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Historia de la lectura

LECTURA ANALÓGICA VS. LECTURA DIGITAL

LECTURA ANALÓGICA VS. LECTURA DIGITAL

El presente artículo es un resumen del artículo de Jose Antonio Cordón García y A. Olivia Jarvio Fernández: “¿Se está transformando la lectura y la escritura en la era digital?”, Revista Interamericana de Bibliotecología, 38(2), 2015, pp. 137-145. Disponible en: https://www.redalyc.org/html/1790/179038631005/

Con los progresos tecnológicos que se han dado en los últimos años y que siguen avanzando a una velocidad cada vez mayor, la lectura y la escritura han experimentado ciertos cambios que hacen que se diferencien de la lectura y la escritura tal y como la entendíamos tradicionalmente. Alberto Manguel en Una historia de la lectura (2005) describe la lectura tradicional como “lenta, profunda, individual, exige reflexión”, a diferencia de la lectura digital, que es superficial, pero sin embargo muy eficaz para la búsqueda. Los textos digitales presentan una gran facilidad tanto para ser adquiridos como para ser eliminados, un problema que nos hace cuestionarnos la perdurabilidad del texto digital en un futuro.  Por el contrario, el libro impreso es una obra integral que reúne la estética y la apariencia con el objeto en sí, y la posibilidad de ser manipulado.

Tras esta comparación, el libro impreso parece tener un mayor y mejor porvenir que el texto digital si pensamos en mantener la información relevante del mismo en el tiempo, sin embargo, en cuanto a accesibilidad y facilidad de obtención y circulación, el texto digital se posiciona por encima del impreso. Por otro lado, el texto digital no motiva una lectura meditada como sí lo hace la lectura tradicional, sino que es una lectura rápida, con distintos estímulos como sonidos, enlaces e imágenes que van construyendo una telaraña en la que el usuario lector queda atrapado. El texto tradicional no requiere de ninguna “capacidad extra” para su lectura, simplemente basta con saber leer, sin embargo, la lectura digital exige un conocimiento de las nuevas tecnologías y un desarrollo de diversas formas de lectura, así como la búsqueda de información. Esta forma de lectura viene motivada por el “hipertexto”, que permite la conjunción de varios documentos dentro de un mismo texto.

El nuevo lector de la era tecnológica desarrolla de forma natural una participación en el texto más dinámica, donde el lector es capaz de elegir el orden de lectura creando una secuencia textual en función de sus propios intereses. Cassany, en Tras las líneas sobre la lectura contemporánea (2006) afirma que el discurso electrónico ofrece al usuario la opción de construir su significado, lo que le da aún más fuerza a la idea de los múltiples sentidos del nuevo texto, un mismo texto podrá interpretarse tantas veces como el lector desee.

Al igual que se va conformando una nueva forma de lectura, la escritura irá siguiendo los mismos pasos, esta nueva escritura permite al lector una comunicación mucho más cercana, que se aproxima casi a lo oral, aunque la “conversación” se lleva a cabo frente a la pantalla y no cara a cara. Los chats o los foros son el mejor ejemplo; cuando hablamos con una persona sin una pantalla de por medio no planificamos lo que queremos decir, igual pasa cuando nos escribimos con alguien en un chat o red social: cometemos errores, realizamos intervenciones inmediatas, errores, pausas e incluso autocorrecciones.

De la misma forma que se va construyendo una nueva forma de lectura y escritura, todo ello irá acompañado de un nuevo público lector, más afin a las nuevas tecnologías. Este nuevo público lector lo conformarán en su mayoría los jóvenes, quienes ya han nacido con esta nueva forma de lectura y escritura emergente, y que, por lo tanto, tendrán mayor facilidad para desarrollarlo. Prensky acuña un nuevo término para referirse a este grupo de jóvenes: nativos digitales.

 “Los nativos digitales son multitarea, con estructuras neuronales específicas que los convierte en pensadores sofisticados […]” (Martínez, E.: “La comunicación digital: nuevas formas de lectura-escritura”, 2010).

Puede haber cierta preocupación de aquellos que optan y han optado por una lectura tradicional, al pensar la imposibilidad de adaptarse tan rápido a esta nueva forma de lectura y escritura, sin embargo, el cerebro humano tiene una gran capacidad para cambiar y adaptarse, incluso para “reprogramarse”. Su plasticidad permite incluso adaptaciones a nivel biológico. La lectura no es algo que sepamos de forma instintiva, sino que aprendemos a leer, y la forma en cómo se va desarrollando a través de medios o tecnologías ayuda a conformar los circuitos neuronales.

Astrid Castro Vergara

 

LEER SERÁ EN EL FUTURO UN ACTO DE REBELDÍA

LEER SERÁ EN EL FUTURO UN ACTO DE REBELDÍA

La frase que conforma el título de este artículo es una cita de Alberto Manguel, escritor, traductor y editor argentino-canadiense. Una de sus obras más aclamadas es Una historia de la lectura (Buenos Aires, 1948), en la que recrea el mundo del libro, la lectura y de los grandes autores que han protagonizado la Historia de la Lectura. En una entrevista para el diario nacional español El País, Manguel afirma que el ser humano podría ser definido como un animal lector: “Creemos que el mundo natural hay que descifrarlo. Vivimos en esa paradoja: saber por un lado que este mundo no tiene ningún sentido y preguntarnos el porqué de las cosas".

Sin duda, para él la respuesta a cualquier duda está en los libros, y lamenta profundamente que el libro haya perdido el prestigio que tenía hace décadas: "Las calidades que tiene la tecnología, por razones económicas, son las que nuestra sociedad pone por delante. Hace cincuenta años la biblioteca estaba en el centro de la sociedad, nadie discutía que leer era importante, pero el capitalismo salvaje actual no puede permitirse un consumidor lento. La literatura, en cambio, requiere lentitud, requiere que te detengas, que reflexiones, que nunca alcances una conclusión. Nunca puedes saber si Don Quijote está loco o no. Como sociedad tenemos que decir que el acto intelectual es importante. No puedes pedir a un adolescente que lea cuando le estás diciendo que toda actividad que no te dé una ganancia inmediata y visible es inútil. Creo que no existen seres humanos no lectores. En la sociedad actual es como si fuésemos misioneros de una religión en la que la iglesia central ya no cree".

Los libros no han sido precisamente una de las herramientas que el poder haya requerido, más bien lo contrario, y de haber estado en el poder se han utilizado como medio de control de la población (Bibliotecas de la Roma Imperial). El hecho de que haya existido la censura –que, en parte, sigue presente hoy en día- es lo que le otorga al libro ese carácter de libertad de expresión, de conocimiento, algo que no ha sido precisamente de buen gusto para aquellos que gustan de una sociedad sumisa. Como alega Manguel, para un político siempre será más fácil gobernar ante un “pueblo idiota”, que no razone, que no piense en lo que le están diciendo. Y aunque la palabra “censura” respecto al libro nos suene a tiempos remotos, Manguel aclara que aún en la actualidad, la censura sigue presente: "El editor cuya vocación era la literatura ya no puede trabajar de la misma manera porque tiene que conseguir un provecho financiero, y eso elimina el 90% de la literatura. Si Borges se presentase hoy con un nuevo libro no podría publicarlo. Ahora un editor se fija en las ventas anteriores de ese autor y si el anterior no se ha vendido, no se publica. Esta situación se complica porque ahora también son los compradores para las grandes superficies los que deciden. En el mundo anglosajón, a la mesa del editor se sienta el crítico, el gerente y ese comprador que opina sobre el libro, y si aceptan sus condiciones compra 50.000 ejemplares, que, además, puede devolver. Estamos en esa situación y las consecuencias serán catastróficas".

Es entonces cuando Alberto Manguel habla de la lectura como un “acto de rebeldía”: "Siempre lo ha sido. Primero porque se valora la acción y no la inacción y porque conduce a la reflexión, y eso siempre es peligroso. Y porque a través de la lectura empezamos a conocer quiénes somos. En el futuro, leer será no sólo un acto de rebeldía, sino también un acto de supervivencia. Si como lectores nos resignamos a que nos impidan leer la buena literatura nos vamos a condenar a ser menos humanos. Es un riesgo que, por supuesto, no podemos correr. Ya estamos al borde de la catástrofe porque hemos destruido el mundo natural y ahora estamos haciendo todo lo posible para destruir el mundo intelectual. Hay que actuar ahora. Pero ahora quiere decir hoy".

Enlace a la entrevista: 

https://elpais.com/diario/2007/01/13/cultura/1168642803_850215.html

 

Astrid Castro.

LECTURA DIGITAL Y EN PAPEL

LECTURA DIGITAL Y EN PAPEL

En las últimas décadas hemos podido comprobar la evolución de uno de los grandes fenómenos en la historia de la humanidad, el desarrollo digital, que ha derivado en la digitalización de muchos otros aspectos, como la lectura.

