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Historia de la lectura

Una historia interminable

Una historia interminable

Mis dedos se deslizan sobre una maravillosa página de papel, huele a emoción, a saber, a aventura… cada vez que abro un nuevo libro, se produce un cosquilleo en mi interior, ¿será un libro que me dejará huella? ¿dónde viajaré? ¿qué emociones evocará? Pero, qué curioso, nunca he pensado en su historia, la historia de un hecho sin igual, la historia de la lectura. Este post me va a permitir indagar sobre ello, y adentrarme en un hecho que, seguro ha cambiado por completo, la historia de la humanidad.

Saber leer parece hoy en día, sobre todo en Occidente, algo innato al ser humano, pero no es así. Un hecho, en apariencia trivial, como lo es la lectura, es en realidad un ejercicio muy complejo que exige muchas habilidades relacionadas con factores neurolingüísticos, y elementos externos, como el soporte de los signos y códigos, y otros socioculturales, de tipo histórico, etc.

Existe una íntima relación ente la escritura y la lectura. La primera ha evolucionado a lo largo de los siglos, en un primer momento se utilizaron figuras y símbolos convencionales para representar pensamientos e ideas hasta que estos evolucionaron, en las diferentes culturas, hacia la escritura alfabética, cuyas primeras manifestaciones se encuentran en el Mediterráneo Occidental a partir del II Milenio a. C. Una vez establecidos los alfabetos en Oriente y Occidente, su soporte era habitualmente un rollo de papiro que, para leerlo, había que ir desenrollando y enrollando. No era un formato cómodo, por lo que de éste se pasó a la forma de libro, donde la lectura era mucho más sencilla de realizar, aunque su legibilidad dependía, como también antes, de la habilidad del escribiente.

Un acontecimiento transcendental para facilitar el acceso al conocimiento y el disfrute, a través de la lectura, fue la invención de la imprenta por un orfebre apodado Gutenberg, quizás el invento con mayor impacto en la historia. Y aunque ahora existen dispositivos digitales como los e-books que nos facilitan tener en muy poco espacio miles de páginas que narran, cuentan, explican, exponen, disertan, cuestionan…, no hay nada como leer una buena historia en un libro en papel, como los de toda la vida.

Aunque leer es algo maravillo, no siempre tiene por qué ser un placer, pues depende de la naturaleza del texto y de nuestra motivación de lectura. No es lo mismo leer porque tenemos que estudiar un examen, que leer una novela que hemos elegido nosotros/as mismos; como tampoco es lo mismo leer un poema, que un texto algebraico; una cita, que un texto científico, etc. Lo que si es cierto es que el desarrollo de la escritura y de los soportes, a través de los siglos, nos ha permitido disponer en la actualidad de un infinito mundo de cultura, saber y placer que no se puede comparar con nada, pues en la lectura, sin viajar, viajas; sin conocer, conoces; sin oler, hueles; sin degustar, gustas; sin tocar, tocas… A través de la lectura, cada persona crea una realidad propia y una forma distinta y única de ver el mundo.

Elena Gosálvez Vera

De los títulos de los pliegos de cordel al “clickbait”

De los títulos de los pliegos de cordel al “clickbait”

Considerar la literatura de cordel como una de las bases de la actual prensa rosa sería tomarse una licencia casi insultante para la historia de la lectura. Pero si analizamos algunos de sus factores más determinantes en ambos casos ¿seguiríamos considerándolo como tal?

La literatura de cordel es un género popular tanto oral como escrito, realizado en verso, que se difundía mediante el pliego de cordel, nombre que hacía referencia al modo de venderlo expuesto por tenderos en cordeles. A lo largo de la historia tardó mucho en recobrar la importancia necesaria como para ser objeto de estudio, pues era considerado excesivamente vulgar, cuyo contenido eran pequeños romances anunciados por títulos de lo más llamativo que atrapaban a los lectores. Características que, sin duda, nos transportan a lo que actualmente conocemos como prensa del corazón o prensa rosa, un tipo de periodismo que, esta vez en prosa, se dedica a abordar la vida de “la élite” social del momento. Sin embargo, aun que en cuanto a una (imaginaria) escala periodística pueda considerarse vulgar en comparación con el periodismo de guerra, su publico objetivo no diferencia entre cases, pues lo podemos encontrar tanto en la mesita de una peluquería de barrio obrero, como en el salón de una casa cuanto menos acomodada.  

Con la caída de la venta de la prensa escrita en la última década debido al protagonismo adquirido por las nuevas tecnologías, los medios tuvieron que reinventarse y adaptarse al formato online, siendo financiadas en gran parte por las visitas en web, por lo que, atraer lectores, cobra una importancia inmensa, y qué mejor manera que como ya se hacía en el siglo XV: mediante títulos o, en este caso, también imágenes completamente irresistibles, las del fenómeno conocido como clickbait o “ciberanzuelo”. Este fenómeno hace referencia al uso de titulares, en muchos casos ligeramente engañosos, que llevarán al lector a verse obligado a sumar una visita a esa pagina web.  

El cordel, con el tiempo transformado en un cable o unas simples ondas, conecta una literatura y una prensa que quizás no sean objeto de estudio para los intelectuales pero que, sin lugar a dudas, forman parte de nuestra vida cotidiana desde hace siglos.

Elena Sofío López

De entre los libros de (EX LIBRIS)

De entre los libros de (EX LIBRIS)

Un ex libris es una marca de propiedad que se coloca en el reverso de la cubierta de los libros o, en su defecto, en su primera hoja en blanco. Suele ser una estampa, un sello o una etiqueta y contiene el nombre del dueño del libro, o el de la biblioteca a la que pertenece, junto a la expresión latina ex libris. En muchas ocasiones no solo incluyen el nombre del propietario, sino también alguna imagen o dibujo. La expresión proviene del latín ex libris y significa “de entre los libros de”.

La técnica más común en la actualidad es la de la impresión con un sello grabado empleando tinta, aunque también he visto sellos que imprimen su grabado en el papel en relieve. Antes de la aparición de la imprenta, este tipo de sellos eran hechos de forma manuscrita, pero desde el siglo XV se han utilizado diversas técnicas de grabado o impresión para su fabricación, como la xilografía, calcografía, litografía, serigrafía, o el fotograbado, entre otros. Hoy en día se utilizan principalmente el diseño y la impresión digital en sellos de caucho.

Su origen se sitúa en Egipto y se remonta al siglo XV a.C., cuando surgió para dar respuesta a la necesidad de identificar al dueño de un libro para protegerlo de robos y descuidos. El faraón Amenhotep III contaba con una placa de barro cocida con unos jeroglíficos de esmalte azulado. Parece ser que era utilizado para marcar su propiedad en los estuches de los rollos de papiro de su biblioteca.

Pero el deseo de señalar los libros como propiedad aparece casi desde el origen de la lectura y la escritura. La revolución se produce, al igual que como hemos visto en clase que sucede con la lectura, con la llegada de la imprenta. Es entonces cuando podemos hablar de la existencia del ex libris en su sentido moderno. El primer ex libris que aparece tal y como lo concebimos hoy en día fue el del monje Hilprand Brandenburg, de Biberach (Alemania). Su diseño representaba a un ángel sujetando un escudo y fue utilizado para identificar los libros del monasterio de Buxheim en Alemania. En los siglos XV y XVIII predominan ex libris con escudos heráldicos, que denotaban prestigio a parte de propiedad, ya que solo las familias nobles podían permitirse tener grandes cantidades de libros, considerados por aquel entonces como verdaderos bienes de lujo. También encontramos dibujos de tema alegórico acompañados de algún lema, en relación con la profesión o el gremio del dueño.

