CARTA PARA LA REINA DEL CRIMEN

“La mejor receta para la novela policíaca:
el detective no debe ser nunca más que el lector”.
Ésa fue su máxima, querida Agatha.
Ése fue el secreto de su éxito.
Estimada Agatha Christie:
Soy una de sus lectoras y admiradoras. Mi curiosidad por sus novelas comenzó cuando aún era niña, una de esas tardes de verano en las que tienes ganas de vivir una aventura, entendiendo por aventura realizar cualquier acto a escondidas, tener esa sensación de hacer algo “prohibido” por lo que merece la pena arriesgarse. Mi aventura consistía en algo tan simple, y tan corriente en la infancia, como cotillear en casa de mi abuela sin ser descubierta, abriendo y cerrando armarios sin parar…
En una de esas hazañas detectivescas, acompañada por mi hermana y mi prima, descubrí una colección de libros muy interesante. Todos ellos estaban escritos por la misma autora: Agatha Christie. Fue sólo una primera toma de contacto, pues apenas leí un párrafo de uno de ellos. Tuvieron que pasar varios años más para que despertase en mí el interés por la lectura, y entonces vino a mi mente la escena que acabo de contar, así que fui a aquel armario y elegí un título: El testigo mudo, una novela policíaca de lo más peculiar que logró hacer que me sumergiera en otro mundo. Recuerdo que me empeñé en buscar la razón de ese título y, al final, me conformé pensando que se refería al perrito (el testigo mudo era el perro, ¿verdad? Él tenía que haberlo visto todo). A partir de ese momento sus obras fueron uno de los mejores entretenimientos de mis veranos, lo tenían todo: intriga, relaciones familiares de lo más enredosas, cuidadosos procesos de investigación criminal, originales escenarios donde se desarrollaban las historias, entrañables personajes como Miss Jane Marple o Hércules Poirot…
Dicen que lo bueno, si breve, es dos veces bueno, y así es. Sus novelas no son muy extensas y eso es parte de su encanto, porque es como si estuvieras viendo una película con todos los elementos necesarios para cautivar al espectador, una película que puedes disfrutar en tu habitación, en la playa o en la piscina. En ella tú eliges los decorados, imaginas a los actores y, por eso, cada lector puede hacer que esa historia que la novela cuenta sea única e irrepetible.
Me despido con un sincero agradecimiento, porque gracias a usted he disfrutado mucho y espero seguir disfrutando de la lectura.
¡Hasta siempre, Reina del Crimen!
Natalia.
¿POR QUÉ LOS UNICORNIOS NO SE QUEDAN CON NOSOTROS? CARTA A ANA MARÍA MATUTE

Admirada Ana María Matute:
Me gustaría felicitarla por haber ganado el Premio Cervantes. Todos los que seguimos su trayectoria nos alegramos muchísimo de ese triunfo que sentimos cercano, casi tanto como los personajes que pueblan sus obras.
Lo cierto es que hasta hace poco nunca había leído un libro suyo (y eso que me los habían recomendado en numerosas ocasiones). En cierto modo, los libros vienen a nosotros como las cosas importantes de la vida…, por eso hay que estar preparados para atender a su llamada. Paraíso inhabitado llegó a mis manos el año pasado, cuando fui a una biblioteca para buscar una novela que refrescase mi verano. Leí las primeras páginas (nunca suelo mirar la contraportada de los libros, lo mejor es leer directamente las palabras del autor) y pronto me vi sumergida en el mundo de Adriana. Me identifiqué tanto con ella, que me sorprendí a mí misma sonriendo mientras leía. Era el tipo de sonrisa que suele emerger cuando te encuentras con alguien que te entiende sin necesidad de que te veas obligada a dar mil explicaciones que no harán más que volver difícil lo sencillo.
Adriana halló una gran fuente de comprensión en Eduarda, una mujer fuera de lo normal, que es todo un ejemplo a seguir, porque se muestra tal y como es, con sus particularidades. Hay que ser muy valiente para ser uno mismo. El misterioso silencio de Adriana, que a menudo preocupa a su madre y que forma una muralla entre el mundo y ella, se rompe cuando ve que puede comunicarse con alguien, cuando sabe que sus palabras van a ser escuchadas de verdad.
Los sueños también se concentran en la noche (no sé por qué siempre relaciono el silencio con la noche), porque es cuando estamos más abiertos a la fantasía, perdemos la férrea noción de la realidad y los prejuicios nos abandonan durante unas horas. Creo que por eso a Adriana le gustaba pasearse en ese momento del día, porque no había ruido, podía soñar tranquila y descifrar aquellos secretos que se camuflaban en la monótona rutina. Los unicornios no se muestran a plena luz del sol…, tienen su instante.
¿Pero por qué no se quedan con nosotros? ¿Por qué se tienen que ir tan rápido? A lo largo de la obra me pregunté por qué Gavi tenía que desaparecer tan pronto, ¿es el sino de los unicornios? Yo no quiero pensar que se van (en esto tal vez delate el idealismo de mis diecinueve años), quiero creer que permanecen a nuestro lado. Aunque tal vez eso es lo que les hace tan especiales. La belleza de lo inalcanzable nos cautiva.
Por favor, Ana María, no deje nunca de escribir y continúe haciéndonos soñar con sus historias. Para todos los que aspiramos a ser escritores algún día, es todo un modelo a imitar, no sólo por el éxito bien merecido que ha alcanzado, sino también por conseguir que las personas se emocionen y vivan con intensidad en un mundo que no ha sido creado por ellos, pero al que se sienten muy unidos, como si hubiera estado siempre ahí esperándonos…
Un beso,
Guiomar Matarranz.
LA ODISEA REAL DE UN ULISES LOCO (Una visión muy personal de

[…] y así lo ha de hacer el quiere alcanzar nombre de prudente y sufrido, imitando a Ulises, en cuya persona y trabajos nos pinta Homero un retrato vivo de prudencia y de sufrimiento, como también nos mostró Virgilio, en persona de Eneas, el valor de un hijo piadoso y la sagacidad de un valiente y entendido capitán, no pitándolo ni describiéndolo como ellos fueron, sino como habían de ser […].
Miguel de Cervantes Saavedra: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (I, 25).
