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Leer y reflexionar

La lectura en la cotidianeidad

La lectura en la cotidianeidad

En la sociedad actual, llena de frenesí y ritmos vertiginosos, la lectura se devalúa. A pesar de las últimas estadísticas, que afirman un aumento de lectores, realmente no reflejan esa culturización social. El libro y el hábito de leer se ha convertido en un elemento más al servicio del puro consumismo, de nuestra sociedad capitalista. Las editoriales publican libros tras libros, edición tras edición, sin parar a analizar el qué se publica. El último best-seller, libros de recetas culinarias, libros de autoayuda… se cae en ese consumismo voraz y sistemático a los modos de vida del ser humano, en el que buscamos en la lectura las respuestas a nuestro modo de vida. Incluso se está volviendo a reinterpretar el estoicismo como consecuencia de la vida frenética en la que nos encontramos, dando falsas esperanzas al ser humano de adaptarse a estos tiempos. Pon tu mejor cara, sé indiferente a las condiciones humanas en las que estás sometido.

La lectura como actividad secundaria aumenta. Mientras vamos en el autobús, mientras esperamos en la sala de espera del médico, mientras descansamos y desconectamos del día tras llegar del trabajo… Pero la comunión con la lectura se ha perdido. El ser humano no tiene tiempo para dedicarse a la lectura. El cine, la prensa, la música… se ven abocadas a este mismo sistema de vida humana. La última superproducción de la industria cinematográfica, el último sencillo del artista de turno, el último artículo publicado por el periodista oportuno; todo está supeditado a las características de nuestras vidas. La película medida en los minutos necesarios, el artículo con las palabras justas, la canción con la duración exacta; todo forma parte de un círculo de consumismo sistemático.

Aporto este fragmento del libro que estoy leyendo actualmente, El arte de amar, del filósofo y psicólogo Erich Fromm, que analizaba esta misma situación allá por 1959. Poco, o más bien nada, ha cambiado:

“Además de la conformidad como forma de aliviar la angustia que surge de la separatidad, debemos considerar otro factor de la vida contemporánea: el papel de la rutina en el trabajo y en el placer. El hombre se convierte en “ocho horas de trabajo”, forma parte de la fuerza laboral, de la fuerza burocrática de empleados y empresarios. Tiene muy poca iniciativa, sus tareas están prescritas por la organización del trabajo; incluso hay muy poca diferencia entre los que están en los peldaños inferiores de la escala y los que han llegado más arriba. Aun los sentimientos están prescritos: alegría, tolerancia, responsabilidad, ambición y habilidad para llevarse bien con todo el mundo sin inconvenientes. Las diversiones están rutinizadas de forma similar, aunque no tan drástica. Los clubs del libro seleccionan el material de lectura; los dueños de cinematógrafos y salas de espectáculos, las películas, y pagan, además, la propaganda respectiva; el resto también es uniforme: el paseo en auto del domingo, la sesión de televisión, la partida de naipes, las reuniones sociales. Desde el nacimiento hasta la muerte, de lunes a lunes, de la mañana a la noche: todas las actividades están rutinizadas y prefabricadas. ¿Cómo puede un hombre preso en esa red de actividades rutinarias recordar que es un hombre, un individuo único, al que sólo le ha sido otorgada una única oportunidad de vivir, con esperanzas y desilusiones, con dolor y temor, con el anhelo de amar y el miedo a la nada y a la separatidad? [...] “Todo el mundo es feliz hoy en día”. La felicidad del hombre moderno consiste en “divertirse”. Divertirse significa la satisfacción de consumir y asimilar artículos, espectáculos, comida, bebidas, cigarrillos, gente, conferencias, libros, películas; todo se consume, se traga. [..] Nuestro carácter está equipado para intercambiar y recibir, para traficar y consumir; todo, tanto los objetos materiales como los espirituales, se convierten en objeto de intercambio y de consumo.”

Diego Sánchez-Horneros Pérez

Ensayo nocturno de un humano herido: 3:38 a.m.

Ensayo nocturno de un humano herido: 3:38 a.m.

Todavía no entiendo, no comprendo cómo podemos estar así. El ser humano ha sabido adaptarse al medio y al cambio durante miles de millares de generaciones, nunca estancándose más allá de sus limitaciones tecnológicas y físicas. Supimos vivir y aprovechar la oportunidad que la gracia de lo que hoy llamamos ciencia nos ha otorgado. Aquellas miradas y sonrisas que los afables ancianos que no habían leído un libro me ofrecían cuando era muy pequeño, querían trasmitirme que veían en esa personita, una emergente y efímera oportunidad de vivir, sentir y crear, que con envidia sana les hacía rememorar los últimos recuerdos de los que se acordaban. Me atrevo a afirmar, que esas mismas facciones las han visto todas las generaciones que han pasado por esta nuestra historia, ya que es parte del ser humano ver crecer a las generaciones venideras, y aceptar la realidad de que el “κύκλος” (circulo/ ciclo) se acaba completando, en ese rasgo que la tecnología todavía no ha alcanzado.

Fuimos capaces de en vez de querer ver progresar al siguiente humano y ofrecerle todo el aprendizaje que una persona podía almacenar mental y manualmente, crear un sistema de reproducción de conceptos, a través de grafías, y mediante diferentes soportes. Llegamos a entenderlo, utilizarlo y prosperar como nunca. Realizamos las progresiones que jamás se habían podido hacer, gracias al descubrimiento de la escritura y el desciframiento de la misma llamado lectura pudimos perpetuar los aprendizajes de todos para todos.

Sin embargo, los diferentes tipos de gobernantes a lo largo de la historia han tenido en común que, si querían someter a una población, era más fácil y eficaz el calcinar su identidad, historia escrita y últimos avances como sociedad, mediante algo tan paradójicamente prehistórico como el fuego. La misma herramienta que nos dio cobijo, se ha llevado consigo la biblioteca de Alejandría, centenares de libros “herejes”, la biblioteca de Bagdad, manuscritos nazarís, códices mayas, vidas ilustres y anónimas, vidas y saberes ahora inenarrables.

Tras la última gran democratización del libro en el siglo pasado, por fin, se acercó todo el saber conocido a nuestras palmas de las manos, pero no hemos sabido aprovecharlo, en parte, por las dichosas revoluciones digitales dirigidas a la cultura del “fast food”. En un mundo cada vez más globalizado donde la cultura ya no reina, creemos que por tener un contenido extensivo, somos capaces de sintetizarlo y comprenderlo correctamente. Nos han hecho creer que lo tenemos todo, cuando en realidad, ¿sí lo tenemos? Al parecer sí, sin embargo, es mejor para las élites hacer promoción del ruido aturdidor de masas, que del silencio para la lectura reflexiva.

A día de hoy, no somos capaces de despertar esa capacidad de resiliencia que habita en cada uno de nosotros/as, y, aunque siempre hay excepciones, sigue gobernando El Arte de la Guerra. De esta manera, los diferentes regentes miran con curiosidad cómo estamos siendo quemados lentamente, nosotros/as y nuestros libros.

Es por este motivo es por lo que tenemos que querer salir de la norma monótona impuesta y progresar, sentir, curiosear, preguntar, crear, escribir, pensar, amar, sonreír, y en un futuro, cuando estemos conformes con nuestros actos en vida, mirar con envidia sana y orgullo a las generaciones venideras. Sin embargo, gracias a la oportunidad que poseemos de vivir en este siglo y estar alfabetizados en gran medida, tenemos que inculcar El Arte de la Lectura, sabiendo que ahí comienza el verdadero desarrollo de la Humanidad.