En la época moderna, como vimos en clase, destacó un pequeño grupo de lectores conocido como los lectores eruditos. Estos lectores sentían una gran pasión y dependencia por sus libros, así que no es de extrañar que, al convertir los libros en el centro de su vida, hiciesen uso de estas marcas de propiedad para distinguirse del resto de lectores y de sus bibliotecas privadas. Estos solían formar parte de círculos humanistas, hacían suyos los libros: los leían una y otra vez sin descanso, hacían notas y apuntes en los propios libros según leían…, de modo que no podía faltar la marca de un ex libris que determinase que ese libro era único en su existencia.

En los siglos XIX y XX se produce el auge de la bibliofilia, el amor por los libros. El uso del ex libris se extiende a la clase media con el Modernismo, pues los libros ya no son inalcanzables para ellos. Esto propicia la aparición de los primeros coleccionistas de ex libris, además de los primeros tratados especializados sobre este tema.

Como fuente histórica, los ex libris nos aportan una importante información literaria, artística y social; gracias a los diseños de símbolos, alegorías y emblemas. En la actualidad el ex libris se ha convertido en un complemento literario que no solo identifica al dueño de un ejemplar, sino que también puede servir como retrato personal del propietario del libro gracias a las imágenes que incluye en el grabado. Además, hoy en día encontramos multitud de páginas web y tiendas donde uno puede diseñar su propio ex libris.

Una vez marcado de esta manera, cada libro se convierte en un ejemplar único e irrepetible. El ex libris que aparece en la imagen es mío y es con el que marco mis libros en la actualidad.

Lucía Cortés Cerdá

La censura en el mundo de la lectura

La censura en el mundo de la lectura

La censura en la historia de la lectura se remonta a tiempos antiguos, cuando los líderes políticos y religiosos restringían la difusión de ciertos materiales escritos que consideraban peligrosos para la moral y la estabilidad del poder.

Durante la Edad Media, la Iglesia católica fue uno de los principales agentes de censura, restringiendo la lectura de ciertos textos que se consideraban herejes o que pudieran poner en duda su autoridad. Más adelante durante la Ilustración, la censura se utilizó con fines políticos, ya que los monarcas usaron esta técnica para restringir la difusión de las ideas que pudieran poner en peligro su poder. De ella fue victima el filósofo francés Voltaire, ya que en sus textos criticaba la monarquía y la religión, hecho por el que fue fuertemente perseguido y sus textos censurados.

Ya en el siglo XIX, otro buen ejemplo fue la persecución que sufrió la famosa novela de Gustave Flaubert Madame Bovary, censurada por las autoridades francesas por considerarla inmoral.

Ya en el siglo XX, el régimen nazi en Alemania llegó a cabo uno de los casos de censura más destacados y conocidos de la Historia, pues durante ese periodo, las autoridades nazis censuraron y quemaron libros cuyos autores eran considerados inapropiados, como los libros de judíos o todas aquellas obras que promovieran ideologías políticas diferentes a la vigente.

Pero otro buen ejemplo de un episodio de censura muy polémico fue la campaña contra los comics de crímenes y terror que llegó al senado de los Estados Unidos en los años 50 del siglo XX, y que trajo consigo la censura de este tipo de libros por casi más de tres décadas, alegando que los cómics aumentaban la delincuencia juvenil.

Hoy en día podríamos pensar que apenas existe censura en los textos, ya que apenas nos cruzamos con ella. Sin embargo, en algunas partes del mundo la censura sigue siendo una herramienta utilizada por los gobiernos cada día para controlar la información y limitar la libertad de expresión, incluso algunos autores pueden ser arrestados y encarcelados por violar la ley de censura de estos países.

Por todo ello, la censura en la literatura como hemos visto a lo largo de este post se remonta a tiempos muy remotos, pero sigue siendo un tema de gran importancia hoy en día que a menudo se asocia con la lucha por la libertad de expresión y que, como dijo la gran Mercedes Sosa, “Toda censura es peligrosa porque detiene el desarrollo cultural de un pueblo”.

María Marrupe Porro

Microrrelatos

Microrrelatos

Los microrrelatos son un género relativamente nuevo que ha triunfado especialmente en los últimos años. Pero ¿qué ha hecho que triunfen? ¿Qué diferencia hay entre un microrrelato y un poema? Y, lo más importante, ¿qué es un microrrelato?

El microrrelato es un género literario narrativo propio del siglo XXI que se caracteriza por su escritura en prosa y su breve extensión, que ocupa alrededor de una página, aunque la brevedad de este género tiene libre interpretación. En la historia conocemos diferentes tipos de texto que se podrían calificar como microrrelato, como es el caso de los epigramas y epitafios, aunque la diferencia con estos textos es que, a pesar de ser breves, están relacionados con la poesía y el microrrelato está más próximo a la narrativa.

En cuanto a las características del microrrelato, estas difieren de las propias de la novela en cuanto a algunas particularidades. Al tener una extensión tan breve, los personajes no se describen de forma concreta y la estructura es sencilla. Los relatos pueden ser de temática muy diferente, aunque los más comunes son de terror o de humor. La elipsis es otra de las características más comunes del microrrelato, una característica gracias a la cual resulta mucho más sencillo escribir un texto de breve extensión. Por último, una particularidad muy frecuente en el microrrelato son los finales abiertos o que tienen varias interpretaciones, lo que permite que el texto sea más breve y, a su vez, llamar la atención del lector y provocar que, aunque la lectura sea breve, el tiempo que se dedique a reflexionar sobre ella es mayor.

Dentro de género del microrrelato nos encontramos con varios subgéneros, como los nanorrelatos o relatos hiperbreves, que son microrrelatos caracterizados por tener una o dos líneas. La mayoría de los nanorrelatos tiene un significado más profundo de lo que se puede observar a simple vista y abren un gran abanico de debates en cuanto a lo que el autor/a quiere expresar en un texto con tal brevedad.

En cuanto a obras de microrrelatos podemos destacar a Augusto Monterroso y su nanorrelato El Dinosaurio, Espido Freire y su microrrelato Ángeles o La Clepsidra de Javier Puche. Por lo general, los microrrelatos que más llaman la atención son los nanorrelatos lo más breves posibles, ya que estos textos pueden provocar una gran reflexión en el lector o intensos sentimientos en unas pocas palabras. Es curioso cómo se puede conseguir con tan pocas palabras provocar en el lector tanta emoción, miedo o tristeza, sin necesidad de que conozca a los personajes de forma exhaustiva para hacerle empatizar. Esto es posible gracias a que muchos de los microrrelatos tienen libre interpretación, lo que hace que cada lector/a pueda darle su propia lectura según sus sensaciones hacia el relato y su forma de percibir la historia.

 

Reflexión acerca de los microrrelatos y su triunfo en la Edad Contemporánea

En la asignatura de Historia de la lectura conocemos cómo va evolucionando la lectura y los libros a lo largo de la historia y descubrimos el perfil de lectores/as que hay en cada época histórica. Cuando estudiamos la forma de leer en la Edad Antigua o en la Edad Media nos damos cuenta de que la lectura está reservada para unos privilegiados y orientada sobre todo al aprendizaje. Posteriormente vamos viendo cómo la lectura se hace cada vez más accesible para todas las personas y cómo va evolucionando hacia un entretenimiento y no únicamente un modelo de enseñanza. Aún así, resulta evidente que en la Edad Moderna y principios de la Edad Contemporánea nos encontramos con novelas de gran extensión y con una precisión descriptiva casi abrumadora.