Como comenta José Antonio Cordón en su articulo «La lectura digital: una progresión constante» (2015), nos encontramos ante un fenómeno que permite llevar la lectura a cualquier ámbito de nuestra vida. Gracias al desarrollo de aplicaciones, dispositivos electrónicos, etc., que fomentan una lectura más accesible, rápida y cómoda para los lectores. Si deseamos buscar información sobre un tema, con apenas unos clics, podemos encontrar el libro en Internet y leerlo sin tener la necesidad de acudir a una Biblioteca. Además, los sistemas digitales de préstamo son un punto a favor de la comodidad del lector, pues puede gozar de la tranquilidad de descargarse el libro en casa y no tener que acudir a la Biblioteca. Por otro lado, podemos ver cómo la lectura ha modificado su soporte en gran medida, pues se comienza a dejar de lado los libros y el papel, dando paso a dispositivos electrónicos como tablets, ordenadores y móviles.

Sin embargo, los formatos digitales no han eclipsado totalmente al formato tradicional (de momento), pues sigue habiendo un público de carácter más tradicional que prefiere los libros físicos a las pantallas. María Chueca nos cuenta en su articulo «Los lectores españoles no abandonan el papel» (2019) que, en nuestro país, todavía el 59% de los lectores opta por una lectura en libro y no en digital.

A lo largo de la historia, los géneros y soportes se han ido adaptando a los gustos, necesidades y demandas de la población, y la lectura digital forma parte de esa adaptación a los nuevos tiempos, en la que trata de llegar al mayor número de lectores posibles al margen de si se trata de un dispositivo físico o digital. Ambas opciones aportan experiencias de lectura distintas y cada lector elige una u otra en función de sus gustos y necesidades, por lo que no podríamos hablar de cuál sería mejor opción, sino de cuál es la elección más apta para cada lector.

Marta Navas Ajenjo.

BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA

BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA

De entre todas las etapas que estamos estudiando este año en la asignatura de «Historia de la lectura», una de las que más ha llamado mi atención ha sido la de Grecia. El punto que me ha despertado más curiosidad e interés ha sido la Biblioteca de Alejandría.

En el periodo Ptolemaico, antes de construir esta famosa y grandiosa biblioteca, Ptolomeo I convirtió Alejandría en la capital de la cultura del helenismo y a continuación fundó la biblioteca; sin embargo, no acabó él dicho proyecto, si no que lo finalizó y amplió Ptolomeo II. Ptolomeo I, fue uno de los mayores hombres de confianza de Alejandro Magno durante su vida, tenía cargos como el de general dentro del Imperio. Nacido en Macedonia, al morir el emperador se nombró rey, estableciendo por primera vez la dinastía Ptolemaica durante el periodo helenístico. Alejandría fue nombrada capital de este nuevo reino.

En primer lugar, antes de la biblioteca, Ptolomeo mandó construir en la ciudad un gran palacio colosal que albergaría a toda la dinastía Ptolemaica. Sin embargo, al lado de este gran edificio se encontraría otro edificio conocido por el nombre de Museo. Este nombre se debía a que querían relacionarlo con el arte y la inspiración de las musas a los artistas, que además eran las diosas del arte y la sabiduría. A lo largo del tiempo, una parte de este Museo se convirtió en biblioteca, pero no una cualquiera si no la más importante y reconocida en su momento. La dinastía Ptolemaica, conservaba todo aquello que tuviera que ver con ella con gran cuidado, respeto y cariño. Para ellos era un atributo a su poder y reconocimiento. Pero no solo se limitaban al almacenamiento y conservación de libros en ella, también realizaban labores filológicas de corrección y fijación textual.

La Biblioteca de Alejandría fue reconocida y valorada como la mejor del momento por numerosas características por las que destacaba. Fue la primera biblioteca conocida como racional, esto quiere decir que tenía un orden y una organización para la lectura en su recinto. Por otro lado, no solo albergaba historias, libros e información de su zona; si no que estaba destinada a la conservación de numerosos ejemplares de todo el mundo y lo más importante, de todos los tiempos (de aquellos que hasta la fecha eran reconocidos y conocidos). Como he mencionado anteriormente, para la dinastía Ptolemaica era un gran símbolo de poder y de reconocimiento. La gran mayoría de las bibliotecas helenísticas, mas que querer tener un reconocimiento por ser un gran espacio de lectura querían que los demás se quedaran atónitos ante la grandeza y el poder de dicho Imperio.

Debido al gran interés que me ha producido este culto a los libros y a la lectura, como es la biblioteca de Alejandría, he reunido una serie de datos y curiosidades que me han parecido muy interesantes y que han agravado mi interés hacía la misma. Según muchos estudios y artículos, muchos expertos cuentan que actualmente no existe ninguna biblioteca equiparable a la de Alejandría. Su grandeza, y su gran aspiración a guardar ejemplares de todo el mundo y de todos los tiempos la diferencian. En este lugar, también se concentraban numerosos sabios para reflexionar e impregnarse de sabiduría, y no solo lo hacían por una obligación de estudios o algo similar; realmente iban porque se encontraban bien allí y realizaban un gran número de actividades de culto, arte y sabiduría en ella. Sería fascinante que a día de hoy en nuestro mundo actual encontráramos sitios así. En último lugar, cabe destacar algo muy curioso e importante sobre la misma, a día de hoy el motivo de su destrucción es completamente incierto. En ocasiones se relaciona con un incendio producido en la época de César, en otras ocasiones se cree que fue obra de la hostilidad que sentían los cristianos hacia ella y otras veces se piensa que fue culpa de los conquistadores musulmanes. Sin embargo, lo que sí aseguran es que parte de este gran edificio de culto al saber fue destruido en la época de César durante un incendio.

Me ha parecido fascinante conocer la historia de esta biblioteca y que podamos darnos cuenta de que hace siglos, el culto al saber y al arte ocupaban un lugar fundamental en la sociedad y en la vida cotidiana de los ciudadanos, por lo que me es muy difícil de comprender cómo a día de hoy todos estos valores los hemos perdido o al menos los que aún los conservan son una gran minoría.

Isabel Cubillos

LOS LIBROS MÁS INFLUYENTES DE LA HISTORIA

LOS LIBROS MÁS INFLUYENTES DE LA HISTORIA

A lo largo de la historia, el ser humano ha utilizado la escritura como medio de difusión de sus conocimientos y sus anhelos, así como para entretenerse en sus tiempos de ocio. En esta entrada me gustaría exponer las que para mí son las obras más importantes a lo largo de la historia del ser humano.

El primero que he de destacar son los Diálogos de Platón. Estos textos son la base del pensamiento occidental tal y como lo conocemos. Estos Diálogos se presentan, no como el pensamiento del propio Platón, sino como los de su maestro Sócrates. Este último estaba en contra de que el pensamiento se transmitiera de manera escrita, y por ello, su discípulo Platón, no los dio a conocer hasta la muerte de su mentor.

Tras éste, nos encontramos con la obra más vendida de toda la historia, más de 6.000 millones de copias, La Biblia. No hace falta decir que seguramente, ésta sea una de las obras más importantes que se han publicado en la historia y que ha guiado una gran parte del pensamiento durante casi dos milenios, además de que, actualmente, una gran parte de la humanidad lo sigue considerando como la obra más importante jamás escrita.

A continuación, quisiera resaltar no una obra, sino a su autor, William Shakespeare, uno de los dramaturgos más importante de la historia.

En cuanto a literatura científica, destaco Principios matemáticos de filosofía natural, escrita por Isaac Newton. En ella encontramos los principios de la física moderna y, en mi opinión, uno y otro son la obra científica más importante y el científico más importante de la historia.

Ahora enunciaré la obra de Adam Smith, La riqueza de las naciones, la cual sienta las bases del liberalismo moderno, sistema económico en el que nos encontramos actualmente.

En el ámbito filosófico me quedo con La crítica de la razón pura de Immanuel Kant. Esta obra pretende dar respuesta a la cuestión de si la metafísica puede considerarse una ciencia.

Como crítica al pensamiento de Smith, nos encontramos a Karl Marx y a Friedrich Engels con su obra El Manifiesto Comunista. Esta obra supone el establecimiento de un nuevo sistema económico mediante el cual los trabajadores se liberarían de la opresión. Inspirados en esta obra, se han conseguido gran parte de los derechos laborales que se tienen actualmente.

Diez años después de la anterior obra, el científico Charles Darwin publica El origen de las especies, el libro científico más vendido de la historia, y que rompe las ideas creacionistas imperantes hasta entonces y establece el evolucionismo como nueva corriente.

Otros diez años después, aparece la obra La interpretación de los sueños de Sigmund Freud, que influyó notoriamente en campos como la psicología, la sociología, la pintura, la literatura, el cine, etc.

Por último, querría mencionar El segundo sexo de Simone de Beauvoir. Una de las obras sobre feminismo más influyentes de todos los tiempos. En ella se revisa el papel de la mujer en la historia y en muchos ámbitos sociales.

A modo de conclusión, me gustaría aportar una reflexión personal sobre el mundo de los libros y la lectura: la evolución de la lectura está ligada a la evolución del pensamiento humano, y a medida que aumenta el número de lectores y lectoras, van cambiado los temas sobre lo que se escribe acorde a los nuevos gustos que éstos y éstas aportan.

Irene Mansilla Aguadero

El proceso de alfabetización en la URSS.

El proceso de alfabetización en la URSS.

Me gustaría aprovechar este espacio para indagar en el cambio producido en la primera mitad del siglo XX en la zona este del continente europeo con motivo de la revolución socialista de 1917.