Aarón López Cuevas

Los libros de Vanessa

Los libros de Vanessa

El día 7 de abril el Diario.es publicó una noticia que me pareció bastante llamativa: el poeta urbano de Carabanchel, Vanessa Neorrabioso, regalaba 12.000 libros por una mudanza. Tras leer el titular, mi curiosidad me empujó a conocer algo más acercar del protagonista de tan curiosa información. Vanessa Neorrabioso es de origen vizcaíno, reside desde hace 16 años en un piso alquilado en Madrid, concretamente en una cuarta planta sin ascensor, vive solo con la compañía de sus libros y sus gatos y trabaja de conserje nocturno, lo que le permite leer toda la noche (asegura leer unos 300 libros al año). Por un lado, es un escritor que publica una mezcla de pensamientos, poesía y política en las redes sociales, y por otro se le conoce sobre todo por utilizar como soporte de sus textos las fachadas y contenedores de basura de la ciudad de Madrid. Cuando llegó a la capital, Vanessa acudía regularmente a la calle de Claudio Moyano, popularmente conocida como la cuesta Moyano. a comprar e intercambiar libros. De esa manera, encontró una forma de relacionarse con amantes de la lectura como él. Aquella simple afición se convirtió en una pasión, admiración y amor a la lectura que terminó en una colección de 12.000 ejemplares.

Vanessa vivía feliz hasta que, lamentablemente, recibió un comunicado de su casero con la desagradable noticia de una subida bastante sustanciosa del alquiler. Este imprevisto le ha supuesto la necesidad de arrendar una vivienda más pequeña, lo más cerca posible de una biblioteca y con unas condiciones económicas asumibles para él. Por esta razón, el autor se ha visto en la obligación de reducir su biblioteca a solo 40 libros, por lo que ha tenido que encontrar un destino digno para todos sus ejemplares. Pero este problema, aparentemente complicado en inicio, se ha solucionado sin embargo de manera feliz en tan solo tres horas gracias a la ayuda de las redes sociales. Un librero de obras de segunda mano será el nuevo depositario de los 12.000 ejemplares de Vanessa, de modo que sus estanterías quedarán vacías y los libros salvados volverán a entusiasmar a otros lectores. Vanessa ha dado una segunda oportunidad a sus libros y, a la vez, ha colaborado generosamente apoyando a un pequeño comercio, en este caso una humilde librería de segunda mano.

De este amistoso acuerdo podemos extraer muchas cosas positivas. En primer lugar, el librero se ganará la vida con la venta de los libros en una época en la que se está produciendo el avance del libro electrónico. Además, en estos tiempos donde la sostenibilidad del planeta es un problema bastante grave, la adquisición de ejemplares de segunda mano es una buena solución para ayudar al medio ambiente, así como una forma agradable de ahorrar dinero. Pero las ventajas son mayores cuando reparamos en el lector/a que entra en el maravilloso mundo del libro descatalogado, aquel que ya no se sigue imprimiendo pero que sigue vivo y esperando a que alguien le dé una segunda oportunidad. Dentro de este universo, no solo nos encontramos con escritores desconocidos, pensemos que rebuscando nos podemos topar casualmente a nuestro escritor o escritora favorita y, por qué no, con aquella obra que nos resultaba imposible encontrar. Las temáticas son muy amplias: libros de la infancia, libros firmados por su autor/a, etcétera.

Salvo raras excepciones la vida de los libros es muy corta. La industria del libro lleva años arrastrando graves incidencias debido al exceso de publicaciones, lo que provoca que el tiempo de los libros en las estanterías de las librerías no supere el mes y medio. Por lo tanto, los libros que no generan las ventas esperadas desaparecen de los anaqueles, que son surtidos por nuevos títulos. Este sistema provoca un impacto ambiental inadmisible. Por lo tanto, es necesario bajar el ritmo de producción, potenciando la calidad de los textos frente a la cantidad, para ello sería necesario un pacto en el sector de la industria del libro.

Mientras tanto Vanessa se llevará a su nueva casa los 40 libros escogidos, pero seguramente volverá en cuanto pueda a la cuesta de Moyano a comprar alguno más.

María del Pilar Javier Idiáquez

Las normas de las bibliotecas en la Guerra Civil: no dar libros deprimentes al herido y tampoco inmorales o antirreligiosos

Las normas de las bibliotecas en la Guerra Civil: no dar libros deprimentes al herido y tampoco inmorales o antirreligiosos

El Archivo Histórico Provincial de Huesca saca a la luz una curiosa documentación procedente de la Biblioteca Pública sobre el programa “Lecturas de soldado”. Este programa estaba basado en la importancia de no dar, durante la contienda bélica, libros deprimentes al herido, ni obras de medicina que tuvieran relación con sus dolencias, o que fueran inmorales o antirreligiosas, o de política contraria al régimen. Además, cada libro devuelto debía “someterse a los rayos de sol y el aire durante el tiempo posible, pues esto es el mejor sistema de desinfección”. Estas son las curiosas reglas que regían el programa “Lecturas de soldado” que desarrollaron las Bibliotecas de Frentes y Hospitales durante la Guerra Civil española y que ha querido sacar a la luz el Archivo Histórico Provincial de Huesca para conmemorar el Día Internacional de las Bibliotecas.

Según explican, durante el conflicto, en el bando franquista se estableció un sistema de préstamo de libros a soldados destinados en los frentes a heridos de guerra ingresados en hospitales que también se organizó en Huesca durante los dos años que duró el cerco.

Procedente del fondo de la Biblioteca Pública, el Archivo Histórico Provincial de la ciudad conserva la documentación de este programa y las normas por las que se regía. También se pueden conocer los títulos que se leían, gracias al “Registro general de obras de la Biblioteca circulante para hospitales”. Gracias a este registro, se sabe, además, que continuamente tenían que dar de baja libros por las constantes evacuaciones y por los ataques en el frente.

Dentro de este programa, se recolectaron libros mediante donaciones de ciudadanos con destino a “Nuestra gloriosa marina de guerra”, de los que también hay listados en el Histórico Provincial oscense. Se conservan las relaciones con los lotes de libros que se enviaban por la provincia -al hospital de Binéfar, al del Casino de Huesca, al de Ayerbe- y a las posiciones del mismo frente de Huesca a la “guarnición de la torre de la Catedral” o a la “posición del Manicomio”.

Se guardan, asimismo, las facturas por la compra de librerías y de libros, incluso de la colocación de cristales en los muebles de los hospitales que los almacenaban. Y, por último, se puede conocer también a través de las papeletas de pedido de estas bibliotecas, qué soldados los leyeron, a qué se dedicaban antes de serlo, y, en el caso de los heridos, el número de cama en la que convalecieron.

Aitana Márquez Pérez

Librería Berkana: un refugio para la diferencia

Librería Berkana: un refugio para la diferencia

Berkana es una librería española fundada por Mili Hernández y Mar de Griñó que se encuentra en la madrileña Calle de Hortaleza, 62. Fue creada en 1993 y se convirtió en la primera librería especializada en cultura LGTBIQ+ de España y de Latinoamérica.

Sus primeros años de historia fueron complicados, debido a la escasez de libros de temática LGTBIQ+ y a la falta de clientes, puesto que muchos/as no se atrevían a cruzar sus puertas (hacerlo, al fin y al cabo, debemos pensar que era una forma de significarse en un momento en el que las cosas no eran como son ahora). Sin embargo, hoy en día Berkana se ha convertido en una de las librerías de referencia especializadas en esta temática. Además, también cuenta con una editorial propia e independiente, la Editorial Egales, creada en 1995, donde se publican libros sobre LGTBIQ+ tanto de ficción como de no ficción.

Berkana, más allá de ser una librería, es un espacio de convivencia y de encuentro para el colectivo LGTBIQ+. En su local se realizan numerosas actividades, tales como presentaciones y firmas de libros con la presencia de los autores/as, coloquios e incluso celebraciones de días especiales para el colectivo, como el 1 de abril, el Día del Libro LGTBIQ+.