Este triunfo de diferentes géneros y características de la lectura me hace pensar que el microrrelato, tal y como lo conocemos actualmente, no hubiese logrado ser un éxito hasta ahora. Así que, ¿qué es lo que ha cambiado en nuestra sociedad para que un género tan innovador como los microrrelatos funcione? La respuesta, bajo mi punto de vista, es que actualmente vivimos en una sociedad líquida caracterizada por la desvinculación emocional y el ansia por “vivir deprisa”. La forma de vida de nuestras sociedades occidentales hace que tengamos poco tiempo para aficionarnos a la lectura, si es que no tenemos la costumbre desde la infancia y, además, aunque tengamos ese gusto por la lectura, nos cuesta sacar tiempo para dedicarlo a esta tarea. Es por ello que formatos como el microrrelato funcionan, porque permiten al lector/a leer en un periodo corto de tiempo. Además, su capacidad para hacernos reflexionar cumple con un objetivo primordial de la lectura, como lo es hacernos desconectar de la realidad mientras ponemos un poco de nosotros en cada palabra.

“Es ciudadana del mundo, pero no por los aviones a los que sube, sino por las historias a las que viaja.”

Marta Agustino Ruiz.

Curiosidades del día del libro

Curiosidades del día del libro

Este pasado 23 de abril se celebró, como todos bien sabemos, el día más esperado para los amantes de la lectura, el Día Internacional del libro. Esta conmemoración es promovida por la UNESCO y se lleva celebrando desde 1988. Su principal objetivo es fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.

¿Por qué se ha escogido este día?

El día 23 de abril es un día simbólico para la literatura mundial, coincide con la fecha de fallecimiento tres autores emblemáticos, Cervantes, Garcilaso de la Vega y Shakespeare. Todos ellos murieron exactamente en el 1616. (Cabe mencionar que verdaderamente Cervantes falleció el día de antes, pero fue enterrado el 23).

Asimismo, la fecha también coincide con el nacimiento o muerte de otros autores relevantes, tales como Maurice Druon, Haldor K.Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla, Manuel Mejía Vallejo y William Wordsworth.

La capital mundial del libro

En relación con esta celebración, la UNESCO junto a la Unión Internacional de Editores, la Federación Internacional de Libreros y la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias,  todos los años establecen una capital mundial del libro, cuyo nombramiento entra en vigor el día 23 de abril. Este 2022 la capital escogida ha sido la ciudad de Guadalajara en México. Madrid tuvo el placer de ser la capital mundial del libro en el año 2001.

¿Qué más se celebra este día en nuestro país? ¿Qué relación tiene esta fiesta con los libros?

El día 23 de abril coincide con la celebración del patrón de Aragón y Cataluña, el día de San Jorge o Sant Jordi. Según la leyenda, San Jorge fue un soldado que luchó contra un dragón para defender a su reino y a una princesa que tenía atrapada. Le atacó con su espada y de la sangre que derramó nació una rosa, que San Jorge le regaló a la princesa como símbolo de amor.

En Cataluña el día de Sant Jordi es también el día de los enamorados. La tradición que se celebra consiste en que el hombre le tiene que regalar una rosa roja a la mujer, mientras que las mujeres tienen que regalarles un libro a los hombres. Por esta razón, en numerosas ciudades de Cataluña los libreros salen a la calle y montan sus puestos para vender libros.

Paralelamente, en Alcalá de Henares también se celebra un acto simbólico este día. Se trata de la entrega de los Premios Cervantes. Esta solemne ceremonia se lleva a cabo en el Paraninfo de la Universidad  de Alcalá, donde el rey, el ministro de Cultura español y el autor galardonado emiten diversos discursos en honor a la Literatura. Este año la ganadora de los Premios Cervantes ha sido la autora Cristina Peri Rossi.

Los libros son algo especial

Para nosotros que hemos nacido en pleno siglo XXI esta celebración es tan normal como muchas otras, ya que la hemos estado celebrando toda la vida. No obstante, esto no ocurría así unos años atrás. Me parece bastante curioso que se le empezase a dedicar al libro un  día especial al año, pues esto no le pasa a ninguna otra cosa. Probablemente una parte de la celebración de este día se justifique con el fomento de la industria editorial y el consumo de libros, pero por otra gran parte, pienso que esta celebración tiene una mayor trascendencia. Los libros son algo más que un objeto de consumo, son una necesidad para la población. Desde la antigüedad, los libros han sido herramientas que nos ayudan a vivir, a ser libres, estimulan nuestro pensamiento, nuestro conocimiento, nuestra moral. A pesar de que hoy día nos encontremos en plena revolución digital, ningún invento o instrumento tecnológico va a servir para ocupar el lugar que ocupan los libros en nuestras vidas. El día del libro sirve para apoyar y conservar aquello que nos lleva haciendo humanos desde las primeras civilizaciones, la lectura.

 

Espero que os resulte curiosa toda esta información acerca del día del libro y que disfrutaseis  de esta celebración. Personalmente desconocía la mayoría de estas curiosidades acerca de este día y me ha resultado muy curiosa la elaboración de esta entrada.

¡Si queréis, dejad en los comentarios los libros que adquiristeis en esta feria!

Sofía Campo Forradellas

Una breve historia de la lectura

Una breve historia de la lectura

Érase una vez, nuestro ancestro más antiguo conocido. En el siglo II nació Papel. Un cortesano chino llamado Ts`ai Lun, le había dado a luz con seda, bambú y redes de pesca. Rápidamente Papel fue muy famoso y, como sirvió incansablemente para la nación, esta lo conservó con cautela dejando en secreto las circunstancias de su nacimiento; pues se temían que su querido fuera secuestrado.

 Nuestra familia crecía y cambiaba por años, él tuvo descendencia: Kozo, Mitsumanta y Gampi, se llamaron. Sin embargo, la discreción de la nación se acabaría en el siglo VI d.C. pues el monje budista Dam Jing no podía permitir que nuestra familia se quedara encerrada por más tiempo en solo un rincón del mundo, así se llevó a nuestra familia a la tierra de Japón, su tierra.

A nuestros familiares les gustó la experiencia, sin embargo, jamás imaginaron que irían más allá del mar oriental. En el siglo XVI d.C. unos piratas de aguas extrajeras los secuestraron en Samarcanda y se lo llevaron Arabia para desentrañar sus secretos. No lloréis por esta tragedia porque nuestra familia haya donde fuera siempre estará viva mientras haya quién de su legado defienda. Entonces, las siguientes generaciones fueron de cáñamo y lino que crecerían con una educación pasadas por agua: deshilachados primero, maceados de las hilachas de aguas segundo y después sumergidos en un tamiz que recogía las fibras maceradas filtrando agua. Finalmente fueron prensados y secados para luego ser cubiertos en una película de almidón de arroz.

Tampoco nos podemos olvidar de vuestras abuelas que tendrían un inicio más hermoso floreciendo del papiro. Ellas también viajarían hasta la Grecia Arcaica, donde solo les interesaba los trabajos que más importancia daban los griegos así que, en un principio, eran filósofas y científicas. No sería hasta el siglo V a.C. cuando se darían cuenta que las historias también eran dignas de atención, así que algunas de sus descendientes se dedicaron a enseñar canciones a los aedos y rapsodas. Mas tarde los sofistas se fijaron que tenían grandes talentos para la educación así que estos también las contrataron. Su fama fue tal que hasta las rocas les quisieron imitar, aunque su objetivo era otro, honrar a los muertos concretamente.