Los niños que hemos vivido y crecido en Alcalá de Henares siempre hemos tenido presente la figura de Don Quijote y de su autor, Miguel de Cervantes. Con una sensación de orgullo por el hecho de ser de la misma ciudad en la que había nacido el escritor nos le imaginábamos pequeño, en pantalones cortos y corriendo por las mismas calles empedradas por las que lo hacíamos nosotros al salir del colegio. Y después, al hacerse mayor y quedarse manco, lo creíamos escribiendo El Quijote en un habitación iluminada por una vela, y que si paseabas por la calle Mayor podías ver a través de su ventana de luz anaranjada cómo lo hacía. O, al menos, eso era lo que le habíamos entendido al maestro que nos daba clase.
Por eso, desde una edad muy temprana he entrado en contacto con la obra cervantina, aunque la primera vez que “nos obligaron” a leerla se me hacía muy difícil mantener una continuidad, enterarme de lo que aquel hombre tan raro decía y hasta sostener el peso de aquel libro enorme e interminable. Era mucho más divertido verlo en televisión en forma de dibujos animados.
Con el paso de los años fueron varias las ocasiones en las que volví a leer El Quijote en el colegio y en el instituto. Pero cuando más partido le he sacado a su lectura ha sido ahora, que con el devenir de los años y los acontecimientos poseo otro concepto de la vida y un pequeño conocimiento de la cultura, la mitología y los textos clásicos, que Miguel de Cervantes tuvo tan en cuenta a la hora de escribir su obra.
Cuando a mitad de la narración se puede leer el párrafo antes reseñado en el que Alonso Quijano hace mención a Homero, a Ulises, a Virgilio, a Eneas y a la areté que todo hombre que se precie anhela alcanzar con toda su alma, uno no puede evitar darse cuenta de que Cervantes era un gran conocedor de la literatura clásica griega y latina.
Hay que tener en cuenta que para que Cervantes entrara en combate en la batalla de Lepanto tuvo que recibir educación e instrucción militar en alguna academia militar española, donde sin duda entró en contacto con La Iliada de Homero, ya que ésta era muy utilizada con ese propósito por estar cargada tanto de valores como de tácticas y prácticas militares.
Aparte de que Cervantes hubiese estudiado en Italia y fuera conocedor de los grandes escritores clásicos, es muy posible que cuando más estrechamente entró en contacto con las obras de éstos, con la cultura que vivieron y su mitología, fue en esta época de su vida en que ingresó en la milicia y en sus años de cautivo en Argel. ¡Largas son las tardes de viaje en un barco, y largos se hacen los años hecho prisionero!, donde pudo haberse empapado de obras como La Iliada, La Odisea o La Eneida.
Todo esto me hace pensar en si Miguel de Cervantes, al ponerse a escribir El Quijote, lo que buscaba era poder llevar a cabo un acto casi experimental y realizar la obra a imagen y semejanza de las homéricas y virgiliana, pero dentro de su marco contemporáneo. ¿Qué pasaría si Ulises o Eneas se dieran una vuelta por los pueblos de La Mancha a finales del siglo XVI? Pero, además, con este proyecto conseguía otro fin, y era el de ofrecerle a la sociedad española de esa época la oportunidad de poder leer, escuchar en la mayoría de los casos, las aventuras de esos héroes homéricos, pero de una manera más cotidiana y en un escenario en que les fuese fácil presentar a estos personajes a unos españoles que, en su mayoría, rozaban el analfabetismo y a los que nunca les sería posible tener acceso a las obras clásicas.
De este modo, y con ese fin, podría haberse gestado en un principio la obra cervantina. Pero, en un momento dado, Cervantes habría imaginado lo que hubiese ocurrido si alguien se presentase en cualquier pueblo manchego defendiendo altos y nobles valores renacentistas inspirados en los que defendía Ulises en La Odisea o en La Iliada. La reacción primera y más segura habría sido el asombro y la sorpresa, que llevarían después a la risa y, posteriormente, a la burla.
Por eso, aún necesitaba el autor acercar más a esos héroes y a los españoles del siglo XVI, y para ello utilizó a los personajes más conocidos de entonces, defensores de esos mismos valores durante todo el Renacimiento: los caballeros. Pocas personas eran las que no habían oído hablar sobre ellos o habían leído las hazañas que contenían las novelas de caballería, que en muy diferentes formas y bajo muy diversos títulos corrían por todo Occidente. Poco a poco, el experimento le iba llevando más hacia la comedia que hacia la majestuosidad de las obras clásicas, al tiempo que su personaje viraba más hacia la locura y la burla que hacia la heroicidad.
Parecía claro el efecto que El Quijote iba a tener en la sociedad contemporánea cervantina, pero lo curioso es cómo ese efecto ha llegado a la actualidad, a la sociedad del siglo XXI. Actualmente, cualquier persona sabe leer y escribir perfectamente, ha tenido una educación y ha accedido, gracias a la misma, a las obras clásicas. De alguna manera, obligada o motivada por el entusiasmo, ha leído La Odisea de Homero al igual que El Quijote. Ahora bien, ninguno de nosotros afirmaría que Odiseo o Ulises estaba loco, aún cuando sus amigos son convertidos en cerdos, tiene que enfrentarse a un gigante con un solo ojo y le atacan monstruos de los acantilados en forma de bellas mujeres que le intentan engañar con maravillosos cantos.
Pero, ¿qué afirman esas mismas personas cuando ven a Alonso Quijano enfrentarse a unos molinos que se han convertido en gigantes, o a un ejército de ovejas como hizo el héroe homérico Ayax? Claro está que su opinión es que este señor estaba loco. Parece que lo que marca la diferencia es el marco y la época en la que ocurren unos mismos hechos, protagonizados por unos personajes con comportamientos similares y que defienden unos mismos valores.
Con esto, Miguel de Cervantes da inicio al fin de los valores que se intentaban inculcar a los miembros de la alta sociedad renacentista, quienes creían poseer inspirados en esa antigüedad y esplendor clásicos, pero que, sin embargo, a la hora de ponerlos en práctica el resto de la población, nada tenían que ver con cómo lo hacía la nobleza. El hambre y las necesidades hacían imposible que este tipo de valores tuvieran importancia y, por tanto, sirvieran únicamente para la burla, la risa y para ridiculizar a aquellos que el escritor tuvo que aguantar y que le abandonaron en la indigencia.
