la mano, y con un gesto le indicó que se lo tenía que poner en los ojos.

― Si, bueno… No, Martina, dime a dónde vamos.

Después de mucha cabezonería de Sofía, Martina consiguió meterla en el coche con los ojos vendados. Aunque Sofía se sintió un poco incomoda, confiaba plenamente en Martina. Cuando se iban acercando al destino, Martina puso una canción.

― ¿Qué es esto, Martina? Vaya canción...

― Cállate y escucha la letra. ― Martina subió la canción, estaba sonando Alfonsina y el mar de Mercedes Sosa. ―Ya puedes quitarte el pañuelo, hemos llegado.

Cuando se lo quitó, Sofía se lanzó a Martina. Después de un largo abrazo le miró a los ojos, llenos de lágrimas y le preguntó que por qué estaban ahí. Mientras caminaban por la playa, Sofia se dio cuenta de que estaban en el Mar de la Plata. Cuando, por fin, terminaron de andar, se pararon delante de una estatua. Sofía, perpleja, preguntó:

― ¿Por qué me has traído aquí, Martina?

― Porque quería regalarte algo y no he encontrado un lugar mejor para dártelo que este.

Martina sacó de su mochila un paquete y se lo dio. Por la forma, Sofía ya se podía imaginar qué era. Cuando lo abrió sus pensamientos se volvieron realidad. Los libros que nunca había podido conseguir, la biografía de Alfonsina e incluso libros que no llegaron ni a ser editados, ahora eran suyos. Ese momento se convirtió en el más especial que la pareja vivió junta jamás.

 

Andrea Alba López

CARTA A CHRISTOPHER PAOLINI

CARTA A CHRISTOPHER PAOLINI

Dear Christopher Paolini:

I don´t know how to start this letter, or what to say in it. I have tried it several times, but emotions manage to cloud my words.

I met “Eragon” when I was twelve years old. I saw him on a bookshelf,with that magical blue, with a beautiful dragon in the frame.

Bright scales, deep look, and a lot of desire to read it. That´s how my adventure in the world of reading began. An adventure that still continues and helps me travel, learn and especially all… Feel.

I spent many hours reading in the morning: the appearance of Brom and hislessons,Saphira´s first flight, Eragon´s love and admiration for Arya, the wars that would unite the different races, Angela's charisma, the return of the ancient dragons, the junctionof a broken family… the end of a tyrant king.

I lived and felt it all. I read every word as if it were the last and I spent every second to imagine how it would continue. I looked forward to the last book and with it I felt that a part of me was staying there, flying over Saphira, fighting next to Eragon, but I didn´t care, I gladly gave that piece of me because good stories have to stay with us and, thus, I promise you, years later, that I continue reading your books as excited as the first day and the only thing I can say is… Thanks  you. Thanks for all.

Thank you for the smiles, imagination, happiness, tears… Thank you for guiding me and becoming the humanist that I am. Thank you for helping me find a shelter in the words. I have never been good at conveying mi emotions and I don´t know if I have managed to make you feel a piece of my inside, but it doesn´t matter, just remember that the little piece inside me is multiplied by a thousand.

Argetlam, atra gülai un ilian tauthr ono un atra ono waisé skölir frá rauthr

 

Noelia Martín López

REFLEXIONES SOBRE EL CÓMIC

REFLEXIONES SOBRE EL CÓMIC

Descubrí el mundo del cómic gracias a las películas de Marvel Studios (fundada en 1993) y a las series televisivas de Arrow y The Flash. A partir de ahí comencé a investigar sobre los orígenes de DC Cómics (1937) y Marvel Cómics (1939). Lo que más me impresionaba era que esas editoriales de héroes y superhéroes seguían interesando a los jóvenes de nuestra generación.  Desde entonces, investigué los orígenes de cada héroe y superhéroe, que me parecían fascinantes, como el origen trágico y oscuro de Batman y la situación que Green Arrow tuvo que hacer frente cuando, durante un viaje en su bote, se cayó en medio del océano y terminó naufragando en una isla llamada Isla Starfish, dotado solamente de un arco que había utilizado para mantenerse a flote donde él había varado. Durante este tiempo en el cual no tenía comida ni refugio, Oliver desarrolló sus habilidades en el arco y la flecha para poder sobrevivir a través de la caza, llegando a dominar a la arquería.

