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AEDO

DANIELLE

DANIELLE

Montmartre, París, 17 de enero de 1941. Gran parte de la zona norte de Francia se encontraba ocupada por el ejército alemán. En este barrio bohemio de París vivía una joven de 15 años de origen judío. Creo que todos podemos imaginar la vida de cualquier persona durante la Segunda Guerra Mundial. Danielle, era una niña que durante toda su vida había creído ciegamente en su posibilidad de cambiar el mundo y las injusticias a través de la cultura y la educación. Sin embargo, llevaba un año sin poder ir a la escuela o simplemente realizar cualquier tipo de lectura personal. Danielle no aguantaba más esta situación. Cerca de su casa, o más bien cerca del refugio en el que ella y toda su familia se encontraban, había una librería abandonada que había pertenecido a una familia judía que había sido arrestada por los alemanes. Danielle adoraba esa librería, recordaba cómo se pasaba horas y horas en el patio interior con Lía, la hija de los dueños, leyendo cuentos y libros de todo tipo. Una mañana, Eva, la madre de Danielle decidió salir a buscar comida ya que todo parecía muy tranquilo y pensó que no sería peligroso salir. ¡Esta era la oportunidad perfecta para poder ir a la librería abandonada y poder coger unos cuantos libros! Al llegar, Danielle quedó petrificada, realmente parecía que un huracán había arrasado con todo… Continuó por el pasillo central y a mano derecha observó la mesa donde los dueños de la tienda cobraban y atendían a los clientes, realmente parecía que seguían allí… Con los ojos llenos de lágrimas, Danielle avanzó hasta el último pasillo de la librería, hacia su sección favorita: Fantasía. El pasillo se encontraba iluminado completamente por la luz del patio interior de la librería, donde Danielle solía pasar día tras día leyendo con Lía. De pronto, observó cómo un pequeño rayo de luz iluminaba un libro de la estantería, algo dentro de ella le dijo que debía coger ese libro… ¡¡¡¡¡PUMMMMM!!!!! Danielle escuchó un gran estruendo. Asustada, se metió el libro en el abrigo y salió corriendo hacia su casa. Dos soldados del ejército alemán sostenían a su madre y a su hermana Emma mientras ellas gritaban desconsoladas, al otro lado de la acera, tres alemanes habían logrado capturar a su padre y meterlo en un camión. La capturaron. Los cuatro miembros de la familia Paradis fueron capturados y llevados a Auschwitz. Nada más bajarse del tren, Danielle sintió que algo le aprisionaba con fuerza el pecho… ¡Lo había olvidado! Llevaba con ella el libro de la librería de Montmartre. Corriendo echó un vistazo para ver que todos los capturados se ponían en fila para ser registrados y separados por sexo, raza y edad. No perdió la oportunidad y corrió hacia una esquina en la que había un pozo tapado por unas piedras y unos matorrales, y escondió allí el libro. Al día siguiente, Danielle fue al pozo y se percató de que a primera vista era imposible ver el libro. No era un pozo, descubrió que era un túnel sin salida que los nazis habían tapado por posibles fugas. Danielle cogió su libro y comenzó a leer día tras día, el libro relataba miles de historias donde los seres humanos, seres mitológicos, fantásticos, en diferentes lugares de la tierra vivían aventuras luchando contra el mal, o aquello que para ojos de Danielle eran injusticias. La vida en el campo de concentración era muy dura, Danielle apenas tenía tiempo de escaparse para leer o para poder descansar, había sido separada de su madre y de su padre. Sin embargo, aún contaba con la compañía de su hermana Lía. La lectura era lo único que conseguía distraerla de todo aquel horror, se llevaba todos los días a su hermana pequeña al túnel, una leía y la otra escuchaba asombrada la historia que tocaba ese día. Esto las mantenía vivas, y en muchas ocasiones conseguían comparar historias con la realidad que estaban viviendo. Realmente se metían en todas sus lecturas, y ambas se dejaban transportar a aquellas historias y lugares lejanos. Danielle soñaba con salir de Polonia, conocer otros países y otras personas a las que poder ayudar y leer esas historias para enseñarles la belleza y la libertad interna que significaba para ella leer. Además, al final de cada historia que leía, anotaba una moraleja o un recordatorio de cómo se podría mejorar el mundo con algún punto positivo sacado del cuento. Día tras día Danielle fue leyendo estas historias que la ayudaron a sobrevivir psicológicamente y hasta físicamente en el campo de concentración y sobre todo ayudó a Lía a nunca sentirse sola y a tener esperanza. Lo más importante comenzó cuando, poco a poco, más niños, niñas y adolescentes del lugar, comenzaron a reunirse con ellas para las lecturas en las que todos se olvidaban por un rato de su presente en Auschwitz, cerraban los ojos y se imaginaban cómo podrían cambiar el mundo y ayudar poco a poco a la humanidad a mejorar como seres humanos. Entre todos, cada día que pasaba apuntaban una solución para cada historia, y esta fue la gran misión de Danielle durante su estancia en el campo de concentración hasta que fue liberada. Más tarde se convirtió en maestra. Una maestra que nunca olvidó su experiencia y ni cómo los libros pueden ser una gran vía de escape y de ayuda en momentos insoportables.

M ª ISABEL CUBILLOS DE ARCOS

LOS LIBROS MÁS INFLUYENTES DE LA HISTORIA

LOS LIBROS MÁS INFLUYENTES DE LA HISTORIA

A lo largo de la historia, el ser humano ha utilizado la escritura como medio de difusión de sus conocimientos y sus anhelos, así como para entretenerse en sus tiempos de ocio. En esta entrada me gustaría exponer las que para mí son las obras más importantes a lo largo de la historia del ser humano.

El primero que he de destacar son los Diálogos de Platón. Estos textos son la base del pensamiento occidental tal y como lo conocemos. Estos Diálogos se presentan, no como el pensamiento del propio Platón, sino como los de su maestro Sócrates. Este último estaba en contra de que el pensamiento se transmitiera de manera escrita, y por ello, su discípulo Platón, no los dio a conocer hasta la muerte de su mentor.

Tras éste, nos encontramos con la obra más vendida de toda la historia, más de 6.000 millones de copias, La Biblia. No hace falta decir que seguramente, ésta sea una de las obras más importantes que se han publicado en la historia y que ha guiado una gran parte del pensamiento durante casi dos milenios, además de que, actualmente, una gran parte de la humanidad lo sigue considerando como la obra más importante jamás escrita.

A continuación, quisiera resaltar no una obra, sino a su autor, William Shakespeare, uno de los dramaturgos más importante de la historia.

En cuanto a literatura científica, destaco Principios matemáticos de filosofía natural, escrita por Isaac Newton. En ella encontramos los principios de la física moderna y, en mi opinión, uno y otro son la obra científica más importante y el científico más importante de la historia.

Ahora enunciaré la obra de Adam Smith, La riqueza de las naciones, la cual sienta las bases del liberalismo moderno, sistema económico en el que nos encontramos actualmente.

En el ámbito filosófico me quedo con La crítica de la razón pura de Immanuel Kant. Esta obra pretende dar respuesta a la cuestión de si la metafísica puede considerarse una ciencia.

Como crítica al pensamiento de Smith, nos encontramos a Karl Marx y a Friedrich Engels con su obra El Manifiesto Comunista. Esta obra supone el establecimiento de un nuevo sistema económico mediante el cual los trabajadores se liberarían de la opresión. Inspirados en esta obra, se han conseguido gran parte de los derechos laborales que se tienen actualmente.

Diez años después de la anterior obra, el científico Charles Darwin publica El origen de las especies, el libro científico más vendido de la historia, y que rompe las ideas creacionistas imperantes hasta entonces y establece el evolucionismo como nueva corriente.

Otros diez años después, aparece la obra La interpretación de los sueños de Sigmund Freud, que influyó notoriamente en campos como la psicología, la sociología, la pintura, la literatura, el cine, etc.

Por último, querría mencionar El segundo sexo de Simone de Beauvoir. Una de las obras sobre feminismo más influyentes de todos los tiempos. En ella se revisa el papel de la mujer en la historia y en muchos ámbitos sociales.