Del siglo V a.C. al I a.C. Don Códice y Don Volumen tampoco se quedarán atrás porque expandirían sus empresas con todo tipo de géneros: cartas de amor, obras trágicas… Aunque también es verdad que estos se llevaban bastante mal, mientras uno era pequeño y pasional con gran entusiasmo para cualquier viaje, el otro era más sabio, portando más conocimiento, pero muy vago para irse a otro lado. Por ello discutían muy a menudo, al igual que sus seguidores por motivos empresariales, funcionales, etc. Había de todo.

¡Oh! ¿y os he hablado ya del tío-abuelo segundo? Ya sabéis, el Códice eclesiástico, ¿no? ¿el que hablaba a dos columnas y nació de piel animal? ¿ese de la edad media que solo se dignaba a enseñar a unos pocos adinerados? ¿sí? ¿no? ¿ese que vestía con pinturas brillantes? ¿ahora sí? Perfecto, pues en ese caso continuamos.

Por suerte para vosotros, vuestro padre era menos selectivo en cuanto a profesiones se refería, así que este dio a innumerables hijos de todo tipo de género: enciclopedia, sumas y comprendidos diccionarios. Es una lástima que en la Alta Edad Media muchos fallecieran por culpa de los ignorantes que querían doblegar el pensamiento de los demás, en fin, la vida sigue. Por fortuna para nuestra demografía, en el siglo XV la imprenta aseguró nuestro legado y protección después de los peligros que superamos. Llegó la generación de los Libros, sí, esos si los conocéis muy bien ¿verdad? En ese caso, ya os sabréis el resto y aquí termino el cuento.

Y antes de que me empecéis a proclamar la razón de vuestros apellidos “¿por qué nosotros somos parte de la familia Lectura si estamos hecho de materia viva?” Pues la respuesta es bastante simple. Los Lectores formáis parte de ella porque sois su vida misma, sin nadie que leyera a nuestras parientes de materia muerta, estas habrían fallecido para siempre.

Triana Maceda Martín

Lenguas minoritarias y literatura

Lenguas minoritarias y literatura

Cuando se habla con alguien de por qué ha decidido aprender un idioma, a menudo la demografía es un factor principal en sus aspiraciones. No es de extrañar, ya que las principales lenguas del mundo abren puertas a una gran variedad de oportunidades laborales y turísticas en todo el planeta.

Sin embargo, el aprendizaje de idiomas no sólo supone un beneficio económico: es una actividad que puede enriquecer el alma y permitirnos descubrir culturas fascinantes, de una forma que no se vislumbra fuera de su expresión nativa. Sólo esto ya es motivo suficiente para acercarse a una lengua minoritaria y ahondar en los secretos que encierra.

En los últimos años, debido a diversos factores, la posición de las lenguas minoritarias en el mundo se ha cuestionado cada vez más. Con la salida del Reino Unido de la Unión Europea, cada vez se reclama más la posibilidad de que todas las naciones hablen su lengua materna, en lugar del inglés, lengua oficial de sólo dos países de la UE, y que en muchos casos se habla únicamente de manera deficiente. En la literatura, las lenguas minoritarias también se escuchan cada vez más.

Aunque es preferible leer la literatura en lenguas minoritarias a través de la lengua en la que fue escrita, no es en absoluto una necesidad. El inglés Clive Boutle por ejemplo, ha dedicado la última parte de su vida a esta cuestión, traduciendo al inglés la literatura de comunidades "no descubiertas". Procesos como éste permiten a los emigrantes de dichas comunidades y a los lectores en general conectar con un arte al que no habrían tenido acceso de otro modo. Aunque la literatura española e inglesa es excelente y hay mucho donde elegir, las 7.198 lenguas restantes (cálculo aproximado) contienen otros tesoros que los lectores podrían saborear si les dieran la oportunidad.

La relación entre la literatura y las lenguas minoritarias y su resurgimiento es bastante profunda. Para muchas lenguas que fueron suprimidas, los primeros pasos hacia el renacimiento llegaron con la literatura. El catalán resurgió en el siglo XIX gracias al movimiento cultural nacionalista de la Renaixença, que recuperó el idioma como lengua literaria. El irlandés, por su parte, también resurgió gracias a Conradh na Gaeilge - la Liga Gaélica. Estas lenguas minoritarias siguen ocupando su lugar en el mundo literario, a pesar de tener un margen de éxito limitado.

Como irlandés, siempre me he sentido privilegiado por haber podido conectar con la literatura escrita en lengua irlandesa (Gaeilge) de una manera tan íntima. Para mí, esto es aún más notable en el caso de la literatura procedente de las Islas Blasket (Na Blascaodaí). Obras como An tOileánach (El Isleño), Peig, y Fiche Bliain ag Fás (Veinte Años de Crecimiento), ofrecen al lector una visión de una cultura que desapareció cuando la vida en la isla se hizo demasiado dura y los isleños se vieron obligados a marcharse. Sin embargo, gracias a esta literatura, esta cultura no ha caído en el olvido, sino que permanece en su forma más pura como memorias escritas por los isleños, cuya forma de comunicarse es a menudo dolorosamente bella, a pesar de la dureza de sus vidas. El carácter autobiográfico de estas obras es también fascinante. La actitud de Tomás Ó Croitheann en An tOileánach, por ejemplo, recuerda a veces el distanciamiento emocional de Meurseault en El extranjero, de Albert Camus, ya que el autor dedica pocas líneas a la muerte de su esposa, más allá de quejarse del trabajo extra que se vería obligado a realizar como consecuencia de dicha muerte. Estas historias y muchas otras se pueden saborear gracias al trabajo de traducción.

Aunque todavía haya un tesoro de literatura en lenguas minoritarias por descubrir, gracias a que, tanto la traducción como el aprendizaje de idiomas, se benefician de la tecnología moderna, sin duda nos encontramos en un buen momento para la lectura.

James Gregory Neville

El fenómeno Booktok

El fenómeno Booktok

No es de extrañar que los jóvenes hoy en día desarrollen parte de su vida a través de las redes sociales. Incluso me aventuraría a decir que los niños mayores de diez años han usado al menos una en algún momento de su corta existencia. Todos los adolescentes dominan este nuevo mundo digital. Hasta ahora hemos oído hablar mucho de algunas de estas redes sociales, como Instagram, Tiktok, Twitter, WhatsApp… Plataformas virtuales donde podemos chatear con amigos, compartir fotos, buscar vídeos y ver y acceder a numerosas informaciones. Pero, ¿y si te dijese que los lectores hemos conseguido adentrarnos en este mundo y conquistar parte de él?

Cuando tenía 15 años, me instalé la aplicación de Tiktok, donde encontré vídeos de bailes, nueva música…, pero fue aproximadamente al inicio de la pandemia del Covid-19 cuando empezaron a aparecerme vídeos sobre editoriales, best sellers y distintos géneros literarios. Todo esto podría haberse quedado ahí, unos pocos vídeos en la pandemia que desaparecerían con el tiempo, pero pasó justo lo contrario: los amantes de los libros CONQUISTAMOS Tiktok, creando una zona exclusiva para lectores que se conoce hoy en día como Booktok.