Batman es Bruce Wayne.  Bruce Wayne era un niño de una familia adinerada, que salió con sus padres al cine sin saber que sería la última noche que los tres estarían juntos. Cuando se dirigían a casa del Teatro Monarca, un delincuente los apuntó con una pistola, exigiendo el collar de Martha Wayne. Thomas, el padre de Bruce, se negó a entregárselo, así que el ladrón les disparó a ambos causando heridas mortales, dejando al niño traumatizado de por vida por la muerte de sus padres.  Después de eso, Bruce Wayne heredaría toda su fortuna y compañías, sobreviviendo bajo el cuidado de Alfred Pennyworth, su leal mayordomo. Bruce entonces se prometió a sí mismo erradicar el mal en su ciudad, Gotham, una ciudad ficticia gobernada por la corrupción, la violencia y el crimen, la misma ciudad que le quitó sus padres. Para hacer esto, viajó por todo el mundo entrenándose hasta desarrollar numerosas habilidades para combatir el crimen.

Estos héroes o superhéroes me fascinan porque no cuentan con ningún superpoder, ya que eran completamente humanos y contaban con sus artilugios y armas de combate para combatir contra los enemigos.  Esto no quiere decir que los demás superhéroes no me fascinen. En el caso de Green Arrow, experto artista marcial, usa flechas explosivas, flechas de sujeción y otros tipos de armas. Un detalle sobre Green Arrow es que se asemeja un poco a Robin Hood porque Oliver desde pequeño adoraba a su héroe Robin Hood y soñaba con ser un arquero natural, por lo que frecuentemente practicaba con su arco y flecha. En el caso de Batman, experto artista marcial, usa el batarang (una especie de bumeran-shuriken con algunos retoques), ganchos en pistola que le ayudarán a ir saltando de edificio en edificio. Además, Batman posee una capa que le permite planear cuando está cayendo. Todas las versiones del uniforme de Batman tienen un cinturón de armas no dañinas que lo ayudan para combatir el crimen.

Con toda esta información, empecé a frecuentar tiendas de cómics por Alcalá y Madrid y las que más frecuento son Alcalá Cómics y Akira Cómics. Pregunté cuáles eran los mejores cómics que han tratado o desarrollado la historia de cada uno de los héroes y superhéroes. Me explicaron los distintos tipos de cómics que existen y las distintas fundas que se pueden comprar para proteger los cómics, que tienen seis tamaños diferentes: Current, Current Big, Silver, Regular, Golden y Backing Boards.

El cómic supuso para mi descubrir un mundo nuevo con mucha creatividad y diversidad de héroes y superhéroes. Diversidad que también incluye a hombres y mujeres, homosexuales y heterosexuales, aunque estén sexualizados. También supuso descubrir por qué el héroe recurre al simbolismo para combatir el crimen. Al final me di cuenta de que era porque quería ocultar su identidad personal para proteger a sus seres queridos y para no ser descubierto por los criminales. Dese entonces, me interesé por el Simbolismo en el arte, sus obras y artistas.

Prefiero los cómics a otros productos editoriales porque contienen mucha acción y me encantan los dibujos creativos que diseña cada dibujante según su perspectiva. Además, la emoción de saber qué sucederá en la siguiente página guía mi lectura, haciéndola apasionante.

En definitiva, los héroes o superhéroes, iconos que viven una interminable cadena de aventuras sin fin, precisan de puntos de enganche que permitan incorporar a nuevas generaciones y reafirmar a las que ya están.

