<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://aedo.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>AEDO</title><description>Aedo es un blog creado para los alumnos y alumnas de la asignatura de Historia de la Lectura en el Mundo Occidental. Pretende convertirse en espacio de di&#xE1;logo y reflexi&#xF3;n sobre la tem&#xE1;tica que funda la misma: c&#xF3;mo, por qu&#xE9;, d&#xF3;nde, cu&#xE1;ndo y para qu&#xE9; han le&#xED;do y leen los hombres y las mujeres a lo largo de la Historia, o lo que es lo mismo, cu&#xE1;l ha sido el camino seguido por los lectores desde la Antig&#xFC;edad cl&#xE1;sica hasta hoy. El fin no es otro que el de comprender mejor c&#xF3;mo viv&#xED;an y sent&#xED;an todos aquellos que leyeron, escucharon, escribieron, ritualizaron, conservaron, prohibieron o destruyeron los textos, fueran estos libros o no.</description><link>https://aedo.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Wed, 10 Jun 2026 07:55:54 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Memoria de una vida lectora: entre la escuela, la familia y el placer de leer</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/061001-memoria-de-una-vida-lectora-entre-la-escuela-la-familia-y-el-placer-de-leer.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/061001-memoria-de-una-vida-lectora-entre-la-escuela-la-familia-y-el-placer-de-leer.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">* Esta reflexi&oacute;n es la parte final del trabajo acad&eacute;mico &ldquo;Autobiograf&iacute;a lectora&rdquo; realizado en el marco de la asignatura&nbsp;<em>Historia de la Lectura,&nbsp;</em>consistente en realizar una entrevista a un/a lector/a nacido/a en el siglo XX.</span></p> <p style="text-align: justify;">La entrevista realizada permite observar c&oacute;mo la historia personal de una lectora concreta est&aacute; profundamente relacionada con los cambios generales de la lectura en el siglo XX. En el caso de Mar&iacute;a del Carmen, nacida en 1968, la lectura aparece primero como una pr&aacute;ctica escolar, asociada al aprendizaje formal, a la cartilla, a la repetici&oacute;n y a la obligaci&oacute;n. Su infancia no estuvo rodeada de una gran biblioteca dom&eacute;stica ni de una presencia abundante de libros, lo que muestra que la conversi&oacute;n del libro en un objeto cotidiano no se produjo de igual forma para todos los grupos sociales ni en todos los hogares al mismo ritmo.</p> <p style="text-align: justify;">Uno de los aspectos m&aacute;s significativos de su testimonio es que la lectura no aparece desde el principio como placer, sino como deber. Esta idea permite cuestionar una visi&oacute;n demasiado idealizada de la lectura, ya que no basta con que existan libros o con que la escuela ense&ntilde;e a leer; tambi&eacute;n es necesario que se creen condiciones afectivas, familiares y sociales para que la lectura pueda convertirse en h&aacute;bito. En su infancia, los libros estaban presentes, pero ocupaban un lugar m&aacute;s pr&aacute;ctico que emocional. Eran instrumentos para estudiar, no necesariamente objetos de disfrute.</p> <p style="text-align: justify;">Sin embargo, a lo largo de su vida, la entrevistada ha ido construyendo una relaci&oacute;n m&aacute;s personal con los libros. En la adolescencia, obras como <em>El diario de Ana Frank</em> le permitieron identificarse con otras experiencias vitales. Ya en la edad adulta, libros como <em>Nada</em>, de Carmen Laforet, se convirtieron en lecturas importantes por su capacidad para representar conflictos personales, familiares e hist&oacute;ricos; lo que demuestra que la autobiograf&iacute;a lectora no se compone solo de t&iacute;tulos, sino tambi&eacute;n de momentos, emociones y etapas vitales.</p> <p style="text-align: justify;">Tambi&eacute;n resulta interesante la diferencia entre su infancia y la educaci&oacute;n lectora que ella intent&oacute; transmitir despu&eacute;s a sus hijos. Aunque no recuerda que sus padres le leyeran cuentos de forma habitual, ella s&iacute; procur&oacute; hacerlo con sus hijos antes de dormir. Esta diferencia muestra un cambio cultural importante pues la lectura infantil pas&oacute; a entenderse no solo como aprendizaje escolar, sino tambi&eacute;n como v&iacute;nculo afectivo, rutina familiar y forma de acompa&ntilde;amiento.</p> <p style="text-align: justify;">La entrevista refleja adem&aacute;s algunas de las tensiones actuales de la lectura. Mar&iacute;a del Carmen no considera que hoy no se lea, sino que se lee de otra manera, es decir, de forma m&aacute;s r&aacute;pida, dispersa y condicionada por las pantallas. Esta reflexi&oacute;n conecta con la idea de crisis de la lectura, pero evita una conclusi&oacute;n simplista. El problema no parece ser &uacute;nicamente la desaparici&oacute;n del libro, sino la dificultad de mantener una lectura larga, concentrada y profunda en un entorno dominado por est&iacute;mulos inmediatos.</p> <p style="text-align: justify;">Realizar este taller me ha permitido comprender que la historia de la lectura no se estudia solo a trav&eacute;s de grandes editoriales, leyes, bibliotecas o estad&iacute;sticas, sino tambi&eacute;n mediante experiencias personales. La vida lectora de una persona corriente revela c&oacute;mo los libros entran o no entran en una casa, c&oacute;mo influyen la escuela y la familia, c&oacute;mo cambian los gustos con la edad y c&oacute;mo cada generaci&oacute;n se relaciona de manera distinta con la lectura. En este sentido, la entrevista muestra que leer no es un acto aislado, sino que tambi&eacute;n depende del contexto hist&oacute;rico, de la educaci&oacute;n recibida, de los recursos econ&oacute;micos, del tiempo disponible y de los modelos familiares.</p> <p style="text-align: justify;">Como reflexi&oacute;n final, este taller me ha hecho ver que fomentar la lectura no puede consistir solo en mandar libros obligatorios ni en repetir que leer es importante. Para que alguien lea, debe encontrar sentido en lo que lee. La lectura necesita acceso, pero tambi&eacute;n libertad, acompa&ntilde;amiento y tiempo. En la experiencia de la entrevistada, los libros han pasado de ser una obligaci&oacute;n escolar para convertirse en una forma de compa&ntilde;&iacute;a y de memoria personal. Esa evoluci&oacute;n resume bien una de las grandes ideas de que el libro lleg&oacute; a hacerse cotidiano, pero su permanencia como pr&aacute;ctica significativa sigue dependiendo de c&oacute;mo cada lector lo incorpora a su propia vida.</p> <p style="text-align: justify;">Miguel &Aacute;ngel Romero S&aacute;nchez</p>]]></description><pubDate>Wed, 10 Jun 2026 07:52:00 +0000</pubDate></item><item><title>El primer libro que subray&#xE9;</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/060701-el-primer-libro-que-subraye.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/060701-el-primer-libro-que-subraye.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Soy de la opini&oacute;n &mdash;siempre lo he sido&mdash; de que los libros tienen que cambiarnos de alg&uacute;n modo. Cuando terminas un libro, pierdes una parte del alma que ni siquiera sab&iacute;as que ten&iacute;as y que, sin embargo, te deja incompleto para siempre. Si un libro no te remueve y no cambia algo dentro de ti, entonces ha fallado como libro. Por eso me resulta tan complicado elegir una sola lectura, una sola amistad peligrosa, un solo libro que me haya cambiado la vida porque, &iquest;cu&aacute;l no lo ha hecho? Creo que podr&iacute;a medir mi vida en libros, cada uno de ellos ligado a una emoci&oacute;n, a un momento, a una etapa, incluso a una persona. Por esto he decidido ce&ntilde;irme a otros criterios para escoger la lectura.</p> <p style="text-align: justify;"><em>El peligro de estar cuerda</em> de Rosa Montero fue el primer libro que subray&eacute;. Nunca antes hab&iacute;a marcado un libro (aquello era casi una aberraci&oacute;n para m&iacute;), pero hab&iacute;a demasiadas frases, demasiadas reflexiones que quer&iacute;a retener, a las que quer&iacute;a regresar sin detenerme en leer de nuevo toda la obra. As&iacute; que eleg&iacute; el subrayador amarillo m&aacute;s chill&oacute;n que ten&iacute;a y empec&eacute; a embadurnar las impolutas hojas de papel. &ldquo;Somos lo que subrayamos en los libros&rdquo; escuch&eacute; una vez. He escogido este libro porque en &eacute;l encontr&eacute; una parte de m&iacute;.</p> <p style="text-align: justify;">Lo le&iacute; por primera vez cuando ten&iacute;a diecisiete a&ntilde;os, en el final del verano posterior al segundo curso de Bachillerato, cuando atravesaba una complicada &eacute;poca personal. Lo hab&iacute;a comprado un a&ntilde;o antes en la Feria del Libro y me lo llev&eacute; firmado por la autora, pero ten&iacute;a una larga lista de libros pendientes y lo dej&eacute; en la estanter&iacute;a, acumulando polvo. Agradezco haberlo hecho. Con los libros ocurre como con las canciones; uno no siempre est&aacute; preparado para entender lo que dice la letra y si lo hubiera le&iacute;do entonces o incluso unos meses m&aacute;s tarde, no hubiese sido capaz de apreciarlo; de entenderlo.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">En apariencia, se trata de un volumen bastante corriente, con una cubierta que refleja a la perfecci&oacute;n el contenido del volumen. Tres ni&ntilde;as se aferran a una barra de <em>ballet</em> mientras fijan la mirada en un elemento m&aacute;s all&aacute; de la imagen; una &uacute;ltima la utiliza para colgarse de ella bocabajo, mientras esboza una mueca (encuentro pocas cosas m&aacute;s rompedoras que una ni&ntilde;a oponi&eacute;ndose a las instrucciones de una clase de <em>ballet</em>).</p> <p style="text-align: justify;">Pero, como es l&oacute;gico, el verdadero tesoro es su contenido. <em>El Peligro de estar cuerda</em> es, en esencia, un ensayo sobre la genialidad (por extensi&oacute;n, tambi&eacute;n sobre la locura). Recuerdo leerlo a principios del mes de septiembre, tan solo unos d&iacute;as antes de comenzar el primer curso de Universidad. Segu&iacute;a anocheciendo bastante tarde, pero el calor se hab&iacute;a reducido considerablemente y sobre las ocho empezaba a refrescar. Era el mejor momento para salir fuera, leer y leer. Recuerdo sentir que aquel libro me hablaba, nombraba y materializaba pensamientos que circulaban inconexos por mi mente. Por encima de todo, aquel libro me permiti&oacute; sentir aceptaci&oacute;n. <em>El peligro de estar </em>cuerda es, para m&iacute;, un libro que hace abrazar aquellas excentricidades que, d&iacute;a tras d&iacute;a, uno se esfuerza en ocultar bajo una capa de normalidad (&ldquo;una de las cosas buenas que fui descubriendo con los a&ntilde;os es que ser raro no es nada raro&rdquo; confiesa la autora). Es un libro sobre la intensidad de sentir la vida y aquellos peque&ntilde;os momentos que la construyen (simplemente leer bajo las &uacute;ltimas luces del verano); pero tambi&eacute;n sobre c&oacute;mo la vida asusta, precisamente, si se siente con demasiada intensidad.</p> <p style="text-align: justify;"><em>El peligro de estar cuerda</em> no cambi&oacute; qui&eacute;n era yo, pero s&iacute; c&oacute;mo percib&iacute;a una parte de m&iacute;, y tambi&eacute;n c&oacute;mo me aproximaba a la realidad que conozco. Es un libro que se llev&oacute; un trocito de alma, quiz&aacute; un poco m&aacute;s grande que los dem&aacute;s, que est&aacute; guardado en cada una de las frases subrayadas en amarillo chill&oacute;n.</p> <p style="text-align: justify;">Carmen Mart&iacute;nez Narros</p>]]></description><pubDate>Sun, 07 Jun 2026 12:35:00 +0000</pubDate></item><item><title>Tras la puerta de Jane Austen: el libro que cambi&#xF3; mi mirada sobre la lectura</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/060401-tras-la-puerta-de-jane-austen-el-libro-que-cambio-mi-mirada-sobre-la-lectura.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/060401-tras-la-puerta-de-jane-austen-el-libro-que-cambio-mi-mirada-sobre-la-lectura.