La existencia de librerías como Berkana, y de los libros que se venden en ellas, tiene una gran importancia para nuestro colectivo, sobre todo en estos tiempos en los que nuestros derechos y libertades se ven amenazados por la aparición de la extrema derecha. Por otro lado, estas librerías, a diferencia de los grandes almacenes, promueven el encuentro social, pues en el local de Berkana el lector/a se encuentra con otros lectores/as, con sus autores/as favoritos, e incluso con las dueñas de la librería, siempre dispuestas a realizar recomendaciones.

Y, por último, y lo más importante: conceder un lugar a este tipo de lecturas es de vital importancia a la hora de forjar identidades que se encuentran "fuera de la norma". A través de las historias o de los relatos de otros/as, los lectores/as nos sentimos acompañados, entendemos lo que nos pasa, podemos nombrarlo, normalizarlo y, a partir de ahí, construir nuestro yo, convirtiéndonos en aquellas personas que siempre hemos deseado ser. En definitiva, la lectura es un refugio y un rayo de luz para un colectivo como el nuestro, que ha tenido que vivir muchos años en la sombra.

Guillermo Sevillano Renedo

La lectura: arma de destrucción masiva de la ignorancia

La lectura: arma de destrucción masiva de la ignorancia

https://okdiario.com/ciencia/que-consiste-lectura-profunda-como-nos-afecta-10345479

Buscando por internet algún artículo que me pudiera parecer interesante, relacionado con mis inquietudes acerca de la lectura, encontré uno publicado el 28 de enero en OK Diario por Francisco Mora, donde se llamaba la atención sobre el concepto de “lectura profunda” y sobre la falta de atención que habitualmente prestamos cuando leemos un texto.

Aunque se trata de un artículo corto, en el texto se hace referencia además a otros contenidos muy interesantes, directamente relacionados con la lectura. La lectura profunda no deja de ser una práctica que permite hacer una inmersión más comprensiva del texto, usando de forma más intensiva la corteza cerebral, en contraposición a una lectura superficial, en la que, según la neurocientífica Marianne Wolf, “solo estamos obteniendo la información”. Al hacer un esfuerzo mayor por comprender lo que leemos estamos desarrollando habilidades como la memoria, el pensamiento crítico, la reflexión, el aprendizaje o el desarrollo cognitivo sin apenas ser conscientes.

Si la lectura, y en concreto la lectura profunda, repercute en todas estas habilidades, además de conseguir momentos de disfrute maravillosos, deberíamos plantearnos si es un arma de defensa contra el autoritarismo, la ignorancia y el control, por lo que se debería fomentar desde los hogares y las aulas la lectura como un hábito que forme parte de la rutina diaria de cualquier persona. La lectura es capaz de desarrollar el espíritu crítico en las personas, nos da las herramientas para cuestionar y poner en duda con argumentos y explicaciones claras y concisas aquellas falsedades que muchas veces se convierten en verdades, tergiversando la realidad y creando ideologías pobres y controladoras, con consecuencias devastadoras para todo el conjunto de la sociedad. Basta con dar un paseo por la historia y detenernos, por ejemplo, en el doloroso holocausto nazi. Su propaganda, su control, la destrucción y la prohibición de una lista interminable de textos, llevó al mundo a una catástrofe inimaginable, que contribuyó a manipular el pensamiento de millones de personas. Pero este control de la forma de pensar a través de la lectura, de los textos permitidos para su lectura frente a los prohibidos, de lo que está “bien” y lo que está “mal”, ha pasado en otros muchos momentos de la historia y, por desgracia, pasa todavía hoy en muchas partes del mundo donde gobiernos dictatoriales utilizan el poder de la lectura para controlar la forma de pensar de sus ciudadanos y señalar una única forma de ser y pensar, la suya.

Un ejemplo, salvando las distancias, en la actualidad son las llamadas fake news. ¿Podemos creernos todo lo que leemos en las redes? Quizás si llevásemos a cabo una lectura profunda, la mentira y la manipulación dejarían de ser las aliadas de determinadas ideologías o tendencias presentes en nuestros días.

Elena Gosálvez Vera

Del uno al otro confín

Del uno al otro confín

Una biblioteca nos ayuda no sólo a saber dónde estamos, sino también a saber de dónde somos, en qué lugar podemos comprender nuestro sentido de pertenencia. Se trata de una relación más o menos ordenada con el pasado, el presente y el futuro. En un mundo muy acostumbrado a navegar entre el espacio y el tiempo, la biblioteca nos lleva a los puertos del ser y el estar.

Del uno al otro confín es el título que lleva la exposición que la Dirección de Cultura y Bibliotecas del Instituto Cervantes ha abierto al público recientemente en su sede central. Considero un acierto dejar que la canción de Espronceda, Viento en popa y a toda vela, cambie aquí sus cañones por los libros. En su red internacional de más de sesenta bibliotecas repartidas por todo el mundo, Asia a un lado, al otro Europa, y más allá Australia, África y América, la cultura navegue del uno al otro confín.

La exposición empieza por explicar quiénes somos y en dónde estamos. El espacio que da la bienvenida sirve para recordar, por ejemplo, que la biblioteca de Nueva York está dedicada a Jorge Luis Borges, que Octavio Paz está en París, Nélida Piñón en Río de Janeiro, María Zambrano en Roma, Francisco Ayala en Estocolmo, Federico García Lorca en Tokio, Nicolás Guillén en Dakar, Emilio Pérez Galdós en Rabat, Salvador Espriu en Palermo, Gabriel Aresti en Lyon, Gabriela Mistral en Sidney, Torrente Ballester en Lisboa y Rosalía de Castro camino de Curitiba.

Pero esta exposición, en la primavera de 2023, nos ayuda también a preguntarnos de dónde somos y en qué lugar nos pensamos, mientras resulta necesario participar en las innovaciones tecnológicas, las nuevas formas de lectura, los servicios de autopréstamos, las vías electrónicas y los panes y los peces de la transformación digital. Conviene dar la bienvenida a las invenciones del progreso, pero sin olvidarnos de ser precavidos para no pervertir el verdadero diálogo humano con el tiempo, la conversación que nos define, el enredo entre el pasado, el presente y el futuro. La superstición de las novedades es una mala manera de encarar el camino si la credulidad en las ofertas impide meditar sobre los peligros que acarrean. Resulta necesario valorar lo que merece la pena ser conservado o lo que conviene evitar como hoja de ruta.

La Inteligencia Artificial debe trabajar en beneficio de la dignidad de los seres humanos, no hacer que los seres humanos se pongan a las órdenes de las máquinas. Federico García Lorca, después de asistir a la Primera Guerra Mundial y a la crisis de Wall Street, resumió los peligros de un mal progreso en dos versos: “La luz es sepultada por cadenas y ruidos / en impúdico reto de ciencia sin raíces”. Criticaba el poeta la ruptura del pacto entre la ciencia, la técnica y las humanidades que favorecía una pérdida de respeto gravísima de los usos nuevos a la dignidad de las personas.

Envueltos por las imperiosas y necesarias demandas de la transformación digital, la muestra, organizada con los fondos antiguos de las bibliotecas Cervantes, ha significado para mí ese pacto entre ciencia, tecnología y humanidades fundamental en la raíz de la cultura a través de los siglos. Pasear entre la Gramática de Nebrija y el Tesoro de la lengua castellana de Sebastián de Covarrubias, hasta llegar a la poesía de Rafael Cadenas, último Premio Cervantes, supone el protagonismo de una herencia que nos constituye en comunidad.

Y en ese ámbito, en la conciencia que permite reconocer dónde somos, es importante identificar la unidad en la diversidad, la configuración de una biblioteca única e internacional que se detiene también a dialogar con las experiencias localizadas, el lugar de cada uno. No es extraño que en el sur de Francia tengan protagonismo los libros que recuerdan la guerra civil o el exilio republicano, ni que en la biblioteca de Manila esté presente José Rizal, otra víctima de una España que no supo gestionar y escribir su futuro.