Daniel Perrino López.
CARTA A EL CHOJIN

Saludos Chojin. El motivo de esta carta es realizarte algunas preguntas acerca de tu libro Rap, 25 años de rima. Permíteme que me presente. Me llamo Miguel Ángel Cabezas, estoy estudiando el Grado en Humanidades en la Universidad de Alcalá. Tenemos una asignatura llamada Historia de la Lectura, en la que nos dijeron que escribiéramos una carta a cualquier persona que hubiera escrito un libro, fuera cual fuera. Esto me dio pie a leer la Historia del Rap en España, porque no hay nada mejor que trabajar (o estudiar) lo que te gusta. Y ahora me piden que dialogue contigo, que diga lo agradecido que estoy por tu obra, que te pregunte cosas, o te diga mi opinión acerca de la obra.
Sin embargo, ni tú eres Santa Claus, ni yo soy un bebé de teta. En contraposición a las malas lenguas, los universitarios no (solo) somos seres dionisíacos, dedicados a los placeres carnales y a la pereza por vicio, y además, viniendo de la Facultad de Filosofía y Letras, lo que nos enseñan ante todo es a pensar por nosotros mismos, a reflexionar de forma razonada, y a saber realizar críticas y análisis de cualquier texto filosófico histórico o artístico (tipos de textos que están presentes en la obra). Si he decidido escribirte, es porque dentro y fuera del movimiento del hip hop, eres escritor. Alguien que escribe un libro, no solo espera opiniones y felicitaciones. Aunque no lo desee, también querrá ser puesto a prueba, para que en cierto modo tenga que defender lo que es suyo, y además superarse a sí mismo.
En el ámbito universitario se habla de rap. Muchos queremos que la poesía urbana sea un episodio más dentro de los libros de Historia de la Literatura. Nosotros somos los que estamos viviendo ese cambio, y soy consciente de ello. Pero como siempre, hay mucha gente que lo único que ha visto más cercano al hip hop es la película de Ali-g y que tiende a generalizar. Y yo intento dar a conocer lo que es este mundo, que no se trata de fumar porros y sentirse más macho que los demás. Supongo que hay gente que nunca lo entenderá, aunque es una de las cosas que más me gustaría “dialogar” contigo. La expansión del movimiento y cómo ve la gente todo esto “desde fuera” es bastante importante. También hay otras cosas que me gustaría comentar: el papel de la piratería en el rap, la “chulería” del Mc y el papel de la mujer en el rap.
Así, pues, he de decirte que tu libro Historia del Rap en España me ha creado un gran entusiasmo, ya que por fin alguien se ha decidido a contar lo que es la historia del rap en nuestro país. El hip hop es práctica, pero ya empezaba a echar de menos algo de teoría en este movimiento. Necesitaba grandes respuestas a pequeñas preguntas, y confirmar cosas que tenía por meras hipótesis y aquí las he encontrado (todo un detalle lo del glosario). Hay demasiadas letras en España que hablen del rap, del estilo y del flow, pero ninguna los define. La gente suele hablar sin tener ni idea y es una de las cosas que más me repatea. Es muy emocionante observar cómo va creándose un estilo, y observar las diferencias entre el rap de 2008 y CPV en sus inicios. Y es que, aunque no seamos expertos teóricos del rap, los que hemos crecido con el rap de Nach o de SFDK o el tuyo, y luego hemos descubierto CPV, somos capaces de captar mejor las diferencias, las similitudes, las técnicas, que hay entre los grupos de antes y de ahora. Cuando escuchas por primera vez CPV, La Saga Continúa, te niegas a llamar a eso rap (nada que ver con lo que piensas tras la segunda vez). Te das cuenta de que el rap que has escuchado desde siempre, sigue unas reglas. Los oyentes de rap que sólo hemos oído a los grupos de primeros de siglo, nos cuesta contemplar estructuras distintas a las que están establecidas, al cuatro por cuatro. No entendemos por qué dicen tantas cosas seguidas, o por qué se empeñan en decir tantas sílabas en una estrofa cuando podría hacerse en dos perfectamente. No se doblan las voces, cosa que se nota. Hay tracks dentro del mismo álbum donde se utiliza la misma base (cosa para mí totalmente antiestética, impensable). La base por alguna razón no tiene sonidos armónicos, ni melodía, sino que tiene el bombo la caja, y sonidos aleatorios que se repiten. Y lo más importante: te das cuenta de que este rap, no está hecho para que le guste al que escucha. Hay ausencia de adorno, sólo importa el mensaje. Es más bien como si te dijeran: "esto es lo que hay, si te gusta bien, y si no, pues te vas". Esto cambia tu percepción del rap. Antes pensabas que el MC tenía que convencerte de que era el mejor, como si tú, como público, fueras juez de su futuro y de alguna manera tuvieras poder sobre él. Pero no es esa la realidad.
Al revés, si CPV es el mejor grupo de rap (desde mi punto de vista) es por esa misma despreocupación hacia el oyente, centrándose en su estilo propio, en las críticas directas que hace al sistema (críticas duras que no he visto en cualquier otro grupo o MC). Te das cuenta aquí, que todas esas diferencias que veías con el rap actual, no son creadas, sino que con el paso del tiempo se han creado hasta llegar al rap de hoy.
Peor aún es la sensación, cuando observas a Mc Randy y a Dj Jonko cantar el Hey Pijo. Lo primero que piensas es que eso no es rapear, sino un chaval de 18 años que dice cosas (con una letra pobre) al ritmo de una base. Lógicamente, luego observas que es una de las formas más arcaicas del rap español y que tiene suma importancia, ya que es el “clásico”.