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Lo &uacute;nico que hac&iacute;a mi madre era regalarnos libros y libros e intentaba animarnos a leer desde bien peque&ntilde;os a mis hermanos y a m&iacute;. No me gustaba leer, pero cuando no hab&iacute;a otra cosa que hacer en casa, era lo que tocaba. Hasta que me regal&oacute; aquel libro que cambi&oacute; mi modo de percibir la lectura.</p> <p style="text-align: justify;">Ten&iacute;a 14 a&ntilde;os cuando <em>Orgullo y Prejuicio</em> de Jane Austen nubl&oacute; mi juicio durante tres d&iacute;as seguidos, no dorm&iacute;a y com&iacute;a r&aacute;pido para continuar leyendo. No conceb&iacute;a otro objetivo en ese momento que no fuese el de seguir leyendo. Ni siquiera pensaba en acabarlo, pues no era consciente de que ese libro igual que ten&iacute;a principio, ten&iacute;a fin.</p> <p style="text-align: justify;">Me regalaron el libro el 6 de enero de 2021, debido a la festividad de los Reyes Magos. Al desenvolverlo, al observar c&oacute;mo era f&iacute;sicamente y la carta de Baltasar anim&aacute;ndome ardientemente a leer el libro, no pude sino rendirme a su insistente petici&oacute;n. Mientras mis hermanos admiraban asombrados por la ventana la cantidad de nieve que estaba cayendo, yo le&iacute;a pl&aacute;cidamente en el escritorio de mi habitaci&oacute;n observando con extra&ntilde;eza, pero sin dar importancia a aquel fen&oacute;meno meteorol&oacute;gico. Pues en ese momento, aquella lectura me importaba mucho m&aacute;s que Filomena.</p> <p style="text-align: justify;">Los sentimientos que me despert&oacute; la novela al leerla fueron muchos y muy variados. Nunca antes un libro hab&iacute;a captado tanto mi atenci&oacute;n como para poner los cinco sentidos en &eacute;l, me intrigaba tanto cada acontecimiento que se narraba que no pod&iacute;a parar. Recuerdo que dependiendo del momento que leyese sent&iacute;a una cosa u otra, en funci&oacute;n de lo que le estuviera pasando a la protagonista. Cuando Elisabeth se enter&oacute; de la verdadera raz&oacute;n por la cual el se&ntilde;or Bingley se hab&iacute;a alejado de su hermana, yo tambi&eacute;n me enfad&eacute; junto a ella. Cuando Lydia toma malas decisiones en la vida que la obligan a casarse con George Wickham, tambi&eacute;n me decepcion&eacute; como se decepcion&oacute; Elisabeth de su hermana peque&ntilde;a. Asimismo, Elizabeth Bennet consigui&oacute; que de alguna manera me enamorase del Se&ntilde;or Darcy y pensara que era el hombre m&aacute;s noble del mundo.</p> <p style="text-align: justify;">Cuando acab&eacute; la novela, no me qued&eacute; ah&iacute;. Era imposible que todo hubiese acabado ah&iacute;. Busqu&eacute; si hab&iacute;a una versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica y obligu&eacute; a mis hermanos a ver la &uacute;nica que encontr&eacute; disponible en ese momento, <em>Orgullo y prejuicio y zombies</em>. Pero, aun as&iacute;, no me parec&iacute;a suficiente. La novela caus&oacute; en m&iacute; tan gran impacto que no pod&iacute;a sino comentarla y hablar de ella a todo el mundo. Esa era mi manera m&aacute;s concreta de mantenerla viva. Puesto que, una vez le&iacute;da s&oacute;lo pod&iacute;a mantener mis emociones y sentimientos hacia ella comparti&eacute;ndolos con los dem&aacute;s. He de decir que, a pesar de que mis hermanos pensaran seguramente que me hab&iacute;a vuelto loca, aguantaron mi locura como unos caballeros.</p> <p style="text-align: justify;">Tras ver que ninguna otra novela posterior me hab&iacute;a despertado las ganas de leer como esta, intent&eacute; releer la obra unas cuantas veces, pero sin mucho &eacute;xito. Ya que no encontraba un momento oportuno como aquellas vacaciones de Navidad en las que pudiera aislarme de todo y de todos en cuatros d&iacute;as y dedicarme s&oacute;lo a leer.</p> <p style="text-align: justify;">Se lo recomend&eacute; a muchas amigas, les invit&eacute; a leerla para que pudi&eacute;ramos hacer una reuni&oacute;n de lectura en la que comparti&eacute;ramos nuestras impresiones acerca del libro, pero no tuve mucho &eacute;xito. Respecto al ejemplar que me regalaron los Reyes Magos, no lo conservo. Se lo regal&eacute; a una amiga muy importante para m&iacute;, para que pudiese leerlo y en cierto modo experimentar lo mismo que yo experiment&eacute; cuando lo le&iacute;.</p> <p style="text-align: justify;">Al leer <em>Orgullo y Prejuicio</em>, descubr&iacute; que me gustaban los libros cl&aacute;sicos. As&iacute;, empec&eacute; a leer <em>Mujercitas</em> de Louisa May Alcott. Leer a dos escritoras me hizo interesarme por los libros que hab&iacute;an sido escrito por mujeres, lo que me llev&oacute; a Agatha Christie que, a su vez, me llev&oacute; a <em>Sherlock Holmes. </em>Y a partir de ah&iacute;, desarroll&eacute; un gusto y h&aacute;bito ante cualquier g&eacute;nero literario. En conclusi&oacute;n, se podr&iacute;a decir que fue Jane Austen la que hizo que me empezase a gustar el mundo de la lectura y ya no leyese por pura obligaci&oacute;n o para estar a la altura de las conversaciones que surg&iacute;an en mis c&iacute;rculos cercanos. Sino que, realmente comenc&eacute; a mirar los libros con otros ojos, ya no como el &uacute;ltimo recurso ante el aburrimiento en las vacaciones, sino como otra manera de entender el mundo. Como una nueva puerta tanto para el entretenimiento como para el saber.</p> <p style="text-align: justify;">Gemma Aparicio L&oacute;pez</p>]]></description><pubDate>Thu, 04 Jun 2026 10:52:00 +0000</pubDate></item><item><title>Letras y refugios: un paseo por mi biblioteca personal</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/053001-letras-y-refugios-un-paseo-por-mi-biblioteca-personal.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/053001-letras-y-refugios-un-paseo-por-mi-biblioteca-personal.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">* Fragmento de la actividad acad&eacute;mica "Mi biblioteca personal", en el marco de la asignatura&nbsp;<em>Historia de la Lectura.&nbsp;</em>Los alumnos/as deb&iacute;a escoger 50 libros de su biblioteca personal, inventariarlos y reflexionar sobre en qu&eacute; medida estos hablan de las personas que son.</span></p> <p style="text-align: justify;">La identidad de cualquier lector no nace de la nada, sino de un momento inicial que marca la pauta de su futura curiosidad. En mi biblioteca, ese origen est&aacute; representado por obras como <em>Marimar, la sirena gru&ntilde;ona </em>o <em>Los viajes del rey Babar</em>. Estos libros, que me acompa&ntilde;aron a los cinco o seis a&ntilde;os, son los cimientos de mi edificio intelectual. Representan la etapa de la lectura compartida y el descubrimiento del c&oacute;digo escrito. Si alguien analizara estas obras hoy, ver&iacute;a en sus p&aacute;ginas desgastadas el inicio de una vocaci&oacute;n: la de una persona que a&ntilde;os despu&eacute;s elegir&iacute;a la Educaci&oacute;n para guiar a otros ni&ntilde;os en ese mismo proceso. Cabe destacar que est&aacute;n guardados con especial nostalgia y cari&ntilde;o; adem&aacute;s de que el segundo libro antes mencionado, fue tomado de la biblioteca del cole y finalmente acab&oacute; fundido en el mar de libros de mi estanter&iacute;a.</p> <p style="text-align: justify;">Durante los veranos de mi adolescencia, mi identidad lectora se configur&oacute; a trav&eacute;s de la pantalla. Wattpad fue mi &ldquo;biblioteca port&aacute;til&rdquo;, un espacio de lectura extensiva, social y democratizada. Sin embargo, el hecho de que hoy esos t&iacute;tulos ocupen un lugar f&iacute;sico en mis estanter&iacute;as (como la saga <em>After </em>o <em>Perfectos Mentirosos</em>) demuestra para m&iacute; una transici&oacute;n fundamental: el deseo de materializar la experiencia digital.</p> <p style="text-align: justify;">Para el lector humanista, el libro como objeto sigue teniendo un peso simb&oacute;lico inigualable. Tener en papel lo que una vez le&iacute; en una pantalla es una forma de validar esas emociones adolescentes y otorgarles un lugar en mi historia personal. Refleja a una lectora &ldquo;h&iacute;brida&rdquo; que entiende la modernidad digital pero que a&uacute;n busca refugio en el papel para sus ratos de ocio. A&ntilde;ado que a este espacio de mi estanter&iacute;a tambi&eacute;n le tengo un amor especial ya que me recuerda a tantas tardes de julio y agosto en el suelo de mi sal&oacute;n leyendo hasta la noche.</p> <p style="text-align: justify;">Como se&ntilde;alaba Borges, una biblioteca es tambi&eacute;n una biograf&iacute;a. Un libro destaca por su carga emocional: <em>Memorias de una geisha</em>. Al haberlo heredado de mi madre, este volumen deja de ser un simple libro para convertirse en un v&iacute;nculo afectivo y cultural. Representa el traspaso de una sensibilidad, de una cultura familiar que me precede. En mi biblioteca, este libro &ldquo;conversa&rdquo; con cl&aacute;sicos modernos como <em>1984</em> o <em>Fahrenheit 451</em>, demostrando que mi identidad tambi&eacute;n se construye a trav&eacute;s del di&aacute;logo con las distop&iacute;as (las cu&aacute;les disfruto much&iacute;simo) y la cr&iacute;tica social, elementos propios de mi formaci&oacute;n humanista que busco cultivar.</p> <p style="text-align: justify;">Finalmente, la parte m&aacute;s reciente de mi biblioteca proyecta mi imagen hacia mi futuro profesional. Obras como <em>rEDUvolution</em> de Mar&iacute;a Acaso o los libros de Inger Enkvist y Marc Prensky no est&aacute;n ah&iacute; para solo el deleite, sino para la construcci&oacute;n de mi &ldquo;yo&rdquo; profesional. Aqu&iacute; es donde ejerzo la lectura intensiva: subrayo, anoto y estudio estos textos. Esta secci&oacute;n de la estanter&iacute;a es la que &ldquo;me representa&rdquo; en mi ambici&oacute;n por transformar el aula. Si alguien recuperara mi biblioteca dentro de d&eacute;cadas, ver&iacute;a a una persona que no se conform&oacute; con ser una lectora pasiva, sino que busc&oacute; activamente las herramientas para ser una educadora cr&iacute;tica y actualizada. La convivencia entre las <em>Princesas del Reino de la Fantas&iacute;a</em> y los tratados sobre <em>Nuevas tecnolog&iacute;as aplicadas a la educaci&oacute;n</em> resume perfectamente mi trayectoria: soy la suma de mi fantas&iacute;a infantil, mi pasi&oacute;n adolescente y mi compromiso docente adulto.</p> <p style="text-align: justify;">En conclusi&oacute;n, mi biblioteca no es solo un conjunto de libros; es un autorretrato. En esencia, es el mapa de una trayectoria vital que demuestra que somos en gran medida aquello que hemos le&iacute;do y c&oacute;mo hemos decidido conservarlo a nuestro lado a trav&eacute;s del tiempo.</p> <p style="text-align: justify;">Leticia Mercedes Gonz&aacute;lez Zeballos</p>]]></description><pubDate>Sat, 30 May 2026 15:34:00 +0000</pubDate></item><item><title>A trav&#xE9;s de mis libros</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/052701-a-traves-de-mis-libros.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/052701-a-traves-de-mis-libros.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">* Fragmento de la actividad acad&eacute;mica "Mi biblioteca personal", en el marco de la asignatura&nbsp;<em>Historia de la Lectura.&nbsp;</em>Los alumnos/as deb&iacute;a escoger 50 libros de su biblioteca personal, inventariarlos y reflexionar sobre en qu&eacute; medida estos hablan de las personas que son.</span></p> <p style="text-align: justify;">Mi biblioteca personal constituye un reflejo de mi identidad como lectora y como persona. Entre mis libros existe un claro predominio del g&eacute;nero rom&aacute;ntico, lo cual evidencia mi inclinaci&oacute;n hacia este tipo de lecturas. Me considero una persona rom&aacute;ntica no solo en el &aacute;mbito de la pareja, sino tambi&eacute;n en la forma en que me relaciono con quienes me rodean. Adem&aacute;s, este g&eacute;nero fue el punto de partida de mi trayectoria lectora, por lo que mantiene un valor significativo y emocional dentro de mi biblioteca.