A modo de conclusión, me gustaría aportar una reflexión personal sobre el mundo de los libros y la lectura: la evolución de la lectura está ligada a la evolución del pensamiento humano, y a medida que aumenta el número de lectores y lectoras, van cambiado los temas sobre lo que se escribe acorde a los nuevos gustos que éstos y éstas aportan.

Irene Mansilla Aguadero

El proceso de alfabetización en la URSS.

El proceso de alfabetización en la URSS.

Me gustaría aprovechar este espacio para indagar en el cambio producido en la primera mitad del siglo XX en la zona este del continente europeo con motivo de la revolución socialista de 1917.

Para contar en qué consistieron esas mejoras cuyo principal objetivo era que todo ciudadano de la URSS independientemente de su sexo, raza, idioma o etnia, pudiera llegar a tener las herramientas que le permitiera conocer sus derechos y obligaciones como obreros y también que desarrollaran una visión crítica ante la sociedad para que esto les permitiera cambiarla.

El contexto en el que se encuentra Rusia antes de 1917 es que en torno al 80% de su población es analfabeta, con una clarísima diferenciación entre sexos, los hombres 60% no sabían ni leer ni escribir y en las mujeres ese porcentaje subía al 88%. La diferencia principal era que las personas ricas eran alfabetizadas y las clases trabajadora no. Rusia era el país de Europa en esa época donde más diferencias se percibían en el tema de alfabetización. Es cierto que, tras la intentona revolucionaria de 1905, el Zar promulgó ciertas leyes en las que hacía concesiones en muchos campos y uno de ellos era el educativo, pero a pesar de ello el futuro gobierno socialista se aseguró de que estas concesiones no tuvieran un impacto real, aunque fuentes cercanas a las posiciones zaristas hablan de que descendió el número de personas analfabetas al 60%.

Tras la revolución, se establece que todo ciudadano de la URSS tiene derecho a adquirir una educación libre y gratuita, y sobre todo se hace hincapié en fomentar la inclusión al sistema educativo a las personas de etnias cuya lengua no era el ruso, dado que en estos casos sus niveles de alfabetización eran inferiores en muchos casos al 5%.

Todas estas mejoras provocaron que en 1926 solo el 57% de las mujeres no supieran leer ni escribir, algo que visto desde el punto de vista actual es un porcentaje muy alto, pero hay que tener en cuenta que diez años antes era el 88%. Este periodo también está marcado por desligar totalmente la educación de la iglesia y por tratar de integrar en el sistema educativo a los niños huérfanos que en esa época eran cientos de miles, esto último se hizo proporcionando alimentos gratuitos en los centros escolares.

Tras la muerte de Lenin y con la llegada de Stalin, se trató de que no simplemente se promulgaran leyes, sino de que se pusieran en práctica, lo que queda claramente reflejado en el establecimiento constitucional de la obligatoriedad de recibir estudios durante 8 años y en que tanto las mujeres como los hombres tenían los mismos derechos. Esto se vio reflejado muy claramente en que en 1939 solo el 16% de mujeres eran analfabetas y menos del 4% de los hombres (es cierto que sigue habiendo una diferencia muy grande principalmente producida por las personas mayores que no accedieron a la educación).

En las épocas posteriores, que son las pertenecientes a la Guerra Fría, los gobiernos soviéticos venideros trataron de superar a EEUU en el plano educativo, por lo que invirtieron hasta un 20% del presupuesto del estado en educación. Esta medida, a pesar de tener un objetivo propagandístico, hizo que por ejemplo el 92% de las mujeres tuviesen estudios secundarios o superiores, un porcentaje superior al de los hombres, y que el 55 de los estudiantes fuesen mujeres.

En definitiva, hay que analizar estos datos en comparación con el resto de potencias del mundo. El gobierno socialista llevó en 30 años al país más atrasado en materia educativa a ser una de las principales potencias mundiales.

Luis Barrio

La fotografía en prensa.

La fotografía en prensa.

Anteriormente a la existencia de las cámaras fotográficas, la sociedad no tenía más remedio que hacer uso de su imaginación para crear una imagen en su cabeza. Si un aedo de la Antigua Grecia recitaba una epopeya delante de un público, estas personas no tenían más remedio que imaginarse dichas escenas, recrearlas a su gusto y deseo.

Pero la cosa va más allá, ¿sabían los romanos cómo era la imagen de su emperador? Ya que cualquier ciudadano de Hispania, no tenía por qué haberle visto nunca. Sin embargo, los emperadores tendían a encargar una serie de esculturas –retrato con el fin de expandir su figura por todo el Imperio-, como es el caso de Octavio Augusto, que sabemos que mandó crear infinidad de bustos y esculturas de él mismo, con el fin de llevarlas a todas las partes del Imperio y difundir su imagen y su poder absoluto de manera propagandística. La idea en aquel entonces debía de ser brillante, pero debemos tener en cuenta que es algo no inmediato, pues desde que el emperador decide la idea, hasta que esas esculturas llegan a su lugar de origen, pueden pasar meses, y en ese espacio de tiempo podría pasar de todo, incluso que el emperador hubiese muerto. Por lo que los romanos tenían bustos y esculturas nada actualizadas y sobre todo: idealizadas. Este aspecto es muy importante, pues el emperador no va a mandar a crear imágenes en las que se le vea la voluptuosa barriga, o el aspecto encorvado de su cuerpo, sino que se muestra como una persona totalmente idealizada a la altura de cualquier dios. Es decir, los habitantes del imperio no veían más que una imagen idealizada de un señor, que podría no corresponder en absoluto con la realidad.

Sin embargo, en nuestra era y con la importancia de la prensa, debemos tener en cuenta cualquier factor que influya y complemente a esta. Pues sabemos que vivimos en unos tiempos en los que la prensa ha dirigido a las masas, a la par que las ha informado. Se intenta mantener un estilo que sea verídico y ameno para el lector, si se trata de formato papel o digital legible. Es por eso que aquellas personas encargadas de hacernos llegar unos textos, noticias, informaciones, etc., lo hagan acompañados de fotografías. Es decir, unas imágenes que captan un instante de un momento determinado. Esto quiere decir que nos van a aportar información real, actualizada e inmediata, igual que cualquier otro texto. Ya que no se trata de un dibujo inverosímil sino de una realidad que está siendo retratada de inmediato por el fotógrafo. Además, actualmente, en el siglo XXI, nos costaría concebir un periódico o unos informativos sin la presencia de imágenes, pues gracias a esas imágenes podemos identificar una realidad. Hasta tal punto trasmiten información al receptor (o lector), que con la simple visión de una imagen o fotografía somos capaces de recibir información sobre todo lo que está ocurriendo en ella.

Por lo que podemos decir que la fotografía no solo ha supuesto una revolución en el mundo de la prensa, sino que ha hecho una gran aportación al mundo de la lectura y de los lectores, aportándonos un extra de información, valiéndose de escenas vividas y, por tanto, reales.

Marta Navas Ajenjo

LIBROS QUE DAN TECHO

LIBROS QUE DAN TECHO

Cerca de la estación de Avenida de América, en Madrid, hay un espacio donde los libros equivalen a abrazos. Me refiero a la sede de Bokatas y, a partir del mes de septiembre, también de Amaqtedu, dos organizaciones sin ánimo de lucro que intentan acompañar y dar un sentido a aquellos de nuestro alrededor que sufren la desigualdad. Con este objetivo, en Amaqtedu hay un espacio singular, un espacio reservado para un amigo que nos ha ido acompañando a lo largo de nuestra vida, el libro. Algunas personas no han tenido tanta suerte como nosotros, y notan que ese compañero que siempre había estado ahí ahora falta. Los fines de semana, cuando los voluntarios se reúnen con ellos en la sede, pueden coger un libro, decírselo a la coordinadora y devolverlo a la semana siguiente. Algunos cogen libros de tres en tres, ya que según dicen, las horas en la calle se hacen eternas y los libros tienen la capacidad de trasladarte a otro mundo, a otra realidad. De esta forma, semana tras semana, los usuarios de dicha biblioteca reciben abrazos, ternura y calor en forma de palabras, y no solo eso, sino que también pueden continuar su formación ya que la biblioteca dispone de libros académicos, así como apuntes universitarios o libros para aprender idiomas. Resulta curioso cómo tan sólo un “simple” objeto puede llegar hasta donde los seres humanos movidos por su egoísmo no pueden (me incluyo como la primera). Después de leer este artículo, te animo a que, si ves a una persona que está pasando necesidad, pienses que hay necesidades más allá de la ropa y los alimentos. Hablo de la inquietud, de la necesidad de saber, de una buena discusión, en definitiva, de humanidad.