A continuación, voy a pasar a realizarte varias preguntas:
Hablemos pues de la chulería del MC. En el libro dejáis bastante claro que el hip hop es un modo de vida, con sus diferentes manifestaciones artísticas. En el rap esta chulería innata se demuestra siempre, y afirmas convincentemente que los MC´s entre ellos luchan por ser mejor el uno que el otro, y a la vez esto les permite superarse a sí mismos, y en definitiva les hace felices. Cualquier ser humano que cumpla un par de condiciones físicas puede hacer rap. Tener voz y capacidad de pensar. Sin embargo… ¿hasta qué punto es correcta la chulería del MC? ¿Realmente un MC debe sentirse superior a otro porque él lo piense? ¿Quién decide quién es bueno y quien un toyaco? Cuando escuchamos a alguien rapear, sabemos perfectamente si lo que hace vale o no. Le he enseñado una canción de 5 grupos distintos a varias personas que no tienen nada que ver con el movimiento del hip hop y los han valorado en cuanto estilo, uso de la palabra, y música, y todos han coincidido en lo mismo: Doble V se llevaba el mejor puesto. Sin embargo… ¿somos realmente nosotros jueces de los demás? ¿tenemos ese derecho a juzgar?
Hablemos de la piratería. La piratería es la pesadilla de toda discográfica que quiera ganar dinero a costa de la música. Sin embargo, ¿consideras tú, como artista y MC, que la piratería es beneficiosa para el artista? ¿Hasta qué punto es perjudicial económicamente la piratería para un MC? Hay que tener en cuenta varias cosas… En la antigua Grecia, cuando la gente iba al teatro, no se esperaba ninguna sorpresa. Sabía perfectamente la obra que iba a ser representada y los actores debían sorprender al público con la belleza de los decorados o con la música. De la misma manera, hoy día, quien va a comprar un disco de rap, sabe perfectamente lo que hace. Sabe lo que va a comprar (es más, seguro que ya ha escuchado las canciones en Youtube o por otro medio). Sin embargo, en la antigua Grecia no había Internet, ni Emule. Hoy en día, las descargas del Ares junto con Youtube y Spotify son la forma más rápida, fácil y sobre todo barata de disfrutar de la música. Esto afecta al rap ante todo. Sin embargo, debéis de reconocer, MC´s, que si no fuera por la piratería, no se uniría al hip hop tanta gente. Y esto sí es beneficioso para el artista, pues le dará mucha fama, gracias a la facilidad que tiene Internet para la difusión de las cosas. Con la fama, y la acogida popular, comenzarán a subir las ventas, y las salas de conciertos comenzarán a llenarse. Así pues, ¿es perjudicial la piratería?
Una última pregunta estoy obligado a realizar, acerca de la mujer en el rap, aunque no te corresponde a ti, sino a tu compañero, Francisco Reyes. En el libro, dice que la mujer en el rap es diferente, porque de alguna manera no necesita que los demás se fijen en ella: “Por lo tanto, y como hemos visto, el Mc, por ejemplo, se dedica a hablar de lo bueno que es, en la mayoría de las ocasiones. Una mujer o chica, a esa misma edad -pongamos diecisiete años- no necesita demostrar lo buena que es, porque sabe que, con una mirada o una sonrisa, puede hacer con los hombres/chicos que le rodean lo que ella quiera, y ése es su poder”. Supongo que con este párrafo sois conscientes de lo que decís, pero sin duda alguna hay cosas con las que no estoy de acuerdo. No creo que una cosa tan simple pueda servir como respuesta a la pregunta de por qué hay pocas mujeres en el rap. No me parece correcto el argumento de que el Mc solo hable de sí mismo la mayoría de las veces, pues la mujer Mc también hablará de sí misma la mayoría de las veces. De hecho, me atrevería a decir, que de las pocas mujeres Mc que he visto (dentro de las relativamente pocas que existen) hablan más de sí mismas que los hombres. Simplemente por el hecho de que son menos en el movimiento ya tienen la “obligación” de hablar más de sí mismas que los hombres, y de creerse superiores sobre la inmensidad de los Mc´s hombres que existen: "¿qué pasa?, ¿que por ser mujer no voy a rapear?". Además, con el argumento de que cualquier mujer de diecisiete años puede conseguir lo que quiera con los demás, estáis intentando aumentar la autoestima de las mujeres, cuando todos sabemos, que no todas las mujeres de diecisiete años siempre consiguen lo que quieren con una mirada o una sonrisa. Si hay menos mujeres que hombres en el rap es porque, en sus inicios, el papel de la mujer en la sociedad no había evolucionado hasta el grado actual. La igualdad entre hombre y mujer es todavía una utopía para la sociedad, desgraciadamente. El hecho de subirse a un escenario requiere valor y seguridad en sí mismo. Cualquier persona puede hacerlo, sea hombre o mujer. Desde mi punto de vista, si las mujeres no se suben al escenario para hacer rap tanto como los hombres, es porque ante la inmensidad de hombres Mc´s se sienten presionadas, inseguras o “fuera de su lugar” (cosa que a mí me gustaría que cambiara, ya que considero que el rap, como el resto de las cosas, debería de ser de todos). Sin embargo, en la actualidad, la mujer en el rap está mal vista, no voy a andarme con tonterías: la mayoría de la gente considera a las mujeres Mc´s como “malas”, sin flow. Esto tiene que ver con la primera pregunta que te formulé.
Termino esta gran carta, que a pesar de la extensión espero que hayas leído, con una pequeña anécdota que me ocurrió esta mañana. Un compañero, Raúl, me comentó que si iba a acercarme a ti, te llevara uno de tus discos, para que se lo firmaras. No creo que sea porque no ha escuchado tus canciones lo suficiente como para saber que un autógrafo no significa nada. Sin embargo, sí que nos sentiríamos agradecidos si contestaras a esta carta a través del mismo canal por el que la has recibido. Un prólogo espléndido, por cierto.
Paz y respeto.
Miguel Ángel Cabezas.
ANOTACIONES AL MARGEN

Es evidente la importancia de las anotaciones al margen en los libros para obtener de ellos informaciones imposibles de obtener en ninguna otra documentación acerca de los usos de la escritura, de las distintas formas de desarrollo o génesis del pensamiento, y sobre todo de los modos de leer, de cómo los lectores construyen los significados de sus lecturas, asumiendo lo escrito como suyo, transformado en idea lo que pasa a formar parte de su mente y de sus reflexiones, acciones, creencias y comportamientos vitales. Es, por tanto, crucial el diálogo que se realiza entre lo que se escribe, lo que al margen se anota, y lo que se lee. Porque lo que el lector anota en esos márgenes construye un nuevo texto, que enriquece al anterior.