</p> <p style="text-align: justify;">Para m&iacute;, la lectura no es &uacute;nicamente una actividad de ocio o formaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n un espacio personal de tranquilidad. Leer se ha convertido en una especie de refugio o &ldquo;lugar seguro&rdquo;, un momento de desconexi&oacute;n en el que puedo aislarme del entorno y encontrar calma. En este sentido, los libros funcionan como un espacio &iacute;ntimo al que recurro cuando necesito estabilidad o paz, lo que refuerza el valor personal que tienen dentro de mi vida cotidiana.</p> <p style="text-align: justify;">Por otro lado, la organizaci&oacute;n de mis libros pone de manifiesto la importancia que tiene el orden en mi vida cotidiana. No se trata &uacute;nicamente de una cuesti&oacute;n est&eacute;tica dentro de la estanter&iacute;a, sino de una forma de estructurar mi entorno que refleja una personalidad met&oacute;dica y organizada. Asimismo, la presencia de numerosos libros pertenecientes a sagas, muchas de ellas completas, muestra una tendencia a la continuidad y al compromiso con la lectura, ya que no suelo dejar historias a medias y siento la necesidad de completar aquello que comienzo.</p> <p style="text-align: justify;">Del mismo modo, la inclusi&oacute;n de obras relacionadas con la historia responde no solo a mi formaci&oacute;n acad&eacute;mica, sino tambi&eacute;n a un inter&eacute;s personal por comprender el pasado y la evoluci&oacute;n de la sociedad. Aunque este tipo de libros es menos numeroso dentro de mi biblioteca, disfruto de su lectura y forman una parte importante de mi desarrollo intelectual, lo que refleja una combinaci&oacute;n entre lectura de ocio y lectura formativa, similar a la dualidad propia del lector humanista.</p> <p style="text-align: justify;">Por otro lado, el uso de posits en muchos de mis libros, especialmente en los de g&eacute;nero rom&aacute;ntico, constituye una forma de interacci&oacute;n directa con la lectura. Estos elementos no solo me permiten se&ntilde;alar fragmentos relevantes o significativos, sino que tambi&eacute;n reflejan una evoluci&oacute;n en mi manera de leer, ya que su disposici&oacute;n y cantidad han ido cambiando con el tiempo. De este modo, los posits funcionan como una huella material de mi experiencia lectora, evidenciando qu&eacute; partes me han marcado m&aacute;s en cada etapa y c&oacute;mo ha ido transform&aacute;ndose mi relaci&oacute;n con los textos.</p> <p style="text-align: justify;">Si alguien observara mi biblioteca en el futuro, probablemente podr&iacute;a reconstruir ciertos aspectos de mi trayectoria vital y lectora. La disposici&oacute;n de los libros, el uso de elementos como los posits y los cambios en la organizaci&oacute;n a lo largo del tiempo evidencian una evoluci&oacute;n tanto en mis gustos como en mi forma de relacionarme con la lectura. En este sentido, mi biblioteca no solo act&uacute;a como un espacio de almacenamiento, sino como una representaci&oacute;n material de mis intereses, mi personalidad y mi desarrollo personal a lo largo del tiempo.</p> <p style="text-align: justify;">Ainoha Pinar Prados</p>]]></description><pubDate>Wed, 27 May 2026 15:07:00 +0000</pubDate></item><item><title>Nuestra lectura, nuestra generaci&#xF3;n, nuestras normas</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/052501-nuestra-lectura-nuestra-generacion-nuestras-normas.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/052501-nuestra-lectura-nuestra-generacion-nuestras-normas.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">* Fragmento de la actividad acad&eacute;mica "Mi biblioteca personal", en el marco de la asignatura&nbsp;<em>Historia de la Lectura.&nbsp;</em>Los alumnos/as deb&iacute;a escoger 50 libros de su biblioteca personal, inventariarlos y reflexionar sobre en qu&eacute; medida estos hablan de las personas que son.</span></p> <p style="text-align: justify;">Toda mi biblioteca se almacena en tres estanter&iacute;as ubicadas en la pared de mi habitaci&oacute;n. Los libros se organizan de la misma manera en la que leemos, de izquierda a derecha. En mi caso, cuando reorganic&eacute; la habitaci&oacute;n el pasado verano, decid&iacute; hacerlo por tipo de libros, creando los siguientes grupos: obras ilustradas, ensayos / textos acad&eacute;micos, teatro, novela y poes&iacute;a.</p> <p style="text-align: justify;">Pero estos cincuenta libros no representan toda mi historia lectora. La gran mayor&iacute;a de mis libros pertenecientes a mi etapa m&aacute;s infantil, adem&aacute;s de otros que ya no me interesaban, los he acabado donando a proyectos como el realizado por TuuuLibrer&iacute;a, con la intenci&oacute;n de hacer la lectura accesible a todo tipo de p&uacute;blicos. Otros libros que sigo teniendo en posesi&oacute;n, no los he considerado tan representativos como las cinco decenas de ejemplos aqu&iacute; expuestas. Tambi&eacute;n creo pertinente hablar del papel que han tenido en mi vida los libros de pr&eacute;stamo de bibliotecas municipales y que son imposibles de reunir en un inventario como este.</p> <p style="text-align: justify;">Entre los libros de la lista encontramos un porcentaje m&aacute;s o menos similar entre los grupos que ya he mencionado. Desde mi punto de vista y hablando con personas de mis c&iacute;rculos cercanos, creo que mi biblioteca destaca sobre las dem&aacute;s debido a la coexistencia en similar proporci&oacute;n de obras ilustradas, teatro, ensayos y novelas. Tal y como lo percibo, entre los grupos j&oacute;venes el g&eacute;nero literario m&aacute;s destacado es la novela; pero, aplicado a m&iacute;, y esto lo siento desde hace un par de a&ntilde;os, la novela &ndash; y tambi&eacute;n el teatro &ndash; es una forma de distracci&oacute;n de la realidad. Esta es una actividad necesaria, pero no debe ser la &uacute;nica que se realice en cuanto a la lectura, pues el aprendizaje o la reflexi&oacute;n tra&iacute;da por los textos ensay&iacute;sticos ha sido una de las maneras en las que mejores conclusiones he sacado y m&aacute;s me han formado como la persona que soy actualmente.</p> <p style="text-align: justify;">Con todo esto, no quiero colgarme a m&iacute; mismo la etiqueta de erudito o cultureta. M&aacute;s bien lo contrario: reconocer la importancia de los libros m&aacute;s acad&eacute;micos o ensay&iacute;sticos me parece una forma de asumir la ignorancia en seg&uacute;n qu&eacute; aspecto, pero poniendo un remedio a esta.</p> <p style="text-align: justify;">Otro aspecto que me gustar&iacute;a recalcar es el tama&ntilde;o de los libros. Es un factor clave en mi lectura del d&iacute;a a d&iacute;a, pues considero notoria mi preferencia por la lectura de muchos libros de breves p&aacute;ginas, por lo general, menos de 200, antes que la lectura de un gran libro. Este suceso dir&iacute;a que guarda una gran relaci&oacute;n con lo que hemos acordado denominar la &ldquo;generaci&oacute;n de la inmediatez&rdquo;. No es un secreto que mi generaci&oacute;n, la generaci&oacute;n Z (nacidos entre 1997 - 2010), nos hemos criado en un mundo en el que, por unas cosas o por otras, las esperas se han ido haciendo cada vez m&aacute;s cortas. Por ejemplo, si se romp&iacute;a algo en casa y ten&iacute;amos la capacidad de adquirir algo nuevo, se reemplazaba sin tener que esperar mucho tiempo. Junto a esta novedad del mercado respecto a generaciones pasadas, tambi&eacute;n es notorio el papel que han jugado las tecnolog&iacute;as como la televisi&oacute;n, con canales que nos dotaban de entretenimiento las veinticuatro horas del d&iacute;a, o las redes sociales con el scroll infinito. Es a esto a lo que achaco que prefiera antes lecturas cortas a establecer un gran compromiso lector con otro libro y que el g&eacute;nero del teatro tenga un papel tan fundamental dentro de mis lecturas.</p><p>Miguel Ballesteros Villalpando</p>]]></description><pubDate>Mon, 25 May 2026 12:45:00 +0000</pubDate></item><item><title>El sudor de mis abuelos convertido en letras</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/052201-el-sudor-de-mis-abuelos-convertido-en-letras.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/052201-el-sudor-de-mis-abuelos-convertido-en-letras.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Nac&iacute; en Benamargosa, un peque&ntilde;o pueblo de la Axarqu&iacute;a malague&ntilde;a donde la tierra y el campo marcaban nuestro ritmo de vida y donde el tiempo parece avanzar de otra manera. Crec&iacute; rodeado de personas que aprendieron a resistir antes que a so&ntilde;ar. Mi familia ha vivido siempre trabajando bajo el sol, entre limones, mangos y aguacates, con la dignidad admirable de aquellos que llenan las carencias con sonrisas.</p> <p style="text-align: justify;">En mi casa nunca hubo grandes discursos sobre literatura o filosof&iacute;a. No porque no se valoraran, sino porque la vida muchas veces no deja espacio para detenerse a pensar en esas cosas. Quiz&aacute;s el arte se entienda de manera distinta, tal vez se aprecie m&aacute;s ese<em> duende </em>del que hablaba Lorca y que he visto en mi abuelo desde bien peque&ntilde;o. Despertarme escuchando a mi abuelo cantar coplas es una sensaci&oacute;n dif&iacute;cilmente explicable con palabras, as&iacute; como ese <em>duende misterioso</em>, pues volviendo a citar al magn&aacute;nimo Lorca &ldquo;solo el misterio nos hace vivir&rdquo;.</p> <p style="text-align: justify;">Y, sin embargo, precisamente de esa tierra he salido yo, alguien obsesionado con las letras y con la necesidad de entender el mundo a trav&eacute;s de las humanidades. Por eso pienso tantas veces en mi madre embarazada de m&iacute; trabajando en la biblioteca del pueblo, una biblioteca peque&ntilde;a, silenciosa, casi vac&iacute;a la mayor parte del tiempo. Me gusta imaginarla all&iacute;, ordenando libros mientras yo todav&iacute;a no hab&iacute;a nacido, rodeado ya de historias. Hay algo profundamente simb&oacute;lico en esa imagen. Como si mi vida como futuro escritor hubiera empezado antes incluso de aprender a caminar.</p> <p style="text-align: justify;">Con el tiempo, aquella biblioteca termin&oacute; cerrando. Precisamente por eso sigo record&aacute;ndola tanto, porque en este tipo de lugares, donde casi todo parece escrito de antemano, una biblioteca puede convertirse en una ventana por la que escapar. Una posibilidad. Un sitio desde el que imaginar otras vidas.</p> <p style="text-align: justify;">En mi entorno, muchos j&oacute;venes han terminado atrapados por destinos que parec&iacute;an inevitables, como abandonar los estudios demasiado pronto para dedicarse a trabajar, como resignarse a una vida que no eligieron o como perderse demasiado pronto. Perderse es frecuente en pueblos donde las oportunidades parecen quedar siempre lejos, o ni siquiera se llegan a plantear. Yo podr&iacute;a haber seguido ese mismo camino. Por eso agradezco profundamente las oportunidades que he tenido. Entender que pod&iacute;a estudiar y pensar el mundo de otra manera ha sido un privilegio construido sobre el esfuerzo de quienes vinieron antes de m&iacute;. Las humanidades no me alejaron de mi realidad, sino que me ense&ntilde;aron a entenderla de otra manera.</p> <p style="text-align: justify;">Cada libro que sostengo entre las manos lleva, de alguna forma, el sudor de mis abuelas y abuelos. Ellos no pudieron dedicar su vida a la cultura (m&aacute;s bien a la agricultura), pero trabajaron para que las siguientes generaciones tuvieran la posibilidad de elegir otro camino. Y creo que pocas veces nos paramos a pensar en eso, en cu&aacute;ntas personas han sostenido, sin saberlo, la vida intelectual de otras. Detr&aacute;s de cada estudiante, de cada lector, de cada persona que puede permitirse pensar libremente y escribir, suele haber alguien que se pas&oacute; la vida trabajando para hacerlo posible.