Paula Alonso Lorente.

LEER EN DIBUJOS

LEER EN DIBUJOS

El verano pasado conocí por casualidad la obra del ilustrador alemán Quint Buchholz (http://www.quintbuchholz.de/), y desde ese día me encanta navegar en internet buscando nuevos dibujos que admirar. En cierta manera son hipnotizantes y hacen volar mi imaginación de una forma que ningún otro artista había conseguido hasta entonces. Además, las historias escondidas tras estos bellos dibujos son infinitas, solo hay que dar rienda suelta a nuestra fantasía personal.

La razón de esta cierta obsesión por sus imágenes nace del modo en que presenta los libros y la lectura como una forma de vida, como un medio de viajar y de ver el mundo. De niños, los lectores somos exploradores, policías, detectives…, y cuando crecemos y abrimos un libro, volvemos a esa esencia imaginativa de la niñez. Quienes hemos crecido entre historias y relatos sabemos que nos dan la posibilidad de vivir un número infinito de vidas, aventuras, amores, asesinatos y huidas. Son como pequeñas máquinas de viajes en el tiempo y en el espacio que nos hacen las personas más poderosas del mundo.

Estas ilustraciones representan los sentimientos que puede generar la lectura, y quien las vea puede sentirse profundamente identificado con ellas, como me sucedió a mí. Además, imaginar cómo es la relación de los protagonistas de estas ilustraciones con los libros es un ejercicio que nos hace creadores de sus historias, que nos permite ir más allá del acto lector y traspasar ese fino límite, porque algunos libros están para leerlos y otros para escribirlos.

 

CARTA A VANESA PÉREZ-SAUQUILLO

CARTA A VANESA PÉREZ-SAUQUILLO

Querida Vanesa:

“Bajo la lluvia equivocada” llegó a mí por casualidad. Era de esas tardes sofocantes de agosto en las que el sol baña los adoquines y las ciudades están vacías. De camino a la biblioteca imaginé a la gente que dormiría la siesta en sus casas, en cuartos frescos y oscuros o salones con aire acondicionado. ¿Conoces esa sensación de caminar ligera por la calle? Cómo si solo arrastrases contigo el peso de una tela vaporosa y dos sandalias… Ese mediodía olía a brea caliente, y llevaba las mejillas encendidas.

Zamora tiene suelos de piedra cálida, pizarra y teja. Sólo hay una biblioteca, que tiene una única estantería de poesía, con una única línea para la colección Hiperión, que contiene el único ejemplar de tu libro. Con los ojos cerrados, pasaba los dedos por una línea cualquiera… libro tras libro, esperando esa sensación, esa energía que te dice: para.

Allí estaba, signatura simple, “per”, por tu apellido, número 122. Premio de poesía joven, azules pastel.

Me llamo Cristina, las cosas por aquí están más o menos bien… encontrar una naturaleza humana tan pura en versos fue algo extraordinario. Me importas porque me hiciste sentir, y además me enseñaste a Dylan Thomas. Yo acababa de leer a Walt Whitman y Dylan fue como volver a nacer.

Leí tu libro sentada en el Duero, al paso sereno de su curso, y sentí que las palabras me mecían esa tarde. Yo también quisiera, como la prisa, exacta. Lloré con garabatusa blanca, y me imaginé los ojos claros de un pequeño animal que parpadea. Hallé tacto, y no sé quién puso definitivamente su mano en mi silencio. Escribí sobre mi hermana en una casa de montaña meses después, recordando ese “Sólo sé que me llevas / del último cabello”. Marison Catherine me removía las entrañas… y el secreto de los vasos canopes me llenó por completo, aún me quedo a mirar cómo florece la tormenta… La verdad es que también me quedé suspendida en tu naturaleza salvaje que aprieta pero no asfixia, porque yo también rodeo siempre la poesía de leche y miel. De la piedra ciega, el crujir de la hoja y el bosque hondo. En realidad, las cosas no van tan bien… pero es que esta tierra es ajena y no hablo sólo de la sociedad. Pero la poesía es paz, que cura y contiene. Como aquella frase de tu traducción de Dylan Thomas…

“Algunos me dejan crearte en los discursos del agua”.

Un fuerte abrazo,

Cristina.

 

CARTA A J.K. ROWLING

CARTA A J.K. ROWLING

Querida J.K. Rowling:

Le escribo desde la España muggle, con la intención de agradecerle el mundo que ha creado y en el que me ha permitido vivir. Sí, me refiero a Hogwarts. Ese internado cerca de Escocia donde se aprenden encantamientos, pociones y defensa contra las artes oscuras. Donde cada época del año se volvía una temática para decorar el gran salón y donde cualquier niño querría vivir.

Me has hecho vivir partidos de Quidditch con tanta emoción que incluso me levantaba mientras leía como si lo hiciese viendo el partido. Tener tanta vergüenza como si llevase el traje de Ron al baile. Y miedo, como si viese a un Dementor en persona…

Sus personajes me han acompañado siempre. Creciendo conmigo, creciendo a mi lado. Desde ser unos críos que se conocieron con once años, pasando por la adolescencia con sus dramas amorosos, hasta ser adultos que acompañan a sus hijos al andén 9¾ por primera vez.

Has transformado las calles de Londres, creando magia en ellas. Con autobuses noctámbulos y callejones donde se compraban materiales mágicos. Todos hemos deseado esperar en la estación de King's Cross a que pasase el tren que nos llevase a donde hacer amigos y jugar a comer grajeas mágicas. 

Aun así, también he aprendido que, como en todas partes, no todo el mundo desea hacer el bien. Que todo conlleva responsabilidad y trabajo. Que las cosas no salen por si solas (¡cuántas veces habrán necesitado los conocimientos de Hermione!). Y que debemos actuar desde la bondad, con buen corazón.

También he aprendido que tu familia no tiene por qué ser solo de sangre, sino que también son aquellas personas de tu día a día, que darían todo por ti.

Todavía hoy recuerdo cuando leí Harry Potter y la piedra filosofal… Me lo dejó mi hermana mayor, con la esperanza de que me gustase tanto como a ella… y lo consiguió. Con esa 1ª edición, donde aparecía un dibujo de un niño con una escoba y un rayo dibujado en la frente. Y no solo lo leí una vez, sino muchas. En distintos lugares, tratando de llevarme esa magia conmigo. Cerrando los ojos e imaginándome los lugares descritos, los personajes, añadiendo diálogos y anécdotas que pudiesen tener… Haciéndoles más cercanos.

Sinceramente, me gustaría ser capaz de expresarle mejor lo que siento al leer cada página. Es como ir a un mundo nuevo. Como un sueño del que no quieres despertar.

Con cariño, Paula de Lucas Barquero.

P.D.: siempre esperaré mi carta de admisión a Hogwarts.

 

CARTA A CARLOS RUIZ ZAFÓN

CARTA A CARLOS RUIZ ZAFÓN

A Carlos Ruiz Zafón.

Hola Carlos, después de pensarlo mucho he decidido que la mejor manera de empezar esta carta es presentándome. Me llamo María, tengo diecinueve años y estudio el segundo año del Doble Grado de Humanidades y Magisterio en la universidad de Alcalá de Henares.  La carta forma parte del primer trabajo de una de las asignaturas que curso este cuatrimestre, Historia de la Lectura. La idea es intentar hacer que llegue a tus manos, teniendo la esperanza de que si la recibes decidas contestar. Me resulta paradójico imaginarte leyendo algo que yo haya escrito, pero también me hace sentir muy ilusionada. Supongo que el último detalle importante que debes saber de mí antes de entrar en materia es que me declaro una gran admiradora, hasta el punto de que te seguiría leyendo aunque decidieses publicar un libro de cocina.