Booktok es un pequeño apartado de Tiktok que permite descubrir nuevos títulos, compartir retos literarios, las tendencias del momento…, llegando a “salvar” algunos libros que en su momento no tuvieron tanto éxito. Un ejemplo de esto último es la saga de Acotar, cuyo primer libro se escribió el 5 de mayo de 2015, pero es en 2021 cuando ha adquirido gran fama mundial gracias a esta aplicación. Una de las mayores ventajas de Booktok es que la comunidad de lectores que ha creado ha ido en aumento, por lo que no es solo una red social para conocer nuevos libros, sino que también es una muy buena forma de que las editoriales promocionen las obras que publican.  

Como en toda red social, en Booktok existen los conocidos influencers que son personas que destacan en estos canales de comunicación y que de alguna forma influyen en la vida de quienes los siguen, ya sea con opiniones, moda u otras tendencias. En este caso su tarea consiste en hacer reseñas sobre los libros que leen, colaborar con las editoriales para promocionar nuevas lecturas, recomendar obras…

Creo que Booktok es una de las zonas más sanas de todas las redes sociales, ya que no perjudica a nivel personal a quienes lo usan, sino que es una gran familia de lectores compartiendo su gusto por los libros.

Booktok no solo me ha ayudado a descubrir muchos de mis libros favoritos, sino que me ha abierto un nuevo mundo lleno de gente con los mismos gustos que yo, ayudándome a descubrir qué tipo de camino quiero seguir: una vida ligada estrechamente a la lectura.

Aroa Melero Sáenz.

LA LECTURA COMO HERRAMIENTA

LA LECTURA COMO HERRAMIENTA

Desde que somos niños, practicamos el hábito de la lectura. Comenzamos este aprendizaje que nos envuelve para siempre. Porque cuando leemos aprendemos palabras nuevas. Frases que nos marcan. Momentos que nos emocionan. Pero, sobre todo, cuando escogemos ciertas lecturas, tenemos en nuestros manos la primera herramienta, el primer utensilio para cambiar el mundo en el que hemos nacido.

La lectura desde el siglo XIX y al compás del nacimiento del movimiento obrero, fue usada por todos ellos como una de las herramientas para luchar contra el problema del analfabetismo (que por suerte no vivimos en el mundo occidental, pero por desgracia aún sigue vigente en muchos países dentro de nuestro planeta), el control de los diferentes Estados y especialmente, como arma para combatir el sistema económico que les oprimía.

Durante el paso del siglo XIX al XX, se produjo la difusión de diferentes obras que cambiaron el rumbo de la historia, que protagonizaron el cambio de modelo social, económico, político y cultural y, por ende, que incidieron en el rumbo del ser humano y en su forma de utilizar la lectura, aprovechando esta como un fin.

Los diferentes textos de autores como Marx o Engels se convirtieron en un modelo de actuación, de superación de la ignorancia que era aprovechada por las clases altas para fines propios. Un modelo que sirvió como herramienta de difusión cultural para la emancipación de aquellos explotados, pero también como medio socializador y de unión entre iguales.

Ha pasado mucho ya desde aquellos años en el que la lectura de ciertos libros servía para liberarse de las cadenas, y tal vez deberíamos refrescar la memoria y aprender de aquellos que gracias en parte a esta lectura, consiguieron derechos de todo tipo que décadas después nosotros podemos disfrutar. En la actualidad, hay aún más facilidad para acceder a este tipo de lecturas, podemos encontrarlas en soportes muy diferentes, pero parece imposible que como sociedad volvamos a utilizar este mecanismo de liberación.

Pero aún así, el cambio comienza con uno mismo. Usa la herramienta lectora y ve caminando hacia un modelo de libertad y emancipación colectivo.

Alberto García Arroyo. 

LA LECTURA Y LAS BIBLIOTECAS EN LA SOCIEDAD SOCIALISTA

LA LECTURA Y LAS BIBLIOTECAS EN LA SOCIEDAD SOCIALISTA

Hoy os quiero hablar de Nadezhda Konstantinovna Krúpskaya (1869-1939), feminista, pedagoga y dirigente bolchevique. Fue la que impulsó el sistema educativo soviético y la pionera en la creación de un sistema bibliotecario soviético. Ella era feminista y bibliotecaria.

Las bibliotecas públicas que existían en Rusia durante el gobierno zarista eran más bien pocas. Krúpskaya, al igual que la mayoría de los comunistas, pensaba que era necesario apostar por la educación de las clases trabajadoras ya que, según esta ideología, esta era la única forma de hacer la revolución. Además, no debemos olvidar que sin bibliotecas el acceso a la cultura y, por tanto, la formación de la clase obrera, estaban muy limitadas.

Krúpskaya fue una auténtica impulsora de las bibliotecas y de la cultura y propició que durante el mandato de Lenin (que fue su compañero de vida) se fundaran miles de bibliotecas. Una de sus frases, que a mi personalmente más me gusta, es la siguiente: “Los libros para niños son una de las armas más poderosas en manos de los socialistas para la educación de las nuevas generaciones”. Con esta creencia apostó por el incremento de la alfabetización y también por la extensión social de la educación que tenía que salir de las aulas y conquistar otros espacios, para lo que un buen sistema de bibliotecas era algo imprescindible.

Las bibliotecas benefician a la sociedad, en este caso concreto a la sociedad socialista, ya que se ofrecen las mismas oportunidades a todos los ciudadanos/as. La cultura tiene que ser utilizada como una herramienta para derrocar al poder, como un instrumento político. Los pedagogos socialistas son muy conscientes de esto (Makarenko defenderá lo mismo). Desde el gobierno de Lenin se creía que el nivel cultural de una sociedad se podía medir según la organización de las bibliotecas. Según él: “Los bibliotecarios debían hacer de cada biblioteca un centro ideológico que ayudaría a construir el socialismo”, lo que también demuestra los intereses políticos que había detrás de esta apuesta. 

Krúpskaya, defendió también la producción de libros en tiradas masivas, aunque como en ese momento todavía esto no era posible, incidió en que los libros debían tener un uso colectivo que solo era viable a través de las bibliotecas. Para poner en marcha esta idea, colectivizó gran parte de los libros que pertenecían a colecciones privadas, lo que también le permitió controlar el contenido de los ejemplares, dado que no debemos pasar por alto la censura instituida. 

Al mismo tiempo, desarrolló un plan de estudios dirigido a los futuros bibliotecarios, que debían realizar actividades relacionadas con la orientación lectora, por ejemplo, un buen bibliotecario debía recomendar la lectura de ciertos libros, aquellos que eran considerados apropiados, o la elaboración de un informe que debía ser presentado de forma oral (para Marx, el poder de la oratoria era indiscutible).

Los resultados de todo este proceso de alfabetización de la sociedad y desarrollo de las bibliotecas fue indiscutible, además consiguió importantes avances en el campo de la biblioteconomía. Algo que también logró Krúpskaya, como feminista, fue que creciera la alfabetización femenina en los años veinte en Rusia. 

Para más información, pincha aquí.

Julia Tierno Ruiz Roso.

LA HISTORIA DE LOS DICCIONARIOS

LA HISTORIA DE LOS DICCIONARIOS

La Real Academia Española define el “diccionario” como un “repertorio en forma de libro o en soporte electrónico en el que se recogen, según un orden determinado, las palabras o expresiones de una o más lenguas, o de una materia concreta, acompañadas de su definición, equivalencia o explicación.”