Para contar en qué consistieron esas mejoras cuyo principal objetivo era que todo ciudadano de la URSS independientemente de su sexo, raza, idioma o etnia, pudiera llegar a tener las herramientas que le permitiera conocer sus derechos y obligaciones como obreros y también que desarrollaran una visión crítica ante la sociedad para que esto les permitiera cambiarla.

El contexto en el que se encuentra Rusia antes de 1917 es que en torno al 80% de su población es analfabeta, con una clarísima diferenciación entre sexos, los hombres 60% no sabían ni leer ni escribir y en las mujeres ese porcentaje subía al 88%. La diferencia principal era que las personas ricas eran alfabetizadas y las clases trabajadora no. Rusia era el país de Europa en esa época donde más diferencias se percibían en el tema de alfabetización. Es cierto que, tras la intentona revolucionaria de 1905, el Zar promulgó ciertas leyes en las que hacía concesiones en muchos campos y uno de ellos era el educativo, pero a pesar de ello el futuro gobierno socialista se aseguró de que estas concesiones no tuvieran un impacto real, aunque fuentes cercanas a las posiciones zaristas hablan de que descendió el número de personas analfabetas al 60%.

Tras la revolución, se establece que todo ciudadano de la URSS tiene derecho a adquirir una educación libre y gratuita, y sobre todo se hace hincapié en fomentar la inclusión al sistema educativo a las personas de etnias cuya lengua no era el ruso, dado que en estos casos sus niveles de alfabetización eran inferiores en muchos casos al 5%.

Todas estas mejoras provocaron que en 1926 solo el 57% de las mujeres no supieran leer ni escribir, algo que visto desde el punto de vista actual es un porcentaje muy alto, pero hay que tener en cuenta que diez años antes era el 88%. Este periodo también está marcado por desligar totalmente la educación de la iglesia y por tratar de integrar en el sistema educativo a los niños huérfanos que en esa época eran cientos de miles, esto último se hizo proporcionando alimentos gratuitos en los centros escolares.

Tras la muerte de Lenin y con la llegada de Stalin, se trató de que no simplemente se promulgaran leyes, sino de que se pusieran en práctica, lo que queda claramente reflejado en el establecimiento constitucional de la obligatoriedad de recibir estudios durante 8 años y en que tanto las mujeres como los hombres tenían los mismos derechos. Esto se vio reflejado muy claramente en que en 1939 solo el 16% de mujeres eran analfabetas y menos del 4% de los hombres (es cierto que sigue habiendo una diferencia muy grande principalmente producida por las personas mayores que no accedieron a la educación).

En las épocas posteriores, que son las pertenecientes a la Guerra Fría, los gobiernos soviéticos venideros trataron de superar a EEUU en el plano educativo, por lo que invirtieron hasta un 20% del presupuesto del estado en educación. Esta medida, a pesar de tener un objetivo propagandístico, hizo que por ejemplo el 92% de las mujeres tuviesen estudios secundarios o superiores, un porcentaje superior al de los hombres, y que el 55 de los estudiantes fuesen mujeres.

En definitiva, hay que analizar estos datos en comparación con el resto de potencias del mundo. El gobierno socialista llevó en 30 años al país más atrasado en materia educativa a ser una de las principales potencias mundiales.

Luis Barrio

CARTA A VANESA PÉREZ-SAUQUILLO

CARTA A VANESA PÉREZ-SAUQUILLO

Querida Vanesa:

“Bajo la lluvia equivocada” llegó a mí por casualidad. Era de esas tardes sofocantes de agosto en las que el sol baña los adoquines y las ciudades están vacías. De camino a la biblioteca imaginé a la gente que dormiría la siesta en sus casas, en cuartos frescos y oscuros o salones con aire acondicionado. ¿Conoces esa sensación de caminar ligera por la calle? Cómo si solo arrastrases contigo el peso de una tela vaporosa y dos sandalias… Ese mediodía olía a brea caliente, y llevaba las mejillas encendidas.

Zamora tiene suelos de piedra cálida, pizarra y teja. Sólo hay una biblioteca, que tiene una única estantería de poesía, con una única línea para la colección Hiperión, que contiene el único ejemplar de tu libro. Con los ojos cerrados, pasaba los dedos por una línea cualquiera… libro tras libro, esperando esa sensación, esa energía que te dice: para.

Allí estaba, signatura simple, “per”, por tu apellido, número 122. Premio de poesía joven, azules pastel.

Me llamo Cristina, las cosas por aquí están más o menos bien… encontrar una naturaleza humana tan pura en versos fue algo extraordinario. Me importas porque me hiciste sentir, y además me enseñaste a Dylan Thomas. Yo acababa de leer a Walt Whitman y Dylan fue como volver a nacer.

Leí tu libro sentada en el Duero, al paso sereno de su curso, y sentí que las palabras me mecían esa tarde. Yo también quisiera, como la prisa, exacta. Lloré con garabatusa blanca, y me imaginé los ojos claros de un pequeño animal que parpadea. Hallé tacto, y no sé quién puso definitivamente su mano en mi silencio. Escribí sobre mi hermana en una casa de montaña meses después, recordando ese “Sólo sé que me llevas / del último cabello”. Marison Catherine me removía las entrañas… y el secreto de los vasos canopes me llenó por completo, aún me quedo a mirar cómo florece la tormenta… La verdad es que también me quedé suspendida en tu naturaleza salvaje que aprieta pero no asfixia, porque yo también rodeo siempre la poesía de leche y miel. De la piedra ciega, el crujir de la hoja y el bosque hondo. En realidad, las cosas no van tan bien… pero es que esta tierra es ajena y no hablo sólo de la sociedad. Pero la poesía es paz, que cura y contiene. Como aquella frase de tu traducción de Dylan Thomas…

“Algunos me dejan crearte en los discursos del agua”.

Un fuerte abrazo,

Cristina.

 

CARTA A J.K. ROWLING

CARTA A J.K. ROWLING

Querida J.K. Rowling:

Le escribo desde la España muggle, con la intención de agradecerle el mundo que ha creado y en el que me ha permitido vivir. Sí, me refiero a Hogwarts. Ese internado cerca de Escocia donde se aprenden encantamientos, pociones y defensa contra las artes oscuras. Donde cada época del año se volvía una temática para decorar el gran salón y donde cualquier niño querría vivir.

Me has hecho vivir partidos de Quidditch con tanta emoción que incluso me levantaba mientras leía como si lo hiciese viendo el partido. Tener tanta vergüenza como si llevase el traje de Ron al baile. Y miedo, como si viese a un Dementor en persona…

Sus personajes me han acompañado siempre. Creciendo conmigo, creciendo a mi lado. Desde ser unos críos que se conocieron con once años, pasando por la adolescencia con sus dramas amorosos, hasta ser adultos que acompañan a sus hijos al andén 9¾ por primera vez.

Has transformado las calles de Londres, creando magia en ellas. Con autobuses noctámbulos y callejones donde se compraban materiales mágicos. Todos hemos deseado esperar en la estación de King's Cross a que pasase el tren que nos llevase a donde hacer amigos y jugar a comer grajeas mágicas. 

Aun así, también he aprendido que, como en todas partes, no todo el mundo desea hacer el bien. Que todo conlleva responsabilidad y trabajo. Que las cosas no salen por si solas (¡cuántas veces habrán necesitado los conocimientos de Hermione!). Y que debemos actuar desde la bondad, con buen corazón.

También he aprendido que tu familia no tiene por qué ser solo de sangre, sino que también son aquellas personas de tu día a día, que darían todo por ti.

Todavía hoy recuerdo cuando leí Harry Potter y la piedra filosofal… Me lo dejó mi hermana mayor, con la esperanza de que me gustase tanto como a ella… y lo consiguió. Con esa 1ª edición, donde aparecía un dibujo de un niño con una escoba y un rayo dibujado en la frente. Y no solo lo leí una vez, sino muchas. En distintos lugares, tratando de llevarme esa magia conmigo. Cerrando los ojos e imaginándome los lugares descritos, los personajes, añadiendo diálogos y anécdotas que pudiesen tener… Haciéndoles más cercanos.

Sinceramente, me gustaría ser capaz de expresarle mejor lo que siento al leer cada página. Es como ir a un mundo nuevo. Como un sueño del que no quieres despertar.

Con cariño, Paula de Lucas Barquero.

P.D.: siempre esperaré mi carta de admisión a Hogwarts.

 

CARTA A CARLOS RUIZ ZAFÓN

CARTA A CARLOS RUIZ ZAFÓN

A Carlos Ruiz Zafón.

Hola Carlos, después de pensarlo mucho he decidido que la mejor manera de empezar esta carta es presentándome. Me llamo María, tengo diecinueve años y estudio el segundo año del Doble Grado de Humanidades y Magisterio en la universidad de Alcalá de Henares.  La carta forma parte del primer trabajo de una de las asignaturas que curso este cuatrimestre, Historia de la Lectura. La idea es intentar hacer que llegue a tus manos, teniendo la esperanza de que si la recibes decidas contestar. Me resulta paradójico imaginarte leyendo algo que yo haya escrito, pero también me hace sentir muy ilusionada. Supongo que el último detalle importante que debes saber de mí antes de entrar en materia es que me declaro una gran admiradora, hasta el punto de que te seguiría leyendo aunque decidieses publicar un libro de cocina.