Tú no lo sabes, pero nos conocimos hace ya varios veranos, cuando una tarde de julio, en el jardín de casa de mi abuela, abrí Marina por primera vez. No sé si podrás creerme o no, pero juro que en cuanto leí ese “Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió” tuve claro que no iba a poder dejar el libro hasta que lo terminara. No voy a intentar describirte la sensación de quedarse atrapado dentro de un libro y no poder dejar de pensar en él, porque no podría hacerlo mejor de lo que tú lo has hecho ya. Al día siguiente a esa misma hora había ya acabado de leerlo. Desde este primer encuentro he leído con ansia todo lo que tienes publicado. Ojalá pudieses hacerte una idea de la cantidad de horas que me has tenido en vilo frente a una de tus novelas, a ratos con una sonrisa, a ratos con cara de sorpresa y a ratos entre lágrimas; pero siempre disfrutando. Pocas cosas me hacen más feliz que seguir a tus personajes por las calles de Barcelona, viendo cómo reconstruyen las historias de otros y cómo construyen las suyas propias. Consigues con las descripciones que haces que les dibuje en mi cabeza con un detalle que no deja de sorprenderme.

Podría halagar tu escritura a lo largo de varias páginas sin inmutarme, pero seguramente no voy a poder decirte nada que no te hayan dicho ya en algún momento, porque para algo eres uno de los escritores en español más leídos del mundo, que merecido lo tienes. Según iba repasando los tres mil borradores anteriores de la carta me he dado cuenta de que seguir señalando lo evidente convertiría mi carta en impersonal, por lo que, después de darle muchas vueltas, he decidido que voy a terminar la carta explicando cómo acabé de leer tu último libro.

Son aproximadamente las dos de la mañana, y llevo con el libro desde las siete de la tarde de ayer, como siempre se me ha hecho tarde y mañana tengo que levantarme para ir a clase, pero me da igual. Cuando leo que Daniel no es hijo biológico del señor Sempere (el mejor padre del mundo, por cierto) mis ojos se vuelven vidriosos y me entran unas ganas terribles de llorar. No puedo parar de leer, necesito saber cómo acaba la historia que me acompaña desde hace más de cinco años. Por otra parte soy consciente de que la despedida va a ser triste para mí. Llego a la última página y me doy cuenta de que hace rato que mi cara está algo mojada. Cierro el libro y me despido del Cementerio de los libros olvidados.

Muchas gracias por todo.

María López Martín.                                                                                                           

 

CARTA A ENRIQUE JARDIEL PONCELA

CARTA A ENRIQUE JARDIEL PONCELA

Estimado Don Enrique Jardiel Poncela:

Soy una estudiante del Grado de Humanidades en la Universidad de Alcalá de Henares. Mi nombre es Ana González del Villar y el motivo por el que me dirijo a usted es el siguiente:

En primer lugar, me gustaría expresar la enorme admiración que siento por usted y por su obra. Con la lectura de ellas he pasado momentos muy gratificantes. Me han sorprendido, me han hecho sonreír y también reír a carcajadas. Sus páginas me han transportado a lugares, situaciones maravillosas, inverosímiles y fantásticas a veces… y siempre me han hecho soñar.

Sólo el hecho de pronunciar su nombre me hace sonreír y sentir una gran felicidad. A mi mente viene el recuerdo de las horas que tanto he disfrutado con su lectura. Sus personajes son tan entrañables que es muy fácil encariñarse con ellos, cobran vida y han llegado a formar parte de todos los que hemos tenido el privilegio de leer sus historias.

Sus relatos sentimentales, románticos y a la vez divertidos me han dado un enfoque nuevo de la vida, del amor y de las relaciones. Cada momento de lectura ha sido único. Como usted dijo de sí mismo: “Con respecto al carácter, soy un sentimental y un romántico incorregible”. “Pertenezco, aun cuando tal declaración produzca cierta extrañeza, al grupo de los de - la vieille boutique romantique”.El humor y el estilo que nos ha aportado su obra siempre quedará con nosotros; un sentido del humor tan especial que nos transforma y ya después nada es igual. En mi opinión, deberíamos conservarlo como una joya porque hoy en día no es muy frecuente. Se trata de un humor personal, único e inédito que nos ayuda a mirar el mundo con otros ojos.

La primera obra suya que leí fue “Eloísa está debajo de un almendro”; yo tenía trece años, me encantó y me atrapó porque estaba llena de misterio. Conocí esta obra porque me pidieron que la leyera en la asignatura de lengua cuando estudiaba en la E.S.O., por lo que estoy muy agradecida. A partir de entonces continué leyendo más obras suyas. Me gustó particularmente “¡Espérame en Siberia, vida mía!” por sus aventuras e inquietante suspense que capta la atención del lector hasta la última de sus páginas. No puedo dejar de nombrar “Amor se escribe sin hache”, “Usted tiene ojos de mujer fatal” y otras con las que tanto he disfrutado.

Finalmente, sólo me queda agradecerle el magnífico legado que ha dejado a la literatura española.  En nombre mío y en el de todos sus lectores nuevamente le doy las gracias por las horas de lectura tan estupendas y divertidas que nos ha proporcionado.

Un afectuoso saludo.

Ana González del Villar

 

REFLEXIONES SOBRE LA LECTURA EN LA ERA DIGITAL

REFLEXIONES SOBRE LA LECTURA EN LA ERA DIGITAL

Nunca me había parado a pensar en la historia de la lectura. Lo que hoy conozco como un proceso íntimo y solitario no ha sido así a lo largo de nuestra cultura, tanto por la forma de leer, por sus contenidos y por el acceso a los libros. Gracias a la entrevista realizada por el diario digital de la Universidad de Alcalá al profesor D. Antonio Castillo Gómez sobre la lectura (http://portalcomunicacion.uah.es/diario-digital/entrevista/leemos-mas-leemos-mejor?n=6), he podido reflexionar sobre cuál es el momento en el que se encuentra el lector contemporáneo.

Me considero una lectora frecuente, mis lecturas van desde las más banales, como la etiqueta de un producto, a las de entretenimiento, actualidad y/o académicas. Entre mi círculo más cercano hay lectores frecuentes, habituales (sólo leen en determinados momentos, como vacaciones), y no lectores (personas que saben leer pero no practican el acto de leer).

 La revolución de internet ha proporcionado un acceso rápido y a mayor escala de la cultura. Además, en la actualidad, con los teléfonos inteligentes tenemos todo lo que deseamos a golpe de pulgar. La información nunca ha estado tan disponible como hoy la conócenos. ¿Este medio favorece que haya nuevos lectores? Sí y no, si bien es cierto como indica el profesor Castillo, que se ha producido un aumento de la lectura y casi todas pasan por las modalidades digitales: desde redes sociales, blogs y libros electrónicos a periódicos. Pero, ¿realmente se lee? En mi caso, a veces voy leyendo la prensa camino de la universidad en mi teléfono o si veo una noticia que me interesa en alguna red social busco más información, pero lo considero una lectura banal, ya que suelo estar pendiente de las cosas que pasan a mi alrededor. Una vez leí en un libro que los periódicos son la mayor mentira del mundo occidental porque la información se edita para un futuro cuando ya es pasado. Era aquella época en la que para tener un periódico en las manos había que esperar una noche. No hace ni treinta años de eso, tener un periódico en las manos y mancharse las manos de tinta o que tu madre usara los periódicos viejos los domingos para cubrir la paella. Con esto no quiero decir que estoy en contra de la era digital, ni mucho menos, ya que gracias a ella estoy conectada con otros tipos de lenguaje.

El artículo hace una buena reflexión, la lectura digital es menos reflexiva, y no sólo porque la información se actualiza de manera vertiginosa, sino porque un proceso que requiere concentración se encuentra constantemente interrumpido o se diversifica la atención más fácilmente hacia otros sitios (por ejemplo, en los soportes digitales casi siempre hay publicidad en los laterales) y por tanto es menos introspectiva. Estoy de acuerdo, y siempre desde mi experiencia, en que algunos de mis libros están escritos, subrayados o con notas que hacen referencia a dónde los leí o qué sentí. Algunos de ellos incluso tienen algún dibujo. Tener un libro en la mano es experimentar con uno mismo. Puede que estés con esa ansia de ver qué va a pasar, o que te sientas identificado con la historia o algún personaje, debatir con el propio autor si estás o no de acuerdo, o darte cuenta de que llevas un rato leyendo y estás en un diálogo contigo mismo y no tiene nada que ver con lo que tus ojos estaban viendo. Es una sensación tangible. Puedes volver a sentir la textura del papel y situarte donde lo habías dejado.