</p> <p style="text-align: justify;">Por eso nunca he sentido verg&uuml;enza de mis ra&iacute;ces, ni siquiera cuando llegu&eacute; a Madrid con mi madre en busca de oportunidades y se re&iacute;an de mi acento. Al contrario. Todo lo que soy empez&oacute; all&iacute;, en los caminos de tierra, en la escasa agua del r&iacute;o, en las conversaciones cotidianas, en el cansancio de mi abuelo al volver del campo y en la humildad de una familia que, pese a no hablar nunca de cultura, me ense&ntilde;&oacute; el valor m&aacute;s importante de todos: el sacrificio por aquellos a quienes amas.</p> <p style="text-align: justify;">Y aunque hoy mis pasiones sean el arte y la escritura, no sue&ntilde;o con alejarme de mi tierra. A veces imagino mi futuro y me veo regresando a mi campo, cuando todo en esta vida vaya m&aacute;s despacio. Volver a la tierra de mi familia y escribir desde all&iacute;, rodeado del mismo paisaje que me vio crecer a m&iacute; y a mis antepasados. Espero, alg&uacute;n d&iacute;a, hacer valer las heridas de sus manos y el sudor de sus frentes.</p> <p style="text-align: justify;">&Aacute;ngel Crist&oacute;bal Rodr&iacute;guez Lavado</p>]]></description><pubDate>Fri, 22 May 2026 14:53:00 +0000</pubDate></item><item><title>El c&#xF3;mic en decadencia</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/052001-el-comic-en-decadencia.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/052001-el-comic-en-decadencia.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Cuando nuestros padres eran peque&ntilde;os, el c&oacute;mic era un elemento en constante auge. Bajar al quiosco y comprarte un tebeo por 25 pesetas es una sensaci&oacute;n que las generaciones actuales no viven y que, por desgracia, tiene pinta que no van a vivir nunca. Pero &iquest;en qu&eacute; momento se ha producido este cambio?</p> <p style="text-align: justify;">Los quioscos llevan a&ntilde;os desapareciendo. En una sociedad que solo busca el t&iacute;tulo acad&eacute;mico y el trabajo que d&eacute; dinero, por lo visto, no hay cabida para estos peque&ntilde;os comercios que, cuando &eacute;ramos ni&ntilde;os, prove&iacute;an al barrio de peri&oacute;dicos, chuches o c&oacute;mics. En gran parte, la desaparici&oacute;n del lector de c&oacute;mic se debe a la propia decadencia de estos puestos, aunque no es &eacute;sta la &uacute;nica raz&oacute;n.</p> <p style="text-align: justify;">Los c&oacute;mics no han desaparecido como lo han hecho los quioscos; todav&iacute;a existen dibujantes y puntos de venta de los mismos, pero s&iacute; ha desaparecido su base de lectores. Si comparamos la cantidad de lectores del mundo del c&oacute;mic hace 40 a&ntilde;os con la cantidad de lectores de la actualidad, se hace m&aacute;s que evidente esta disminuci&oacute;n. Y, ojo, que no hablo del manga, el comic japon&eacute;s, sino del c&oacute;mic espa&ntilde;ol; de<em> Mortadelo y Filem&oacute;n, Ast&eacute;rix y Ob&eacute;lix, Mafalda</em>, etc.</p> <p style="text-align: justify;">Est&aacute; claro que el mundo del manga se encuentra en auge mientras que el c&oacute;mic decae cada vez m&aacute;s, pero &iquest;por qu&eacute;? Yo, como lector de c&oacute;mics, lo tengo claro: los precios y la distribuci&oacute;n del c&oacute;mic han cambiado. Cuando eras peque&ntilde;o, si bajabas a comprar unas chuches y ve&iacute;as un c&oacute;mic con un t&iacute;tulo atractivo, unos personajes irreverentes y un precio razonable, lo comprabas. Sin embargo, si ahora de peque&ntilde;o entras en una librer&iacute;a (situaci&oacute;n que ya pr&aacute;cticamente no se da), donde tienes cientos de opciones, y ves un c&oacute;mic, con un t&iacute;tulo atractivo, personajes irreverentes, pero que cuesta 40 euros (como poco), pues es evidente que no te lo llevas, al no tener ese dinero.</p> <p style="text-align: justify;">Entonces, &iquest;c&oacute;mo es que el manga cada vez es m&aacute;s exitoso? Esto tambi&eacute;n est&aacute; claro: su distribuci&oacute;n y precio son m&aacute;s accesibles. Sin ir m&aacute;s lejos, al entrar al Alcampo, hay stands de c&oacute;mics por 35 euros y justo al lado, un stand con un manga desde 1,5 a 10 euros. Evidentemente, al observar esto, un adolescente va a comprar lo que puede permitirse, en este caso, el manga.</p> <p style="text-align: justify;">En definitiva, el fin del c&oacute;mic, por desgracia, se encuentra pr&oacute;ximo, sobre todo teniendo en cuenta el comportamiento de las editoriales a la hora de distribuirlo y venderlo, pero tambi&eacute;n por culpa de una sociedad que no preserva aquellos elementos significativos de sus ciudades, como los quioscos.</p> <p style="text-align: justify;">Mario Blanco Jaurena</p>]]></description><pubDate>Wed, 20 May 2026 10:16:00 +0000</pubDate></item><item><title>&#xBF;La &#xAB;fast fashion&#xBB; de los libros? El impacto de BookTok en la lectura</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/051801-la-fast-fashion-de-los-libros-el-impacto-de-booktok-en-la-lectura.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/051801-la-fast-fashion-de-los-libros-el-impacto-de-booktok-en-la-lectura.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, los contenidos breves en las redes sociales han ganado cada vez m&aacute;s popularidad y este aumento ha influido en nuestra forma de leer, incluyendo c&oacute;mo descubrimos y leemos libros. A trav&eacute;s de plataformas como TikTok e Instagram ha surgido la tendencia &laquo;BookTok&raquo;, que ha incrementado las tasas de lectura entre determinados grupos de edad, as&iacute; como en ciertas categor&iacute;as de libros. Esto tambi&eacute;n ha favorecido la creaci&oacute;n de comunidades lectoras y el descubrimiento de nuevos autores. Si bien este es sin duda un aspecto positivo de las redes sociales, tambi&eacute;n plantea una cuesti&oacute;n importante: de si BookTok ha fomentado o no una forma de lectura m&aacute;s superficial y guiada por las tendencias, en la que los libros son productos para consumir en lugar de para disfrutar y aprender de ellos.&nbsp;<strong></strong></p> <p style="text-align: justify;">No se puede negar que esta nueva tendencia tiene muchos aspectos positivos. Como se ha comentado anteriormente, se ha producido un aumento sustancial en el n&uacute;mero de j&oacute;venes lectores. Una encuesta reciente de la Asociaci&oacute;n de Editores revel&oacute; que casi dos tercios de las personas de entre diecis&eacute;is y veinticinco a&ntilde;os hab&iacute;an descubierto su pasi&oacute;n por la lectura a trav&eacute;s de la comunidad lectora de TikTok. Esto es especialmente relevante si tenemos en cuenta que, seg&uacute;n los informes, los estudiantes universitarios pasan actualmente una media de entre ocho y diez horas al d&iacute;a frente a las pantallas. La plataforma de redes sociales tambi&eacute;n ha permitido a autores desconocidos ganar m&aacute;s popularidad a trav&eacute;s de la aplicaci&oacute;n.</p> <p style="text-align: justify;">Sin embargo, al analizar esta situaci&oacute;n m&aacute;s de cerca, es importante cuestionar la estabilidad y la longevidad de esta tendencia. La corriente de BookTok surgi&oacute; a finales de 2019 y sigue siendo un hashtag muy utilizado en la actualidad. Sin embargo, es importante evaluar las microtendencias dentro de esta tendencia a mayor escala. La mayor&iacute;a de los libros que se hacen populares aumentan su fama r&aacute;pidamente gracias a unos pocos v&iacute;deos virales. Es habitual que este tipo de creador de contenido publique un v&iacute;deo en el que muestra una reacci&oacute;n emotiva ante la novela que haya le&iacute;do recientemente, y con el que interact&uacute;an miles, o millones, de usuarios. Naturalmente, esto da lugar a un enorme aumento de la demanda de la novela.</p> <p style="text-align: justify;">El problema con este incremento repentino de la popularidad de una novela es que, en ocasiones, puede ser temporal. Por lo general, un libro que se vuelve viral en TikTok permanece en el punto de mira durante un m&aacute;ximo de dos a cuatro meses antes de que su popularidad decaiga y los lectores pasen al siguiente libro.</p> <p style="text-align: justify;">BookTok tambi&eacute;n ha contribuido al aumento de la popularidad de g&eacute;neros literarios espec&iacute;ficos. Por lo general, los libros rom&aacute;nticos, de fantas&iacute;a y para j&oacute;venes adultos dominan las &uacute;ltimas tendencias en las redes sociales. Esto se debe en parte a que los algoritmos tienden a recomendar contenido similar a lo que los usuarios ya han visto, creando un ciclo en el que los mismos libros y g&eacute;neros siguen dominando las redes sociales. Como resultado, otros tipos de literatura, como los cl&aacute;sicos, las obras hist&oacute;ricas o los autores menos conocidos, pueden recibir menos atenci&oacute;n. Algunos cr&iacute;ticos incluso afirman que leer en BookTok puede convertirse en algo &laquo;performativo&raquo;, lo que significa que los libros a veces se utilizan como parte de una imagen online en lugar de simplemente para el disfrute personal. Los v&iacute;deos que muestran grandes colecciones de libros, reacciones emotivas o listas de &laquo;libros imprescindibles&raquo; pueden crear presi&oacute;n para leer ciertos t&iacute;tulos con el fin de participar en las tendencias online. Adem&aacute;s de esto, algunos creadores han sido acusados de leer por encima los libros que recomiendan, e incluso, en ocasiones, lo admiten. Una creadora, Allyson Faye, escribi&oacute; en una publicaci&oacute;n: &laquo;Admito sin reservas que leo por encima grandes partes de los libros #BookTok&raquo;. Las redes sociales premian el consumo r&aacute;pido y la producci&oacute;n constante de contenido. Evidentemente, los creadores de contenido han recurrido a la lectura r&aacute;pido y superficial para mantenerse al d&iacute;a con la demanda constante de las tendencias en redes sociales.&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">En &uacute;ltima instancia, BookTok ha conseguido despertar el inter&eacute;s por la lectura y acercar los libros a un p&uacute;blico m&aacute;s amplio. Sin embargo, tambi&eacute;n plantea dudas sobre si los libros se est&aacute;n convirtiendo en productos guiados por tendencias pasajeras. Quiz&aacute;s la cuesti&oacute;n m&aacute;s importante no sea si BookTok hace que las personas lean m&aacute;s, sino qu&eacute; tipo de lectores est&aacute; creando.</p> <p style="text-align: justify;">Helen Rosa Heffernan</p>]]></description><pubDate>Mon, 18 May 2026 07:18:00 +0000</pubDate></item><item><title>Mar de pensamientos</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/051501-mar-de-pensamientos.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/051501-mar-de-pensamientos.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Viernes 8 de mayo, 22:00, mis colegas y yo estamos bajando las escaleras del metro en direcci&oacute;n hacia Moncloa para celebrar el cumplea&ntilde;os de Jorge. Nos montamos en el metro, disfruto de nuestras voces y del tintineo de las botellas dentro de las bolsas de pl&aacute;stico.</p> <p style="text-align: justify;">Nos sentamos frente a frente ocupando los 8 sitios de las filas y comentamos el plan de la noche. En este instante mi mirada se desv&iacute;a de la conversaci&oacute;n hacia un cartel pegado cerca de la ventana contraria a m&iacute;. Intento leerlo desde la distancia, pero, como casi siempre, me he dejado las gafas en casa y me levanto, ajeno a la conversaci&oacute;n que entablaban mis acompa&ntilde;antes.</p> <p style="text-align: justify;">Se trata de una de las muchas impresiones que encontramos diariamente en el metro, partes de textos que observan c&oacute;mo miles de transe&uacute;ntes suben y bajan del vag&oacute;n, muchos desconocedores de la existencia de estas, mirando las pantallas de sus tel&eacute;fonos, hablando con sus compa&ntilde;eros o simplemente tratando de llegar a su destino. Me fijo y el autor me habla de lo mucho que a&ntilde;ora el mar, de que, aunque &eacute;l se considerase de Madrid &mdash;dado que all&iacute; hab&iacute;a vivido toda su vida&mdash; echaba de menos su vida en Montevideo y Barcelona. Recordaba esos tiempos con cercan&iacute;a y exactitud, como si de ayer se tratase. Sin embargo, se da cuenta de que son tiempos pasados y no le cuesta reconocer que esa a&ntilde;oranza tiene cara en ambos lugares. <em>&iquest;De qui&eacute;nes se tratar&aacute;?, m</em>e quedo pensando.