Tú no lo sabes, pero nos conocimos hace ya varios veranos, cuando una tarde de julio, en el jardín de casa de mi abuela, abrí Marina por primera vez. No sé si podrás creerme o no, pero juro que en cuanto leí ese “Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió” tuve claro que no iba a poder dejar el libro hasta que lo terminara. No voy a intentar describirte la sensación de quedarse atrapado dentro de un libro y no poder dejar de pensar en él, porque no podría hacerlo mejor de lo que tú lo has hecho ya. Al día siguiente a esa misma hora había ya acabado de leerlo. Desde este primer encuentro he leído con ansia todo lo que tienes publicado. Ojalá pudieses hacerte una idea de la cantidad de horas que me has tenido en vilo frente a una de tus novelas, a ratos con una sonrisa, a ratos con cara de sorpresa y a ratos entre lágrimas; pero siempre disfrutando. Pocas cosas me hacen más feliz que seguir a tus personajes por las calles de Barcelona, viendo cómo reconstruyen las historias de otros y cómo construyen las suyas propias. Consigues con las descripciones que haces que les dibuje en mi cabeza con un detalle que no deja de sorprenderme.

Podría halagar tu escritura a lo largo de varias páginas sin inmutarme, pero seguramente no voy a poder decirte nada que no te hayan dicho ya en algún momento, porque para algo eres uno de los escritores en español más leídos del mundo, que merecido lo tienes. Según iba repasando los tres mil borradores anteriores de la carta me he dado cuenta de que seguir señalando lo evidente convertiría mi carta en impersonal, por lo que, después de darle muchas vueltas, he decidido que voy a terminar la carta explicando cómo acabé de leer tu último libro.

Son aproximadamente las dos de la mañana, y llevo con el libro desde las siete de la tarde de ayer, como siempre se me ha hecho tarde y mañana tengo que levantarme para ir a clase, pero me da igual. Cuando leo que Daniel no es hijo biológico del señor Sempere (el mejor padre del mundo, por cierto) mis ojos se vuelven vidriosos y me entran unas ganas terribles de llorar. No puedo parar de leer, necesito saber cómo acaba la historia que me acompaña desde hace más de cinco años. Por otra parte soy consciente de que la despedida va a ser triste para mí. Llego a la última página y me doy cuenta de que hace rato que mi cara está algo mojada. Cierro el libro y me despido del Cementerio de los libros olvidados.

Muchas gracias por todo.

María López Martín.                                                                                                           

 

CARTA A ENRIQUE JARDIEL PONCELA

CARTA A ENRIQUE JARDIEL PONCELA

Estimado Don Enrique Jardiel Poncela:

Soy una estudiante del Grado de Humanidades en la Universidad de Alcalá de Henares. Mi nombre es Ana González del Villar y el motivo por el que me dirijo a usted es el siguiente:

En primer lugar, me gustaría expresar la enorme admiración que siento por usted y por su obra. Con la lectura de ellas he pasado momentos muy gratificantes. Me han sorprendido, me han hecho sonreír y también reír a carcajadas. Sus páginas me han transportado a lugares, situaciones maravillosas, inverosímiles y fantásticas a veces… y siempre me han hecho soñar.

Sólo el hecho de pronunciar su nombre me hace sonreír y sentir una gran felicidad. A mi mente viene el recuerdo de las horas que tanto he disfrutado con su lectura. Sus personajes son tan entrañables que es muy fácil encariñarse con ellos, cobran vida y han llegado a formar parte de todos los que hemos tenido el privilegio de leer sus historias.

Sus relatos sentimentales, románticos y a la vez divertidos me han dado un enfoque nuevo de la vida, del amor y de las relaciones. Cada momento de lectura ha sido único. Como usted dijo de sí mismo: “Con respecto al carácter, soy un sentimental y un romántico incorregible”. “Pertenezco, aun cuando tal declaración produzca cierta extrañeza, al grupo de los de - la vieille boutique romantique”.El humor y el estilo que nos ha aportado su obra siempre quedará con nosotros; un sentido del humor tan especial que nos transforma y ya después nada es igual. En mi opinión, deberíamos conservarlo como una joya porque hoy en día no es muy frecuente. Se trata de un humor personal, único e inédito que nos ayuda a mirar el mundo con otros ojos.

La primera obra suya que leí fue “Eloísa está debajo de un almendro”; yo tenía trece años, me encantó y me atrapó porque estaba llena de misterio. Conocí esta obra porque me pidieron que la leyera en la asignatura de lengua cuando estudiaba en la E.S.O., por lo que estoy muy agradecida. A partir de entonces continué leyendo más obras suyas. Me gustó particularmente “¡Espérame en Siberia, vida mía!” por sus aventuras e inquietante suspense que capta la atención del lector hasta la última de sus páginas. No puedo dejar de nombrar “Amor se escribe sin hache”, “Usted tiene ojos de mujer fatal” y otras con las que tanto he disfrutado.

Finalmente, sólo me queda agradecerle el magnífico legado que ha dejado a la literatura española.  En nombre mío y en el de todos sus lectores nuevamente le doy las gracias por las horas de lectura tan estupendas y divertidas que nos ha proporcionado.

Un afectuoso saludo.

Ana González del Villar

 

CARTA A LALA JANATA BENNUNA

CARTA A LALA JANATA BENNUNA

Estimada Lala Janata Bennuna:

Le escribo esta carta para agradecerle todo lo que ha hecho y conseguido a lo largo de su vida con respecto a los derechos de las mujeres; mujeres que puedan ser libres para decidir qué rumbo escoger en su vida, que no necesiten depender de un tutor varón que las acompañe a todos lados, que puedan cumplir con sus sueños, esos tan sencillos como son conducir, leer, entrar a una cafetería, simplemente vivir, vivir sin complicaciones… Usted nos ha enseñado que por el mero hecho de pertenecer a la más alta burguesía marroquí no quiere decir que deba acostumbrarse a los lujos y no tener la necesidad de estudiar, o que deba de estar sometida a un hombre en su hogar, complaciéndole; nos ha enseñado que una mujer debe tener sus estudios, su vida, su libertad, su felicidad, y que ello no depende más que de sí misma.

Decidió tomar las riendas de su propia vida, obtener su carnet de conducir, viajar. Decidió con quién casarse sin permitir que le fuera impuesto un matrimonio a la fuerza o por conveniencia. Sin embargo, por lo que la admiro realmente es por su gran corazón y por su forma de ver la vida, esa misma que la llevó un día, mientras regresaba de su peregrinación de La Meca, a visitar Palestina, tierra tan deseada por las tres culturas y que en los años 50 le fue arrebatada a su pueblo para ser entregada a otro; un pueblo que venía de ser maltratado, torturado, perseguido, asesinado… Un pueblo que por ello centró su rabia en los verdaderos habitantes de esas tierras, en los palestinos, que tuvieron que huir de su hogar mientras les arrebataban sus pertenencias, violaban a las mujeres, secuestraban a los niños para venderlos al mejor postor…. El dolor de la Nakba, el éxodo y el genocidio del pueblo palestino; un pueblo al que se privó de su país por elección de los opresores europeos, esos mismos que ocuparon años atrás las mismas tierras, y que decidieron que ahora debían ser de otros, sin tener en cuenta los sentimientos de una nación, sin contar con el pueblo… Unos opresores que se repartieron África y Asia sobre un mapa con regla y lápiz...

Usted pudo ver eso con sus ojos y transmitírnoslo mediante sus obras, y cómo no, mediante su gran revista. Fue una mujer valiente al introducirse en un campo, el del periodismo, dominado por los hombres… Esa revista syuya, Shuruq, que mis abuelas, como otras tantas mujeres, leían en casa, puesto que hacerlo en la calle no era algo normal ante los ojos de ese patriarcado dominante de la época que venían de una situación de lucha por recuperar la identidad árabe, una lucha contra el colonialismo europeo del que tanto costó deshacerse. Sé que su manera de ver el mundo, como realmente es, ha hecho que se aleje de la escritura por largos periodos de tiempo, como ocurrió con la ocupación del Líbano por parte de Israel en 1982; pero también sé que usted no se da nunca por vencida y que siempre tiene ganas de mostrar al mundo la cruda realidad, siempre lucha porque no abandonemos el hábito que tanto nos ha costado recuperar, esa lectura por amor, por ocio o por búsqueda de mera compañía. Pero, al fin y al cabo, el leer porque uno quiere leer.

Le estaré eternamente agradecido por su valentía a la hora de adentrarse en la prensa y dar su opinión sin miedo a ser censurada o detenida en una época donde la mujer, desgraciadamente, no era más que un mero objeto para el placer masculino; pero, sobre todo, por su lucha a favor de la alfabetización del pueblo, por la educación de las mujeres y la fundación de escuelas en zonas rurales para fomentar la lectura entre las jóvenes marroquís que se iban liberando de su velos impuestos por sus familias para así seguir los pasos de las protagonistas de sus obras... Gracias, infinitamente gracias. ¡Qué afortunada es la Unión de Escritores Magrebíes al poder contar con usted!

Con mis mejores deseos, se despide atentamente,

Rida Ezzahif Chahinaoui

CARTA A MIGUEL DELIBES

CARTA A MIGUEL DELIBES

Estimado señor Delibes:

El motivo de esta carta es la realización de un ejercicio para la asignatura de Historia de la lectura perteneciente al Grado de Humanidades de la Universidad de Alcalá. Sé que en estos momentos ya no se encuentra entre nosotros y no puede leerla físicamente, pero estoy seguro que le hubiese gustado recibirla y por ello se la escribo, convencido de que, de alguna manera, la leerá.