Resulta interesante que desde el comienzo de la escritura ya se escribiera acerca las palabras mismas, y es que se considera que los primeros diccionarios aparecieron en torno al 600 a.C. en Mesopotamia. Eran diccionarios bilingües que se encargaban a traductores y sabios extranjeros y locales. Se trataba de tablillas de barro con columnas, en las que se escribían listados de palabras y sus equivalencias. Buena parte de estas tablillas encontradas, escritas en lengua acadia, pertenecieron a la Biblioteca de Asurbanipal en la ciudad asiria de Nínive.

Ya en la Antigüedad clásica, entre los diccionarios conservados se pueden destacar el Diccionario de lengua homérica de Apolonio el Sofista y, durante la época romana, destaca el diccionario de Verrio Flaco, en tiempos de César Augusto, y la obra de Erostiano en tiempos de Neron. De igual forma, en el siglo V, destaca el Diccionario etimológico de Orion de Tebas.

Es en la Edad Media cuando aparecieron los primeros glosarios sobre diferentes temas. No obstante, el término “diccionario” lo debemos a la obra del inglés John de Garland, quien en 1220 escribió un libro de ayuda para la pronunciación de las palabras de origen latino. Así, no fue propiamente un diccionario, tan solo un libro acerca de la dicción latina.

En cuanto a la lengua inglesa, en 1604 Robert Cawdrey escribió el primer diccionario del que se tiene conocimiento, Table Alphabetical, un recopilatorio de expresiones poco usuales de la lengua inglesa.

En lo que atañe a la lengua española, hubo que esperar casi un siglo más para que tuviera su primer diccionario. En 1713 se fundó la Real Academia Española (RAE) y, desde el primer momento, sus miembros comenzaron a trabajar en la tarea de elaborar un gran diccionario de la lengua española. En este diccionario cada palabra contaría con una definición y con un ejemplo de su uso. La primera edición, del año 1780, va a contar con 46.000 entradas (algo más de la mitad de las 88.000 que posee la obra de 2001). Este va a ser el antecedente del actua Diccionario de la lengua española (DLE) de la RAE, que a día de hoy se puede consultar incluso a través de Internet: https://www.rae.es.

Sofía Tabero Zafra. 

 

 

 

LECTURA EN PAPEL VS LECTURA EN PANTALLA

LECTURA EN PAPEL VS LECTURA EN PANTALLA

Este debate es uno de los más interesantes en el mundo de la lectura, y dado la gran influencia que tiene hoy en día, he decidido exponer a través de este blog las ventajas e inconvenientes que tiene cada opción, y algunos de los datos más curiosos sobre este tema. Habitualmente comentamos que se trata de un debate que nunca acaba puesto que se relaciona de forma directa con los intereses personales de los lectores. Que las personas que se han criado rodeadas de libros, periódicos o revistas de papel no presentan los mismos sentimientos hacia la lectura digital que un lector más moderno, es algo muy evidente.

Son muchos los argumentos que condicionan la decisión para escoger la lectura digital, entre estas ventajas podemos encontrar la comodidad, al ocupar menos espacio y ser más portable. Por ejemplo, en un viaje de larga distancia, es más cómodo poder escoger el libro que tengas descargado de forma electrónica e ir variando en tus lecturas, sin la necesidad de tener que transportar un gran volumen de papel. Otro de su ventajas, importante entre los lectores más jóvenes y veteranos, es la opción de poder elegir el tipo de letra que deseas, algo que no se puede realizar en un libro físico. Pero uno de los principales argumentos para escoger esta opción es la diferencia de coste, pues un libro digital tiene tendencia a ser más barato que un libro físico, además de que su disponibilidad es inmediata, algo que no podemos asegurar con un libro tradicional.

Por otro lado, hay varios argumentos que son indiscutibles para los defensores de la lectura en papel, como el peso emocional que contiene cada uno de esos libros que se tienen en casa, vinculados a la historia personal de cada lector. En segundo lugar, podemos destacar la idea de biblioteca. Muchos de los lectores fieles al papel son grandes coleccionistas de libros en su biblioteca personal, como hemos podido comprobar en uno de los talleres reflexivos de esta propia asignatura. De manera digital estos libros van a estar guardados en alguna nube, pero pierden esa esencia material y visual de biblioteca. En último lugar, me gustaría nombrar el argumento que utilizan muchos lectores, y que se ha comprobado a través de algunos estudios, y es que la lectura en papel se recuerda más y mejor que la lectura digital. Un lector que está leyendo un libro físico se concentra mucho más y ejercita en mayor medida su memoria que si lee un libro digital. ¿Cómo podemos explicar esto? Bueno, entre otras razones, porque cuando se lee un libro a través de una plataforma virtual hay diversos contenidos que pueden ayudar a distraerte y que alejan tu atención del libro que estás leyendo (contenidos multimedia, hipervínculos, etc.).

En definitiva, cada uno elige cómo entretenerse y escoge la lectura que más le gusta para disfrutar de su tiempo libre. Estoy convencido de que este debate seguirá existiendo durante muchos años más, puede que, con menor o mayor repercusión, pero seguirá estando presente en nuestras vidas.

Héctor Escribano Castillejos.

EL MILAGRO DEL EVANGELARIO

EL MILAGRO DEL EVANGELARIO

Esta historia que aquí regalo, sea escuchada por todo el orbe pues, fue de tal milagro el misterio que esconde, que no solo al rey nuestro señor tuvo en sorpresa noble, si no que al descreído conde, quien de Dios nada sabe, volvió a la fe de nuevo.

Estando en rezos los frailes, que de maitines se trataba, oyó de pronto uno de ellos, fray Martin de Torquemada, el sonido de un estruendo, que de sonar no cesaba.

Fue a avisar al prior, santo varón que el convento guarda, y este dejando el rezo, hacia el ruido se desplaza. 

En la sala entrando, nube de incienso le aguarda, el libro de los evangelios que tan encendido como llama, entre querubines descansa, y no solo incienso se palpaba, sino una obra de coros que al señor ensalzaba.

El fraile franciscano, erizado de sorpresa, se hizo enseguida presa de tal fascinante milagro. Pues fue el evangeliario, rodeado de plata y oro, exaltado sobre los brazos de ángeles tan elevados y santos.

Este hecho prodigioso demuestra a todo cristiano que los evangelios son divinos, por Dios inspirados y al hombre por su misericordia dados, que su lectura recomienda siendo el libro santo, de devoción y cuidado, desde ese día decorado de tal enjoyadas criaturas.

Vaya pues vuestra merced al ofertorio en su día, que escuchará el evangelio milagroso, y pida en pos de sus plegarias a Jesús hermoso, un responso para esta alma mía.

(*) Relato en rima inspirado en las clases teóricas de la asignatura. 

Francisco Javier Izquierdo Vega. 

LOS LIBROS NOS CUIDAN

LOS LIBROS NOS CUIDAN

A lo largo de la historia, los libros y la lectura se han empleado con fines terapéuticos, de enriquecimiento personal y de empoderamiento, entre otras cosas. Hay estudios realizados por diversos especialistas en la materia que demuestran que al leer se generan unas interconexiones neuronales concretas, que son beneficiosas para nuestra salud (Raymond A. Mar, David Lewis, etc.).

Así, la biblioterapia contribuye a la mejora de la vida personal y de nuestra salud, y se muestra como instrumento en el combate de las tensiones de la vida diaria.