Considero que una sociedad que no valora leer está en peligro. Leer es importante, es el vehículo que tenemos para desarrollar un pensamiento critico. Requiere de un momento con uno mismo y en soledad (tan poco habituados en la actualidad). Se necesitan buenas guías que te sugieran qué libros pueden ser interesantes según el momento en el que estés (escuela, familia y amigos). La imposición de leer no funciona, porque por lo general nos mueven más las cosas que nos dan placer o están prohibidas. Tanto en mayores como en pequeños, la lectura se fomenta viendo a alguien con un libro y hablándole sobre lo que viene escrito en él, reuniéndose en torno a este objeto, a veces deseado o a veces prohibido, que provoca por un lado, intimidad, y por el otro, el contacto con nuestros semejantes.

Andrea Castro Iglesias

LA MESA

LA MESA

Cuando era pequeña, mi madre siempre nos regañaba a mi padre y a mí por dejar libros encima de la mesa del salón, entorpeciendo así la decoración de la misma. Ahora, años más tarde, es una batalla que ya da por perdida ya que la mesa siempre está inundada con torres de libros e incluso alguno que otro es suyo. Ayer llegué a casa para pasar las vacaciones de Semana Santa y lo primero que hice fue sacar de la maleta el libro que me estoy leyendo. Al ir a dejarlo en la mesa del salón, comprobé que mi padre había cambiado de libro. Tiene gracia, pero en mi casa solemos hacer cadenas de libros, me explico: las cadenas de libros en mi familia consisten en que alguien compra o coge de la biblioteca un libro y si está bien, va pasando por todos los miembros de la casa. Es muy entrañable cuando en las comidas nos ponemos a debatir sobre lo que hemos leído, y ahora que estoy fuera es una de las cosas que más echo de menos.

En estas fechas me acuerdo mucho de mi abuelo que murió hace un año. Gracias a él empecé a ver en los libros a auténticos amigos, confidentes mediante los cuales puedes convertirte en otro personaje sin necesidad de moverte de casa. En sus últimos momentos, El médico de Noah Gordon se convirtió en un compañero que alivió su dolor. 

Es curioso como hay libros que recuerdan no sólo a personas, sino también a lugares, experiencias y aventuras. Simplemente combinando palabras pueden hacerte sentir diversas emociones. Para nosotros, que nos creemos los reyes del mundo, qué contraste nos supone que unas cuantas hojas nos moldeen a su antojo.

 

LLAMAS

LLAMAS

Estaba desangrándome en una casa en ruinas del distrito Pankow. Los rojos nos habían estado presionando desde comienzos de año. ¿Cómo diablos les dejamos avanzar hasta Berlín? -me pregunté- No importa, ahora eso ya no importa Marcus, sobrevive -me respondí de manera melancólica-. Berlín estaba en llamas por culpa de los rojos, y la pierna me abrasaba a causa del disparo recibido esa mañana. Me levanté a duras penas y logré caminar hasta la única silla en pie del salón dejando un fino rastro de sangre tras de mí. Pensé en el dueño y supuse que no le importaría que un soldado manchase el suelo de su salón. Sentado, conseguí aliviar parte del dolor, pero otra herida me quemaba. Una llama de culpa sea de la forma que sea nunca se apaga del todo, siempre quedará una ceniza que la avive. ¿Cuándo la encendí y qué la avivó? -pregunté al vacío-. Sueños, fama, ser un héroe para la patria y el Führer o simplemente acabar siendo un imbécil en esa maldita guerra, como todos los demás, como el Führer, los rojos, los nuestros o los americanos, todos unos perfectos imbéciles que abrieron las puertas del infierno -respondí al vacío-. Hablar no me preocupaba, el sonido de las bombas a lo lejos tapaba mi voz y los rojos todavía estaban a 4 km de mi posición. Pero aún así, sabía que iba a morir y creí que sería buena idea pensar en otra cosa mientras llegaba el momento. Me pregunté en qué momento abrí yo las puertas de mi propio infierno, y supuse que fue aquel día de 1933.

Era un 10 de mayo y yo estudiaba en la universidad de Humboldt. Era un buen chico, un estudiante de ciencias sociales competente con un alto espíritu de camaradería estudiantil por aquella época. Los buenos tiempos -pensé en la casa en ruinas-. Quizá fueron los discursos del Führer, quizá fuera la camaradería de los nacionalsocialistas, o simplemente fuese el hecho de que no era más que un chiquillo que no sabía nada del mundo, lo que me llevó a unirme al Deutsche Studentenschaft, la DTs, en la universidad. Los primeros meses fueron muy agradables, me lo pasé muy bien, hice cosas buenas por una universidad y conocí a mucha gente que posiblemente estuvieran muertos cuando llegué a la casa en la que pensé todo esto. De toda esa gente, la persona más cercana a mí fue Adler Sheider, el típico ario alemán de la propaganda del partido. Fue mi mejor amigo hasta que murió en Stalingrado. Fue uno de los líderes de la DTs y quien me empujó a abrir mi puerta al infierno, a mí y a todos los chicos de la DTs.

Las semanas previas al día diez, Adler y otros lideres de la DTs nos pidieron que recogiésemos libros que atentasen contra los principios morales alemanes, libros judíos, comunistas y toda la porquería de izquierda que pudiéramos encontrar. Yo acompañe a Adler a requisar los libros de la biblioteca de la universidad. El bibliotecario, el viejo Jool, era un maldito viejo judío que no nos perdonaba ningún retraso con la devolución de libros, un tacaño que muy posiblemente acabara gaseado. Siempre me cayó mal, y la propuesta de Adler me gustó. Esos días fueron muy felices en comparación con los de ahora.

La mañana del diez de mayo nos dijeron que tendríamos que desfilar para que el pueblo viera el orgullo de la juventud alemana y que habría festejos que finalizarían con un discurso del mismísimo Goebbels. El atardecer de aquel día y todo lo que ocurrió en él se me quedaron grabados a fuego en mi mente. Al atardecer, nos dirigimos a la Plaza de la Opera y allí vi la llave de mis puertas del infierno, columnas y columnas de libros apilados para arder. Estas columnas tenían libros contra la nación y todas las buenas ideas del espíritu ario, pues eran basura comunista, judía y contraria a nuestros buenos principios, y al fondo estaba la tarima donde Goebbels daría su discurso. Adler, antes de entrar en la biblioteca de la universidad, me dijo que requisaríamos libros, pero aquel diez de mayo me di cuenta de que requisar significaba algo más. Parecía un funeral vikingo, pero sin ningún tipo de emotividad, solo odio y desprecio en el ambiente, yo lo notaba porque en el fondo lo sentía… -Nada- le dije en voz alta a la nada en la casa ruinosa-, y solo le faltaba una chispa para prender. Llegaron los jefes de la DTs con las antorchas que harían prender las llamas. Estaba embobado, no sabía qué hacer ni qué decir, por lo que no hice nada…y las columnas de libros ardieron. Esas fueron las primeras que yo vi arder en Berlín, y después vería muchas más. Tras la quema, Goebbels nos incendió el corazón con un magnifico discurso. En el fondo, dentro del odio que sentía por esos libros sentía un poco de lastima por su incineración, por el alma de todos los autores en esas columnas ardiendo en un grito sin ruido. Yo tenía parte de culpa, yo requisé esos libros. Pero quemar libros me llevo más tarde a quemar muertos, y de quemar muertos pasé a quemar vivos y de quemar vivos a ver Berlín ardiendo en la silla de la casa en ruinas desde donde muy posiblemente acabaría viendo el verdadero infierno. Me levanté y fui al corredor de la entrada, la sangre del suelo todavía seguía fresca, y a ella se le unió más sangre que todavía emanaba de mi herida, no le di más importancia tras ver y alcanzar la puerta. Entonces la abrí para ver las llamas de los edificios extendiéndose por Berlín, quizá ya estaba viendo el infierno.