Ningún gran escritor nace sabiendo escribir. Conviene no olvidar que el futuro tampoco nace sabiéndolo todo de sí mismo. Hay que invitarlo una y otra vez a que piense sobre sus posibilidades con la paciencia del adolescente que, apasionado por la lectura, necesita aprender a escribir. O aprender a mirar el esfuerzo con tachaduras del autor maduro que no se cansa de corregir lo escrito. En la exposición puede verse el borrador de La guerra del fin del mundo, mecanografiado y corregido a mano por Mario Vargas Llosa. También están los poemas adolescentes de Francisco Brines, poemas que nunca se llegaron a publicarse debido a la conciencia crítica de su autor.

Eso es una biblioteca, la historia de la conciencia de una cultura, el pacto entre la diversidad y la unidad que representan los libros, las palabras que nos han hecho, la imaginación que nos llama y nos espera, la herencia que avanza.

Aitana Márquez Pérez

Proyecto "Perros y letras"

Proyecto "Perros y letras"

En muchas ocasiones, los animales sirven de ayuda fundamental para la terapia, ya que sirven para desarrollar habilidades tanto motrices, como sociales e incluso lectoras. La relación entre el animal y la persona aporta grandes beneficios a ambos, pero en este caso en terapia se utiliza muy habitualmente puesto que hace que desarrollemos con mayor facilidad la responsabilidad y la empatía, consiguen reducir el estrés y la ansiedad y mejoran nuestro estado de ánimo.

Es por eso por lo que me gustaría presentar el proyecto R.E.A.D, fundado en Estados Unidos en 1999 y que actualmente está funcionando por todo el mundo. Es una organización que trata de mejorar las habilidades lectoras, así como de fomentar la lectura con la ayuda de perros que están adiestrados para ello.

Este proyecto ha utilizado de manera terapéutica los perros con niños/as para ayudar a desarrollar las habilidades lectoras a aquellos que tienen dificultades en su aprendizaje. Con ayuda de estos animales, consiguen crear un ambiente tranquilo y familiar que le permiten a estos niños/as estar más concentrados y sin sentir presión a la hora de practicar la lectura, pues los animales nunca les van a juzgar, simplemente van a escucharles. Los perros actúan como oyentes y acompañantes de los niños/as durante ese proceso de aprendizaje. Por lo tanto, este proyecto tiene grandes beneficios, pues fomenta la empatía y la responsabilidad con animales; además de impulsar a la lectura y al aprendizaje; y, sobre todo, de ayudar a aquellos/as que tienen mayores dificultades sin ningún prejuicio.

Todos los que han probado este proyecto han salido maravillados, puesto que los niños/as no solo mejoran en su comprensión lectora, sino que también en motivación, seguridad en sí mismos y empatía con los animales. Por lo tanto, es un proyecto muy positivo.

Actualmente cuentan con más de 5.600 equipos trabajando por todo el mundo, en numerosos países como Australia, Finlandia, Canadá, Holanda o España. La empresa cuenta con un personal formado tanto en educación, como en psicología y logopedia, y destaca su innumerable trato con sus mascotas, puesto que son una parte fundamental de su trabajo y de su vida.

El proyecto está dedicado principalmente al trato con niños/as, aunque he de destacar que se ha impulsado hace poco tiempo un proyecto conocido como “Mayores muy conectados”, orientado a personas mayores con la finalidad de que expresen sus emociones y sentimientos, y de facilitar la comunicación mediante el trato con los animales. Sin duda es un proyecto innovador, positivo, y que puede aportar muchos beneficios a la sociedad.

María Urdiales del Pino

Más libros más libres

Más libros más libres

Esta frase está pintada en una de las paredes más céntricas del municipio de Azuqueca de Henares, en Guadalajara. En un primer momento, pensé que era una frase para incentivar la lectura, ya que la biblioteca municipal está ubicada muy próxima a esta pintada; sin embargo, después de leer durante años esta frase, situada a menos de cinco pasos del Ayuntamiento de la ciudad, me apareció en un post de una cuenta en Instagram que tenía la foto que vemos.

Esta frase es el lema de una iniciativa solidaria impulsada por la asociación feminista Teta&Teta para acercar la literatura a las reclusas de las cárceles españolas. Este bonito proyecto tiene como objetivo llevar libros nuevos o usados, siempre con una dedicatoria manuscrita en el interior, para la receptora reclusa. El principal destino de este proyecto es la cárcel de mujeres Alcalá-Meco, por su localización contigua al municipio azudense, aunque también lo han llevado a cabo en otras cárceles del país.

Como lectores/as, sabemos que los libros nos hacen sumergirnos en el ambiente y contexto en el que transcurren las historias que descubrimos en los libros, por lo que ese es el objetivo de dedicárselos a las presas: conseguir que mentalmente puedan sentirse libres y escapar de realidad de las paredes de la cárcel en la que se encuentran, viajar, aunque sea por un tiempo limitado, a un lugar idílico y lejano. La finalidad de la dedicatoria es que las presas tengan un contacto cercano con el exterior, como si una amiga les contase un suceso que les ha ocurrido.

El propósito de estas bibliotecas creadas por Teta&Teta es que las reclusas puedan continuar o comenzar su formación, por lo que hay libros para todos los niveles, tratando siempre de promover la alfabetización entre esas mujeres (hay que tener en cuenta que la mayoría de las reclusas poseen un bajo nivel de formación y una pobre educación, por otro lado, una de las causas fundamentales de la delincuencia).

En esta frase “más libros más libres” observamos que se trata de incentivar la lectura, al tiempo que de concienciar a las reclusas a que el saber y el conocimiento les proporcionarán una mayor libertad, no solo porque les darán mayores salidas laborales, sino también porque poseerán el conocimiento propio de diferenciar las acciones correctas de las incorrectas. Esta biblioteca tiene como meta la reinserción y el aprendizaje personal por parte del recluso durante su permanencia en la cárcel, además de una importante proyección pedagógica. Hagamos que los libros nos hagan a todos/as, pues, más libres.

Malena Navarro Navajo

“La historia interminable”. Los libros de fantasía en nuestra infancia y la imaginación

“La historia interminable”. Los libros de fantasía en nuestra infancia y la imaginación

Muchas personas en nuestra infancia hemos leído libros de fantasía que nos transportaban a lugares que nunca habríamos imaginado, y todo ello, sin movernos de nuestra casa o de la biblioteca. Esto es lo que le sucedió a Bastian cuando leyó la preciosa y fantástica historia del libro La Historia Interminable.

Esta historia nos teletransporta junto con Bastian a un mundo fantástico, observando como la realidad se va difuminando poco a poco hasta que acabamos en el reino de Fantasía, demostrándonos mediante una metáfora, lo que nos transmiten los libros fantásticos, especialmente cuando somos pequeños. Bastian, nuestro protagonista, se encuentra en una situación familiar delicada, pues su madre acaba de fallecer y tiene que lidiar con su padre, un tanto problemático. Por si no fuera poco con esto, unos chicos de su clase le hacen bullying, así que Bastian, para escaparse de todos estos problemas, utiliza su imaginación, algo que creo que la mayoría hemos hecho siendo niños para, en ocasiones, evadirnos de la cruda realidad.

La adaptación del libro a la película fue dirigida por el famoso director Wolfgang Petersen, quien hizo un maravilloso trabajo trayendo al cine esta historia originalmente escrita por el escritor de literatura infantil Michael Ende. En lo que respecta al largometraje, podemos encontrar escenografías con una gran estética visual si tenemos en cuenta que la película es de los años 80. Personalmente, mis escenas favoritas son, en primer lugar, en la que Bastian entra en la librería huyendo de los chicos que le hacen bullying y se muestran pilas desordenadas de voluminosos libros, y, en segundo lugar, la trama final en la que aparece Bastian volando a lomos del icónico personaje de Fuyur.