Le ruego que continúe adelante y no se deje llevar por la primera impresión. Hay veces que se nos presentan oportunidades maravillosas nacidas de acciones interesadas, como es la ocasión. De una obligación he hallado un placer, el de poder dedicarle estas líneas, merecidas y sinceras que, aun llegando tarde, no dejan de ser un homenaje a su persona, no solo como escritor, sino como ser humano con valores y maestro de la vida.

Desde joven yo he sido lector de sus libros. Aunque ahora rayo el medio siglo ya desde mis doce o trece años tuve contacto con su literatura. Curiosamente, el hecho desencadenante poseía la misma naturaleza que el que me ha impulsado a escribirle estas letras, la obligación académica. Primero fue Las ratas, luego El camino. Ambas obras leídas para trabajos de instituto, lo reconozco. Constituían mis pasos iniciales en la literatura adulta, con los libros que nos acompañarán más tarde durante toda la vida, si llegas a amarlos. Yo así lo he hecho.

Usted fue también mi maestro, se lo hago saber, y los maestros nunca mueren, perduran en el tiempo, en sus alumnos y en sus obras. Escribía libros, y sus libros, al leerlos, escribían en mi interior. Al principio con tal suavidad que no me apercibí, en cambio ahora, tras las experiencias vividas, me doy cuenta de que calaron en mí y los rememoro consciente de su sabiduría.

La literatura, la buena, es una amante que el escritor engalana para el lector. A veces es cruel, a veces gratificante, difícil o hermética, ora se ofrece impúdica y exuberante, ora invita a la mesura y a la reflexión. Yo he viajado con la amante que usted me propuso. Algunos la verían con ojos poco favorables, más yo le confieso que siempre la vi hermosa y sabia, con una prosa sencilla en apariencia, que es el disfraz con que se disimula la complejidad de lo natural. Sus novelas son así, naturales, sin artificios, sinceramente humanas. Respeta a su lector y eso se nota, y es de agradecer.

Quiero que sepa que le considero un clásico, con el enorme peso que conlleva la palabra. Su obra habla del hombre con mayúsculas, enfrentado a los temas imperecederos de la literatura: el dominio del hombre por el hombre y la injusticia en Los santos inocentes, el hombre en y frente a la naturaleza en Las ratas, la infancia perdida y el sendero de la vida en El camino, la libertad y la conciencia junto con el amor maternal en El hereje, la tristeza y la lucha con la realidad en La sombra del ciprés es alargada, o el impresionante retrato femenino de Cinco horas con Mario.

Hay libros que al concluir su lectura y cerrarlos sientes el gusto amargo y desolador de la batalla eterna de la existencia, del mundo subyugando a la persona, de la incongruencia entre el exterior y el interior del hombre. Lo he encontrado en su obra y en El Quijote, en el final de su aventura, con Alonso Quijano apaleado y derrotado en su cama. Plasmarlo en un libro está al alcance de pocos escritores, y eso les hace inmortales.

Sin más, le doy las gracias por todo, por haberme divertido y por haberme mejorado. Le pido disculpas por la tardanza y le agradezco que me haya permitido pagar una pequeña parte de mi deuda como lector.

Miguel A. Marazuela Zapata

CARTA A GEORGE R. R. MARTIN

CARTA A GEORGE R. R. MARTIN

Estimado George Raymond Richard Martin:

Mi nombre es José Corchero García, y soy estudiante del Doble Grado en Humanidades y Magisterio de Educación Primeria en la Universidad de Alcalá, situada en la ciudad de Alcalá de Henares, en Madrid (España).

Esta carta es parte de un proyecto de la asignatura Historia de la Lectura, en la cual la profesora nos ha pedido que escribamos a un escritor que nos haya marcado por algún motivo en especial. Y bien, para un servidor, ese escritor ha sido usted.

Si le soy sincero, nunca había leído libros de ese tamaño, ni de ese estilo de narrativa. Para mí la lectura nunca ha sido una de mis pasiones, pero me apasionó la historia que usted narra, ese mundo dividido en reinos, con sus intrigas, con sus conjuras, siempre con sitios que visitar, paisajes que conocer, etc.

Una de las preguntas habituales que suelen hacerte en clase cuando eres pequeño es: "¿A qué época histórica te gustaría viajar?". Pues bien, la mía siempre era la misma, una época de caballeros, con espadas, una especie de Edad Media mejorada, por así decirlo, una Edad Media 2.0, en la cual poder viajar libremente, viviendo el día a día, superándome a mí mismo en cada problema que apareciera en mi camino y poder recorrer todo el mundo conocido.

Es gracioso cómo llegó a mis manos un ejemplar de Canción de hielo y fuego. Era una tarde de verano madrileño, estábamos a unos 40ºC aproximadamente, y vino a visitarme un gran amigo a mi casa y me dijo que tenía que ver una serie, que era algo increíble y que estaba basada en estos libros, poniendo encima de la mesa el primer ejemplar de la colección. Cuando empecé a ver la serie, realmente me quedé sorprendido, no sólo por la interpretación de alguno de los actores, por la gran producción, los escenarios... Sino fundamentalmente por la historia, era una historia que te atrapaba, que te dejaba con ganas de saber más, y así pasó.

Comencé a leer el libro y vi que el formato era muy distinto a lo que conocía, no había capítulos, ¡había personajes! Contaba la historia de cada uno de ellos y al cabo de las horas podías saber con exactitud dónde estaba cada cual, en qué momento se encontraba con otro... Algo simplemente increíble, tan distinto...

Se lo agradeceré eternamente, porque me trasladó a un mundo que adoro, con una historia, un pasado, un presente y un futuro. Un mundo en el que no es el más fuerte el que siempre gana, sino el que sabe cómo mover las fichas en la gran partida de ajedrez que se puede considerar la vida, ese mundo gobernado por el dinero, en mi opinión, referencia clara a la sociedad actual capitalista y gobernada por el gran señor que es el dinero, donde las diferencias entre clases sociales son tan abismales como lo son en King’s Landing entre los que están dentro de la Red Keep y los habitantes de la ciudad. Un mundo de fantasía, donde nada es imposible, ni siquiera regresar de la muerte, donde he podido conocer referencias históricas que nunca olvidaré, una batalla de religiones, guerras familiares, aliados, enemigos, países más o menos desarrollados que son capaces de plantar cara al más grande si juntan sus fuerzas.

Por todo eso y por todas las horas de entretenimiento que he pasado investigando sobre libros relacionados con este gran mundo que ha creado, este mundo que nos está atrapando a millones de personas día a día, que nos traslada a un mundo en el que, como dije antes, la inteligencia prima sobre la fuerza, y el valor y la honestidad son grandes pilares en vez de la codicia y la avaricia del mundo real, le doy las gracias. Gracias, mil gracias por entretenernos, por hacer que soñemos, por tenernos pendientes de la conclusión de esta maravillosa historia, la cual, segurísimo, va a pasar a la Historia de la lectura como un acontecimiento histórico sin igual, algo que nunca se olvidará. Canción de hielo y fuego se ha convertido en algo único para millones de lectores en todo el mundo y todo es gracias a usted.

Para este 2017 me propongo seguir investigando todo este mundo y leer varias de sus obras que tengo pendiente.

Para finalizar, simplemente quiero desearle lo mejor, desearle que todo siga en el buen camino que lleva hasta ahora, que siga haciendo feliz a tantas personas y, como dirían los personajes de su obra, en referencia a los siete dioses: que el Padre sea justo con su trabajo y le proporcione la felicidad que merece; que el Guerrero le dé el valor y coraje suficiente para no dejar nunca de escribir y de soñar; que la Madre le ayude a llevar las posibles críticas y malos comentarios de gente que no valora el trabajo de los demás; que la Vieja le proporcione camino y guía en los momentos más difíciles que puedan aparecer en su vida; y, por último, que el Herrero le dé la fuerza suficiente para concluir esta historia, y ya sea en un tomo, en dos o en los que necesite, la acabe historia tal y como usted la ha soñado.

Muchas gracias por su atención, atentamente.

José Corchero García

CARTA A LAURA GALLEGO

CARTA A LAURA GALLEGO

Estimada Laura:

Me llamo Juan Carlos, y soy estudiante del Doble Grado en Humanidades y Magisterio en Educación Primaria en la Universidad de Alcalá. Nunca me he considerado un lector nato, ya que cuando era pequeño no me gustaba leer, porque básicamente casi me obligaban. Leer cosas que no son de tu agrado no es una de las mejores formas para introducir a nadie en el mundo de la lectura. A medida que avanzaba en mis estudios, esas lecturas obligadas eran cada vez más aburridas, y más obligatorias, y siendo un adolescente ya no fui cogiendo cariño a eso del mundo de los libros. Es gracioso que en las escuelas y en los institutos tengan esa extraña manía de obligar a los alumnos a amar los libros porque sí, por obligación... ¿Quién decide amar a los libros? ¿Los profesores o los alumnos?