Kevin Merinero Rodríguez

 

REFLEXIÓN PERSONAL EN TORNO A LA PELÍCULA FAHRENHEIT 451, DE FRANÇOIS TRUFFAUT (1966).

REFLEXIÓN PERSONAL EN TORNO A LA PELÍCULA FAHRENHEIT 451, DE FRANÇOIS TRUFFAUT (1966).

Para un espectador de 2018, sin referencias previas sobre esta película, lo primero que llama la atención es su estética futurista que se percibe en elementos como los trajes de los bomberos, el tren elevado, la pantalla interactiva, que conviven con otros objetos que a día de hoy ya consideramos trasnochados como el tipo de teléfonos, los archivadores metálicos o la indumentaria y peinados de las mujeres. Me surge entonces la duda sobre qué elementos eran actuales para el espectador de 1966 y cuales asociaba al mundo del futuro.

Tras este primer impacto visual, los temas tratados resultan, absolutamente vigentes o más bien atemporales. El estado autoritario que controla a los ciudadanos y hace de ellos entidades impersonales con la justificación de conseguir un «mundo feliz» está ampliamente presente en la literatura y en la historia. Fahrenheit 451, trata la quema de libros como una actuación asociada al control de los poderes autoritarios, pero también muestra otras formas de control. La pantalla mural representa el control estatal de los medios de comunicación limitando los contenidos a aquellos que ensalzan la imagen del estado-familia, que aporta al ciudadano todo lo que precisa y le protege contra el sufrimiento, pero a la vez anula su individualidad y borra sus referencias al pasado personal o colectivo. El entretenimiento ofrecido tiene una sospechosa tendencia a igualar a la audiencia en el desconocimiento y la incultura. El programa televisivo que se puede ver en la película recuerda sorprendentemente a los actuales «realities» que fingen introducirse en el ámbito privado de los espectadores y darles una participación en las situaciones presentadas, pero que están absolutamente manipulados para conseguir mayor audiencia o para crear la imagen de la sociedad que desea el medio.

La pérdida de individualidad como pérdida de libertad se muestra de diversas formas en la película. La sociedad dirigida rechaza todo lo diferente. Las viviendas son modulares, bien en bloques que recuerdan a la unidad habitacional, realizada por Le Courbusier en Marsella entre 1947 y 1952 por encargo del estado francés, o viviendas unifamiliares alineadas construidas también por repetición de un módulo. La vivienda de Clarisse es, sin embargo, un reflejo de su personalidad. Es diferente a todas las de su entorno, parece una casa de cuento y no tiene antena de televisión, lo que extraña y casi asusta a sus vecinos. Aunque no se indica claramente cuál es el motivo de la expulsión de Clarisse de su trabajo en el colegio, es evidente que tiene que ver con una manera distinta de comportarse con los niños y con unas opiniones que difieren de las generalmente aceptadas y asustan a sus compañeros.

Respecto al control específico de la lectura, la película es una clara alusión a las quemas de libros que han tenido lugar en distintos momentos de la historia y en distintos ámbitos culturales, siempre con el objetivo de restringir la libertad de pensamiento. La más cercana temporalmente y con la que se ha identificado la película es la quema de libros realizada en 1933 en Alemania por miembros del partido nazi. La persecución sistemática de los libros se muestra en la película como una herramienta eficaz para eliminar el pensamiento individual y conseguir una población cuyas referencias procedan únicamente de las consignas del estado dominante. Los elementos de resistencia a este dominio tienen también una apariencia histórica. Los rebeldes deben pasar desapercibidos en su entorno y formar parte de una red de apoyos personales que les permita escapar u ocultarse si son denunciados. El refugio de los perseguidos en el bosque, en la naturaleza, podría ser un símbolo del peligro que suponen frente a esta naturaleza las estructuras rígidas de los estados, y su tendencia a derivar en autoritarismos.

Por último, el mantenimiento de los libros en la memoria parece un guiño a periodos en los que grandes civilizaciones como la egipcia o la griega usaron ese «soporte» para sus obras. Los rebeldes confían en el carácter cíclico de la historia que traerá nuevos tiempos en que los libros que ellos han conservado en la memoria puedan estar al alcance de toda la sociedad.

Susana Martín Zaforas.

 

LOS LIBROS MÁS DEVUELTOS DE ESTAS NAVIDADES

LOS LIBROS MÁS DEVUELTOS DE ESTAS NAVIDADES

Mi madre siempre me dijo que, en cuestión de regalos, los libros son como los perfumes. Son algo muy personal. No puedes regalar uno cualquiera a una persona. Tienes que conocer sus gustos. Y aún así siempre es muy difícil acertar. Por eso, en mi casa, siempre que regalamos una colonia o un libro, es porque estamos entre un 90% y un 100% seguros de que esa persona lo quiere o le va a gustar mucho. Pero en mi casa hay otra norma muy importante también respecto a los regalos. No se cambian excepto por causas mayores. Y aun menos si es un libro. Un libro en mi casa siempre es bien recibido, sobre todo si es porque alguien se ha tomado la molestia de comprarlo y regalárselo a alguien. Y está muy feo rechazarlo solo por su portada. Mi madre siempre nos ha obligado a leer un libro regalado porque «no sabes si te gusta hasta que lo lees». Así que en mi familia la política respecto a los libros y los regalos está bastante clara.

Pero el otro día, navegando por Twitter y procrastinando mis obligaciones, me topé con un hilo muy curioso escrito por la librera Silvia Broome @SilviaBroome. Se trataba del ranking de los libros más devueltos de estas Navidades en su librería.  Este hilo me llamó mucho la atención, en primer lugar, por esta especie de política de los libros a la que estoy acostumbrada y, en segundo lugar, porque no es muy habitual encontrar este tipo de listas. De hecho, esta lista podría sugerir «el ranking de los libros que menos éxito han tenido estas Navidades».

Pero aún más interesante me resultó la comparación que hizo esta librera al finalizar su lista. Resulta que su ranking de libros más devueltos coincidía exactamente con las listas de los 10 libros más recomendados o los Best Seller de los meses anteriores.

¿Resulta contradictoria esta situación? A primera vista, puede ser. Pero si pensamos un poco en cómo funciona el mundo editorial, realmente puede tratarse de una simple consecuencia más del sistema capitalista. Las editoriales -sobre todo las grandes editoriales- no son seres de luz que buscan espíritus valientes y creativos para tenderles la mano y ayudarles a difundir sus creaciones con el mundo. Las editoriales son empresas. Y el objetivo principal de una empresa es ganar dinero. Apostar por un autor o autora conlleva una gran inversión, y esta no se realizaría si la editorial no estuviera segura de que esa inversión les proporcionará ganancias. Además, en la planificación de esa inversión se incluye toda una campaña de promoción de la obra destinada a convertila en un superventas. En la dinámica de todo esto, se podría decir que «un Best Seller no nace, se hace» con todas las implicaciones que ello conlleva. Antes de que se venda un solo ejemplar de un Best Seller, este ya es anunciado como el número uno en ventas. La obra, pues, se edita con el objetivo de que sea uno de los libros más vendidos del año. Y al final, por toda la campaña de publicidad que se hace seguramente acabe siéndolo. Es como una mentira que de tantas veces decirla se acaba haciendo realidad.

Reflexionando en torno a esto y al ranking de los libros más devueltos de Silvia Broome me pregunto sobre la efectividad de esta especie de efecto placebo editorial. Dado que estos libros se crean para que sean un super ventas, acaban siendo un comodín para las personas que quieren regalar algo en Navidades y no saben bien qué. Saben que a la persona en cuestión le gusta leer pero no conocen sus gustos concretos, por lo que no se arriesgan y escogen uno de los libros que en las librerías colocan a primera vista, generalmente en escaparates o mesas expositoras (muy estratégicamente en términos comerciales). «Si es el más vendido, por algo será, es que debe ser muy bueno», piensan. Por lo tanto, nos podemos encontrar con la situación de que muchísimas personas hayan comprado el mismo superventas y esto podría ser uno de los motivos de tantas devoluciones, ya que fácilmente podría ser un regalo repetido. Otro motivo de devolución podría ser que, simplemente, no haya sido del agrado del lector, lo que no sería de extrañar si tenemos en cuenta la engañosa estrategia de publicidad que hay detrás de estos superventas.