Hoy en día vivimos una transformación de los hábitos de lectura, sobre todo a causa de las nuevas tecnologías, como Internet, y especialmente los ebooks en lo que se refiere al mundo editorial, antes sólo de papel. Esto supone un enorme cambio, no es algo intranscendente, puesto que transforma nuestros comportamientos lectores, incorpora nuevas formas de pensar y produce nuevas acciones culturales. Esto me lleva a pensar en que, todas estas transformaciones, pueden suponer ganancias o pérdidas, depende de cómo se interpreten. Sin duda, el libro electrónico y la página digital llevarán a perder la costumbre de anotar nuestras ideas en los libros. O si no se pierde, desde luego tendrá lugar una adaptación de esta práctica a los nuevos formatos electrónicos e informatizados: ¿realizará el lector anotaciones en un archivo de Word, a través de portátiles u ordenadores? ¿O en formato oral mediante grabaciones en dispositivos como los móviles? ¿O los nuevos dispositivos de lectura acabarán incluyendo, si es que no lo han hecho ya, la opción de que el lector escriba? Incluso, yendo más allá... ¿podrán las notas al margen convertirse en lecturas orales y generar debates y tertulias on line o en vivo? De hecho, esto no está tan alejado de la realidad actual, cuando podemos asistir constantemente a conferencias y debates en torno al mundo del libro y de la lectura, en las que el autor, por ejemplo, presenta su libro y el público dialoga y pregunta sobre el mismo. Quizás evolucionemos a entornos dónde el autor lea en público su obra, presencialmente o a través de la pantalla, y toda la audiencia comente esas "notas al margen" de forma oral, quedando registradas con una grabación en vídeo del evento. Independientemente de todo, esto no compromete las ideas particulares de cada cual, aquellas que una lectura, hecha o no en silencio, les sugiera, realizadas sobre un soporte digital. Ni tampoco descarta la opción de una mezcla de formatos, clásicos-modernos: puede leerse en pantalla y, al tiempo, tener al lado un cuaderno donde anotar o hacer esas anotaciones en otro fichero que pueda abierto al tiempo que el que leemos y donde anotemos todo lo que queramos.
Toda esta reflexión viene a colación de un artículo publicado en el periódico El País el pasado 17 de marzo de 2011, en el que se reflexiona sobre los cambios electrónicos que afectan al mundo de la lectura y del sector editorial, haciendo referencia a las anotaciones que durante años han realizado los grandes intelectuales del planeta, desde Darwin hasta Mandela. Puede consultarse en www.uco.es/servicios/comunicacion/dossier/item/download/71611.
Bárbara Medina de Francisco
SORPRESA EN LA EVOLUCIÓN DE LA LECTURA
Únicamente quiero hacer un pequeño comentario sobre la evolución de la lectura una vez terminada la asignatura. En mi opinión, a medida que han ido pasando los años ha cambiado radicalmente la concepción de la lectura tanto por parte del lector como del escritor. En estos tiempos, se lee por pura diversión, por entrenerse y por involucrase en historias ajenas. Ha pasado a un segundo plano toda aquella lectura más reflexiva y de opinión, o simplemente la basada en hechos políticos o de pensamiento. Ésto ha sido potenciado, fundamentalmente, por la enorme aparición de escritores comerciales, que narrando con bastante menor calidad, han derivado sus trabajos a una concepción más ociosa de la lectura. Ahora hay libros para todo tipo de públicos, de todo tipo de temas y de todo tipo de escritores. El aspecto comercial se agranda por las innumerables versiones en el cine de múltiples novelas y el profundo surgimiento de trilogías y series de novelas de un mismo personaje.
Sorprende el lugar donde se produce la lectura en estos tiempos. Ya no se considera un acto de soledad, en un cuarto a media luz y en profundo silencio; o un acto de relax, en un campo con el píar de los pajaros como compañía. No, ahora montas en transporte público y encuentras lectores por doquier, que unen la lectura al tiempo que tardan en llegar al trabajo, luego en casa se olvidan del libro y lo retoman al día siguiente, a la misma hora y con el mismo ruído. ¿Se pierden las costumbres o disminuye el tiempo el libre para leer? ¿Por qué leer si lo puedo ver en el cine? Sin embargo, ahora se hacen más libros, proliferan los escritores y los tipos de lectores y la tecnología va haciéndose hueco en este tradicional arte. Realmente, ¿ha mejorado o empeorado la lectura? ¿O simplemente ha evolucionado con el tiempo?
David Sánchez-Talavera Martín.
CAMBIOS EN LA IMPORTANCIA Y CONCEPCIÓN DE LA LECTURA

Es cierto que el carácter de la lectura ha cambiado, en el siglo XIX los libros eran un bien preciado y el poseer libros daba un cierto prestigio social, las bibliotecas personales crecían y eran reflejo de los propios individuos.
Esta situación ha cambiado hoy e incluso en edades adolescentes parece que leer libros te convierte en “el raro”. Que fuera de los círculos de la Universidad muchos tengamos amigos que no leen nada y los intereses de los jóvenes se centren ahora en otras vías refleja que, en cierto modo, se ha perdido ese prestigio que concedía el libro y que conceden en la actualidad, por ejemplo, los coches.
Sin embargo, esta pérdida de prestigio de la lectura no significa que la lectura no tenga una función y un poder. El poder de la lectura es que nos llega a hacer independientes, nos hace pensar por nosotros mismos, nos aparta de las redes que nos tienden, es lo que quizá teman quienes “mandan”. Por ello, a pesar de la pérdida del prestigio social que tenía la lectura en el siglo XIX o en otras épocas anteriores, hoy su poder reside en hacernos un poco mas libres.
Por tanto, olvidándonos de los porcentajes que nos brindan las encuestas y los estudios sobre los índices de lectura en la época actual, el único consejo posible que puedo escribir en este blog es que hagamos uso de lo que tras muchos años se ha conseguido: el acceso a lectura de toda (casi toda) la población, lo que hace, sin duda, que la lectura tenga hoy más poder que el que haya podido tener nunca.
Ignacio Garnacho Gómez.