Este relato nos demuestra a la perfección lo bonito que es soñar y el poder incalculable del uso de la imaginación, además de enseñarnos lo interesante que es la mente de un niño. Nos ilustra cómo un libro nos puede aportar tantos sentimientos, cómo nos marca para siempre. Personalmente, Bastian es un personaje con el que cualquier lector se puede identificar fácilmente, ya que a muchos de nosotros nos gusta escapar de la realidad, viajar a otro mundo y tener grandes aventuras.

Para finalizar, me gustaría destacar lo importante que es dejar a los niños soñar, dar rienda a su imaginación y a su creatividad, dejarles disfrutar de lo bonita que es la infancia y que lean historias como la de La Historia Interminable para potenciar todos estos conceptos mediante el emblemático género literario de la fantasía.

Lucía González Casero 

La librería Arriero cambia de manos, pero mantiene su esencia

La librería Arriero cambia de manos, pero mantiene su esencia

La Librería Arriero, ubicada en la calle de los Curas nº 29 de Torrejón de Ardoz (Madrid), abrió sus puertas en el año 1979 gracias a la familia Arriero con el fin de convertirse no solo en un lugar de compra y venta de libros o de material escolar, sino en un espacio de cultura y de libertad en la ciudad.

   Tras 42 años regentada por los Arriero y tras un breve periodo de inactividad derivado de la pandemia de la COVID-19, en junio de 2021 la librería quedó en manos de dos vecinos del municipio: Carmen Lizcano y Ángel Gómez, quienes han continuado con la labor cultural iniciada y desarrollada por sus anteriores propietarios.

   Desde presentaciones de libros, recitales de poesía, cuentacuentos o un misterioso club de lectura (llamado el "Dealer Club") hasta talleres de lettering o de escritura, el programa cultural que oferta la Librería Arriero la ha convertido en un lugar de referencia para los torrejoneros y torrejoneras, que se han acercado a ella a lo largo de sus más de cuatro décadas de historia dispuestos a disfrutar de las numerosas actividades de animación a la lectura que promueve para todos los públicos y edades, como puede verse en sus cuentas de Instagram (@libreriaarriero) y de Facebook (https://www.facebook.com/libreriarriero/?locale=es_ES).

   La labor de sus propietarios, antes y en la actualidad, es un claro ejemplo de su profesionalidad. Y la buena atención al cliente, seña de identidad de antaño de la librería, no se ha perdido, ni mucho menos, con el cambio. 

   Además de disponer de un amplio catálogo -en el que predominaron en la primera etapa de la librería la narrativa y las obras de Historia Contemporánea y sobre feminismo; y ahora ocupan un espacio importante los cómics y la literatura juvenil-, los libreros/as de la Librería Arriero saben recomendar a los lectores/as qué novedades editoriales pueden ser de su agrado, porque conocen sus gustos e intereses, o se preocupan por conocerlos. Ello conlleva que toda compra sea siempre un acierto y que la experiencia en este pequeño local sea siempre también una verdadera delicia.

Rodrigo Alonso Carretero

Y tú, ¿practicas el «journaling»?

Y tú, ¿practicas el «journaling»?

Seguramente habréis oído hablar del “journaling”, una tendencia que está muy en auge en nuestros días, ya sea porque os lo ha mencionado vuestro círculo más cercano, lo habéis descubierto en alguna red social, habéis leído algún artículo en internet o, por el contrario, no sabéis de qué trata. ¿En qué consiste? ¿Qué lo diferencia de un diario clásico? ¿Tienen las palabras el poder de cambiarnos la vida? Estos son algunos de los aspectos que trataré en este post.

Podemos definir el “journaling” como el hábito de escribir en un cuaderno personal reflexiones y experiencias con el fin de explorar nuestros sentimientos y pensamientos de una forma honesta y auténtica. Es decir, es una herramienta de desarrollo personal que nos ayuda a conocernos a través de la escritura.

A lo largo de la historia han estado muy presentes los diarios. Al decir esta palabra estoy segura de que os ha venido a la mente el célebre diario de Ana Frank, pero podríamos nombrar una infinidad de ellos como los de Virginia Woolf, Sylvia Path, Franz Kafka o Miguel de Unamuno. Sin embargo, este concepto tiene un enfoque centrado en los hechos ocurridos en la propia época (acontecimientos externos) y no tanto en la autorreflexión y el autoconocimiento a través de la escritura.

El “journaling” puede ser todo lo que queramos, ya que, en definitiva, se trata de escribir en un cuaderno cómo nos sentimos. Y es que no es tanto la forma de hacerlo (depende de cada persona), sino de leerlo posteriormente. Releyendo somos capaces de identificar patrones de pensamiento y comportamiento que pueden estar afectando a nuestra vida de manera negativa, también, podemos ver los retos o desafíos que hemos superado, las lecciones aprendidas o los cambios realizados desde entonces. Incluso nos puede proporcionar una sensación de fortaleza y confianza en nosotros mismos para enfrentar desafíos futuros. Por lo tanto, bajo mi punto de vista, las palabras sí tienen el poder de cambiarnos la vida. Practicando “journaling” podemos ver las cosas que nos ocurren con perspectiva y aprender de ellas siendo muy útil para mejorar nuestra salud mental y emocional. Por último, os dejo el link de un video para que descubráis más sobre este tema y os animéis a incorporarlo en vuestras vidas: https://www.youtube.com/watch?v=6asHRuF63pE

Silvia Grandíval Martín

Libros nuevos, libros «vintage»

Libros nuevos, libros «vintage»

Entre las numerosas transformaciones que el mundo de los libros ha sufrido en los últimos años, quizás el comercio en las librerías sea uno de los que más cambios puede relatarnos. En los últimos años ha habido un crecimiento notable de las librerías de segunda mano, un tipo de comercio que se une a la cultura de lo “vintage” tan en auge en estos momentos. En Madrid, por ejemplo, este tipo de librerías se asocian a barrios históricos de la capital, como Malasaña o Lavapiés, especialmente conocidos por esa cultura alternativa, antigua, del second-hand, que, con ayuda de las redes sociales, ha adquirido todavía más fama en nuestros días.

Un libro nuevo tiene su encanto. El olor, el tacto, esa novedad… Pero también es cierto que un libro de segunda mano tiene otro tipo de encanto, todavía más atractivo aún si cabe. Por ejemplo, un clásico como puede ser La casa de Bernarda Alba del poeta Federico García Lorca recién sacado de la imprenta es diferente a una edición antigua en la que el paso del tiempo haya dejado huella.

Los libros de segunda mano no varían mucho de uno recién salido de la imprenta, puesto que el contenido sigue siendo siempre el mismo. Sin embargo, no siempre podemos permitirnos ir a la librería y escoger lo que queremos de entre sus estanterías. La cultura está cara y, a veces, algo tan cotidiano como comprar un libro, puede costar un ojo de la cara. Así que, si queremos, por ejemplo, comprar un clásico, ¿dónde podemos acudir? La respuesta está clara. Tiendas de segunda mano.

Este tipo de librerías de ocasión permiten el acceso a la cultura libraria de forma más económica e, incluso, en ocasiones, un tanto más curiosa. Aunque es cierto que en esta clase de sitios no vamos a encontrarnos muchos libros actuales, sí que podemos encontrar joyitas como ediciones especiales, clásicos o libros de temáticas que nunca hubiéramos imaginado. Además, el bolsillo notará la diferencia.

Los libros de segunda mano tienen la posibilidad de tener una segunda vida y no quedar relegados en una estantería durante el resto de su vida. Al igual que en las bibliotecas los libros pasan por distintos dueños temporales, también lo hacen los libros de segunda mano, ya que el lector/a podría cuestionarse por cuántas manos habrán pasado la obra que ahora sostiene entre las suyas. Si este es tu caso y tienes un libro de segunda mano en casa, hazte esta pregunta y deja volar tu imaginación.