Pero también me pregunto si podría ser que los lectores ya no cayeran en estas trampas editoriales y estuviesen cansados de la literatura prefabricada, o si lo que ocurre es que a nadie ya le interesan los libros y directamente se deshacen de ellos...¿o podría tratarse de la revolución digital? Si, por ejemplo, estos lectores que devuelven los libros pensaran algo así como «Bah, esto puedo descargármelo en el e-book, para qué quiero esto que ocupa espacio». Podría pensar muchas otras hipótesis, pero prefiero dejar la cuestión abierta e invitaros a reflexionar sobre la paradoja del hilo que ha inspirado este post:

https://twitter.com/silviabroome/status/958744739771240449

Irene del Barrio.

 

 

UNA BIBLIOTECA CON LIBROS DESECHADOS

UNA BIBLIOTECA CON LIBROS DESECHADOS

Hace poco me encontré con una noticia realmente impactante sobre unos trabajadores encargados de la recogida de basuras de la ciudad de Ankara. Al ver que la gente tiraba sus libros usados a la basura, estos operarios decidieron crear una biblioteca con dichos volúmenes. Ellos mismos se encargaron de organizar y colocar la misma en una vieja y abandonada fábrica de ladrillos.

Esta biblioteca funciona desde hace nueve meses (desde junio-julio de 2017) y cuenta actualmente con un total de 4750 obras, que están al alcance de todo el mundo ya que cualquiera puede coger un libro prestado de allí. La biblioteca también cuenta con máquinas de escribir y revistas a disposición de los usuarios. Los libros que ya no se pueden leer debido a su mal estado los transforman en apoya libros o lamparas, dándoles así una nueva vida.

Aparte del servicio de préstamo, la biblioteca cuenta con una barbería, una cafetería, distintos espacios de descanso y por supuesto, las oficinas de los administradores. Actualmente, los operarios que trabajan en esta novedosa biblioteca cuentan con 1500 volúmenes que esperan a ser colocados.

Paula Alonso Lorente

AVENTURA EN ZAPATILLAS

AVENTURA EN ZAPATILLAS

Amanecía en Tobago. Olía a café y a sábanas limpias. Entraba aire azul por la ventana abierta. La casa aún con los ojos abiertos estaba en calma. Se puso las zapatillas. Empezaba una nueva aventura. Bajó a la playa y sobre él se abría una inmensa manta color turquesa, era el mar, la mar, que tantas pasiones durante siglos había suscitado. Arena y agua virgen, allí no había nadie, salvo él para perturbar su serenidad y el despertador que de pronto apareció apagando su frágil ilusión.

Era lunes por la mañana, y al igual que en su sueño, también olía a café, pero esta vez soluble. Al abrir la ventana vio que sobre el campo se extendía una inmensa sábana blanca, era nieve. Aquella noche había nevado por primera vez en Toledo. Ismael recodaba pocas nevadas, y las que había presenciado habían sido todas fuera de la capital, en pueblos cercanos. Se puso el traje y emprendió camino a la oficina.

De camino se encontró con un gran atasco propiciado por la nevada. Los toledanos no estaban acostumbrados a la nieve y en cuanto caían cuatro copos entraban en modo pánico. Ismael aprovechó el parón para imaginar, le encantaba delirar inmerso en sus propios pensamientos mientras hacía algo tan rutinario como conducir, limpiar o ir a hacer la compra. En sus pensamientos siempre aparecía él como protagonista. Esta vez, se decantó por volver a Tobago, había descubierto un paraíso mental para sus puntuales delirios, así que regresó. Su piel se inundó de agua y su boca de aire. Estaba nadando entre los corales. De pronto, notó que el coche que tenía delante avanzó así que tuvo que moverse. No pudo volver a Tobago en todo el trayecto.

Al llegar a la oficina, Ismael se dio cuenta de una cosa y es que no necesitaba hacer viajes constantemente a Tobago, sino que podía hacer lo que hacen los grandes escritores, vivir permanentemente en la atmosfera de su obra. Las escaleras para ascender hasta su despacho serían palmeras a las que tendría que llegar a por cocos, la tranquilizante y cálida luz del sol sería el flexo situado en su mesa y el mar, el delicado y transparente mar, sería esa preciosa sábana blanca que recordaba haber visto situada junto a su casa. Sin embargo, se le olvidó que en Madrid el paisaje está tomado por asfalto y calles por lo que la nieve se situaba en pequeñas islas donde la acción del hombre no podía llegar.

A pesar de todo, Ismael estaba feliz, era feliz por haber descubierto que lo cotidiano también puede ser extraordinario si utilizamos las herramientas adecuadas.  

Paula Alonso Lorente

ALGUNOS LIBROS SON COMO UNICORNIOS

ALGUNOS LIBROS SON COMO UNICORNIOS

Hay una trilogía de libros que empecé a leer en el año 2007. La saga se llama Crónicas del asesino de reyes del escritor norteamericano Patrick Rothfuss. Los dos primeros libros El nombre del viento y El temor de un hombre sabio son libros maravillosos, con unos personajes muy logrados y un trasfondo político y social increíblemente bien hecho. Los dos libros salieron en los años 2007 y 2011 respectivamente.

Sin embargo, cuando los fans de esta saga hablamos sobre la publicación del tercer libro, Las puertas de piedra, se genera en el ambiente una especie de tono derrotista, y es que el libro es como un unicornio, hay que esperar a una noche de luna llena de sangre azul, que ocurre cada trescientos años, para que aparezca. Lo que quiero decir con ello es que no se sabe cuándo será publicado, ya que su autor lleva alrededor de 7 años trabajando en el libro y no hay una fecha prevista para que vea la luz.

Esta situación me ha hecho reflexionar sobre las repercusiones que puede tener en un autor y en sus lectores el tiempo de espera entre las publicacines de cada entrega de la saga. Patrick Rothfuss, como ya he indicado, lleva 7 años escribiendo el libro, J. R. R. Tolkien tardó 17 años en publicar El señor de los anillos, Stephen King tardó 36 años en publicar la continuación de El Resplandor, etcétera. Me pregunto cómo puede influir en la lectura, en el autor y en los lectores de una saga estos tiempos de espera tran prolongados.

Generalmente, quien lee un libro lo hace para entretenerse, sin más implicaciones intelectuales o literarias, y no solemos ser conscientes de todo el tiempo invertido por un autor para publicar su obra. Si una persona lee a día de hoy las dos partes de El Quijote, por ejemplo, no tiene conciencia de cuánto tiempo tardó Cervantes en publicar ambas porque ya están editadas, no ha tenido que esperar los diez años que trascurrieron de la primera a la segunda parte, no hay más implicación que la propia lectura. Sin embargo, los ejemplos a los que aludía más arriba muestran casos en los que el lector vive con una situación en la que el tiempo puede sesgar la lectura de una obra. Es una situación que se da cuando la obra y el lector son contemporáneos, e implica que el lector tenga que asumir un mayor compromiso con el libro y su autor, estando dispuesto a esperar hasta la publicación del siguiente libro y perdonándole, si se da, la tardanza.

Por otro lado, pienso que no solo el lector sufre las repercusiones de la demora en las entregas de las continuaciones de las sagas, también el autor puede verse perjudicado, ya que tiene la presión de miles de almas esperando a que termine de escribir el libro y eso podría hacer que acabase odiando su propia obra o tener que bajar la calidad para ceñirse a los tiempos de entrega. Me pregunto entonces cuáles pueden ser los motivos por los que un autor tarde tanto en publicar la continuación de un libro. Quizás, que quiera hacer otra cosa para no encasillarse con su obra o que quiera tomarse el tiempo necesario para hacer una continuación que no defraude a sus lectores.

Por último, quiero invitar a reflexionar sobre esta cuestión y que puedan surgir más matices de los que yo he reflejado en este post por la limitación de la extensión. Así las cosas, solo nos quedaría esperar para ver a esos “unicornios” algún día.