Fuentes:

https://eluniversodccomics.blogspot.com/2013/10/biografias-oliver-queengreen-arrow.html

https://elcomercio.pe/luces/cine/batman-historia-origen-caballero-noche-dc-comics-nnda-nnlt-noticia-621691-noticia/

https://www.dccomics.com/characters 

 https://www.marvel.com/characters

 

Víctor Manuel Rubio Bustamante.

CARTA A MIGUEL DELIBES

CARTA A MIGUEL DELIBES

Querido Miguel Delibes,

Abordo e inicio esta carta con la admiración y la ilusión de poder comunicarme con un escritor nacional tan consagrado como usted, y, presupongo, que con la misma inquietud y nerviosismo que siente cualquier lector al escribir a uno de sus autores favoritos. Soy consciente de que al dirigirme a una Fundación, la Fundación Miguel Delibes, esta carta será una más entre muchas, pero aun así antes de continuar me gustaría presentarme. Mi nombre es Aurora Rivera, y actualmente curso mi segundo año de carrera en la Universidad de Alcalá. Hace un par de semanas se propuso en la asignatura “Historia de la Lectura”, escribir una carta a un escritor o escritora, y fue en ese momento cuando decidí aprovechar la oportunidad y dirigirme a usted, lo que en otras circunstancias nunca me hubiera planteado. Una vez concluidas las presentaciones, es momento de reanudar la carta.

Siempre se ha considerado que su renombre como escritor fue gracias a, entre otras, novelas como “El camino” y “Cinco horas con Mario”, pero en esta ocasión le escribo por otra de sus novelas, “El príncipe destronado”. Considero que dentro de su trayectoria como novelista se trata de una obra bastante desapercibida, y que, de hecho, ni siquiera se encuentra entre sus obras ejemplares, pues en más de una ocasión se ha tachado de ser una novela con una trama excesivamente sencilla y, por tanto, una novela que no estaba a la altura de su excelente prosa. Si bien, aun pudiendo entender la postura anterior, mi opinión difiere. Realmente lo que convierte la obra en una novela preciosa, no es tanto su argumento o su trama, sino el trasfondo de la misma y lo que esta, fruto de una narración tan natural y creíble, insinúa; pues al final, la novela consigue que en ciertos aspectos, e incluso de manera constante, se pueda reconocer la propia infancia. Es decir, esta cándida historia ofrece, a través del personaje de Quico, su inocencia y sus travesuras, y mediante un viaje basado en la introspección y la nostalgia; la posibilidad de trasladarse en el tiempo, e inevitablemente rememorar y analizar momentos entrañables de la infancia.

Aunque han pasado cerca de seis años desde mi lectura de la novela, la recuerdo como una novela muy enriquecedora a nivel personal, así como también reflexiva y adictiva, pues inexplicablemente con el transcurso de la historia surge la necesidad de acompañar y proteger al pequeño Quico en su día a día.  He de reconocer que, puesto que fue una lectura obligatoria durante la etapa de secundaria y dado que lamentablemente no había leído con anterioridad ninguna obra suya, al comienzo de la misma carecía de expectativas, y supongo que por esa misma razón disfruté tanto de la novela. Sin embargo, resulta curioso y llamativo que, aun considerando “El príncipe destronado” una obra excelente y de fácil lectura, no tiendo a invitar a su lectura. ¿Por qué?, puede que inconscientemente, al sentirla como una novela tan significativa e importante en mi trayectoria como lectora, temo que se desvalorice o no se aprecie esa bonita reflexión asociada a ella.

No obstante, pese a mis ganas y mi necesidad de continuar comentando otras de sus novelas, especialmente “El camino”, ha llegado el momento de concluir esta carta. Es por ello que, aunque precipitadamente, me despido de usted, el gran Delibes, con el respeto que merece y sintiéndome muy afortunada de poder escribirle mi honesta opinión sobre su obra “El príncipe destronado”.

Atentamente,

Aurora Rivera.