Laura Redondo Vidal

¿Un día triste o histórico?

¿Un día triste o histórico?

Cada vez se va acercando más la fecha que todos los amantes de la lectura esperan con ansia: el día de la muerte de Miguel de Cervantes, el 23 de abril de 1616. Cada año, y desde 1933, se celebraba en el madrileño paseo de Recoletos la llamada Feria del Libro. Durante mucho tiempo este día ha dado comienzo a esta bonita tradición en la que durante días vemos puestos llenos de libros, sin embargo, el día de su comienzo ha ido cambiando hasta que actualmente siempre se inaugura a finales del mes de mayo y se celebra en el parque del Retiro. Si bien es cierto que aunque la fecha y el lugar han ido cambiando, la ilusión de todos los lectores/as sigue viva y presente, pues es una fecha señalada del calendario en la que todos los lectores y autores se reúnen en este lugar para inundar las calles del enorme parque de la capital con casetas repletas de libros.

Durante 17 días este hermoso parque se llena de diversidad cultural. Muchos visitantes extranjeros deciden venir hasta nuestra ciudad esta semana exclusivamente para poder asistir a este evento en torno al libro, al que acuden todo tipo lectores/as, de distintas edades y con distintos intereses. Gracias a la Feria del Libro podemos encontrar todas aquellas lecturas que nos apasionan y a sus autores, escritores/as que tanto tiempo llevábamos queriendo conocer- Además, es un momento único para enriquecerse culturalmente y descubrir otros tipos de lectura que pueden gustarnos.

El día de la muerte de Cervantes no sólo da comienzo a la Feria del Libro, sino también a un evento al que acuden todos aquellos lectores que quieren volverse a deleitar con su obra más famosa, El Quijote. Este evento tiene lugar en el Círculo de Bellas Artes en Madrid desde 1996 y consiste en la lectura completa del libro en la que todo aquel que quiera puede ir y leer un fragmento, pues se hacen turnos de lectura cada 10 minutos durante casi 48 horas, mientras el público asistente escucha y disfruta de una de las grandes obras de nuestra literatura.

Eva Domingo Lamela

Editor paisano

Editor paisano

Antonio de Sancha fue un famoso editor y encuadernador del siglo XVIII, considerado como uno de los mejores de su tiempo en esa profesión. Aunque los dos somos paisanos, pues ambos somos de Torija (Guadalajara), yo no lo supe hasta hace un par de años. Había escuchado hablar de los premios “Antonio de Sancha”, pero en un ningún momento pensé que podríamos pertenecer al mismo lugar.

Tras conocer la exposición que sobre su figura hay en el Centro de Interpretación Turístico de la Provincia de Guadalajara, ubicado en el Castillo de Torija, y leer la obra Antonio de Sancha. El gran editor de la Ilustración, de José Carlos Felipe Encabo, me tocó ponerme a resumir cuatro páginas de información, tras pelearme mucho y no saber cómo sintetizarla.  

Antonio de Sancha que fue un destacado librero, editor y mecenas español de la segunda mitad del siglo XVIII. Nació un 11 de julio de 1720 en Torija, y en 1739, con tan solo 19 años, se trasladó a Madrid, donde fijó su residencia y comenzó su carrera como aprendiz de librero. El primer contacto de Antonio Sancha con el mundo del libro fue a través de su vertiente comercial, y su relación con el mundo de la imprenta le llegó gracias a su matrimonio. Sancha se formó como encuadernador y se convirtió en el encuadernador de la Real Academia de la Historia en 1751, de la Real Academia Española en 1754, y de la Real Biblioteca en 1760. Más tarde, en 1778, se estableció como editor y abrió su propia imprenta en Madrid, donde editó numerosas obras clásicas, incluyendo las Novelas Ejemplares y Los Trabajos de Persiles y Sigismunda de Miguel de Cervantes. En 1790 Antonio de Sancha murió en Cádiz, dejando tras de sí una importante herencia cultural y literaria en nuestro país. Tras su muerte, su librería fue heredada por su hijo Gabriel de Sancha, quien hizo de este lugar un valioso centro cultural de la capital durante muchos años más.

La exposición que actualmente alberga el Castillo de Torija comienza mostrándonos el recorrido vital de Antonio de Sancha, desde su nacimiento en su Torija natal hasta su fallecimiento en Cádiz, pasando por su trayectoria profesional en la ciudad de Madrid, desde sus comienzos en el mundo del comercio de libros y, más tarde, como encuadernador, hasta la fundación de su propia librería. Pero además de Sancha, la exposición sobre su figura también nos descubre en el panel Mujeres Ilustres a una de las grandes editoras de la época, Manuela Contera Mañas, viuda del también editor Joaquín de Ibarra. Paisana y contemporánea de Antonio de Sancha, Manuel Contera Mañas nació en Torija y, al igual que Sancha, pronto marchó a Madrid, dónde se casó con el célebre Joaquín de Ibarra, impresor de la Cámara Real de la Real Academia de la Lengua y, durante los últimos meses de su vida, del Consejo de Indias. Cuando su marido falleció, ella se hizo cargo de la empresa, llegando a obtener el título de impresora de la Real Academia española.

Irene Padín Mangas

Ellas toman la pluma

Ellas toman la pluma

Los días 29, 30 y 31 de marzo han tenido lugar en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá (UAH) las IV Jornadas Ellas toman la pluma. Escritura de mujer más allá de la nobleza, organizadas por el Grupo de Investigación de Textos para la Historia del Español (GITHE) del Departamento de Filología, Comunicación y Documentación de la UAH. Se han celebrado en modalidad híbrida, haciendo uso de las nuevas tecnologías que facilitan la comunicación desde lugares alejados del planeta, de manera que han contado con ponentes y asistentes que han compartido las aulas de la Facultad y otros/as que han intervenido a través de las pantallas, pero interactuando de manera síncrona.

En la cuarta edición de estas jornadas la temática ha girado en torno a textos escritos por mujeres de muy diversa índole, desde el ámbito religioso, literario o personal, permitiendo la revisión de muy distintos textos escritos por ellas, como algunos de ámbito culinario, libros de cuentas, memorias, anotaciones de carácter escolar, correspondencia en tiempos de guerra o cartas de mujeres migrantes, entre otros. El análisis de los textos se ha realizado desde los aspectos más externos, como los soportes que los han transmitido, la creación y justificación de su escritura, el ámbito de ejecución, el análisis de la grafía o los distintos niveles de la alfabetización femenina, hasta estudios discursivos y lingüísticos en profundidad.