Un  ejemplo de ello, es el que el pasado 25 de marzo de 2021 en el Webinar "Biblioterapia: otra forma de curar", celebrado en el marco de nuestra asignatura, nos mostró Ana María Ruiz López, enfermera del servicio de urgencias médicas de Madrid y una gran amante y defensora de los libros.

Ella creó, organizó y puso en marcha, con la ayuda de sus compañeros y compañeras, la biblioteca Resistiré en el Hospital de campaña de IFEMA durante los momentos más duros de la pandemia global producida por la COVID-19. Su objetivo estaba claro: combatir la soledad de estos pacientes aislados en este hospital de campaña. 

Esta biblioteca ha sido un claro ejemplo de solidaridad y entrega, porque cada una de las personas que colaboraron con la misma aportaron su granito de arena para intentar mejorar la situación crítica a la que todos nos estábamos enfrentando en esos momentos. 

Debido a la situación desbordante que los sanitarios estaban viviendo, no podían acompañar a cada paciente como solían hacer. Por esta razón, a Ana se le ocurrió la idea de buscar esa compañía, consuelo y cuidado en los libros.

A través de estos, y gracias a ellos, consiguió que sus pacientes se sintieran menos solos a pesar de su aislamiento. Utilizó la lectura como un rescate asistencial, útil para calmar los nervios, para evadirse de los problemas cotidianos, y para que pudieran aprender y viajar a otros lugares, fuera de la enfermedad, del dolor o de la soledad.

Termino con una frase que Ana María Ruiz pronunció en el Webinar y que creo que recoge muy bien cómo los libros fueron capaces de cuidar a los enfermos de COVID-19 en IFEMA: “Los libros ocuparon el lugar de la familia que te abraza o del amigo que te habla”.

Laura Sánchez Esteban.

A LA VEJEZ, VIRUELAS...

A LA VEJEZ, VIRUELAS...

Estoy segura de que para todos nosotros leer es algo sencillo y que hacemos todo el tiempo, casi de forma inconsciente. Para nosotros se ha vuelto algo cotidiano y tenemos estímulos constantes para hacerlo. Pero, ¿de verdad es así para todas y todos?

Históricamente hace relativamente poco tiempo que la idea de escuela o colegio como hoy lo conocemos se volvió algo obligatorio y sin distinción de género. Probablemente a nuestros padres o a las personas de nuestro alrededor les ocurra lo mismo que a nosotros en cuanto a la lectura, la consideren algo cotidiano y sencillo. Pero no hace falta indagar en muchas generaciones atrás para encontrar a gente que se sale de este paradigma. Muchas de nuestras abuelas o tías son analfabetas. Nunca nadie les enseñó a leer y mucho menos a escribir. Ni que decir tiene que a ellas, y digo a ellas a conciencia, nunca se les preguntó o se les dio la opción de escoger ir a la escuela. Directamente se asumió que esta actividad suponía una pérdida de tiempo y algo innecesario cuando verdaderamente eran útiles trabajando, por ejemplo, en el campo o en tareas propias del hogar como limpiar, cocinar, coser, cuidar a los pequeños y/o a los mayores, etc. Esto a muy temprana edad y cuando aún eran muy jóvenes se casaban y formaban una familia. Un círculo vicioso que se retroalimentaba, y que también afectó a muchos niños, generalmente de clase baja, que por necesidad tenían que trabajar para poder ayudar en casa. En el caso de las niñas se le sumaba que eran niñas y, por tanto, tenían aún menos opciones.

También estoy segura de que muchos de nosotros hemos escuchado o directamente nos han dicho que no perdamos el tiempo y que, cuanto antes, en cuanto a la edad, estudiemos mejor. Es decir, siendo jóvenes es más fácil estudiar.

Pues tomando de referencia lo que he contado al principio y he unido a esta segunda idea, encontramos a Jacinta Ortiz Mesa que contra todo pronóstico ha derribado barreras y no solo literarias (La campesina y el marqués o Cuentos y fábulas de la Campesina son algunos de los títulos de sus obras). Y es que aquel dicho de: “a la vejez, viruelas…” le viene muy bien a Jacinta, que tras una dura vida y a la edad aproximada de 70 años aprendió a leer y no solo eso, sino que devoró los libros que encontró y posteriormente se postuló como escritora. Concretamente es poetisa y firma sus libros como “La Campesina”.

No sé a vosotros, pero a mí me parece un hecho fascinante, digno de admiración y sobre todo de reconocimiento. Un reconocimiento que personalmente hago mediante este post y con el cual os insto a conocer más sobre su historia.

María de la Calle de Jesús.

LA IMPORTANCIA DE LA LECTURA EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS

LA IMPORTANCIA DE LA LECTURA EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS

Los alumnos de la asignatura de «Historia de la Lectura» de los grados de Humanidades y Doble Grado de Humanidades y Magisterio en Educación Primaria de la Universidad de Alcalá han puesto en marcha el proyecto #YoxtiLeo. Esta iniciativa ha sido impulsada a través de un perfil de Instagram y trata de llevar un mensaje de ilusión y esperanza en estos momentos tan difíciles que atraviesa la humanidad debido a la pandemia generada por el COVID-19.

En esta cuenta encontramos vídeos de los alumnos en los que recomiendan obras literarias a través de la lectura de un fragmento, así como pequeñas frases de libros e historias que pretenden fomentar e impulsar la lectura como una forma de terapia en estos duros momentos. Se puede acceder al perfil en Instagram a través de la cuenta yoxti_leo y del hashtag #yoxtileo, que ya cuenta con más de un centenar de publicaciones de alumnos.

Hace unos días, con motivo de la celebración del Día del Libro, el 23 de abril, numerosos medios y diversos autores defendían que la lectura puede convertirse en una buena vía de escape en tiempos de confinamiento. Esta práctica disminuye el estrés y hace que el lector, tenga la edad que tenga, se sienta acompañado. Esta es la idea que está detrás del proyecto de biblioterapia #YoxtiLeo de la Universidad de Alcalá, que inspira a abrir los ojos a nuevos mundos, con personajes y escenarios que evocan otros tiempos y otros lugares y que pretenden hacer desconectar a la gente del momento que atraviesan.

Sin duda, los alumnos de «Historia de la Lectura» estarán de acuerdo con John Fitzgerald Kennedy: «amar la lectura es trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía».

María González Campbell.

LA BIBLIOTECA DE LA CLASE DE «HISTORIA DE LA LECTURA»

LA BIBLIOTECA DE LA CLASE DE «HISTORIA DE LA LECTURA»

Hace unos días estaba viendo una película basada en el libro La sociedad literaria y el pastel de piel de patata, de Guernsey, y en ella se citaba a Charles Lamb, quien decía: «Generalmente se lee para decir que se ha leído». No pude dejar de pensar en esa afirmación y de preguntarme por qué leía yo, pues no estaba de acuerdo con el autor. Qué mejor día para reflexionar acerca de esta cuestión que el 23 de abril de 2020, el Día del Libro. Para ello, y para celebrar este día (este año, un poco especial) con la clase, hemos recopilado recomendaciones de libros de compañeros y compañeras además de frases y citas sobre la lectura.