 

CARTA A LAURA GALLERO

CARTA A LAURA GALLERO

Estimada Laura:

Tus libros han estado presentes en varias etapas de mi vida y muy diferentes entre ellas. Desde que nos mandaron leer en Primaria “Crónicas de la Torre” hasta hace unos pocos años con “Todas las hadas del reino”. Pero sin ninguna duda tengo clara mi elección sobre con qué libro me quedaría.

La lectura en mi vida ha tenido muchas idas y venidas, he tenido épocas en las que devoraba libros y otras de sequía en las que no quería saber nada. Fue un libro tuyo el que me devolvió la ilusión y las ganas de volver a leer.

En 2012 mi abuelo me regaló un libro por mi cumpleaños. Debo decir que él fue quien me enseñó a escribir mi nombre cuando era bien pequeña, siempre se preocupaba por cómo me iba en clase y me animaba a sacar las mejores notas que podía. También se preocupaba por los demás nietos, pero estaba claro que por mucho que intentara disimularlo yo era su favorita, aunque quizá este feo decirlo. Sin embargo, yo por esa época había dejado un poco los libros de lado y dediqué mi tiempo a centrarme en los típicos problemas de adolescentes que empiezan a conocer el mundo, así que le agradecí el regalo y lo dejé cogiendo polvo en la estantería de mi habitación. En julio de ese mismo año mi abuelo falleció. Me llevo mi proceso superarlo, la verdad, sobre todo porque empecé meses más tarde a comprender que en realidad no le iba a ver más. Fue un año después, reordenando la habitación cuando me encontré el libro en la estantería y lo abrí por la primera página: “Feliz cumpleaños. Te quiero. Fdo: Pepe”. Lloré y abracé el libro como si mi abuelo me lo volviera a regalar y me tumbé en la cama para empezar a leer. Así fue como “Donde los árboles cantan” se convirtió en mi libro favorito. Así fue como empecé a adentrarme en la historia de Viana y a vivirla como si fuera la mía propia mientras recordaba a quien me la regaló. Y así fue como, leyendo, volví a recobrar ilusión y ganas de conocer más historias. Por ello te lo agradezco, porque, aun sin pretenderlo, supiste estar en el momento oportuno en la estantería de mi habitación.

Soy estudiante de Magisterio y Humanidades (después de haberme cambiado de la carrera de Periodismo y Comunicación Audiovisual), tengo 21 años y pocas cosas claras en la vida, pero algo que desde hace mucho tiempo he querido es escribir un libro de fantasía. Siempre he tenido la cabeza en otros mundos, en mundos como los que relatas en tus libros y me gustaría plasmar el mío propio algún día. Es por eso que me haría mucha ilusión y me gustaría que me contaras, si no es un secreto, de dónde sacas la inspiración para crear todos esos mundos tuyos y personajes de tus libros. Gracias de antemano.

Con todo mi afecto y cariño.

Paula.

CARTA A MARIO BENEDETTI

CARTA A MARIO BENEDETTI

Querido Mario, salvador.

Tu no me conoces, nunca oíste hablar de mi,

nunca escuchaste mi voz,

nunca te estremeció mi lamento.

Cada mañana madrugué,

al amanecer,  

cada mañana,

después de una ducha de agua templada,

vestirme apresurado,

 sin ingerir alimento, sin ungüentos ni perfumes.

Cada mañana me acompañabas en mi viaje,

un viaje de ida y vuelta por el subsuelo.

Cada estación, cada capítulo,

cada carta en el metropolitano,

durante seis meses leí, releí.

Me acompañabas de esperanza,

anestesiando mi debilidad, impotente

Encarcelado en esos vagones,

entre desconocidos te soportaba en mis manos,

entre mis dedos, su piel agrietada, rayada como tu lomo.

La libertad robada, la libertad,

mi libertad entre tus líneas se desahogaba, vomitaba feliz.

Tu prisión era la mía, era la misma, diacronismo,

ese arco imaginario que nos unía.

Mi vagón era mi libertad encarcelada,

entre almas extrañas somnolientas,

tus palabras insuflaban pasión, emoción irreflexiva.