</p> <p style="text-align: justify;">Justo en ese momento, recuerdo el mar de Mallorca, sus playas ba&ntilde;adas en agua cristalina y la compa&ntilde;&iacute;a de mis amigos despu&eacute;s de la EVAU; mismos amigos con los que, dos a&ntilde;os despu&eacute;s, estoy montado en el metro. Recuerdo el hotel en el que est&aacute;bamos alojados y todas aquellas cosas que vivimos, los garitos cutres, los amaneceres y, como el autor, una cara. &iquest;Qu&eacute; ser&aacute; de esa persona? &iquest;C&oacute;mo recordar&aacute; ese viaje? &iquest;Se acordar&aacute; de m&iacute; de la misma forma en la que yo me acuerdo de ella? La voz de mi cabeza se entremezcla con el ruido de los vagones, los avisos de las paradas y el entrar y salir de gente. Esa cara ocupa ahora mismo mi mente, con nombre y apellidos, pero su significado para m&iacute; es ajeno al que ahora tiene en mi vida. De repente escucho que me llaman: &ldquo;<em>Empanao, que nos vamos&rdquo;</em>.<em> </em>Vuelvo en m&iacute; y tardo en recordar d&oacute;nde estoy mientras mis amigos se r&iacute;en, fruto del ensimismamiento en el que me hab&iacute;a encontrado durante los &uacute;ltimos 40 minutos.</p> <p style="text-align: justify;">Salimos y solo puedo pensar en c&oacute;mo el mar, al igual que la mente, nos acerca y aleja recuerdos de los que, por mucho que creamos, pocas veces podemos escapar. El mar y la mente, las olas y los recuerdos, siempre en un vaiv&eacute;n que solamente si nos paramos a mirar podremos sentir c&oacute;mo terminan por mojar nuestros pies. Supongo que la nostalgia habr&aacute; hecho estragos en el recuerdo, pero gracias a estas lecturas que encontramos en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, podemos transportarnos a otros lugares a los que con otros medios no podemos.</p> <p style="text-align: justify;">V&iacute;ctor Fern&aacute;ndez Ricote</p>]]></description><pubDate>Fri, 15 May 2026 08:47:00 +0000</pubDate></item><item><title>Cartas que nunca env&#xED;o</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/051401-cartas-que-nunca-envio.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/051401-cartas-que-nunca-envio.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Escribo cartas a personas que nunca env&iacute;o.</p> <p style="text-align: justify;">Se podr&iacute;a considerar una cobard&iacute;a, un mecanismo de evasi&oacute;n o incluso una forma de negaci&oacute;n. Yo no estoy de acuerdo. Escribo al menos una carta a la semana a alguien que nunca la recibir&aacute;. Escribir no siempre tiene que ver con la comunicaci&oacute;n entre personas; tiene que ver con la expresi&oacute;n, s&iacute;, pero &iquest;qui&eacute;n dice que esto no pueda incluir la expresi&oacute;n interior?</p> <p style="text-align: justify;">A veces me pregunto qu&eacute; pasar&iacute;a si todas las cartas que escribo las leyera su destinatario. Pero &iquest;son realmente los destinatarios si escribo la carta para m&iacute; misma y no para ellos? Escribo cartas de rabia, cartas de amor y todo lo que hay entre medias. A veces escribo a la gente por el simple hecho de escribir. Puede que no tenga absolutamente nada que ver con ellos y, sin embargo, siempre escribo su nombre en la parte superior de la p&aacute;gina. Quiz&aacute;s sea una forma de dedicar ese momento a alguien, o quiz&aacute;s sea simplemente la manera de plasmar mis pensamientos en el papel.</p> <p style="text-align: justify;">Escribo tanto a los muertos como a los vivos, a personas de todos los rincones de mi vida. Me da tranquilidad saber que no espero una respuesta ni una reacci&oacute;n; esto es solo para m&iacute;.</p> <p style="text-align: justify;">Escribir es una de las formas m&aacute;s naturales de expresi&oacute;n humana. El prop&oacute;sito de la vida, tal y como lo veo, es expresarse. Ya sea esa expresi&oacute;n de amor, ira, disgusto, gratitud o incluso celos, nuestras vidas cotidianas como seres humanos giran en torno a estas emociones e interacciones. Aunque podemos expresarnos verbalmente, emocionalmente y de forma creativa, es la comunicaci&oacute;n escrita la que, en mi opini&oacute;n, encierra nuestra verdad m&aacute;s profunda.</p> <p style="text-align: justify;">He escrito en mi diario de forma intermitente durante la mayor parte de los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os. Yo era esa ni&ntilde;a que ten&iacute;a casi todo el material de papeler&iacute;a. Guardaba mis mejores bol&iacute;grafos, rotuladores e incluso papel, esperando una ocasi&oacute;n que justificara su uso. Por supuesto, esa ocasi&oacute;n rara vez llegaba, por lo que mis mejores art&iacute;culos quedaban sin usar. Qu&eacute; desperdicio.</p> <p style="text-align: justify;">A medida que fui creciendo, me di cuenta de que lo que m&aacute;s me emocionaba de escribir en mi cuaderno no era el material de papeler&iacute;a. La emoci&oacute;n que sent&iacute;a no proven&iacute;a del color del bol&iacute;grafo que usaba ni de cu&aacute;ntas pegatinas pod&iacute;a poner en la p&aacute;gina. Me qued&oacute; claro que la emoci&oacute;n proven&iacute;a de las propias palabras y frases que iba creando. Mi cuaderno se convirti&oacute; en un lienzo en blanco en el que pod&iacute;a expresarme con la mayor libertad posible. Dej&eacute; de preocuparme por la presentaci&oacute;n de la p&aacute;gina y empec&eacute; a escribir sin restricciones, sabiendo que mis palabras no eran para nadie m&aacute;s que para m&iacute; misma.</p> <p style="text-align: justify;">La escritura es el medio a trav&eacute;s del cual nos expresamos. Ya sea a trav&eacute;s de cartas de amor, correos electr&oacute;nicos airados o los simples mensajes de texto que enviamos cada d&iacute;a, utilizamos continuamente la palabra escrita para comunicar nuestras emociones. Sin embargo, es a trav&eacute;s de la escritura donde podemos ser m&aacute;s sinceros, tanto con los dem&aacute;s como con nosotros mismos.</p> <p style="text-align: justify;">Especialmente en una &eacute;poca llena de ruido y distracciones constantes, dedicar un rato a sentarse con nada m&aacute;s que un bol&iacute;grafo y un papel permite que la sinceridad salga a la luz. Antes solo me tomaba el tiempo de escribir en mi diario cuando me encontraba mal, utiliz&aacute;ndolo como una forma de buscar respuestas. Con el tiempo, me di cuenta de que escribir tambi&eacute;n pod&iacute;a ayudarme a evitar llegar a ese punto en primer lugar. Dej&oacute; de ser solo una reacci&oacute;n para convertirse en una forma de liberaci&oacute;n. Fue entonces cuando empec&eacute; a escribir mis cartas.</p> <p style="text-align: justify;">Quiz&aacute;s la escritura no siempre est&eacute; destinada a ser compartida. A veces existe &uacute;nicamente para la persona que escribe. En un mundo en el que se espera constantemente que nos expliquemos ante los dem&aacute;s, escribir ofrece un espacio en el que no tenemos que hacerlo. Nos permite ser sinceros, sin miedo al juicio ajeno, y comprendernos a nosotros mismos con mayor claridad.</p> <p style="text-align: justify;">Si tuviera que dar un consejo, ser&iacute;a escribir una carta que nunca tengas intenci&oacute;n de enviar.</p> <p style="text-align: justify;">Hannah Moriarty</p>]]></description><pubDate>Thu, 14 May 2026 09:43:00 +0000</pubDate></item><item><title>Lo invisible habla</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/051301-lo-invisible-habla.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/051301-lo-invisible-habla.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Guardado en un caj&oacute;n tengo un boli de tinta invisible. Quiz&aacute;s deber&iacute;a volver a usarlo como hac&iacute;a cuando era peque&ntilde;a para escribir mis mayores secretos. Pero &iquest;d&oacute;nde van las palabras cuando no las vemos?</p> <p style="text-align: justify;">El emperador romano Cayo Tito una vez dijo: &ldquo;<em>verba volant, scripta manent&rdquo;</em> (&ldquo;las palabras vuelan, lo escrito se queda&rdquo;). No obstante, yo no creo que tuviese raz&oacute;n, porque a las palabras de hoy siempre se las acaba por llevar el viento.</p> <p style="text-align: justify;">La realidad de la palabra escrita ha cambiado dr&aacute;sticamente. Las palabras aparecen y desaparecen, los bits de las p&aacute;ginas borran y reescriben nuevas historias a velocidades inimaginables para alguien de la Antig&uuml;edad, como Cayo Tito. Hoy en d&iacute;a, plasmamos nuestras ideas en tipos de soportes nuevos, desde libros electr&oacute;nicos hasta ordenadores port&aacute;tiles. Todos ellos ofrecen amplias ventajas porque hacen que el mundo gire m&aacute;s r&aacute;pido: que la informaci&oacute;n llegue antes a m&aacute;s sitios y que se produzca m&aacute;s. En cambio, al mismo tiempo, cada vez escribimos menos &ldquo;a fuego lento&rdquo; y, al apagar los leds de nuestras pantallas, nuestras palabras se van sin dejar cicatriz.</p> <p style="text-align: justify;">Esta falta de permanencia no es necesariamente negativa. Antes de que me dejasen escribir con bol&iacute;grafo, intentaba no apretar el l&aacute;piz para poder borrarlo con la goma. Recuerdo que me daba respeto escribir mal una carta o un examen porque siempre quedaba un ligero rastro de mis errores. En la universidad escribo con un teclado, pero tengo la mente desordenada y osada. No tengo miedo a equivocarme porque s&eacute; que siempre lo podr&eacute; borrar y editar. Mimo mis palabras de otra forma y rara vez escribo de manera lineal.</p> <p style="text-align: justify;">Los soportes digitales han hecho que el proceso de escribir pase de ser cauteloso a ser m&oacute;vil. La escritura ha pasado a ser un puzzle creativo, donde intentamos cuadrar las piezas all&iacute; donde encajan: haciendo primero los bordes, grupos de im&aacute;genes que encuentras, conectando piezas arriba, abajo, a la izquierda, a la derecha&hellip; El problema surge cuando queremos hacer un puzzle sin paciencia. Cada vez vivimos m&aacute;s r&aacute;pido, y nos vemos tentados a usar las sugerencias autom&aacute;ticas de las inteligencias artificiales o, como a m&iacute; me gusta llamarlas, negligencias artificiales.</p> <p style="text-align: justify;">Bajo esta realidad, dir&iacute;a que la tinta invisible es la forma m&aacute;s pura de escritura humana que tenemos en la actualidad. Es po&eacute;tica. Cuando escribimos en las hojas de nuestros diarios &iacute;ntimos, nos enfrentamos al vac&iacute;o del papel solos, sin ayudas de algoritmos que rellenen nuestras frases inconclusas y corrijan nuestros titubeos. Con ella equivocarse no supone ning&uacute;n problema ni verg&uuml;enza y la escritura vuelve a fluir al ritmo del pensamiento. Adem&aacute;s, tus palabras tampoco se borran, simplemente permanecen escondidas en tu memoria hasta ser vistas bajo la luz adecuada.</p> <p style="text-align: justify;">Me encantar&iacute;a saber vuestra opini&oacute;n, pero, la verdad, confieso que estoy cansada de leer textos con guiones chatgepetianos. En el caso de querer escribirme, solo aceptar&eacute; cartas en tinta invisible, en tinta humana.</p> <p style="text-align: justify;">Laura Maestre Escudero</p>]]></description><pubDate>Wed, 13 May 2026 09:11:00 +0000</pubDate></item><item><title>Descubrir la lectura desde el otro lado de la caseta</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/051101-descubrir-la-lectura-desde-el-otro-lado-de-la-caseta.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/051101-descubrir-la-lectura-desde-el-otro-lado-de-la-caseta.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hay recuerdos que se quedan peque&ntilde;os cuando intentamos contarlos con palabras y, para m&iacute;, la Feria del Libro de Madrid es uno de ellos.