El catálogo de libros ha resultado ser muy variado: hay historias ambientadas en muchos siglos atrás, desde la Roma Imperial, pasando por épocas medievales, mundos distópicos o de fantasía, los siglos XIX, XX, y otras historias que suceden en la actualidad. En cuanto a géneros, historias de terror, de fantasía, de amor y desamor, de misterio, de aventura, de ciencia ficción, de reflexión... Un sinfín de temáticas que, sin embargo, se relacionan entre ellas: todas son historias que nos permiten viajar, nos permiten ser libres. Sin duda, hay recomendaciones muy interesantes, desde Javier Cercas a Kafka pasando por John le Carré, Eduardo Mendoza, Javier Ruescas, Bécquer, Chéjov, Isabel Allende, Stephen King, Machado… Y un montón de títulos, clásicos y contemporáneos, para tomar buena nota: La hija del espantapájaros, La historia interminable, Con tal de verte volar, El cuento de la criada, Entre tonos de gris, La lección de August, Patria, Un mundo feliz, entre muchos otros.  

¿Para qué leemos, entonces, los y las estudiantes del Grado en Humanidades y del Doble Grado en Humanidades y Magisterio de Educación Primaria? Está claro que no para decir que hemos leído. Según las citas que hemos reunido, leemos para viajar, para soñar, para volar, para conocernos, para ser cada vez más libres, para vivir, al fin y al cabo. Al leer, logramos evadirnos y colocarnos en un punto al azar de un mapa de cualquier época, muy lejos de aquí, donde no existe nada que nos asuste, donde podemos vivir otras vidas y conocer otros pensamientos. A veces necesitamos una vía de escape y son las letras quienes pueden darnos el refugio que necesitamos.

Para mí los libros son naves espaciales, barcos, trenes, vehículos que conducen a diferentes destinos en los que habitan historias y puntos de vista que fortalecen la libertad de mi mente.  En momentos en los que el mundo parece alejarnos, en los que las canciones hablan de que todo va mal, la lectura es mi salvavidas.

Lucía Benito Mercado.

LA LECTURA ANTIGUA

LA LECTURA ANTIGUA

La Roma antigua fue escenario de cambios trascendentales que habrían de tener una influencia definitiva en el futuro de los libros, la lectura y las bibliotecas.

El pueblo romano comenzó la conquista del mundo mediterráneo y la conformación de su amplio territorio a partir del siglo V a. de C. Por medio de las armas los romanos conquistaron una gran cantidad de pueblos con diferentes costumbres, tradiciones y cultura, aunque también es importante destacar que casi de forma simultánea se fueron ejerciendo un tipo diferente de conquista: la conquista cultural. Los romanos tuvieron cuidado de tomar todo lo bueno de cada pueblo conquistado y adaptarlo, es lo que los especialistas llaman «latinización o romanización del mundo antiguo».

Al conquistar los territorios griegos en el año 146 a. de C., lejos de hacer desaparecer su lengua y su alfabeto, los romanos se preocuparon por mejorar y enriquecer sus caracteres, dando paso con ello a la creación del alfabeto latino con la incorporación de cinco nuevos símbolos fonéticos: las vocales. Este nuevo alfabeto, daría paso posteriormente a la aparición de las llamadas lenguas romanas: español, italiano, francés, romano, gallego, provenzal, dálmata, catalán, y el rético, entre otras más, y que habrían de tener un papel importantísimo en el devenir cultural de muchas culturas más.

En la civilización romana también se produjo otra novedad cultural en torno a las prácticas de la lectura conocida como «cultura del botín» en referencia a los libros conseguidos en sus botines de guerra, con los que se conformaron muchas bibliotecas privadas que empezaron a tener como parte de sus espacios físicos jardines, pórticos y grandes salas reservadas para los eruditos que acudían a ellas para debatir sobre sus lecturas y llevarse textos prestados. La élite romana solía llamar a estos lugares «espacios donde se hacía la vida».

Miguel Cumplido.

LA MUJER LECTORA

LA MUJER LECTORA

Pensar la Historia de la lectura desde una perspectiva de género es algo relativamente reciente. Las mujeres antaño es cierto que leían poco y en menor medida que los hombres, pero todo ello se debe a distintos factores de índole social y cultural.

Gracias a diferentes fuentes iconográficas, podemos saber que las prácticas de la mujer lectora eran mucho más ricas de lo que otras fuentes, como libros o testimonios nos hacen pensar. En un libro tan famoso como es Don Quijote de la Mancha, aparecen mujeres que además de leer sabían escribir, y que se interesaban especialmente por la novela de ficción. Incluso podemos hablar de que las mujeres leían bajo cierto criterio femenino; en la obra de Juan de la Cueva titulada El Infamador (1582) aparecen dos mujeres que queman libros de carácter misógino. Las mujeres eran conscientes de la situación de inferioridad en la que estaban y de la dominación patriarcal, es por ello que utilizaban la lectura como un acto de rebeldía para combatir ese sistema de control y represión.

Si atendemos solo a la información de ciertas fuentes, tradicionalmente escritas por hombres, la mujer aparece como poco alfabetizada, inculta, limitada, pero eso no es así. Si por el contrario nos disponemos a observar las distintas fuentes iconográficas, el tópico de la mujer como inculta y poco alfabetizada parece perder credibilidad: hay imágenes en las que aparecen representadas mujeres leyendo desde el siglo XIII, y que irá in crescendo a partir del siglo XV.

Esta estrecha relación de la mujer con el libro fue bien asentada, hasta que la mujer empezó a leer el género de ficción a partir del siglo XVI, donde la mujer lectora empezó a considerarse como un peligro. Este miedo hacia la mujer lectora queda plasmado en las obras pictóricas: si nos atenemos al ejemplo de la Anunciación, se puede observar como desde el siglo XIV, la mujer lectora en esos cuadros aparece como el elemento que domina la obra, sin embargo, a partir del siglo XV, esta imagen de la mujer poderosa desaparece.

Pero el querer ocultar a la mujer culta, formada y lectora no es solo cuestión del Siglo de Oro, sino que también ocurría durante la Antigüedad, como ocurrió por ejemplo con Aspasia de Mileto. Aspasia era milesia, hija de Axíoco. Fue profesora de retórica y tuvo una relevante posición en el círculo de Pericles, su marido, con quien tuvo a su hijo Pericles II, aunque fue sometida a un proceso de impiedad. Cuando falleció su esposo y quedó viuda se casó con Lisicles, del que tuvo un segundo hijo llamado Poristes, aunque es un hecho que no se ha determinado con exactitud. Lo más llamativo de todo es que, si tenemos datos hoy en día de lo que fue una gran mujer, es gracias a los escritos de hombres, ya que de su obra quedó nada. Cuando falleció su segundo esposo hay un vacío en su biografía, por lo que no hay información de Aspasia de su vida anterior al matrimonio de Pericles ni posterior al fallecimiento de Lisicles, es decir, la biografía de Aspasia es conocida en función de su relación con hombres.

Este tipo de situaciones se han dado en numerosas ocasiones a lo largo de la Historia de la lectura, en la que la mujer ha sido completamente silenciada; es por ello que no debemos de fiarnos completamente de las fuentes, sino que hay que llevar a cabo un estudio más en profundidad para conocer realmente la situación de la mujer y de la lectura a lo largo de la historia. Como se suele decir, la historia la escribe el que vence, y como no, la historia la escribió el patriarcado.

Referencias:

BERNÁRDEZ, Asunción: «Pintando la lectura: mujeres, libros y representación en el Siglo de Oro», Edad de Oro, 26, 2007, pp. 67-89.

Sobre el cuadro: La Ciudad de las Damas de Christine de Pizan (1410).

Astrid Castro Vergara