Cuando te vas haciendo mayor, la vida la vas entendiendo de otra manera, fijándote en cosas que antes no te fijabas, o descubriendo cosas que antes no te gustaban y empiezan, sin embargo, a gustarte. Eso es lo que me pasó a mí con la lectura hace exactamente un año. Es extraño que en la Universidad no te manden deberes, que no estén tan pendientes de ti como en el colegio o en el instituto, pero que te sigan mandado leer cosas aburridas... Sin embargo, a diferencia de cuando eres pequeño, puedes leer libros que te gusten, que te llamen la atención, esos libros que tú amas.

Todos esos años vacíos sin lecturas bonitas, sin ganas de leer, leyendo solamente los tweets que ponen tus amigos, se llenaron gracias a tus Memorias de Idhún. Me acuerdo perfectamente del día que compré el libro. Gran Vía, jueves después de clase. Mis compañeros y yo fuimos por casualidad a la Casa del Libro y comenté: “Tengo que leer más, voy a ver si veo un libro que me llame la atención, que mi madre me ha dado hoy dinero”. Y en la tercera planta encontré Memorias de Idhún en una edición de bolsillo.

Comencé a leer tu libro ese mismo día. Los viajes eternos de mi casa a la universidad se hacían mágicos con cada palabra del primer libro, La resistencia. Una semana fue lo que tardé en leerlo. Me pareció fantástico, mágico, lleno de aventuras, lleno de amor, lleno de ilusión. Nunca pensé que un libro para lectores de doce a dieciséis años me abriese los ojos para entender cómo leer me daba una imagen del mundo totalmente contraria a la que tenía.

Por eso te escribo esta carta, porque gracias a ese primer libro, a mis veinte años de edad, y a un parón lector de casi media vida, sentí ganas de leer y recuperé la ilusión por lo libros, ilusión que ahora se mantiene intacta cada vez que me regalan uno.

Es gracioso como un chico de veinte años sigue soñando con magia, sigue teniendo ganas de ir a esos mundos inexistentes, trasmitir a las futuras generaciones esa necesidad de leer, de no tener un vacío por dentro, porque cuando no tienes un buen libro que leer, sientes que te falta algo.

Hace un tiempo, se me ha metido en la cabeza querer ser profesor de Lengua en el colegio. No sé exactamente el tipo de maestro que llegaré a ser, pero tengo claramente el tipo de maestro que no me gustaría ser. Me pongo en un Juan Carlos del pasado, de cuando tenía diez años de edad, de esas obligaciones de tener que leer, de esos libros aburridos, y reflexiono sobre la importancia de descubrir nuevos mundos. Tengo la sensación de tener en mis manos la posibilidad de obrar un cambio, es como si tuviese la fórmula mágica de hacer un mundo mejor...

La importancia de que existan personas llenas de magia y de ilusión como tú, hace que otros tengamos ganas de crear algo mágico como Idhún, de que la palabra imposible se vuelva posible, de querer leer más y más para evadirnos de todo lo que nos rodea y encontrar en esa evasión el camino que queremos. No sé a dónde llegaré, si conseguiré mis metas algún día, pero si las consigo sé que le diré a mis alumnos: “Chicos, como lectura de este trimestre, vamos a leer Memorias de Idhún de Laura Gallego”.

Gracias, Laura, por abrirme los ojos a un nuevo mundo lleno de lecturas y por esa magia que, aunque no exista, es necesaria para vivir.

Un saludo,

Juan Carlos Gallardo Fernández

CARTA A TRUMAN CAPOTE

CARTA A TRUMAN CAPOTE

Señor Capote,

Truman, no puedo empezar esta carta de otra manera que no sea un bolero, cuyo autor padece de algo parecido a lo que te pasa a ti, pues su historia está inscrita en la memoria colectiva de las personas que conozco. Hablo de Manzanero en su analogía contigo, señor Capote. Quién no conoce el famoso Contigo aprendí… Quién no conoce la historia del asesinato en Holcomb de una buena familia, los Clutter, con las cabezas destapadas a cariñosos escopetazos. Quería decirte que contigo aprendí… Aprendí la fragilidad entre lo que popularmente se entiende como el bien y el mal. Fragilidad estéril, ya que doy por supuesta la inexistencia de tales conceptos.

Eso que llamo fragilidad, es algo que he ido asimilando y filtrando de alguna manera. Asimilar mi potencial de buen asesino, de la misma manera que pudiera hacer el medio indio Perry Smith. Ambos podemos tener la capacidad de atar cuidadosamente las manos de nuestros instrumentos de liberación que son las víctimas, apoyar sus cabezas en mullidas almohadas blancas para que estén cómodos y sufran lo menos posible cuando llegue el momento de romperlos a balazos... Por eso ya no me considero frágil, sino en perfecto estado de normalidad, porque si el medio indio pudo descargar ciertas tensiones y salir airoso de conciencia, yo también creo ser buen candidato para eso. Ser libre en conciencia como única forma de libertad. Ya no siento la locura rondante a punto de invadirme, ya no me acuerdo de Silvio Rodríguez (Si no creyera… en la locura). Siento poder torturar con cariño y evitar la violación como un triunfo personal y borrar pecaditos como acto de nobleza.

Como te decía antes, contigo aprendí… a que no son psicopatías, sino que son incipientes talentos inscritos en todos nosotros, y si no que vengan a negarlo empíricamente con alguna refutación más allá del informe psiquiátrico de algún médico. Te repito que son pequeñas cajas oscuras, pasiones recónditas de nuestros cerebritos las que nos llaman hacia la muerte ajena, un asunto casi biológico mermado por querer vivir democrática y liberalmente de forma organizativa, vivir en sociedad.

Pasaré a hablarte de un personaje que se encuentra perdido a medio camino entre la realidad y mi fantasiosa descripción. Por motivos evidentes poco tendrá en común con los compañeros y compañeras de clase. Este personaje parece cumplir los requisitos para un pequeño secuestro cariñoso, donde cuidarnos y querernos el uno al otro. No te voy a mentir Truman, sabes que en el fondo soy bueno, todos los somos. Y no somos necesariamente no malos, ya lo dijo el señor Pascual Duarte, el asesino que en el fondo tenía un buen corazón.

Te voy a hablar de Camile, de nuestro encuentro hace dos días. Es un ser andrógino de tez clara, pálida como Sacromonte a las nueve de la tarde en verano. Sentí emociones encontradas desde la diagonal del vagón. Sí, yo estaba en el tren garabateando un trocito de texto con la pierna cruzada llamando desesperadamente su atención. Sin tener aún claro su sexo percibí su intenso olor a ropa limpia. Era su abrigo largo que hacía juego con sus ojos opacos, como sin vida, como la ventana de un baño particular que deja pasar la luz e intuir el interior, pero nada más.

Mis miradas furtivas se iban sucediendo con más frecuencia intentando clasificar al personaje que tenía en la diagonal del vagón. Con el paso de las estaciones fui descubriendo su pelo corto estilo garçon y sus pantalones de pana de señor mayor. En un momento cruzamos la mirada y empecé a balbucear. Me di cuenta de que me había enamorado en el tren de camino a casa, donde me esperaba una vida tranquila con perro, facturas y una cama de matrimonio. Se nos venía encima el final de trayecto, y yo no podía hacer otra cosa más que retorcer las piernas de la forma más atractiva que se me ocurría para llamar sin éxito su atención.

Hasta que llegué a la única solución... Esperar que el destino me ayudara. Quizás un descarrilamiento o la muerte de todos los allí presentes por el estallido de una bomba, por ejemplo. Todos menos Camile y yo. Creo que la desgracia ajena me llenaría de fuerza para contemplar con nostalgia un tiempo pasado mejor (aunque hubieran sido 10 minutos atrás) y así unirme a Camile entre el olor a carne chamuscada y los escombros del tren. Mi deseo era soltar alguna gracia pseudo-intelectual sobre el destino, sobre su pelo afrancesado y conquistar su mente frágil por la desgracia. Pero el final de trayecto llegó de repente, me bajé del tren con los hombros erectos tapándome las orejas del frío alcalaíno.

Señor Capote, habrá podido intuir que Camile es un nombre inventado, ni siquiera me atreví a salir detrás suya y forzar un encontronazo en los torniquetes de salida. Salí corriendo a refugiarme en mi vida tranquila, aburrida, opaca, como sin vida.

Que sepa que todo esto se lo digo a usted como especialista en seres incomprendidos tachados de inmorales por querer desahogar de forma natural ciertas inquietudes hacia la muerte ajena. Piense en el concepto de lo natural, porque lo natural es irse al otro barrio por culpa de un pistoletazo como Larra. Lo normal es morir después de agujerearse uno mismo el paladar con cuidado y sosiego. Espero que se haya dado cuenta de que no busco más que su aprobación para cometer crímenes en el papel donde la vida me parece más real, alejada del mundo de la apariencia que, para mí, nada significa.

Tampoco he buscado la redención del suicida a través de la creación y del posterior asesinato de un personaje con el que me sienta identificado. En definitiva, soy un cobarde, señor Truman.

Un saludo para usted y una inocente carantoña a su queridísimo Charlie, nobleza en forma de bulldog. 