</p> <p style="text-align: justify;">Desde que era peque&ntilde;a, ir a la Feria era mucho m&aacute;s que un simple paseo; era una de esas fechas sagradas que esperas todo el a&ntilde;o sin ser consciente de por qu&eacute;. Recuerdo caminar por El Retiro de la mano de mi familia, detenerme en cada caseta queriendo mirar todos los libros y sentir que aquel lugar ten&iacute;a una magia especial. Siempre volv&iacute;a a casa con una historia nueva entre las manos y esa felicidad tan dif&iacute;cil de explicar que solo aparece en la infancia. Yo entonces no lo sab&iacute;a, pero estaba creando recuerdos que se quedar&iacute;an conmigo para siempre.</p> <p style="text-align: justify;">El a&ntilde;o pasado tuve la suerte de trabajar all&iacute; por primera vez y nunca imagin&eacute; todo lo que iba a sentir viviendo la Feria desde el otro lado de la caseta. Porque cuando eres peque&ntilde;a, ves los libros; pero cuando est&aacute;s dentro, empiezas a ver tambi&eacute;n a las personas. Y creo que eso fue lo que m&aacute;s me emocion&oacute;.</p> <p style="text-align: justify;">Todav&iacute;a recuerdo a los ni&ntilde;os entrando en la caseta con los ojos completamente abiertos, acerc&aacute;ndose a los cuentos con una ilusi&oacute;n imposible de fingir. Algunos abrazaban los libros contra el pecho antes incluso de comprarlos, como si fueran tesoros que temieran perder. Y mientras los miraba, no pod&iacute;a evitar verme reflejada en ellos; yo tambi&eacute;n fui esa ni&ntilde;a que sent&iacute;a que un libro nuevo era el mejor regalo del mundo.</p> <p style="text-align: justify;">Tambi&eacute;n me llegaron especialmente al coraz&oacute;n los abuelos. Nunca olvidar&eacute; a tantos de ellos buscando libros para sus nietos, con una ilusi&oacute;n casi tan grande como la de los propios ni&ntilde;os. Entraban preguntando recomendaciones porque ten&iacute;an ni&ntilde;os de edades muy distintas y gustos muy variados, y quer&iacute;an encontrar la historia perfecta para cada uno de ellos. Escuchaban cada sugerencia con una atenci&oacute;n preciosa, como si no estuvieran eligiendo &uacute;nicamente un libro, sino un momento que iba a quedarse en su familia para siempre.</p> <p style="text-align: justify;">Y hubo algo que me emocion&oacute; profundamente: las familias que volv&iacute;an d&iacute;as despu&eacute;s para agradecerme las recomendaciones, cont&aacute;ndome con una sonrisa que hab&iacute;an disfrutado juntos de la lectura o que aquel libro hab&iacute;a sido un descubrimiento para todos. En esos instantes sent&iacute;a algo muy dif&iacute;cil de explicar, como si una peque&ntilde;a parte de m&iacute; se quedara tambi&eacute;n en cada historia que se llevaban.</p> <p style="text-align: justify;">Hab&iacute;a veces en las que levantaba la vista y ve&iacute;a todo aquello desde dentro de la caseta: las filas interminables, las manos sujetando libros con cuidado, las sonrisas y el ruido de las p&aacute;ginas pasando&hellip; y sent&iacute;a algo muy dif&iacute;cil de explicar. Era como si, durante unas semanas, el mundo se volviera un lugar m&aacute;s bonito, m&aacute;s humano y m&aacute;s lleno de vida.</p> <p style="text-align: justify;">Trabajar all&iacute; me hizo comprender que los libros nunca son solo papel y tinta. Son recuerdos de infancia, conversaciones y ni&ntilde;os descubriendo mundos que los acompa&ntilde;ar&aacute;n siempre. Porque en la Feria no solo se venden historias: all&iacute; se crean recuerdos. Y creo que hay pocas cosas m&aacute;s especiales en este mundo que eso.</p> <p style="text-align: justify;">Alba Garc&iacute;a Mart&iacute;n</p>]]></description><pubDate>Mon, 11 May 2026 16:27:00 +0000</pubDate></item><item><title>De la revoluci&#xF3;n sentimental al ocaso del adjetivo: &#xBF;maestros o arque&#xF3;logos de cerebros fritos?</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/050801-de-la-revolucion-sentimental-al-ocaso-del-adjetivo-maestros-o-arqueologos-de-cerebros-fritos-.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/050801-de-la-revolucion-sentimental-al-ocaso-del-adjetivo-maestros-o-arqueologos-de-cerebros-fritos-.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Como bien se&ntilde;ala Antonio Castillo G&oacute;mez en su <em>Historia m&iacute;nima del libro y la lectura </em>(2004), el libro es un objeto y un producto cultural que muta con las pr&aacute;cticas de sus lectores. Si en el siglo XVIII la revoluci&oacute;n de la lectura sentimental permiti&oacute; que el lector movilizara su sensibilidad hasta romper la distinci&oacute;n entre el mundo del texto y su propia realidad, hoy, con la era de la digitalizaci&oacute;n, parece que estamos viviendo la deshumanizaci&oacute;n del acto de leer.</p> <p style="text-align: justify;">Al hilo de las m&uacute;ltiples entrevistas de quienes dicen que las humanidades han muerto de aburrimiento y est&aacute;n destinadas a desparecer con la llegada de la IA, la realidad es que las estamos enterrando nosotros bajo una monta&ntilde;a de eufemismos pedag&oacute;gicos. El futuro de la figura del maestro y de la profesora aterra, augurando que su labor ya no ser&aacute; ense&ntilde;ar a leer, sino realizar excavaciones en los cerebros de las personas para encontrar restos de lo que alguna vez fue la capacidad de atenci&oacute;n.</p> <p style="text-align: justify;">Estamos criando a la generaci&oacute;n del <em>swipe</em>, sujetos que confunden la lectura digital con el bombardeo de est&iacute;mulos que no dejan huella. Nos obsesionamos con la digitalizaci&oacute;n de las aulas como si una <em>tablet </em>fuera a obrar el milagro de la comprensi&oacute;n lectora, cuando lo &uacute;nico que estamos logrando es que el ni&ntilde;o vea el libro como un muro de papel.</p> <p style="text-align: justify;">Como colaborador del departamento de Filolog&iacute;a, Comunicaci&oacute;n y Documentaci&oacute;n de la Universidad de Alcal&aacute;, pienso que la paulatina desaparici&oacute;n del adjetivo se asemeja a esta falta de atenci&oacute;n. Me resulta c&iacute;nico ver c&oacute;mo simplificamos el lenguaje en los libros de texto bajo el pretexto de la legibilidad. Estamos desnudando a los sustantivos, quit&aacute;ndoles sus matices, sus colores, su capacidad de calificar la realidad, convirtiendo al ni&ntilde;o en un analfabeto con estudios. Esta falta de atenci&oacute;n es similar a no entender la lectura, a no conocer el adjetivo. Una persona que no sabe matizar el mundo solo entender&aacute; de blancos y negros tradicionalmente, o de <em>likes </em>o bloqueos actualmente. Estamos fabricando los <em>robots </em>que la sociedad demanda, alej&aacute;ndonos de esa funci&oacute;n de la lectura que mencionaba Manguel, la de respirar.</p> <p style="text-align: justify;">Los manuales recuerdan que el aprendizaje es un proceso integral de mente y cuerpo. La verdadera <em>utilitas &mdash;</em>ya no de un maestro, sino de toda persona&mdash; no es rellenar fichas, sino ser gu&iacute;a que se pierde en la selva de los libros, ense&ntilde;ando a los que est&aacute;n a su cargo que leer es el acto m&aacute;s subversivo y humano que nos queda.</p> <p style="text-align: justify;">Si las humanidades son aburridas es porque hemos olvidado leer, a resolver un enigma, a jugar un juego de misterio y suspense donde el premio es una construcci&oacute;n de nuestro propio YO. El d&iacute;a que se entre en un aula y los alumnos dejen de mirar la pantalla por debajo de las mesas<span style="text-decoration: line-through;">,</span> para empezar a mirar diferentes mundos en un p&aacute;rrafo ser&aacute; como la profundidad que da un adjetivo bien puesto. Porque, al final, no estamos destinados a ser <em>another brick in the wall </em>de Pink Floyd.</p> <p style="text-align: justify;">Christopher Jim&eacute;nez Mart&iacute;nez</p>]]></description><pubDate>Fri, 08 May 2026 11:04:00 +0000</pubDate></item><item><title>Lo que queda despu&#xE9;s de leerte</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/043001-lo-que-queda-despues-de-leerte.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/043001-lo-que-queda-despues-de-leerte.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">* Carta enviada a la Fundaci&oacute;n Mario Benedetti como parte de la actividad acad&eacute;mica "Carta a un autor/a desconocido/a", en el marco de la asignatura&nbsp;</span><em><span style="font-size: small;">Historia de la Lectura</span>.&nbsp;</em></p><p style="text-align: justify;">Estimado Mario Benedetti:</p> <p style="text-align: justify;">No s&eacute; muy bien c&oacute;mo se empieza una carta dirigida a alguien que ya no est&aacute;, pero supongo que, de alguna manera, los escritores nunca se van del todo mientras alguien siga leyendo lo que escribieron. Yo he llegado a tus libros bastante tiempo despu&eacute;s de que los escribieras, pero aun as&iacute; ha sido como encontrarse con alguien que entiende cosas que uno mismo todav&iacute;a no sabe explicar del todo.</p> <p style="text-align: justify;">Lo primero que me llam&oacute; la atenci&oacute;n de tus textos fue lo directos que son. No parecen escritos para impresionar ni para complicar las cosas, sino para decir algo que de verdad merece la pena decir. Y justo por eso funcionan. A veces da la sensaci&oacute;n de que hablas de cosas muy simples &mdash;la rutina, el amor, la nostalgia o las peque&ntilde;as dudas de cada d&iacute;a&mdash;, pero cuando terminas de leer te das cuenta de que en realidad estabas hablando de cosas bastante m&aacute;s profundas.</p> <p style="text-align: justify;">En mi caso, leer algunos de tus poemas ha sido como encontrar frases que describen sensaciones que uno ha tenido alguna vez pero que nunca hab&iacute;a sabido poner en palabras. Eso me parece una de las cosas m&aacute;s curiosas de la lectura: que alguien que escribi&oacute; hace a&ntilde;os, en otro pa&iacute;s y en otro contexto, pueda decir algo que de repente parece encajar con lo que est&aacute; viviendo un lector en ese momento.</p> <p style="text-align: justify;">Tambi&eacute;n me gusta que en muchos de tus textos haya una mezcla entre cierta melancol&iacute;a y, al mismo tiempo, una forma tranquila de mirar la vida. No es una tristeza exagerada ni dram&aacute;tica, sino m&aacute;s bien una manera honesta de reconocer que la vida tiene momentos complicados, pero tambi&eacute;n peque&ntilde;os instantes que merecen la pena.</p> <p style="text-align: justify;">Supongo que por eso tus textos siguen circulando tanto entre lectores j&oacute;venes. No porque hablen de grandes acontecimientos, sino porque hablan de lo cotidiano de una forma que sigue teniendo sentido hoy. Y, al final, eso demuestra algo bastante interesante: que los libros pueden atravesar el tiempo y seguir encontrando nuevos lectores que los hacen suyos.</p> <p style="text-align: justify;">No s&eacute; si alguna vez imaginaste que alguien, muchos a&ntilde;os despu&eacute;s y desde otro pa&iacute;s, acabar&iacute;a escribi&eacute;ndote una carta simplemente para decirte que tus palabras siguen llegando. Pero, de alguna manera, eso tambi&eacute;n forma parte del viaje de los libros y de la lectura.</p> <p style="text-align: justify;">Un saludo y gracias por las palabras que dejaste escritas.</p> <p style="text-align: justify;">Atentamente, un lector del siglo XXI,</p> <p style="text-align: justify;">Xiker Casado Moreno</p>]]></description><pubDate>Thu, 30 Apr 2026 10:40:00 +0000</pubDate></item><item><title>Palabras escritas en un papel</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/042801-palabras-escritas-en-un-papel.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/042801-palabras-escritas-en-un-papel.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Un buen d&iacute;a de sol iba yo caminando por las calles de Madrid cuando me comenc&eacute; a fijar en todas las personas que ten&iacute;an un aparato en su mano. Ese al que la gente llama &ldquo;tel&eacute;fono&rdquo; o &ldquo;m&oacute;vil&rdquo;, ese del que somos incapaces de despegarnos incluso cuando el d&iacute;a est&aacute; soleado y las calles hablan por s&iacute; solas.