Los ponentes han estudiado textos de diferentes épocas, desde Isabel I de Castilla hasta la actualidad; contextos, desde los escritos en el interior de un convento, a los del ámbito hispanoamericano; géneros y tipos, desde recetarios, cartas o documentos del ámbito notarial; hasta trasladar el lema de las Jornadas de “Ellas toman la pluma” a “Ellas toman el mouse”, como hizo Gabriela Mazzuchino en su ponencia sobre la escritura de las mujeres en Twitter, en la que analizaba los tuits escritos en torno al 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

La conferencia inaugural, impartida por el profesor Antonio Castillo Gómez, catedrático del Área de Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Alcalá, bajo el título “Sabe leer y escribir un poco: alfabetismo, mujer y escritura cotidiana en la temprana Edad Moderna”, permitió contextualizar y presentar la desproporción en el acceso de las mujeres a la enseñanza de las primeras letras en una época en la que por cada cuatro maestros había tan solo una maestra; momento en el que las niñas solían aprender en escuelas de doncellas o “escuelas de amigas”, donde aprendían fundamentalmente labores, mientras que los niños accedían a contenidos académicos enfocados a su posterior profesionalización. La tipología textual de los escritos de mujeres en esta época se centraba especialmente en los libros de cuentas del negocio familiar, libros de memorias o cartas de distintos tipos, aunque ello no implicaba que fueran ellas quienes escribiesen necesariamente estos textos, pues en muchas ocasiones únicamente los firmaban. Destacó en su charla el profesor Castillo Gómez un texto de Fray Antonio de Espinosa de su obra Reglas de bien vivir muy provechosas (y aun necesarias) a la república christiana (Madrid, 1552), que refleja muy bien la moral de la época en lo que a la alfabetización femenina se refiere:

Si no fuere tu hija ilustre o persona a quien le sería muy feo no saber leer ni escrevir, no se lo muestres, porque corre gran peligro en las mugeres baxas o communes saberlo, assí para rescebir o embiar cartas a quien no deven como para abrir las de sus maridos, y saber otras escripturas o secretos que no es razón, a quien se inclina la flaqueza y curiosidad mujeril. Y assí como arriba te avisé que al hijo le amuestres a leer y escrevir, assí a la hija te lo viedo, porque cosas ay que son perfeción en el varón, como tener barvas que serían inperfeción en la mujer.

La diversidad de temas tratados en estos tres días de las Jornadas a propósito de la representación de la mujer en los textos escritos de diferentes épocas y tipologías reivindica la necesidad de seguir rastreando en las bibliotecas y archivos, en los fondos familiares privados, en las escrituras expuestas de nuestros espacios públicos o en las redes sociales de nuestros días documentación de todo tipo en la que quede presente el papel de la mujer en la sociedad a lo largo de los tiempos. Para dar respuesta a estos interrogantes, esperamos que, de cara a futuras ediciones, se sigan celebrando encuentros de este tipo, e invito a asistir a ellos a todas aquellas personas que estén interesadas en la influencia de la mujer en la historia y en la recuperación de su voz, de la de todas ellas, a través de sus propios escritos, así como aquellas deseosas de aprender de nuestro pasado de una forma diferente.

Beatriz Aceta Fernández

Tutorial para hacer papel reciclado

Tutorial para hacer papel reciclado

Antiguamente no era tan fácil conseguir un trozo de papel donde escribir. Los egipcios no podían ir a la papelería de la vuelta de la esquina a comprar folios, y por lo tanto, como es obvio, tenían que ingeniárselas, ¿no?

Papiros, pergaminos… En este breve tutorial tampoco es que estemos haciendo nada innovador, y tampoco es que sea algo necesario de hacer. Pero crear tu propio papel reciclado es una actividad lúdica, y que también nos puede servir para reutilizar los folios garabateados que tenemos por casa o los apuntes que ya no necesitamos. Además de poder hacer hojas de papel a nuestro antojo. No necesitamos cosas raras, nada de químicos. Usaremos productos naturales, aunque tal vez necesites comprar alguna cosa. Estos son los pasos a seguir para crear tu propio papel reciclado:

Paso 1. El bastidor.

Antes de nada, necesitaremos un bastidor. Podríamos comprar uno pero aquí os voy a enseñar cómo hacer uno de cero. Necesitaremos:

- Un marco de fotos del tamaño en el que deseemos nuestras hojas (vació, sin cristal, solo los listones de madera.

- Una red o rejilla metálica de agujeros pequeños.

Procedimiento:

Tomaremos el marco de fotos y lo uniremos a la rejilla metálica, podemos hacerlo con un pegamento resistente o ponerle cuatro clavitos. ¡Cuidado con los dedos! Tan fácil como esto, tenemos nuestro bastidor propio.

Paso 2. El papel reciclado.

Ahora sí, para elaborar nuestro papel reciclado necesitaremos:

- Cualquier tipo de papel que queramos reutilizar.

- Agua.

- Tela o sábana.

- Bastidor.

- Tijeras (o trituradora en caso de quien tenga).

- Batidora.

- Palangana o caja de plástico cuadrada grande (nos tiene que caber el bastidor).

- Tinte alimenticio (opcional).

- Flores secas (opcional).

Procedimiento:

1.- Tomaremos todo el papel que necesitaremos, ya se que lo hemos cortado con las tijeras o hemos conseguido los trocitos con la trituradora. Echamos tanto el papel como una cantidad considerable de agua en la palangana o caja que hayamos elegido.

2.- Una vez hemos echado el papel y el agua, tomaremos la batidora y empezaremos a hacer una especie de puré con el papel.

3.- Una vez conseguida la mezcla podemos añadir el tinte que deseemos, en caso de que queramos tintar el papel. Puede añadir ya las flores secas, pero en mi caso prefiero hacerlo en el paso siguiente.

4.- Meteremos el bastidor, y una vez lo sacamos nos desharemos del exceso de mezcla. Por encima, pondremos de manera opcional las flores secas y las hundiremos un poco con los dedos para que se unan a la mezcla sobre el bastidor.

5.- Con un rápido movimiento volcamos el bastidor sobre la tela o sábana elegida. Pondremos también tela por encima y nos aseguraremos de que absorba bien el agua. Puedes colocar algo de peso encima de estas para que tomen la forma y se sequen más rápido.

6.- Dejaremos secar al aire todas las hojas que hayamos conseguido por al menos 24 horas. Deberemos asegurarnos de que estén bien secas antes de separarlas de la tela con cuidado y poder empezar a escribir en ellas. Y con esto, ¡ya tenemos nuestro papel reciclado! Si te animas, podrías incluso coser con ellas tu propio códice. Ahora nos sentiremos como los antiguos, ¡escribiendo en nuestro papel fabricado manualmente!

Paula Expósito García

¿Por y para qué leemos?

¿Por y para qué leemos?

El término “leer” puede entenderse de muchas maneras, pero en su sentido más amplio, leer significa interpretar y comprender los mensajes escritos. Leer no es únicamente ser capaz de descodificar un texto, sino que también supone interactuar con él para poder comprenderlo, interpretarlo y reflexionar.

Todo lo que nos rodea es lectura, ahora mismo estás leyendo este texto, pero hace un rato estabas leyendo unas instrucciones o una nota en tu portal. Cuando leemos absorbemos información, quizás demasiada, pero por eso seleccionamos contenidos y desechamos aquellos que no nos parecen ni interesantes ni útiles.

No existe una razón biológica por la que empezásemos a leer, pero, por la necesidad de comunicarnos con otros, nos vimos en la obligación de crear distintos lenguajes, y con ella, la de hacer más eficaz y eficiente la comunicación.

La lectura es una de las piedras angulares para la adquisición de conocimiento y leemos porque lo necesitamos, porque somos seres sociales, formamos parte de un engranaje y no podemos explicarnos sin los demás.

Nadie nos puede prohibir leer, al igual que no nos pueden prohibir imaginar o pensar. La lectura nos mantiene vivos y conectados, nos hace sentir parte un todo, y es que la lectura estimula nuestra imaginación y creatividad.

Leemos casi sin darnos cuenta, en el móvil, en las pantallas, en las portadas de los periódicos o de las revistas. Leemos para evadirnos, para vivir otras vidas, para entender mejor la nuestra, para aprender cosas, para disfrutar, para matar el tiempo, en definitiva, para vivir.

“He buscado el sosiego en todas partes y sólo lo he encontrado sentado en un rincón apartado, con un libro entre las manos.” (Thomas de Kempis)

Paula Cals Guiserís

El autor frente a su obra: la política de cancelación

El autor frente a su obra: la política de cancelación

Rosa Montero: “Que lo quemen todo”, columna en El País, 19 de marzo de 2023: https://elpais.com/eps/2023-03-19/que-lo-quemen-todo.html

¿Debemos censurar obras pasadas que hoy en día sería impensable publicar? En mi opinión no, pues como afirma Rosa Montero, la autora de la columna de El País enlazada, “La censura convierte el pasado en una mentira”.