Pedro Verdesoto Chica

CARTA A JOANNE ROWLING

CARTA A JOANNE ROWLING

Querida Joanne Rowling:

Es un placer para mí escribir a una de las autoras más influyentes de todos los tiempos en la novela juvenil. Le escribo para agradecerle que haya creado una historia, en esos siete magníficos libros, que me ha acompañado durante toda mi infancia y hasta el día de hoy, y gracias a la cual he aprendido el significado de la amistad, del amor y del sacrificio. Su obra no solo me ha acompañado a mí, sino a millones de niños (y no tan niños) de todo el mundo. Como bien dijo la profesora McGonagall en Harry Potter y la piedra filosofal: "todos los niños del mundo conocerán su nombre". Y así ha sido, sin duda.

Usted es una de las personas más influyentes en el mundo de la lectura contemporánea, pero no solo para y por sus devotos lectores, sino que su forma de escribir ha influido en que se genere y aumente el número de autores de novela juvenil, como Veronica Roth o Cassandra Clare, quienes han recogido su testigo.

Por otra parte, uno de sus personajes que más me ha marcado ha sido el profesor Severus Snape. No he podido llorar más su muerte... Snape, ese profesor odiado libro tras libro hasta que se aclara el porqué de todos sus actos... El amor... Con él podemos aprender que no se debe juzgar a alguien de buenas a primeras, sino que hay que conocer lo que hay detrás de cada uno, el fondo de cada persona.

También el valor de la amistad es muy importante en su obra, pues usted refleja a la perfección cómo un grupo de amigos, aunque sean muy diferentes entre ellos, pueden llegar a encajar y a formar la combinación perfecta aportando cada uno una cualidad distinta y manteniendo su amistad siempre y ante todo. Referido al tema de la amistad hay una frase, tras su primera aventura junto al troll, que me encanta: “Hay algunas cosas que no se pueden compartir sin terminar unidos, y derrumbar a un troll de tres metros y medio es una de esas cosas”.

Otro de los personajes dignos de admirar en sus libros es Albus Dumbledore, gran director y gran persona que nos enseña a sus lectores a luchar para ser nosotros mismos. Otras dos de mis frases favoritas de su saga las puso usted en boca de este fantástico personaje: “Son nuestras elecciones, Harry, las que muestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades” (Harry Potter y la cámara secreta); “Las consecuencias de nuestras acciones son siempre tan complicadas, tan diversas, que predecir el futuro es realmente muy difícil” (Harry Potter y el prisionero de Azkaban).

A parte de por crear esta historia, este "nuevo mundo", admiro de usted la humanidad que tiene. La historia de cómo conoció a Evanna Lynch es un buen ejemplo de ello. Esta niña de 11 años, enferma de anorexia, que gracias a sus libros y a una carta que le respondió pudo encontrar el ánimo necesario para vencer la enfermedad... Además, sus sueños se hicieron realidad cuando acudió a un casting y fue elegida entre 15.000 personas para encarnar a uno de sus personajes favoritos, Luna Lovegood.

Como futura profesora que quiero ser, el colegio Hogwarts de Magia, refleja la importancia de la escuela y cómo esta marca múltiples experiencias de tu vida con profesores buenos, como McGonagall, con otros no tan buenos, como Dolores Umbridge, y con profesores que tienen una fachada de duros pero que es solo eso, pura fachada, como Snape. En toda escuela tiene que existir un feedback entre los profesores y los familiares de los alumnos, y eso lo cumple usted perfectamente en la relación con Sirius Black.

En cuanto a mi libro favorito, éste es, sin lugar a duda, La piedra filosofal, ya que en él se nota la inocencia y la curiosidad que suelen tener los niños. Además, es en el que los tres protagonistas se conocen y surge ese vínculo que no se romperá nunca, aunque pasen los años. De este libro me encantan las descripciones del callejón Diagon, del colegio… Ellas te permiten adentrarte en ese mundo lleno de magia que usted nos ha regalado. También destaco el personaje de Hagrid y cómo cuida a Harry Potter como si fuera un hijo, como si fuera alguien de su familia, tan generosamente, sin pedir nada a cambio.

Me gustan también mucho los libros cortos de esta saga, como Los cuentos de Beedle el Bardo, Animales fantásticos y dónde encontrarlos y Quidditch a través de los tiempos, ya que aun no siendo novelas, sino en el caso del primero una serie de cuentos, y en los dos últimos una recopilación de definiciones y tecnicismos, sigue logrando llenarnos de magia mediante las anotaciones o los breves comentarios que hace de o a esos tecnicismos, y es por ello que a mí me resultan también fascinantes, aunque si le tengo que sacar una pega es que son demasiado cortos...

Por último, quisiera volver a darle gracias por crear esta historia y llenar mi mundo de magia, por hacerme creer que todo es posible si lo deseas. Gracias por convencernos de que al final todo esfuerzo tiene su recompensa, y que al final siempre los buenos ganan, como Harry ganó a Voldemort. Gracias, de verdad, por recordarnos que “la felicidad se puede hallar hasta en los momentos más oscuros, si uno recuerda encender la luz”. 

Eva Gracia Iglesias

CARTA A ANTONIO MACHADO

 

A Antonio Machado 

Estimado Don Antonio Machado:

Mi nombre es Sergio Haro Daganzo, y soy un estudiante más de 2º curso del Doble Grado en Humanidades y Magisterio de Educación Primaria que se imparte en la Universidad de Alcalá, y que ha decidido escribirle una carta en el marco de una actividad desarrollada para la asignatura de Historia de la lectura.

Usted se educó en la Institución Libre de Enseñanza y conservó gran amor a sus maestros: Giner de los Ríos, el imponderable Cossío, Caso, Sela, Sama, Rubio y Costa. Creo que debe saber que el esfuerzo de la Institución Libre de Enseñanza por la educación integral y por promover, desde la cultura artística hasta las ciencias, un mundo mejor, se personifican y materializan en nuestro Grado.

Comenzaré remarcando la enorme casualidad que supone que esta carta lleve por fecha un 22 de febrero, el mismo día que usted nos abandonó hace 78 años, dejándonos, eso sí, una herencia literaria monumental, que abarca desde su intimismo simbolista y romántico, hasta su contemplación casi taoísta de la existencia, pasando por una poesía de gran compromiso humano.

Usted es una lección de dignidad política, ya que murió, en el exilio, sin renunciar a las ideas políticas republicanas y al respeto de las normas democráticas. Además, usted fue, en cierta medida, visionario de la situación que vivimos hoy: “se miente más que se engaña: y se gasta más saliva de la necesaria... Si nuestros políticos comprendieran bien la intención de esta sentencia ahorrarían las dos terceras partes por lo menos de su llamada actividad política”. Siempre me gustó ver cómo se mostró extremadamente crítico contra los malos políticos, como en su carta a Ortega y Gasset: “Barrer de la arena política a una pandilla de políticos ineptos e inmorales sería siempre una obra santa que debe aconsejarse al pueblo”.

Descubrí su poesía una primavera, hace siete años, con Campos de Castilla. Como un don singular de la condición humana y como expresión de la energía interior de la conciencia, la lengua encarna con usted dimensión que entraña una manera de percibir y expresar el sentido de la belleza profunda. Un caudal de palabras y conceptos que refieren la percepción de lo real, el testimonio de nuestra capacidad de reflexión y el poder de nuestra creatividad.

El Logos de Heráclito, que entendía la palabra como lenguaje y como concepto, o el Logos de san Juan evangelista, en cuya concepción aludía a la Divinidad, finca la visión profunda de la palabra en sus poemas. Pero, no es sino en la "Saeta al Cristo de los gitanos", donde se hunden las raíces de mi admiración hacia su figura y su arte. Con su descripción de la saeta y de la Semana Santa, mostrando su rechazo al culto, tan extendido en su pueblo andaluz, al Cristo dramático de la Pasión, clavado en la cruz y padeciendo una terrible agonía; sustituyéndolo por la imagen del Jesús que anduvo en la mar.

A la popularidad del poema, contribuyó mucho la versión musical que del mismo hizo el cantautor catalán Joan Manuel Serrat. Es por ello que he de decir que, en palabras de Góngora, “en mi aposento otras veces una guitarrilla tomo, que como barbero templo y como bárbaro toco. Con esto engaño las horas, en los días perezosos”.  "La Saeta" es la única pieza musical que siempre interpretaré siguiendo mis latidos, con cada nota, con cada palabra, en cada verso, tu voz y la mía, en cada acorde, en cada rima. Y qué decir de la versión de Camarón aportando la voz desgarrada con jondura.

Acabaré diciendo que han pasado 78 años, pero su legado sigue vivo. Antonio Machado, es usted -cual olmo seco- nuestro poeta nacional, del que más versos se leen y se cantan. Es para España lo que Paul Valéry para Francia. Sobre todo, un claro referente moral, dado su ejemplo cívico y su decidida apuesta por la educación y por la ciencia para regenerar aquella España corrupta de la Restauración. Pidió cultura y trabajo, como hacemos nosotros a día de hoy. Y nos dijo: "aprended a distinguir los valores falsos de los verdaderos y el mérito real de las personas bajo toda suerte de disfraces". Y como acaban sus versos en “A un olmo seco”, así acabaré yo mi carta:

"Antes que el río hasta la mar te empuje

por valles y barrancas,

olmo, quiero anotar en mi cartera

la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera

también, hacia la luz y hacia la vida,

otro milagro de la primavera".