</p> <p style="text-align: justify;">Otro d&iacute;a tuve que entrar en el metro y me comenc&eacute; a fijar en c&oacute;mo empleaba la gente el tiempo hasta llegar a su destino. De nuevo, la mayor parte se encontraba absorbida por una pantalla, llen&aacute;ndose de est&iacute;mulos que seguramente no recordar&iacute;an al d&iacute;a siguiente y que, por lo tanto, no les aportar&iacute;an nada. En cambio, encontr&eacute; a un n&uacute;mero m&aacute;s reducido de personas con un libro en la mano, y me pregunt&eacute; si era eso lo que hac&iacute;a la gente en sus tiempos muertos antes de la invenci&oacute;n del m&oacute;vil.</p> <p style="text-align: justify;">Curiosa, le pregunt&eacute; a mi madre si era as&iacute; como ocurr&iacute;a en aquellos tiempos, y ella me confirm&oacute; lo que yo hab&iacute;a intuido. La gente antes del m&oacute;vil le&iacute;a. Le&iacute;an antes de irse a dormir, en el metro, esperando a la persona con la que hab&iacute;an quedado e, incluso, en sus tardes libres en casa. La gente le&iacute;a, no solo para enriquecer su conocimiento, sino para entretenerse, simplemente para disfrutar de las palabras de un texto escrito en un papel. Algo curioso que mi madre me cont&oacute; fue c&oacute;mo su madre, mi propia abuela, le sol&iacute;a esconder el libro que se estuviera leyendo en ese momento cuando ten&iacute;a que estudiar, ya que, si no, ella, en vez de estudiar, se pon&iacute;a a leer. Y es que algo as&iacute; puede parecernos incluso ir&oacute;nico en el mundo actual, pero nos demuestra la forma en la que conceb&iacute;an los libros entonces y nos hace reconocer la diferencia con c&oacute;mo lo hacemos hoy en d&iacute;a.</p> <p style="text-align: justify;">D&aacute;ndole vueltas a todo esto, se me vino una gran pregunta a la cabeza: &iquest;Est&aacute; la lectura en decadencia?&nbsp; Las nuevas generaciones no leen tanto como las anteriores e incluso mi madre, que forma parte de esas generaciones pasadas, me admiti&oacute; que ya no lee ni un cuarto de lo que sol&iacute;a antes de tener un m&oacute;vil. La realidad es que a la gente se le est&aacute; olvidando lo que es el leer; cada vez m&aacute;s j&oacute;venes lo ven como algo aburrido, algo que nunca har&iacute;an durante su tiempo libre, para disfrutar. Pero la lectura es algo &uacute;nico, irremplazable.</p> <p style="text-align: justify;">Un libro te hace sentir m&aacute;s que una tarde entera viendo videos cortos en el m&oacute;vil y, lo m&aacute;s importante, te hace estar presente en el momento; parar por unos instantes en una sociedad en la que nos movemos continuamente. Para m&iacute; esta es precisamente la raz&oacute;n por la que la lectura nunca desaparecer&aacute;, sino que s&oacute;lo evolucionar&aacute; hacia los nuevos contextos de la sociedad, como lleva haci&eacute;ndolo toda la historia. Hoy en d&iacute;a, por ejemplo, una forma en la que ciertos libros se est&aacute;n expandiendo es mediante su publicidad por redes sociales. Estas, pese a que pueden tener aspectos negativos, son una gran forma de difundir informaci&oacute;n y productos de una manera r&aacute;pida y sencilla. La llegada de los aparatos electr&oacute;nicos est&aacute; suponiendo un gran cambio en nuestra sociedad y en nuestras vidas, por lo que no debemos tener miedo a que la lectura se acabe, sino aprender a adaptarnos a ella en este nuevo mundo.</p> <p style="text-align: justify;">De esta manera, quiz&aacute;s la inteligencia artificial y la tecnolog&iacute;a puedan replicar el conocimiento que obtienes de un libro, pero nunca podr&aacute;n reemplazar la satisfacci&oacute;n de leer como acto. Porque leer es uno de los actos m&aacute;s elementales del ser humano, es una de las cosas que nos diferencian de otros seres vivos<span style="text-decoration: line-through;">,</span> y que nos ayuda a mantener nuestra humanidad.</p> <p style="text-align: justify;">Luc&iacute;a Caramazana de Paz</p>]]></description><pubDate>Tue, 28 Apr 2026 15:58:00 +0000</pubDate></item><item><title>A Gloria, que nos ense&#xF1;&#xF3; el poder de sentir</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/042401-a-gloria-que-nos-enseno-el-poder-de-sentir.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/042401-a-gloria-que-nos-enseno-el-poder-de-sentir.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">* Carta enviada a la Fundaci&oacute;n Gloria Fuertes a como parte de la actividad acad&eacute;mica "Carta a un autor/a desconocido/a", en el marco de la asignatura&nbsp;<em>Historia de la Lectura.&nbsp;</em></span></p><p style="text-align: justify;">Querida Gloria:</p><p style="text-align: justify;">Quer&iacute;a escribirle esta carta y as&iacute; poder expresarle mi m&aacute;s honesta admiraci&oacute;n. Sus poemas me acompa&ntilde;an, como si alguien me abrazase el coraz&oacute;n. Siento que sus palabras siguen vivas en cada verso que leo. A ti no te gustaba que te tratasen de usted, as&iacute; que a partir de ahora intentar&eacute; no hacerlo.</p><p style="text-align: justify;">Vivimos en un tiempo que asfixia. Se nos empuja a correr, a resistir, a no quebrarnos nunca. Se nos dice que sentir demasiado es una debilidad, que la pasi&oacute;n debe moderarse para no incomodar. Y yo me pregunto: &iquest;cu&aacute;ndo sobra una emoci&oacute;n?, &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a del ser humano si dejase de sentir?</p><p style="text-align: justify;">El amor mueve al ser humano; sin embargo, silenciamos la ternura para no parecer ingenuos, silenciamos la pasi&oacute;n por miedo a desbordarnos, al igual que silenciamos el dolor para no parecer fr&aacute;giles. Mientras tanto, el mundo se llena de guerras, de injusticias, de soledades que pasan desapercibidas, y me angustia pensar d&oacute;nde queda el amor cuando dejamos de acompa&ntilde;arnos, cuando miramos hacia otro lado, cuando nos acostumbramos al sufrimiento ajeno. Como dec&iacute;as en uno de tus poemas: &ldquo;No disparar donde haya ni&ntilde;os. Stop. En el cielo no necesitamos m&aacute;s &aacute;ngeles. Stop.&rdquo; Ojal&aacute; se haga caso alg&uacute;n d&iacute;a a tus palabras.</p><p style="text-align: justify;">Corremos tanto que olvidamos mirar el camino, y en el camino hay vidas enteras despleg&aacute;ndose sin ruido, cada una con su historia. Al ser humano lo acompa&ntilde;an el amor y el dolor. Ambos nos mueven y nos detienen; con ellos empezamos, cambiamos y nos transformamos. No hay amor sin dolor, no hay ser humano sin los dos.</p><p style="text-align: justify;">Yo me siento humana a trav&eacute;s de la poes&iacute;a. En ella me escucho; en ella dejo que mi coraz&oacute;n hable sin miedo; en ella me permito amar y sangrar. Agradezco poder seguir sintiendo, seguir emocion&aacute;ndome, seguir creyendo que esa capacidad de conmovernos es lo que nos hace humanos y lo que nadie deber&iacute;a arrebatarnos.</p><p style="text-align: justify;">Creo, Gloria, que todos somos poetas. Algunos, quiz&aacute;, viven con m&aacute;s miedo; otros corren demasiado deprisa para detenerse a sentir. Pero estoy convencida de que, en el fondo, todos albergamos ese lugar donde el mundo nos duele y nos maravilla al mismo tiempo.</p><p style="text-align: justify;">Si algo he aprendido de tus poemas, es que sentir es un acto de valent&iacute;a. Y que, pese a todo, vale la pena seguir haci&eacute;ndolo.</p><p style="text-align: justify;">Tus poemas de amor y desamor me han acompa&ntilde;ado en momentos en que no sab&iacute;a c&oacute;mo nombrar mis sentimientos, y cada verso tuyo me devuelve algo que cre&iacute;a perdido: la capacidad de sentir con libertad y de escribir desde el alma. Como a usted le pasaba, a m&iacute; tampoco me cuesta trabajo escribir; siempre que se hace desde el coraz&oacute;n, parece que las palabras ya estuviesen escritas de antes. Necesitaban ser escritas, solo fluyen.</p><p style="text-align: justify;">Me gustar&iacute;a alg&uacute;n d&iacute;a poder abrirme ante el papel y compartir mis sentimientos con otros, acompa&ntilde;ando a las personas con la misma fuerza y cercan&iacute;a que lo haces t&uacute;. Gracias por devolvernos la ilusi&oacute;n de escribir, de emocionarnos y de conectar con lo m&aacute;s profundo de nosotros mismos. Gracias por poner en palabras lo que el coraz&oacute;n no es capaz de decir.</p><p style="text-align: justify;">Con el coraz&oacute;n agradecido,</p><p style="text-align: justify;">Luc&iacute;a Checa Hern&aacute;ndez.</p>]]></description><pubDate>Fri, 24 Apr 2026 12:33:00 +0000</pubDate></item><item><title>Carta a Alana S. Portero</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/042101-carta-a-alana-s-portero.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/042101-carta-a-alana-s-portero.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">* Carta enviada a la editorial de la autora como parte de la actividad acad&eacute;mica "Carta a un autor/a desconocido/a", en el marco de la asignatura <em>Historia de la Lectura.&nbsp;</em></span></p><p style="text-align: justify;">Querida Alana S. Portero:</p> <p style="text-align: justify;">Espero que se encuentre bien. Como no he podido encontrar una direcci&oacute;n m&aacute;s cercana a usted, la env&iacute;o a la de su editorial, &iexcl;mi principal deseo es que esta carta le llegue!</p> <p style="text-align: justify;">Me llamo Hannah Kenny y, como explica la carta adjunta a este sobre, le escribo a una autora a la que admiro como parte de una asignatura llamada &laquo;Historia de la lectura&raquo; en la Universidad de Alcal&aacute;. Usted es esa autora. En primer lugar, me gustar&iacute;a disculparme por cualquier error en mi redacci&oacute;n, ya que el espa&ntilde;ol no es mi lengua materna. Solo estoy aqu&iacute; estudiando durante mi a&ntilde;o Erasmus en el extranjero, con la esperanza de mejorarlo. Si hay alguien a quien me gustar&iacute;a que revisara mi redacci&oacute;n y, al mismo tiempo, a qui&eacute;n no querr&iacute;a ni cerca de ella, ser&iacute;a una autora como usted, cuya habilidad y talento respeto y admiro enormemente.</p> <p style="text-align: justify;">El semestre pasado le&iacute; su libro <em>La mala costumbre</em> como parte de una asignatura que curs&eacute; llamada &laquo;Literatura y representaciones de la sexualidad&raquo;. &iexcl;Fue el primer libro completo que le&iacute; en espa&ntilde;ol! No s&eacute; qu&eacute; opina usted sobre escribir en los libros, pero mi ejemplar de <em>La mala costumbre</em> est&aacute; lleno de anotaciones.</p> <p style="text-align: justify;">Como le mencion&eacute;, la clase para la que estoy escribiendo explora la historia de la lectura. Comenzamos por los or&iacute;genes de las tradiciones orales y los textos antiguos, y estamos a punto de comenzar nuestra unidad sobre la escritura en la Edad Media. S&eacute; que usted tiene formaci&oacute;n como medievalista y me gustar&iacute;a saber c&oacute;mo ha influido esa formaci&oacute;n en su escritura. Al leer <em>La mala costumbre</em>, me llam&oacute; la atenci&oacute;n la complejidad de las referencias, que incluyen alusiones literarias, iconograf&iacute;a cat&oacute;lica, mitolog&iacute;a e incluso estrellas del pop. Le&iacute; una entrevista suya en la que dec&iacute;a que &laquo;music and pop stars are the mythology of the present&raquo;, lo que me parece una forma incre&iacute;ble de expresarlo. &iquest;C&oacute;mo equilibra todas estas influencias en su escritura? &iquest;Piensa en ellas conscientemente como diferentes tradiciones que funcionan juntas, o se mezclan de forma natural durante su proceso?</p> <p style="text-align: justify;">Tambi&eacute;n me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n su decisi&oacute;n de mantener al personaje principal sin nombre. Del mismo modo, su afirmaci&oacute;n de que la novela, aunque por supuesto es una historia trans, es en esencia la historia de una mujer que alcanza la madurez. Cuando le&iacute; la frase &laquo;Era todas las mujeres&raquo;, me impact&oacute; mucho. Su escritura hizo que fuera incre&iacute;blemente f&aacute;cil, incluso inevitable, conectar con la protagonista, lo que me hizo derramar innumerables l&aacute;grimas a lo largo de la novela. Me preguntaba c&oacute;mo lleg&oacute; a la decisi&oacute;n de que ella permaneciera sin nombre y qu&eacute; cree que le permiti&oacute; hacer como narradora que nombrarla podr&iacute;a haberle impedido hacer.