EL REY RANA

¿Quién no conoce el cuento del rey rana? Forma parte de los cuentos de los Hermanos Grimm. Se trata de una princesa que pierde su bola dorada y la rana se la devuelve pidiendo a cambio que pueda jugar, comer y dormir con la princesa. Ella no quiere concederle esta petición y al final se enfada mucho y tira la rana contra la pared. La rana se convierte en un príncipe y los dos se casan. Seguro que hay muchas versiones más, porque antes de que los Hermanos Grimm y otros autores los pusieran por escrito, los cuentos se trasmitían oralmente. En Internet sólo he encontrado la versión de los Hermanos Grimm.
El año pasado Walt Disney Pictures hizo una película que en español se titulaba Tiana y el Sapo. Desgraciadamente no he tenido tiempo para ver esta película, pero según el trailer no parece que la historia tenga mucho que ver con la de los Hermanos Grimm. El trailer nos dice que hasta ahora nadie ha sabido que pasó de verdad después de que la princesa besara a la rana. Se puede ver cómo tras el beso la princesa se convierte en una rana. Es decir, que en la película hay por lo menos dos cambios, comparando ésta con la versión del cuento de los Hermanos Grimm.
1) La rana quiere un beso de la princesa.
2) La princesa se convierte en una rana.
La idea de que la rana quiera un beso de la princesa aparece recogida en un libro cuyo contenido no tiene nada que ver con este cuento. En alemán se titula Ungeküsst und doch kein Frosch. Es un poco difícil traducirlo al español, pero podríamos decir que significa algo así como «No ser besado, pero tampoco ser rana». Este libro fue escrito por un cristiano estadounidense, Joshua Harris, y el título original es I kissed dating goodbye, («Le dije adiós a las citas amorosas»). El autor cuenta en este libro que dejó de salir con chicas, en el sentido de que dejó de tener relaciones no serias, para así esperar a encontrar a la mujer de su vida, con la que se casaría en el futuro.
Como este autor tuvo bastante éxito con esta obra escribió otro libro que en alemán se titula Frosch trifft Prinzessin («Rana encuentra a princesa»). Fue traducido al inglés como Boy meets girl y en español como Él y ella. Se trata de la continuación del primer libro, y es un compendio de consejos para parejas cristianas. El autor cuenta cómo conoció a su mujer y luego se casó con ella. Probablemente no tenga mucho que ver con el cuento original, aunque no lo sabemos, pues es probable que la rana estuviera enamorada de la princesa cuando todavía era rana. La princesa seguramente no. Supongo que se trata simplemente de la continuación del título del primer libro.
De todos modos, a partir de todos estos ejemplos podemos ver cómo los cuentos aparecen, se tranforman, cambian, se leen, se cuentan, etc., en todo el mundo a lo largo de diferentes momentos, es decir, tienen su propia Historia de la lectura.
Gerlinde Mathias
EL PODER DE LA PALABRA III

Bienvenidos a la cuarta reflexión del poder de la palabra. Hoy he querido recuperar una reflexión que ya me planteé hace tiempo. Mi intención era haceros partícipes de ella por si os apetece comentarla. Además, he querido ampliar la reflexión, porque me ha parecido muy interesante la opinión de Guadalupe sobre los e-book.
Hay quien lee por aburrimiento, quien lee para encontrar, quien lee sin leer, quien lee para evadirse y quien lee por mero placer... Entre otras tantas. Es muy común aquello de recortar trozos de periódico, grabar la escena final de un videojuego o subrayar aquella cita tan famosa de tus libros favoritos. A veces se hace porque uno quiere tenerlo ahí para recordarlo siempre; otras, porque necesitas recordarlo para realizar algún trabajo a posteriori.
Y vosotros… ¿cómo llevais aquello de señalar los libros? Por una parte es muy útil para poder comentar y recordar cosas después. Pero, por otra, es un engorro llevar un lápiz a todas partes y sujetarlo en todo momento (esos viajes en autobús que en vez de subrayar tachas sin querer). También hay veces (en mi caso al menos) que duele "manchar" los libros mediante las anotaciones y el subrayado. Pero no hacerlo facilita el olvido de aquello que quieres recordar.
Actualmente no me importa subrayar los libros. Los hace mucho más personales y únicos. Apuntar cuándo empezaste a leértelo, cuándo lo acabaste, qué te hizo sentir en las últimas páginas, qué te aportó (incluso las palabras que no entediste y luego fuiste a buscar en el diccionario). Un ex-libris (o como se llame). Últimamente estoy siendo muy extremista a la hora de personalizar (por no decir tunnear) los libros.
Y es que los libros tienen una duración determinada, y más hoy en día que son de muy mala calidad y el pegamento acaba por consumirse. Los libros ya no son un artículo de lujo ni algo fabricado con cariño. Están desligados totalmente del valor simbólico del que gozaron en el pasado. Por eso mismo pienso que hoy en día el valor de los libros viene dado por el lector, no por el libro en sí. Muchos pueden tener un mismo libro, pero nadie tendrá TÚ libro. En tu mano está que lo dejes impecable tal y como lo compraste o que lo dejes lleno de críticas de aquel día en que estabas enfadado, de lágrimas de aquel otro día en que te ocurrió "aquello", de recuerdos, de sueños, de experiencias. El e-book facilitará apuntar todas estas cosas sobre los "libros" por así llamarlos, pero de una manera infinitamente menos personal.
Tanto texto para tan poco jeje. ¿Cómo usais los libros vosotros? ¿Intentais tenerlos al terminar tan inmaculados como al principio, o apuntais en ellos todo lo que os recuerda, interesa u os parece importante rememorar?
P. D. Probablemente éste sea el último artículo del blog que escriba. Tengo preparados unos últimos fragmentos sobre el que puede que sea mi libro más importante. La elegancia del Erizo, de Muriel Barbery. No pienso dar argumentos u opinar sobre dichos fragmentos, porque creo que ellos mismos ya prueban de sobra la importancia de la lectura y lo relevante que puede ser un libro en nuestras vidas. Son muchos textos, sí. No pretendo que se lean todos. Pero sí dar una ligera idea del poder de la palabra.
Un saludo y suerte con los exámenes.
Y recordad, que a veces, cuando se regala un libro, se está regalando vida.
Sergio García Polo.