 

¡Simplemente gracias!

Sergio Haro Daganzo

P. D. Invito a quienes queráis a escuchar algunos temas del espectáculo audiovisual "Antonio Machado: su voz y su mirada", de Dante Areal y Pablo Guiducci: https://www.youtube.com/watch?v=e-uEKU0K8NU

HISTÓRICAMENTE NO HA HABIDO UNA REVOLUCIÓN EN LA LECTURA SEMEJANTE A LA DIGITAL

HISTÓRICAMENTE NO HA HABIDO UNA REVOLUCIÓN EN LA LECTURA SEMEJANTE A LA DIGITAL

El desafío y la incertidumbre del porvenir se remiten a la capacidad del texto descuadernado, del libro digital, de superar la tendencia al derrame que lo caracteriza. Así, lo único cierto es la inevitable convivencia de lo analógico y lo digital donde no se sabe cuál de los dos soportes dominará. Roger Chartier, prestigioso experto en historiografía, reclama un profundo cambio de estrategias en el mundo del libro para afrontar la nueva era analógico-digital.

Como argumenta Chartier (Lyon, 1945), en el mundo digital existe una continuidad textual que borra la inmediata diferencia entre géneros, visible en periódicos, revistas, cartas o libros. Como consecuencia, hay una yuxtaposición de fragmentos no necesariamente referidos a la totalidad textual a la cual pertenecían. A partir de ahí, el libro como creación, como identidad intelectual y estética, se desmorona. La antigua percepción de una entidad textual coherente y lógica, incluso cuando no se leen todas sus páginas, es reemplazada por una serie de datos, de fragmentos desvinculados que se pueden organizar, recomponer y asociar. Por ello, las posibilidades son inmensas y el problema es identificar las formas de discontinuidad y las prácticas de la lectura. De ahí la idea de las tablets o e-books de indicarle al lector si está al comienzo, a la mitad o en las últimas páginas del texto. De dar una cierta percepción de totalidad textual, sabiendo que el lector busca o recibe fragmentos derramados.

El libro es el resultado de una construcción histórica. A partir de la invención del códice, que reemplazó a los rollos de papiro, los textos que correspondían a esta unidad eran misceláneos. Entre los siglos XIV y XV, con Dante, con Boccaccio, empieza a haber sólo una obra dentro de un tipo de encuadernación. Es una herencia que tal vez sea hoy desafiada por la tecnología digital. 

Pero, ¿se debe comparar la revolución digital con la invención y la difusión del códice, que sustituyó a los rollos? Aquí, es el soporte de los textos lo que cambia: no se puede hojear un objeto sin hojas, no se puede hacer índices para un libro sin páginas. Todo esto no puede existir sin la invención del códice. La técnica digital revoluciona al mismo tiempo el soporte de lo escrito, las relaciones con los textos y su inscripción y difusión. Por ende, ninguna comparación histórica supone una revolución semejante a la revolución digital, que propone nuevos soportes de lo escrito y nuevos modos de lectura.

Estamos ante una realidad vacilante que obliga, asegura Chartier, a varios cambios, empezando por la propia historiografía. Todo debe ser más exigente, debido a los riesgos indomables de la Red, porque el lector fiscaliza el trabajo. Y a su vez hay que orientarlo y enseñarle a valorar y a moverse en el océano de Internet. Los historiadores tienen mejores herramientas de trabajo gracias al mundo virtual, lo que también es un riesgo porque les obliga a una mayor exigencia en la comprobación de datos, escritura o citas.

Se debe, además, promocionar la crítica como modelo de formación de buenos lectores. La crítica debe ser un juicio de presentación que dé conocimiento de lo que está en la obra. Más que adjetivar y coger el camino fácil, o decir que algo es malo o bueno, con juicios rotundos que pueden resultar más divertidos, se trata de dar elementos de juicio al lector y bases para que comprenda la obra y aprenda a valorarla por sí mismo.

Sergio Haro Daganzo.

BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA

BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA

La legendaria Biblioteca de Alejandría, la más célebre y grandiosa del mundo antiguo, la de Pérgamo, las imperiales Palatina y Octaviana, la Ulpia, fundada por el famoso emperador hispano Trajano, las deslumbrantes bibliotecas bizantinas, como la de Constantino, que seguía existiendo en 1453, o la de Santa Catalina en el monte Sinaí, la biblioteca del emperador Carlomagno, la cordobesa de al-Hakam II (a finales del siglo X), que llegó a tener 100.000 volúmenes, las primeras bibliotecas eclesiásticas y monásticas, como la de Cesarea, fundada por Orígenes en Palestina y destruida por los árabes  en 637, la famosa Escuela de Traductores de Toledo del Rey Sabio y las bibliotecas nobiliarias de finales del siglo XV que anunciaban otra época, la del Renacimiento: en todos esos lugares estuvo depositada durante muchos años la memoria más antigua de la humanidad, aquella que hoy nos permite entender nuestro pasado, "semejantes a una huella en un campo nevado" (Walt Whitman). Los manuscritos que contenían eran copiados a mano y fueron escritos por y para una élite, sin que el pueblo, que aún no había aprendido a leer, tuviera acceso a ellos.

En un cuento de 1941, el escritor argentino Jorge Luis Borges imaginó una "biblioteca universal" en la que estarían reunidos todos los libros producidos por el hombre. En sus interminables anaqueles de forma hexagonal se contenía "todo lo que es dable expresar, en todos los idiomas"; obras que se creían perdidas, volúmenes que explicaban los secretos del universo, tratados que resolvían cualquier problema personal o mundial… Presa de una "extravagante felicidad", los hombres creyeron que con ellos podrían aclarar definitivamente "los misterios básicos de la humanidad".

Sin duda, el modelo de ese sueño literario se encuentra en la célebre Biblioteca de Alejandría. Creada pocos años después de la fundación de la ciudad por Alejandro Magno en 331 a.C., tenía como finalidad compilar todas las obras del ingenio humano, de todas las épocas y todos los países, que debían ser incluidas en una suerte de colección inmortal para la posteridad.

A mediados del siglo III a.C., bajo la dirección del poeta Calímaco de Cirene, se cree que la biblioteca poseía cerca de 490.000 libros, una cifra que dos siglos después había aumentado hasta los 700.000, según Aulo Gelio. Son cifras discutidas, pero dan una idea de la gran pérdida para el conocimiento que supuso la destrucción de la biblioteca alejandrina, la desaparición completa del extraordinario patrimonio literario y científico que bibliotecarios como Demetrio de Falero, Calímaco o Apolonio de Rodas supieron atesorar a lo largo de decenios.

Sin duda, la desaparición de la Biblioteca de Alejandría constituye uno de los más simbólicos desastres culturales de la historia, comparable tan sólo con la quema de libros que siguió a la toma de Constantinopla por los cruzados en 1204 o la que tuvo lugar en 1933 en la Bebelplatz de Berlín a instancias del ministro de propaganda Joseph Goebbels; eso por no hablar del incendio de la biblioteca de Bagdad, en 2003.

Sergio Haro Daganzo.

¡QUE VUELVAN LOS AEDOS!

Los aedos, como vimos el otro día en clase, eran artistas que recitaban y cantaban poemas y relatos en la antigua Grecia al compás de la música.

 

Yo pienso que la poesía cantada une mucho más y creo que algo parecido ocurrió en nuestra historia contemporánea con la llamada canción protesta (canciones que versionaban poemas de conocidos autores que se mostraron contrarios a la dictadura franquista).

La canción protesta no sólo consiguió unir a la gente en una sola voz, sino que también logró recuperar y difundir a los grandes poetas de nuestro tiempo, como Miguel Hernández o Antonio Machado, e inscribirlos en nuestra memoria colectiva. Cantautores como Joan Manoel Serrat o Paco Ibáñez fueron algunos de los que pusieron música a las palabras de estos y otros autores. Paco Ibáñez, por ejemplo, canta, con solo la ayuda de un instrumento musical, su guitarra (como los aedos con la lira), poemas de Rafael Alberti, recobrando su memoria y dando a conocer su obra al gran público.

 

Contando mi experiencia, yo nunca había leído a Miguel Hernández o a Alberti ni a muchos otros autores hasta que escuché las canciones de estos cantautores, y es que en la Grecia antigua no cometieron error alguno al unir poesía con música, ya que se recuerda mejor. Al oír la canción se incentiva la sensibilidad y se promueve la lectura y, lo más importante, se motiva la reflexión. Quizás no sea el método más “ético” de conocer los poemas de los más grandes de la Literatura, pero sí uno de los que más atraen.

Quizás así, si se cantara más, la crisis de la Historia de la Lectura terminaría, no ya solo cantando poemas de viejos y nuevos poetas, sino otras obras que nos hagan imaginar las historias que narran. No debemos olvidar que la lectura en alta voz hacía que todos escuchasen lo mismo, una ventaja que no comparte, por el contrario, la lectura en silencio.

Si en la actualidad se escucha mucho más música que se lee, en mi opinión, unir las dos cosas sería una muy buena alternativa. Aquí dejo unos links para que podáis escucharlos. Ya veréis al hacerlo cómo desgraciadamente todo ha cambiado muy poco...

 http://www.poesi.as/index1.htm

http://www.poesi.as/mh39nc.htm

http://www.poesi.as/bopalabr.htm