Lágrimas fugaces como las estrellas desplazándose a gran velocidad hasta ocultarse a mi mirada, leía,

releía tus desahogos.

Tus invenciones, tus esperanzas, sufrimientos, tu transcurrir, diacronismo,

arco de luz que nos unía.

Tu prisión en mi vagón,

apresado en mi libertad,

siempre de pie,

listo,

presto para correr,

para volar ese arco luminoso que me llevaba a ti.

Meses de sacrificios,

ritual,

de entregar mi conciencia consciente,

de pie,

erecta, a tus palabras.

Palabras olvidadas,

como criminal que olvida sus crímenes para sostenerse.

En esos vagones,

te olvidaba,

abandonaba durante unas horas,

en la superficie,

bajo el sol,

tu destino subterráneo, el mío.

 

Juan Francisco Muñoz Buenestado.

COPLAS CONTRA EL TIEMPO

COPLAS CONTRA EL TIEMPO

Anabel era una niña de 7 años muy alegre y risueña. Ese día se despertó emocionada porque por fin iban de viaje al pueblo de sus padres, Villamanrique. Después de las casi tres horas de viaje en coche, que a ella se le hacían como veinte horas, llegaron al pueblo. Aparcaron al lado de la casa de su abuelo, Modesto. Anabel llamó a la puerta con la aldaba. Siempre era ella quien llamaba. Abrió su abuelo.

—    ¡Moza! ¡Qué mayor estás!

Modesto siempre recibía así a su nieta. Se saludaron todos y metieron las maletas en casa. De comer, migas. ¿Qué mejor forma de llegar al pueblo? Luego Anabel se fue a jugar con Jorge, su hermano pequeño, mientras sus padres y su abuelo se echaban la siesta.

Pasado un rato, Anabel salió de su habitación a ver qué hacían los mayores. Su abuelo estaba en la mecedora leyendo.

—    ¿Qué lees, abuelo?

—    Este es mi poemario de Jorge Manrique, Anabel. ¿Sabes quién es?

—    No. ¿Quién es?

—    Jorge Manrique fue un poeta del siglo XV. Gracias a su padre, Rodrigo Manrique, nuestro pueblo hoy es independiente. Antes pertenecía al pueblo de al lado, ¿sabes? Se llamaba Belmontejo, pero en su honor le cambiaron el nombre a Villamanrique. Ambos vivieron aquí, y Jorge escribió unas preciosas coplas cuando su papá murió.

—    Hala, no sabía que este pueblo tuviera tanta historia, ¿y es eso lo que estás leyendo?

—    Sí, eso es. Me emocionan mucho las coplas que escribió, me recuerdan a los que ya no están. ¿Quieres que te lea un poquito?

—    Sí, porfi.

—    “Recuerde el alma dormida,

avive el seso y despierte

contemplando

cómo se pasa la vida,

cómo se viene la muerte

tan callando;

cuán presto se va el placer,

cómo después de acordado

da dolor,

cómo, a nuestro parecer,

cualquiera tiempo pasado fue mejor” —recitó Modesto. Anabel se quedó perpleja.

—    No has entendido nada, ¿eh?

—    La verdad es que no, pero suena bonito. Lees muy bien, abuelo.

—    ¿Sabes qué? Su casa aún está en pie en el pueblo, ¿quieres ir a verla? Es muy vieja, pero es la típica casa manchega, te va a encantar—. Modesto sabía que su nieta era muy curiosa y que le encantaban estas cosas, por lo que no se iba a poder resistir a esa oferta.

—    Pero, ¿cómo vamos a entrar?

—    Tu abuela vivió con su familia en una parte de esa casa cuando era niña. Como era muy grande, la dividieron en muchas partes para que la gente pudiera vivir allí. Su parte ahora es nuestra.

—    ¡Hala! ¿La casa de Jorge Manrique es nuestra? ¡Qué guay!

—    Sí, vamos antes de que se haga de noche.