Kevin Merinero Rodríguez

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DEL E-BOOK

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DEL E-BOOK

Hace unas semanas, se abrió en mi casa un debate muy interesante sobre las ventajas y las desventajas del e-book. Todo empezó a la hora de la cena, cuando estábamos viendo las noticias y anunciaron que había aumentado la compra de e-books en estos últimos años. Entonces, pensé en reflexionar sobre ello, hablando de sus ventajas y desventajas, y estas fueron las conclusiones a las que llegué.

En primer lugar, el e-book o libro electrónico es la versión digitalizada de un libro que se publica en la World Wide Web (WWW) o en cualquier otro tipo de formato electrónico. A finales de la primera década del siglo XXI, fue cuando comenzaron a aparecer dispositivos cuya función era servir exclusivamente para la lectura de libros electrónicos. Estos dispositivos se caracterizan por un diseño que permite emular la versatilidad del libro de papel tradicional. Se buscó que tuvieran movilidad y autonomía (dispositivos móviles con bajo consumo de energía para permitir lecturas prolongadas sin necesidad de recargas), pantallas con dimensiones suficientes para mostrar documentos tradicionales (un A4 o un A5) y un alto nivel de contraste, incluso a plena luz del día.

Por un lado, el e-book nos proporciona una gran capacidad de memoria para poder almacenar varios libros en un solo dispositivo, y esto resulta bastante cómodo, ya que nos permite, por ejemplo, viajar llevando encima un montón de títulos sin que el peso de los mismos nos resulte incómodo ni éstos ocupen buena parte de nuestro equipaje. Además, las personas con problemas de visibilidad pueden aumentar el tamaño de las letras, algo que, con los libros de papel, a no ser que usen una lupa, no pueden hacer. Otra de las ventajas del e-book es que tiene un blog de notas donde podemos hacer anotaciones al tiempo que leemos y un buscador en el que puedes encontrar fácilmente aquello que buscas o volver a la página en la que estabas si te has perdido sin ninguna dificultad y sin apenas invertir tiempo en ello. Claro que esto también lo podemos hacer con un libro de papel, pero implica andar de un lado a otro siguiendo un índice que no todos los libros tienen y escribir en el libro o apuntar en un cuaderno aparte, cosa que no a todo el mundo le gusta hacer.

También, el que los e-books tengan acceso a Internet y tengan audio, hace que la lectura sea más atractiva y amena, y que se pueda combinar con la música. En los e-books, por otra parte, no se agotan las ediciones, los libros libro electrónicos siempre están disponibles, y ello hace que los editores publiquen más y que los lectores tengan a su disposición una amplia oferta de títulos. Los e-books, finalmente, suponen un cambio entre el lector, el autor y el libro. La lectura de un e-boom es más "social", favorece una mayor interacción entre el autor y el lector, así como las relaciones con otros lectores, ya que puedes compartir tus citas favoritas o las partes que más te hayan gustado del libro que has leído en Facebook, Twitter y demás redes sociales con solo un clic.

Si pensamos en las desventajas del e-book, la más obvia es que el libro electrónico pierde la esencia del libro de papel: no tiene olor ni tiene tacto (o al menos el mismo tacto que la sensación de tocar las páginas para pasarlas o sujetarlas con las puntas de los dedos). También se pierde la relación íntima entre el libro y el lector, e incluso entre el libro y el autor (los e-book no se pueden llevar a una presentación o a una feria para que te los firmen, por ejemplo, o no se pueden dedicar cuando te los regalan, aunque más bien se regalan poco).

Además, manejar un e-book requiere de un conocimiento mínimo en tecnología. La persona que lo use necesitará ser capaz de conectarse a Internet, buscar un libro, descargarlo y pasarlo al e-book, y las personas que no han hecho este tipo de actividades nunca, necesitarán un poco de ayuda para conseguirlo, si es que lo consiguen: muchas personas mayores, de hecho, no se adaptan a los nuevos soportes ni pueden ni saben usarlos solos, se hacen dependientes de otros sin remedio. Por otro lado, los e-books se piratean con más facilidad que los libros de papel (los autores y editores pierden el control sobre las obras más rápidamente), que pueden fotocopiarse sin licencia, pero la tarea, además de aburrida y tediosa, lleva mucho tiempo, y es preferible inventar otros métodos de adquisición que el de la copia ilegal (por ejemplo, intercambiar libros, ir a la biblioteca pública, etc.). Finalmente, hemos de tener en cuenta que no todos los libros se han digitalizado, que hay ediciones antiguas o libros que ya se han descatalogado que nunca podremos leerlo en un e-book.

En conclusión, tanto los e-books como los libros de papel se leen, pero la forma en la que leemos es distinta en uno y otro caso. Ambos son libros, nos permiten viajar a otros mundos, descubrir nuevas emociones, encontrarnos con sus autores y personajes y convivir con ellos. La lectura es algo que creamos los lectores, y al final da igual en qué formato leamos, porque lo importantes es eso, LEER.

Alba Morillas de Heras

LECTURAS EMPÁTICAS

LECTURAS EMPÁTICAS

Los lectores, además de leer, escriben. Quizás no todos, pero seguramente la gran mayoría de ellos lo haya intentado en alguna ocasión o lo hará en un futuro no muy lejano, creedme. Somos humanos. Tememos al cambio. Pero a veces nos arriesgamos. Intentamos ser transparentes o quizás mostrar algo que no somos realmente. Autoengañarnos. ¿Autoengañarnos? Mmmmmmmmmmm, quizás no sea precisamente esta la palabra que estoy buscando... A veces, queremos ser esos héroes de los cuentos que salvan vidas de otros; esas princesas que quieren ser princesas por ellas mismas sin tener que casarse con un príncipe azul; esa Kika Superbruja o ese Harry Potter que se mueven por arte de magia -nunca mejor dicho-; esa Lucy que un día atraviesa un simple armario de madera y aparece en Narnia; ese Peter Pan que vive en el mundo de "Nunca Jamás" y que nunca jamás crecerá ni volverá a la realidad; esa Caperucita Roja de los hermanos Grimm que un día se rebela y decide defenderse sola (¿acaso hay una historia con más versiones que ésta?); o esa persona en la que Pablo Neruda (por ejemplo) inspira sus poemas…

Hay tantas posibilidades en el mundo de la lectura que muy difícil elegir quién quieres ser, de qué te quieres disfrazar hoy, qué lectura será la más gratificante en un momento determinado de tu vida… Es verdaderamente increíble la manera en la que los lectores nos dejamos llevar por la imaginación o cómo los autores consiguen cautivar nuestros pensamientos (depende de cómo lo quieras expresar o pensar). De lo que sí estoy segura es de que la lectura empática es algo real, demasiado real. Con poco que sientas, ya imaginas. Pero, cuidado, tampoco es cuestión de imaginar en exceso... Es entonces, cuando te emocionas leyendo, cuando viajas a sitios en los que nunca has estado antes gracias a las palabras, cuando te das cuenta de que la primavera es más colorida que como se la pinta en los cuadros y que los inviernos son más cálidos si estás al lado de la persona adecuada. Allí, bien situado, en perspectiva diagonal, unos ojos se cruzan accidentalmente con otros, los tuyos con los míos, los míos con los tuyos... Allí, tú o yo cambiamos de vida, cambiamos la vida del otro. La mía y la tuya. La tuya y la mía. O tal vez sólo la mía... Qué irónico sería decir que tú existes y que yo me hallo escribiendo para un ser real. No sé cómo lo hago, pero siempre acabo escribiéndote a ti. Ser inexistente que seguro que existes.

¿Os dais cuenta? Como os decía antes, los lectores leen, y cuando leen empáticamente se meten en el cuerpo y en el alma de los personajes que el autor crea, describe y da vida. Se meten tanto en ese papel del otro que no es el suyo, en una existencia que no es la suya, que en ocasiones piensan que todo está pasando, y lo escriben, como me acaba de pasar a mí, bien para sí mismos, bien para esos seres de papel. Escribir a alguien que tú crees que existe, pero que en realidad no, es algo mágico, porque te brinda la oportunidad de ser quien quieres ser, de escribirte (hacerte) ante otro, aunque ese otro sólo exista en tu interior. Sin duda, la empatía y la imaginación te hacen crecer. Crezcamos (soñemos) con cada lectura que hagamos.

Andrea García Ortiz