TEXTO 1
Estaba Poseída. Puesto que mi hambre no podía saciarse con el juego de interacciones sociales inconcebibles para mi condición, se saciaría con los libros. Por primera vez, toqué uno en mi vida. Había visto a los mayores de la clase mirar en ellos invisibles rastros, como si una misma fuerza los moviera a todos y, sumiéndose en el silencio, extraer del papel muerto algo que parecía vivo.
Aprendí a leer sin que nadie se enterara. Los demás niños seguían balbuciendo las letras cuando yo hacía tiempo que conocía ya la solidaridad que teje entre sí los signos escritos, sus combinaciones infinitas y los sonidos maravillosos que me habían marcado en ese mismo lugar, el primer día, cuando la maestra pronunciara mi nombre. Nadie lo supo. Leí como una posesa, a escondidas primero, luego, cuando me pareció haber superado el tiempo de aprendizaje normal, a la vista de todos pero cuidándome mucho de disimular el placer y el interés que la lectura me suscitab
La niña frágil se había convertido en un alma hambrienta.
TEXTO 2
La Civilización es la violencia domeñada, la victoria siempre inconclusa sobre la agresividad del primate. Pues primates fuimos y primates somos, por mucha camelia sobre musgo de la que aprendamos a gozar. He ahí la función de la educación. ¿Qué es educar? Proponer sin tregua camelias sobre musgo como derivativos de la pulsión de la especie, porque ésta no cesa jamás y amenaza sin tregua el frágil equilibrio de la supervivencia.
TEXTO 3
Cuando estoy angustiada, me recluyo en el refugio. No hace falta viajar; me basta ir a las esferas de mi memoria literaria. Pues ¿qué contemplación más deliciosa que la de la literatura?
TEXTO 4
Así ocurre con muchos de los momentos felices de nuestra existencia. Liberados de la carga de la decisión y de la intención, avanzando en nuestros mares interiores, asistimos, como a las acciones de otro, a nuestros distintos movimientos admirando sin embargo su involuntaria excelencia. ¿Qué otra razón podría yo tener para escribir esto, este irrisorio diario de una portera que se va haciendo vieja, si la escritura no participara de la misma naturaleza que el arte de la siega? Cuando las líneas se convierten en demiurgo de sí mismas, cuando asisto, como una maravillosa inconsciencia, al nacimiento sobre el papel de frases que escapan a mi voluntad e, inscribiéndose ajenas a ella en el papel, me enseñan lo que no sabía ni creía querer, gozo de este alumbramiento sin dolor, de esta evidencia no concertada, de seguir sin esfuerzo ni certeza, con la felicidad del asombro sincero, una pluma que me guía y me arrastra.
Entonces, accedo, en plena evidencia y textura de mí misma, a un olvido de mi propio ser rayano en el éxtasis, saboreo la feliz quietud de una conciencia espectadora.
TEXTO 5
Yo en cambio pienso que solo se puede hacer una cosa: dar con la tarea para la cual hemos nacido y llevarla a cabo como mejor podamos, con todas nuestras fuerzas, sin buscarle tres pies al gato y sin creer que nuestra naturaleza animal tiene algo de divino. Sólo así tendremos el sentimiento de estar haciendo algo constructivo en el momento en que venga a buscarnos la muerte. La libertad , la decisión, la voluntad, todo eso no son más que quiemras. Creemos que podemos hacer miel sin compartir el destino de las abejas: pero también nosotros no somos sino pobres abejas destinadas a llevar a cabo su tarea para después morir.
TEXTO 6
Ay, ay, ay, me he dicho, ¿quiere esto decir que así es como uno tiene que vivir su vida? ¿Siempre en equilibrio entre la belleza y la muerte, el movimiento y la desaparición?
Quizá estar vivo sea esto: perseguir instantes que mueren.
TEXTO 7
Cuánto te añoro ya… Esta mañana comprendo lo que morir significa: en el momento de desaparecer, quienes mueren para nosotros son los demás pues yo estoy ahí, tumbada sobre la acera algo fría y me trae sin cuidado fallecer; ello no tiene más sentido esta mañana que ayer. Pero ya nunca volveré a ver a los que quiero, y si morir es eso, desde luego es la tragedia que dicen que es.
TEXTO 8
Al contrario, sobre todo no hay que olvidarlo. No hay que olvidar a los viejos de cuerpo podrido, los viejos a dos pasos de uan muerte en la que los jóvenes no quieren pensar (confían a la residencia de ancianos la tarea de llevar a sus padres a la muerte sin alboroto ni preocupaciones=, la inexistente alegría de esas últimas horas que tendrían que disfrutar a fondo pero las pasan en el tedio y la amargura, rumiando los mismos recuerdos una y otra vez. No hay que olvidar que el cuerpo se degrada, que los amigos se mueren, que todos te olvida, que el final es soledad. No hay que olvidar tampoco que esos viejos fueron jóvenes, que el tiempo de una vida es irrisorio, que un día tienes veinte años, y al siguiente ya son ochenta. Colombre cree que uno “puede darse prisa en olvidar” porque para ella la perspectiva de la vejez está aún tan lejos que es como si nunca fuera a ocurrirle. Yo en cambio hace tiempo que aprendí que la vida se pasa volando, mirando a los adultos a mi alrededor, tan apresurados siempre, tan agobiados porque se les va a cumplir el plazo, tan ávidos del ahora para no pensar en el mañana… Pero si se teme el mañana es porque nos es abe construir el presente, y cuando no se sabe construir el presente, uno se dice a sí mismo que podrá hacerlo mañana y entonces ya está perdido porque el mañana siempre termina por convertirse en hoy, ¿lo entendéis?
De modo que sobre todo no hay que olvidarlo. Hay que vivir con la certeza de que envejeceremos y que no será algo bonito, ni bueno, ni alegre. Y decirse que lo que importa es el ahora: construir, ahora, algo, a toda costa, con todas nuestras fuerzas. Tener siempre en mente la residencia de ancianos para superarse cada día, para hacer que cada día sea imperecedero. Escalar paso a paso cada uno su propio Everest y hacerlo de manera que cada paso sea una pizca de eternidad.
Para eso sirve el futuro: para construir el presente con verdaderos proyectos de seres vivos.
NIHIL NOVI SUB SOLE: ¿TERMINARÁ EL E-BOOK CON EL TRADICIONAL LIBRO IMPRESO?