Modesto y su nieta fueron al centro del pueblo. Resulta que la casa de Jorge Manrique era la casa grande que había al lado de los bares. Modesto abrió la puerta de fuera y la volvió a dejar cerrada.

—    Mira Anabel, este es el patio. Está muy desgastado por culpa de la humedad, pero es un patio típico manchego, con sus columnas y soportales.

—    ¡Qué bonito! Me gusta mucho. ¿Y cuál es nuestra parte?

—    Mira, ven por aquí.

Se dirigieron a la derecha de la puerta de entrada y abrieron otra puerta. La casa de su abuela tenía dos plantas. Era bastante grande para ser solo una de las muchas partes de esa casa.

—    Si esto solo es enorme, ¡ese tal Jorge vivía a cuerpo de Dios!

—    Sí, Anabel, es lo que tiene pertenecer a la nobleza. —dice Modesto, riéndose.

—    ¡Eh! ¿La bebé de esa foto de la pared soy yo? — pregunta Anabel al ver una foto de sus abuelos con una niña de pocos meses en brazos.

—    Sí, es una foto de tu bautizo. Tu abuela y yo pasábamos aquí mucho tiempo y decidimos poner aquí esa foto que nos mandaron tus padres.

—    Lo que menos me esperaba encontrar en casa de una persona famosa era una foto mía— dijo Anabel entre risas. —Oye, cuántos libros tienes aquí, ¿no? ¿Puedo mirar?

—    Claro.

Anabel se puso a rebuscar en la estantería, leyendo los títulos de los libros. Nada llamaba demasiado su atención, pero de repente creyó leer “Jorge Manrique” en un libro. Volvió la mirada y allí estaban: las coplas a la muerte de su padre de las que le había hablado su abuelo.

—    Abuelo, aquí tienes otra copia del libro de Jorge Manrique.

—    Ah, sí, no me acordaba. ¿Sabes que esa copia perteneció al padre de la abuela Isabel? Este libro tiene más años que yo y mira que soy mayor.

—    ¿En serio? ¿Cuántos años tiene?

—    Compruébalo tú misma.

Anabel abrió el libro, pasó una página en blanco y en la siguiente página descubrió que el libro fue impreso en 1918.

—    Abuelo, ¡si tiene casi 100 años!

—    Sí, es una reliquia… ¿Sabes qué? Te lo regalo. A partir de ahora te pertenece. Pero cuídalo bien y dentro de unos años léelo y seguro que ya lo entenderás.

Ese libro se convirtió en el mayor tesoro de la niña. Al volver a Madrid lo colocó en su estantería. Lo leía a pesar de no entender nada. Con ese libro fue perfeccionando su forma de leer, de recitar. Y cuando fue más mayor y estudió a Jorge Manrique en el instituto, lo volvió a leer y no solo lo entendió, sino que le emocionó tanto que se convirtió en su poema favorito. Su abuelo ya había fallecido unos años atrás, por lo que los versos de ese poema le recordaban a él enormemente. Gracias a su abuelo y a ese libro Anabel se convirtió en una amante de la lectura, y cuando recuerda a su abuelo lo lee para sentirle cerca.

Ana Isabel Nieto Alfaro.

NO IMPORTA QUÉ VINCULE, SINO QUE VINCULE

NO IMPORTA QUÉ VINCULE, SINO QUE VINCULE

La lectura es algo personal. Cuando leemos, viajamos a mundos paralelos, sentimos emociones indescriptibles, nos adentramos en pieles ajenas y el papel trasciende los cinco sentidos.  Ese paseo a velocidad de crucero es, además, un momento de desconexión e introspección. Por eso es algo tan íntimo, porque nos permite conocer otras realidades, pero, sobre todo, nuestra verdadera realidad. Esa conexión con uno mismo, al igual que no lo consiguen todas las canciones, no lo consiguen todos los libros. En mi caso, la relación lector-libro es algo curiosa, ya que podría diferenciar dos etapas en ella.