</p> <p style="text-align: justify;">Otra cosa que me qued&oacute; grabada fue la forma en que escribe sobre la hermandad y la comunidad femenina con tanta reverencia. Pienso especialmente en los momentos en los que la protagonista o Margarita est&aacute;n cerca de estos espacios de mujeres, pero a&uacute;n no forman parte de ellos por completo, como el peque&ntilde;o momento en el que Margarita se queda en silencio en la puerta en lugar de participar m&aacute;s activamente en la conversaci&oacute;n. Me pregunto si ha habido momentos en su propia vida en los que ha sentido ese mismo respeto hacia la comunidad femenina y c&oacute;mo ha abordado la captura y la inmortalizaci&oacute;n de esas interacciones en el libro.</p> <p style="text-align: justify;">Su amor por Madrid tambi&eacute;n se transmite de forma muy v&iacute;vida. La ciudad cobra vida en la novela, especialmente en las descripciones de los paseos nocturnos de la protagonista desde la Gran V&iacute;a hasta su casa. Me siento muy agradecida por poder ver y recorrer las mismas rutas y calles que la protagonista recorre en Madrid, y por tener su escritura fresca en mi mente mientras lo hago. Ha cambiado para siempre mi visi&oacute;n de la ciudad, para mejor. En mi asignatura a menudo discutimos c&oacute;mo el contexto social influye tanto en la lectura como en la escritura. La descripci&oacute;n de San Blas como un barrio de clase trabajadora me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n; su familia hace todo lo posible, aunque no siempre puede apoyarla de la manera que ella necesita para aceptarse plenamente a s&iacute; misma. Esa din&aacute;mica me pareci&oacute; muy poderosa y honesta. Me preguntaba c&oacute;mo aborda la escritura sobre las clases sociales en la novela, especialmente en relaci&oacute;n con la familia, el amor y las limitaciones.</p> <p style="text-align: justify;">Otra cosa que me llam&oacute; la atenci&oacute;n es que los actos de resistencia en el libro a menudo parecen coincidir con momentos de violencia, f&iacute;sica o de otro tipo. Ten&iacute;a curiosidad por saber si fue una elecci&oacute;n deliberada, con el fin de resaltar la crueldad del mundo en el que se mueve la protagonista, o si simplemente surgi&oacute; de forma natural al contar la historia de la forma m&aacute;s veraz posible.</p> <p style="text-align: justify;">En cualquier caso, si lee esto, le agradezco mucho que me haya prestado sus ojos y su tiempo, aunque haya sido por poco tiempo. Gracias de nuevo por escribir un libro tan conmovedor y por inmortalizar una historia tan emotiva.</p> <p style="text-align: justify;">Un saludo cordial,</p> <p style="text-align: justify;">Hannah Frances Kenny</p>]]></description><pubDate>Tue, 21 Apr 2026 08:25:00 +0000</pubDate></item><item><title>Entre tinta y pensamientos</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/041301-entre-tinta-y-pensamientos.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/041301-entre-tinta-y-pensamientos.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Escribir, poner palabras en un papel. Suena a algo tan simple... Y es que, hoy en d&iacute;a, &iquest;Qui&eacute;n no sabe escribir? Escribimos para todo, todo el rato, y nos quejamos cuando tenemos que hacerlo. Sin embargo, escribir es mucho m&aacute;s que un acto mec&aacute;nico, o al menos, as&iacute; lo veo yo.</p> <p style="text-align: justify;">Desde peque&ntilde;a siempre he sido &ldquo;la escritora&rdquo; de la familia. Me pasaba el d&iacute;a escribiendo cualquier cosa: cartas a mi familia, mi diario, c&oacute;mo hab&iacute;a sido mi d&iacute;a o en qu&eacute; estaba pensando. Mis trabajos favoritos siempre eran aquellos en los que hab&iacute;a que escribir, y no s&eacute; la cantidad de historias y &ldquo;libros&rdquo; sin terminar que hay por mi casa. Siempre recordar&eacute; c&oacute;mo mi profesora de primaria, Vivi, me insist&iacute;a en que se me daba muy bien y que no dejara de hacerlo nunca. Y no lo he hecho; parece absurdo, pero sigo teniendo un diario en el que escribo siempre y que voy cambiando cuando termino.</p> <p style="text-align: justify;">Siempre he sido muy t&iacute;mida y una persona a la que le cuesta hablar. Supongo que la escritura para m&iacute; era una v&iacute;a de escape, una forma de poder expresarme sin tapujos y hacerlo con mucha m&aacute;s facilidad que hablando con una persona. Por lo general, la gente que me conoce siempre ha sabido que me gusta escribir. Todos han recibido alguna carta m&iacute;a, aunque me hace gracia como esto todav&iacute;a sorprende a alguna amiga que he conocido m&aacute;s tarde, en la universidad; quiz&aacute; solo conoc&iacute;an a la &ldquo;Malena divertida&rdquo;, pero esta tambi&eacute;n soy yo.</p> <p style="text-align: justify;">Muchas veces mi madre me preguntaba qu&eacute; escrib&iacute;a, y la verdad es que lo escribo todo. Por un lado, me gusta tener por escrito el transcurso de mi d&iacute;a a d&iacute;a, pues me da p&aacute;nico la idea de que se me puedan olvidar los buenos momentos y me encanta releer y recordar por lo que he pasado. Por otro lado, lo que m&aacute;s me gusta escribir es lo que tengo en la cabeza. Esto es algo que recomiendo a todo el mundo, y alguna amiga ha seguido mi consejo. Cuando alguien me dice que lo est&aacute; pasando mal o que no deja de darle vueltas a algo, mi consejo siempre es que lo escriba. Escribe eso que tienes en la cabeza todo el d&iacute;a y no te deja tranquila, desah&oacute;gate en el papel y su&eacute;ltalo todo. Normalmente, cuando termino, cierro mi libreta y no la vuelvo a leer. Me ayuda much&iacute;simo a despejar la mente y aclarar mis ideas. Aun as&iacute;, de vez en cuando me gusta leer lo que escrib&iacute; hace unos a&ntilde;os, ver las preocupaciones que ten&iacute;a en ese entonces y c&oacute;mo me parecen tonter&iacute;as hoy en d&iacute;a.</p> <p style="text-align: justify;">Creo que escribir es una cura para el alma. Me ha ayudado tanto, en tantos momentos de la vida, que muchas veces no s&eacute; c&oacute;mo explic&aacute;rselo a alguien que no lo hace. Mi &uacute;nico objetivo con estas palabras es dar un consejo: escribe. Quiz&aacute;, si no lo has hecho nunca, te cueste un poco m&aacute;s o te de pereza, pero hazlo. Creo que la escritura es algo fundamental y que nos une a todos. Escr&iacute;bele una carta a tu madre record&aacute;ndole lo mucho que la quieres y todo lo que te cuesta decirle en persona, escr&iacute;bele a tu amiga cont&aacute;ndole c&oacute;mo te hace sentir o qu&eacute; es lo que te pasa. Por &uacute;ltimo, escribe para ti, coge una hoja y empieza a escribir, sin pensar, habla contigo misma, y ver&aacute;s c&oacute;mo aprendes y te conoces mucho m&aacute;s de lo que so&ntilde;abas.</p> <p style="text-align: justify;">Malena Benito</p>]]></description><pubDate>Mon, 13 Apr 2026 10:56:00 +0000</pubDate></item><item><title>Antes de la bibliotecaria</title><link>https://aedo.blogia.com/2026/022601-antes-de-la-bibliotecaria.php</link><guid isPermaLink="true">https://aedo.blogia.com/2026/022601-antes-de-la-bibliotecaria.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El tren avanzaba por las v&iacute;as oxidadas lentamente hasta que se detuvo justo a mis pies. Abr&iacute; la puerta para poder respirar ese olor concentrado tan caracter&iacute;stico de los vagones y sub&iacute; a la planta de arriba para poder sentarme. Iba de camino a una entrevista de trabajo para ser taquillera del cine m&aacute;s grandioso que hab&iacute;a en toda la ciudad. Estaba muy nerviosa.</p> <p style="text-align: justify;">Cuando sub&iacute; los escalones plastificados por la suciedad y alg&uacute;n que otro chicle, vi que s&oacute;lo quedaba un asiento. Pens&eacute; que el destino me hab&iacute;a brindado la oportunidad de sentarme y as&iacute; lo hice. Mis vaqueros azules, que me llegaban hasta la rodilla, se acomodaron en el terciopelo del asiento. Mis botas altas marrones no permit&iacute;an que se me viese ning&uacute;n cent&iacute;metro de piel entre el pantal&oacute;n y ellas, y mi camisa roja ancha hac&iacute;a el contraste perfecto con mi cabello rubio. Sent&iacute;a que la entrevista iba a marchar sobre ruedas, pero la confianza no me quitaba el miedo y las inseguridades. &laquo;Todo puede ir bien aun estando nerviosa&raquo;, pens&eacute; para autoconvencerme. Me puse los cascos para calmarme con la m&uacute;sica de una cantante japonesa que hab&iacute;a descubierto hac&iacute;a poco y fue entonces cuando las luces del vag&oacute;n empezaron a parpadear.</p> <p style="text-align: justify;">Las letras del libro que estaba leyendo se empezaron a distorsionar. No sent&iacute;a que me marease, pero la mirada confund&iacute;a todas las palabras en mi mente. Alc&eacute; la mirada por si alg&uacute;n otro pasajero en ese vag&oacute;n con aire concentrado sabr&iacute;a darme una soluci&oacute;n a lo que estaba ocurriendo dentro de m&iacute;, y, para mi sorpresa, todos me estaban mirando.</p> <p style="text-align: justify;">No me sent&iacute; inc&oacute;moda al verme observada por un vag&oacute;n lleno de mentes pensantes, pero s&iacute; cuando me percat&eacute; de que todas esas miradas no eran desconocidas. El se&ntilde;or que ten&iacute;a m&aacute;s cerca, con barba blanca, ten&iacute;a el iris de los ojos en forma de rel&aacute;mpago; la mujer de al lado, en forma de coraz&oacute;n, y la de m&aacute;s al fondo, en forma de serpiente.</p> <p style="text-align: justify;">Algunas otras ten&iacute;an tatuada en la mirada una corona, y era su pelo o su vestimenta lo que me hac&iacute;a saber qui&eacute;nes eran. Al fondo del vag&oacute;n sobresal&iacute;a una lanza y, un poco m&aacute;s a la derecha, pude apreciar a una se&ntilde;ora muy mayor que se levant&oacute; para preguntarme si ten&iacute;a alg&uacute;n amor escondido del que poder sacar provecho. Un lobo y tambi&eacute;n un ladr&oacute;n se pod&iacute;an distinguir entre la multitud, e incluso un dinosaurio, que desaparec&iacute;a cada vez que intentaba despertarme de ese misterioso sue&ntilde;o que estaba teniendo en el vag&oacute;n.</p> <p style="text-align: justify;">De pronto, un gran destello apareci&oacute; delante de m&iacute;, cegando toda mi visi&oacute;n a esas miradas familiares. Sent&iacute; que era una se&ntilde;al divina, y me acord&eacute; de que yo siempre confi&eacute; en la existencia de los dioses grecorromanos.</p> <p style="text-align: justify;">&mdash;No soy ning&uacute;n dios, no pienses eso &mdash;no sab&iacute;a qui&eacute;n de tantos personajes me hab&iacute;a soltado esas palabras al o&iacute;do derecho hasta que volvi&oacute; a asesorarme &mdash;: Nadie est&aacute; hablando contigo. Lo &uacute;nico que debes saber es que tienes que seguir a tu coraz&oacute;n.</p> <p style="text-align: justify;">El destello blanco desapareci&oacute; y el vag&oacute;n volvi&oacute; a la normalidad. No hab&iacute;a ning&uacute;n ser extra&ntilde;o, y sentadas junto a m&iacute;, estaban simplemente otras muchas personas con vidas tan ajetreadas como la m&iacute;a. Me quit&eacute; los cascos y cerr&eacute; el libro; ya hab&iacute;a llegado a mi parada. Cuando cog&iacute; el bolso que hab&iacute;a apoyado entre mis pies, el se&ntilde;or de enfrente me gui&ntilde;&oacute; el ojo. Fue entonces cuando supe lo que realmente hab&iacute;a ocurrido. Fue una se&ntilde;al para que siguiera lo que mi coraz&oacute;n me ped&iacute;a a gritos en aquel momento: ser la nueva bibliotecaria de mi ciudad. Ser la gran guardiana de las muchas historias que amo.</p><p>Jorge V&aacute;zquez Rodr&iacute;guez</p>]]></description><pubDate>Thu, 26 Feb 2026 09:17:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