Tú que deseas que mis libritos estén contigo en todas partes y quieres tenerlos como compañeros de viaje, compra los que el pergamino oprime en pequeñas páginas; deja la biblioteca para los grandes libros grandes, a mí una sola mano me abarca (Marcial, Epigramas, I. 2, siglo I).
En estas líneas encontramos el que podría ser el primer anuncio de la Historia del Libro. En ellas es el propio códice el que se dirige a sus lectores hablándoles de las ventajas que pueden encontrar en él (es pequeño, manejable y, al estar realizado en pergamino y no en papiro, considerablemente más barato). Nos situamos en la Roma Imperial y estamos ante una de las mayores revoluciones de la Historia de la Lectura: la invención del codex. Tendremos que esperar catorce siglos para asistir a la otra gran revolución material del libro, cuando a mediados del siglo XV Johannes Gutenberg inventó la imprenta de tipos móviles y en 1456 editó la famosa Biblia de Gutenberg, también conocida como la Biblia de las 42 líneas, llamada así por el número de líneas que aparecían en cada página. Con ella inauguramos lo que conocemos como la Edad de la Imprenta. A partir de ese momento, la imprenta irá abriéndose paso entre la tradición manuscrita y el libro impreso se irá colando poco a poco en las casas del público lector. Los eruditos e intelectuales al principio se mostrarán reacios ante este gran avance, pero con el tiempo descubrirán que la rapidez, la precisión y la difusión que conoce el libro gracias a este invento recompensa con creces el encanto y el prestigio que daban los libros manuscritos. Eso sí, no debemos olvidar que ambos convivieron durante siglos y que, en los primeros años de la imprenta, las ediciones se hacían simulando a los manuscritos (los llamados incunables), que incluso reservaban un espacio para iluminaciones en color y otros detalles finales que debían realizarse a mano.
No estoy segura de que la revolución de la que hoy somos protagonistas sea comparable con la sucedida en pleno Renacimiento europeo. El e-book constituye un nuevo soporte de lectura que, como es obvio, nos habla de nuevas prácticas lectoras y de un nuevo público que tiene otras necesidades para las cuales el papel impreso se ha quedado obsoleto. Pero, ¿hasta qué punto podemos afirmar que esto sea cierto? ¿El e-book es fruto de una verdadera necesidad o del marketing empresarial del mundo capitalista? Sin lugar a dudas le falta uno de los rasgos esenciales para que cualquier soporte funcione: el abaratamiento del producto. Si hoy decidiéramos adquirir un e-book nos costaría entre 200 y 600 euros dependiendo de las funciones que eligiéramos (capacidad de memoria, tamaño de la pantalla, posibilidad de leer varios formatos, acceso WIFI, etc.). En España podemos optar a cinco marcas diferentes: Papyre, Jetbook, Cybook de Bokeen, iLiad de IRex y diferentes modelos de la marca Sony. Todos ellos se nos presentan como una de las grandes innovaciones del siglo XXI, que nos permitirán leer desde cualquier parte del mundo con sólo pulsar una tecla. Los grandes comerciales de este producto nos ofrecen una biblioteca de miles de ejemplares en un aparato fácil de manejar por ser ligero y pequeño, en un soporte que nos permite anotar, subrayar y personalizar nuestros textos. Además, garantizan que el invento de la tinta electrónica hace que la lectura sea más cómoda, sin que terminemos con los ojos achicharrados por la luminosidad de la pantalla (lo que nos sucede a los que estamos acostumbrados a trabajar con ese maldito instrumento sin el cual no podríamos sobrevivir: el ordenador). A esto me refiero cuando hablo de necesidades que no lo son tanto… ¿Cuántos libros somos capaces de leer a lo largo de nuestra vida? ¿Para qué queremos tener mil o dos mil libros en formato electrónico, si tenerlos ahí no significa que los vayamos a leer? ¿Y qué es un texto sin su lector?
No obstante, parece que todo son ventajas, pero yo, una romántica empedernida que sella, firma y fecha cuidadosamente todos sus libros, me niego a entrar dentro de este fervor tecnológico de muchos coetáneos míos, que piensan que cualquier cosa novedosa, cara, snob y moderna, es mejor que lo que tenemos y por ello debemos ir corriendo a nuestro centro comercial más cercano y comprarlo. Da igual que después lo vayas a usar o que tengas olvidado en un rincón de tu casa, ya lo has comprado y ya puedes presumir de ello.
Por otro lado, creo que a los precursores del e-book se les ha olvidado algo esencial que entra dentro de las utilidades del libro impreso y que una fría pantalla en la que bailan letras no te puede ofrecer. A lo largo de la Historia del Libro éste no sólo se ha usado para leer, también ha sido un símbolo de distinción social y de poder. Si en la Edad Media los libros debían permanecer en los monasterios y se realizaban costosos manuscritos que, en muchas ocasiones, eran obras de arte para ser exhibidas más que para ser leídas, en el siglo XVIII un buen burgués debía poseer una biblioteca que mostrar a sus amigos cuando éstos vinieran a su casa, y hoy, y no pretendamos engañarnos, en cualquier despacho de alguien que se pretenda intelectual veremos estanterías llenas y repletas de libros. ¿Qué pasará cuando esos libros se introduzcan en un pendrive o en una tarjeta de memoria? ¿Cómo mostraremos entonces los libros que poseemos y que marcan nuestra existencia? ¿Qué haremos cuándo enseñamos a alguien nuestra casa, tendremos una estancia reservada para el e-book y afirmaremos «Bueno, y aquí es dónde leo»?
Marco Tulio Cicerón afirmaba que una casa sin libros era como un cuerpo sin alma, y yo sigo estando de acuerdo con él. Con todo esto no quiero decir que el e-book no pueda ser un instrumento útil que seguramente todos acabaremos usando de una o de otra forma, pero, sin duda, estoy convencida de que por mucho que usemos esta nueva tecnología los verdaderos amantes de la lectura no dejarán de coger ese libro impreso y enfrascarse en su contenido sin tener que preocuparse de que se queda sin batería, porque las palabras impresas permanecen siempre y porque hay algo en los libros viejos que les hace irremediablemente irresistibles.
Guadalupe Adámez Castro.