En el tema de nuestra asignatura sobre la lectura en la Alta Edad Media, estudiábamos cómo la Iglesia impuso todo su poder sobre los libros y la lectura, con el fin de ejercer el control total de las mismas. Tomando la censura de aquella época como muestra, vemos muy claro que de ese modo se negaba la realidad y se coartaba la libertad. Sin embargo, a día de hoy nos cuestionamos la necesidad de presentar en las aulas obras pasadas que hablen sobre temas de lo más polémicos actualmente y que, sin tomarlas como ejemplo literal, nos permitan por el contrario reflexionar sobre el avance de la cultura y la sociedad a lo largo de la historia.

Los libros, independientemente de su género, son historia. Y debemos leerlos con esa perspectiva.

Rosa Montero critica en su artículo a aquellos/as que se molestan por el uso de términos en obras pasadas como “gordo” o “negro”, incluso en un sentido literario. Y estoy de acuerdo con ella, pues creo que la censura va más allá, que también afecta a escritores que, sin reflejar determinados ideales en sus obras, son sin embargo tachados por su vida personal. Todo ello nos remite a la actual “política de cancelación”, un debate muy amplio sobre el que simplemente señalaré un ejemplo a título personal. Hace varios años que leí Un Hombre con Buena Suerte de Mariano Guindal; un libro que me ha acompañado los últimos años con mucho cariño, que he recomendado hasta la saciedad y que he usado como ejemplo de estilo de vida pero, por alguna razón, en ningún momento me había planteado indagar acerca de la vida de su autor, hasta hace dos meses. Con motivo de la realización del Taller Reflexivo I de la asignatura, y con la finalidad de hacerle llegar mi carta al escritor, me topé con un tweet suyo en el que el autor se mofaba, junto al político Marcos de Quintos, sobre la actual Ley Trans. Mariano Guindal criticaba que, si eso era posible, un joven también podría decir que se sentía viejo y así tener acceso a su pensión correspondiente. Me entristeció mucho leer sus palabras y en cierto modo, entró en mi “lista negra” de escritores.

Sin embargo, me parece injusto, pues considero que debemos (y por supuesto me incluyo en esta afirmación) entender cada obra y cada autor en su propio espacio y tiempo. La actualidad es cada vez más rápida e inmediata y todos podemos quedarnos atrás en un simple parpadeo.

Elena Sofío López

Palabras de ayer, recuerdos de hoy

Palabras de ayer, recuerdos de hoy

Alcalá de Henares, 6 de febrero de 2023

Estimada Irene:

Me llamo Ángela Tradacete y soy alumna del doble grado en Humanidades y Magisterio de Educación Primaria de la Universidad de Alcalá. Aunque no creo que sea la primera persona, ni tampoco la última, en enviarte una carta, podrás pensar qué remota razón ha llevado a una universitaria a mandarte esta misiva. Pues bien, se trata de un proyecto para una de mis asignaturas de este segundo cuatrimestre: Historia de la Lectura.

Igualmente, te preguntarás qué hacen unos estudiantes de grado enviando cartas a escritores cuando vivimos en un tiempo en el que hemos acortado distancias gracias a un solo clic. Un tiempo en el que la comunicación tiene como ingredientes principales un teclado y una pantalla, en lugar de un boli y un trozo de papel. Aunque ya las cartas no constituyen esa herramienta de comunicación que durante siglos y siglos permitió a millones de personas en todo el planeta estar en contacto, en la actualidad se les ha otorgado una nueva utilidad: ayudarnos a reconstruir el pasado.

Tal y como nos ha contado nuestra profesora, las cartas suponen un elemento fundamental para elaborar la Historia de la lectura. El propósito con el que eran enviadas no era otro que el de ser recibidas por alguien que diera sentido a todas aquellas palabras que contenían. Palabras de todo tipo y en todas las lenguas que, unidas, daban forma a los pensamientos más íntimos de las personas. En el papel volcaban todo aquello que querían decir, pero que la distancia les impedía hacerlo cara a cara. Y es precisamente eso lo que nos ayuda a imaginar sus vidas, sus costumbres, el contexto en el que les tocó vivir y que hoy supone objeto de estudio para nosotros. Por tanto, este proyecto constituye un homenaje, una manera de recuperar ese instrumento que tan útil fue en el pasado y al que le hemos dado una segunda vida.

Mientras escribo, trato de hacer un ejercicio de empatía al intentar ponerme en el lugar de esos millones de personas para los que las cartas eran el único medio de comunicación. Para todos aquellos que, durante siglos, esperaban con ansias, emoción y, en algunos casos, angustia, ese trozo de papel. Porque resulta increíble cómo algo tan pequeño, tan fácil de fabricar, podía llegar a ser determinante para la vida de hombres y mujeres. Pienso en aquellas cartas que evitaron guerras, que impidieron la muerte de inocentes; aquellas que contribuyeron a la paz, que favorecieron el reencuentro después de mucho tiempo; en aquellas que no eran portadoras de buenas noticias, que causaron dolor a quienes las leyeron; en aquellas que fueron enviadas con la esperanza de una respuesta que jamás llegó.

El infinito en un junco llegó a mis manos una calurosa tarde de julio, pero no lo hizo por casualidad. Entré expresamente a la librería a por un ejemplar del que disfrutar durante las vacaciones estivales. Fue mi profesora de Literatura primero, y mi profesor de Historia medieval después, quienes me recomendaron encarecidamente su lectura. Y tengo que decir que no me defraudó. Está escrito de una manera tan bonita…

Además de disfrutarlo, su lectura me hizo pensar no solo en el contenido del propio libro, sino también de asuntos más personales. El nacimiento de los libros me recordó mis propios comienzos con las letras. Para mí llevan el nombre de mi padre porque fue él quien me enseñó a leer cuando apenas contaba con cuatro años. Cada tarde nos sentábamos juntos en el sofá de casa y con unos libros rojos de LeoLeo trataba de enseñarme. No recuerdo bien cómo fue el proceso de aprendizaje, pero sí lo nerviosa que me ponía porque quería hacerlo bien. Igualmente me acuerdo de las palabras de mi madre diciéndome lo útil que me resultaría saber leer y lo poco que entendía yo aquella frase. Ahora, y con la perspectiva del tiempo, comprendo su significado: leer nos da acceso al conocimiento, que a su vez nos abre la puerta de la opinión y del pensamiento crítico, ese que nos impide ser fácilmente manipulables. Leer nos hace libres.

En un capítulo de libro, hablas de la relación con tu profesora de griego con la que me siento especialmente identificada. Para mí, la literatura en castellano comenzó con la voz de mi profesora Sonia, porque fue ella quien me presentó a Lorca o Machado y también es la responsable de que te conociéramos a ti. Durante el último año de Bachillerato, nos daba artículos tuyos o fragmentos del libro para que los analizásemos. Dices que cuánto tardamos en reconocer a quienes nos van a cambiar la vida, y qué verdad es. Nunca he visto a nadie dar literatura como ella, con esa pasión con la que hablaba de las diferentes obras que nos contagiaba a todos los que la escuchábamos. Ahora que estudio para ser profesora, ojalá parecerme un poquito a ella.

Después de dejar atrás aquella etapa quise seguir en contacto con ella, tal y como tú hiciste con tu profesora de griego. Le envío correos cada cierto tiempo a los que ella me respondía de manera escueta y genérica al principio, pero que poco a poco se han hecho cada vez más extensos. Espero sus respuestas con impaciencia e ilusión, la misma con la que nuestros antepasados esperaban las cartas de sus seres queridos.

Dicen que los textos y los libros existen si hay alguien que los lea. Así que confío en que esta carta que ahora escribo pueda llegar hasta ti, tu destinataria, para que pueda existir.

Un saludo,

Ángela Tradacete