Que la educación escolar implemente la lectura obligatoria tiene sus ventajas, obvio, como crear el hábito de lectura, mejorar el vocabulario o ganar en expresión. Sin embargo, también tiene sus inconvenientes como ver la lectura como tarea y no como ocio o placer. Precisamente, son estos inconvenientes los que arrastro en esta primera etapa en mi relación con la lectura. La educación primaria y secundaria me hicieron ver la lectura como un mero trámite teórico para la examinación posterior. Esta aversión hacia la lectura cambió, afortunadamente, en bachillerato. Mi profesor de euskera (lengua vasca), una vez más nos mandó lecturas obligatorias. Esta vez, sin embargo, en euskera (anteriormente, solo tenía como obligatorias lecturas en castellano). Ya tenía la lectura cruzada, y las expectativas con las que cogí el primer libro no fueron nada positivas, pero a medida que iba leyendo, notaba cómo se me cambiaba la cara, cómo mi cabeza entraba en la de los personajes, cómo en vez de leer las historias parecía que las viviera. Tanto fue así, que me llegué a emocionar, algo que nunca me había pasado antes ni pensaba que nunca me fuera a pasar. Desde entonces, cada vez que el profesor proponía una lectura opcional, yo la cogía sin ninguna duda ya que leer en euskera me hacía sentir, vivir, lo sentía mío, algo único a lo que pocos podíamos llegar, me sentí privilegiado. Fue increíble. Esta es la segunda etapa de mi relación con la lectura, donde por fin y sin siquiera buscarlo ni esperarlo pude vincularme al mundo de la lectura. Tras esta experiencia tan positiva con la lectura en euskera, probé con el castellano, pensando que una vez forjado el vínculo y voluntariamente, podría adentrarme también en los libros a través de otra lengua. Al probarlo, no pude sentir la lectura mía. Ni se acercaba a lo que me hacía vivir y sentir el euskera. En ese momento entendí lo que era el lazo lectura-lector.

No soy capaz de vivir todos los libros que leo ni me gustaría poder hacerlo. No sería ni me sentiría tan especial. Esa es la verdadera razón de la lectura, el lazo que se crea entre mente y papel vinculados por letras que te susurran al oído poniéndote los pelos de punta. A algunos les pasa con ciertos autores, a otros con tramas o tipologías. A mí, con el idioma. No importa en qué nos basemos para crear el vínculo, lo importante es crearlo. Animo desde mi experiencia a todo aquel que sienta que la lectura no es lo suyo, a buscar, a indagar y a no darse por vencido. Cuando menos te lo esperas, ahí aparece la puerta a TUS nuevos mundos. Descúbrela.

 Xabier Gutierrez Zamakona.

 

LA LECTURA EN EL TIEMPO

LA LECTURA EN EL TIEMPO

La lectura cambia con el tiempo al ser las hojas un pasatiempo desde la niñez hasta la vejez sin tener un volver.

La lectura puede ser solitaria o acompañada pero siempre alimentada desde la ignorancia de la infancia hasta la madurez de la adultez.

La lectura nos otorga la sabiduría sin importar el papel o la tecnología y como un sabio decía no importa si se lee de noche o de día.

 

La lectura va desde la niñez con el cuento que es un gran descubrimiento hasta la vejez con las batallas que contamos sin ponernos medallas.

En la infancia como en la adolescencia leemos con los demás para terminar en un pispás sabiendo que algún día te autoeditarás.

En la madurez como en la adultez leemos a nuestros descendientes como lo hicieron nuestros parientes compartiendo nuestras lecturas para descubrir nuevas aventuras.

 

La lectura en el tiempo es el pensamiento desde la niñez hasta la vejez, sabiendo que este gran invento perdura en el descubrimiento de un mundo que es vivido sin que esté perdido.

Porque lo perdido desparece como el mal que habita en nuestro cuerpo desierto, hasta el momento en que despierto de un sueño sin diseño, que acaba con el tiempo de la lectura convertida en cultura.

 

Irene Villoria Menéndez